6 de diciembre de 2006

La interview calumniosa -II

P. La escuela ha de prepararse entonces para afrontar los retos de la revolución digital.

Comment:

1. Es todo lo que se deduce de lo que llevamos: la pregunta que se desliza espontáneamente; y la respuesta que se contiene implícita, y que hace sobrante lo que dice a continuación la entrevistada: si la escuela "ha de prepararse" es que no lo está ahora. La escuela, con su cuerpo y alma de centenarse de miles de funcionarios. Leyendo algo de historia, sabemos que siempre debemos prepararnos para las revoluciones. Pero, ¿cómo hemos de prepararnos para lo que desconocemos? No nos preparamos ni para morir, aunque contamos con esa certeza. Ya, con la "revolución digital" (Revolución Digital, como la rusa y la francesa, o como la rev. mexicana) debe ser diferente. Exactamente, ¿en qué debe ser diferente? ¿Con qué datos contamos para una correcta prospectiva?

R. Pensemos en una persona de hace 30 años y los estímulos que le llegaban y un adolescente de ahora. Con una escuela aburrida y desconectada de la realidad, los centros educativos se encuentran en desventaja ante la nueva sociedad ya emergente y ése es el problema, el cómo debemos actuar ante esta situación. Por eso hablamos de la necesidad de repensar la escuela del futuro que ya estamos hoy construyendo.

Comment:

1. Ah, el valor del caso imaginario! Un ser hipotético de hace treinta años -yo mismo- qué desgraciado era!, pues no tenía los estímulos del adolescente de ahora. Carecía de algo, aunque él se creía feliz. Feliz, no: feliz se es con la abundancia de estímulos, y la consiguiente catarata de respuestas salivadoras. Qué gran libertad la que se alcanza more conductista! Qué pobres los poetas que vivieron antes de la revolución digital. Ahora deben ser poetas de otra manera, o dejar de serlo. O quizás es que no se precisan poetas, sino el mayor bien para el mayor número, el mayor estímulo en cantidad...
2. "Con una escuela aburrida y desconectada de la realidad": mi pobre parte de la realidad -pues la escuela es una institución social, aunque no un cuerpo místico ni un compuesto laico de cuerpo y mente que se ha decidido a no aprender, el megaprofesor, la suma de todos los profesores que es como uno nada más y pasivo-, mi pobre parte de la realidad social, la escuela, que no está en la realidad de la que forma parte.
2.1. La misma universidad, que transforma adolescentes interesados en graduados gandules, los saca de la realidad, de su calor y sus avances, de su brillo. Con tal de que el graduado entre a trabajar en instituciones educativas nouniversitarias; en otros casos, no: experimentan el vértigo mágico de la alegría, pues no sólo siguen en la realidad sino que la sobrevuelan, la conocen y la explican. El Señor sea alabado: porque les permite saber la realidad, la Sofía.
2.2. "Escuela aburrida": Imposible, hay que "divertirse hasta morir" (Neil Postman), vivir los fragmentos enteros de la realidad.
2.3. La realidad del adolescente es una mala experiencia, la defectuosa suma empírica de lo que ignora y le hacen llegar. De esa parcialidad debe salir, no a base de estímulos, sino de inteligencia y decisión. Pero, esto lo digo yo: que estoy fuera de la realidad.
2.4. "Nueva sociedad ya emergente": el paraíso. Requiere sus profetas, sus santos y mártires, y sus traidores y gentiles. Pero, ¿no se había renunciado a la religión? ¿O es que sólo se había renunciado a la verdad de la religión, y no a la fértil estructura de su narrativa y su retórica? 2.4.1. Entonces también se comprende la existencia de los réprobos y del mal en las instituciones educativas nouniversitarias, la necesidad de convertir y de castigar, etc.
2.5. "Por eso hablamos de la necesidad de repensar la escuela del futuro que ya estamos hoy construyendo. " Debemos conocer la bondad y justeza de tus intenciones, oh diosa, oh sabiduría. Conocidas tus razones, la necesidad de repensar se entrega en el mismo paquete -apenas me atrevo a decir que sin portes añadidos. La sentencia, que es nuestra sentencia, contiene todos los mundos en uno, el universo del tiempo pasado ("ya"), presente ("hoy") y futuro ("futuro"). Sólo acción y reverencia ante el designio, porque hoy ya estamos "construyendo". (La hermosa metáfora, que a muchos nos trae el calor y la esperanza de edificarnos un modesto hogar, nos debe evitar cualquier irreverencia, pensar que hay argumentos en prosa que saben a polvo, como un ladrillo desmigajado que nos atreviéramos a echar en la boca.)

P. Pero hay un distanciamiento entre estos chicos y chicas considerados nativos digitales y su profesorado, padres y madres.

1. La sugerencia es deliciosa: el profesor como el -mal- antropólogo de sus veraces y felices nativos; y ese totum que conjunta a los profesores con los padres, como si los primeros no fueran unos funcionarios públicos, sino más bien la parte pública de los padres. Y se olvida que esa parte pública conoce la universidad, y los medios digitales, igual que conoce la TV.

R. Las experiencias sociales y culturales de los jóvenes se han transformado de manera drástica durante los últimos cincuenta años, las escuelas no se han adaptado a este cambio. De ahí surgen las resistencias y miedos. Debemos juntar a las generaciones y aprender unos de otros que es en sí una experiencia magnifica. Es necesario escuchar a los adolescentes y entenderlos. Además, hay que tener en cuenta que el aprendizaje es a lo largo de toda la vida.

Comment:

1. La descripción de la cualidad y cantidad del cambio es inexistente.
2. No se entiende tal inepcia de los políticos, consagrados siempre al cambio.
3. ¿Qué resistencias y qué miedos? No se ha descrito el sentido del cambio: hablar de "resistencias" y "miedos" es mala retórica, salir del paso, ignorancia.
4. Es imposible juntar las generaciones. Esto no es mala retórica, sino mala poesía y mala prosa, el sursum corda.
5. Las recomendaciones son de una trivialidad que pasma, dirigidas a un público de autistas.

P. Estamos asistiendo a una revolución en el aprendizaje que requiere un profesorado capaz de adaptarse a estos cambios.

Comment:


1. Ergo: el profesorado es incapaz.
2. Adaptarse al mal no es un bien.
3. Carecemos de un conocimiento del cambio.
3.1. Sustituir la carencia de conocimiento por otra cosa, suposiciones, buenos deseos o lo que sea, es un acto de irresponsabilidad.
3.2. Una actitud reformista no se equivoca del todo, porque no pretende -no quiere- tener toda la verdad.

R. Necesitamos docentes capaces de integrar muchos más recursos que la pizarra y el libro de texto. Se trata de no mirar con nostalgia hacia atrás, tratando de aferrarse a las prácticas del pasado sino apostar por adaptarse a las nuevas realidades.


Comment:


1. El docente innecesario es un ser reaccionario y cobarde, aparte de ignorante.
1.1. Mirar con nostalgia = retrógrado, reaccionario; aferrarse (...) pasado = tradicional, conservador.

P. Algunos estudios sobre el nivel educativo inciden en el déficit de concentración y narratividad de los jóvenes.

Comment:

1. El contenido significativo de esta sentencia es diferente de esta otra, espigada casi al azar: "Existo, bien lo sé//porque le transparenta// el mundo a mis sentidos// su amorosa presencia" (Luis Cernuda, de La realidad y el deseo).
(1.1. Se escribe bien o no se escribe bien.)
2. ¿A qué venir con las remembranzas de eventos consuetudinarios en públicas vías, cuando se puede decir que los alumnos no atienden, ni les interesa, ni manejan la lengua, ni les interesa -en algunos casos, no en todos?

R. Para mí el problema es que la noción de concentración y narratividad a la que se refieren la mayoría de estos estudios proviene de una experiencia de aprendizaje de los mayores en la que los textos escritos y la escuela eran todo lo que captaba su atención. Ahora tenemos unos estudiantes que viven como hemos dicho en la galaxia digital y necesitan un aprendizaje más activo y no la escucha pasiva.

Comment:

1. Aunque se puede volver gustosamente sobre la estrofa cernudiana anterior, vaya esta otra cita de Aleixandre, al vuelo de la gracia de sus versos: "Tú, en cambio, sí que podrías quererme;// tú, a quien no amo." (de Historia del corazón). Que se ofrezca y circule como moneda válida un "repensamiento" capaz de despreciar la inteligencia en el decir, el contar, el atender, el explicar, etc. que se contiene en la lengua, en los saberes que están ahí en los libros, para todos, debería movernos a reflexionar, y no a repensar (bastante nos cuesta pensar para querer repetirlo encima).
1.1. Pero éste -el anterior- es de nuevo un argumento ad hominem, y sólo se permite la ironía y la réplica. Ésta es una negación: no se da ninguna pasividad en el juego bien llevado entre profesor y alumno/a. Se da complicidad, amor y amistad, dificultades y tristeza, pero no pasividad: porque eso es como pretender jugar al fútbol sin balón.
(1.2. Si yo hubiera escuchado a Cernuda/Aleixandre me obligarían a atenderles, y a contar lo que he escuchado: la prueba que me dan las cosas de que soy, aunque no las ame. Y entonces, con saber eso y decirlo, nada más, ya he dejado de ser pasivo.)
2. El futuro es de los jóvenes, la galaxia digital que parece que pertenece a otro espacio; el saber escolar pertenece al pasado, a lo desaparecido como tiempo y que sólo queda para el espacio falso de la escuela.
3. "...una experiencia de aprendizaje de los mayores en la que los textos escritos y la escuela eran todo lo que captaba su atención." Es difícil que en la historia de la especie humana se haya dado un conjunto significativo de este tipo de seres que deberíamos denominar "ratones escolares", dada la complejidad de la caracterización ontológica de la existencia humana qua ser en el mundo.
3.1. Y la lógica, la pobre, la previa, es altamente defectuosa: el carácter unilateral de una forma de socialización/educación no legitimaría el salto extremista y alborozado a los brazos de los medios electrónicos: pues su amor puede ser engañoso y fatal, pasivamente fatal. No se requiere más inteligencia/libertad para "navegar" que para leer/escribir, sino bastante menos. ¿O es que no se ama ya la ilustración universal, ahora, para el mañana?
3.2. La proscripción del privilegio de la lectura constituye una medida de consecuencias directamente conservadoras, pero no de la moral (tradicional) sino de la estructura social: el internauta pobre seguirá siendo un internauta pobre; el pobre que lee, puede que no, o sabrá que no tiene por qué serlo, porque habrá conocidos los bucles tramposos de la ideología.

(En el centro de la página)

"Necesitamos docentes
capaces de integrar muchos mas
recursos que la pizarra y el libro
de texto. La pregunta es qué
queremos hacer con los ordenadores en la escuela."
Comment: El docente debe consistir en un paquete integrado. El docente, si se le deja, tiende a dejar su realidad entera en manos de la pizarra y el libro de texto. Ha perdido la realidad, sólo se fija en las paredes, y ha salido de la universidad incapaz de leer otra cosa que no sean libros de texto.
P. ¿Cuáles serían entonces las nuevas dificultades que aparecen en la sociedades modernas?

Comment:

1. Se pregunta porque se quiere saber, no porque la pregunta esté prevista o preparada.
1.1. Me parece.

R. El problema actual no es tanto de falta de concentración y narratividad del alumnado sino de exceso de estímulos de información. En un momento en el que todo el mundo quiere que se le preste atención: padres y madres, hijos e hijas, abuelos y abuelas, dirigentes políticos, millones de sitios de Internet, religiones, etc., algunos teóricos hablan ya de una nueva economía en la que uno de los bienes más preciados y escasos será la atención.

Comment:

1. La respuesta pronta: ¿por qué no es ése el "problema actual"?
1.1. "No es tanto" no designa nada.
2. Falta de concentración y de narratividad significan, paladinamente, que ni se atiende ni se aprende. ¿Por qué?
3. Pero hay un exceso de estímulos que solicitan la atención! ¿Quién fija los criterios para responder a ellos?
3.1. ¿Qué significa "exceso de estímulos"? ¿Las personas han dejado de tener capacidad de respuesta inteligente?
4. La respuesta no concreta una pregunta bastante clara en lo que demanda.
5. La atención, un bien preciado: ¿se trata de una ironía?

Libertad de palabra

(Las entrevistas)
Se trata nada más que de una materia misérrima, unos pobres argumentos y unas ideas podridas. Prosiguiendo indefinidamente la discusión, y cada palabra da para eso, nunca llegaremos a actuar. No-actuaremos, además, en buena ley, respetando la ley. Si se nos obliga, no es más que una imposición autoritaria, la mentira del diálogo (democrático).

***

(Juegos florales)
Hoy no venía, aunque yo la llamé; no fue un descuido. Ella no me necesita, juega conmigo, unos pasos de baile apenas. Aprieta mi mano en el bolsillo, hasta que me cambia el aliento, sudado, en una voz directa. Entonces es cuando debo parar -el instante de la reflexión intranquila, mi castigo: los principios éticos, las conclusiones inmorales, el estar en las conversaciones ajenas, que contienen lo que ellos saben y se explican. No me necesita, se regala a mi mano, rosa de dolor, pidiéndome que la quiera a distancia: desde que atravieso los puentes, tranquilos e intransitados por la noche. Ahí está para mí, plantada y fría, llevando su risa a las horas (cuando alza la muñeca y mira el reloj).

No es para ti, encierra su cuerpo, la forma de tu mente, demasiadas delicias. Va con hombres pausados, sociales, y tú quieres tu vino para un retiro, apartado: diciendo una verdad, sería una desgracia lo que dijeras; el mundo podría evitar saberla, dejarte contigo como estás, individuo, conciencia: la parca enseñanza de tu edad, el vino que se bebe a tediosos sorbos, y frío.

5 de diciembre de 2006

La interview calumniosa-I

(Entrevista, en parte, a Juana M. Sancho, en Andalucía educativa, nº 57, octubre de 2006; P= el entrevistador; R = la entrevistada; Comment=yo)

"Las necesidades educativas han cambiado muchísimo y la escuela
actual no puede atenderlas. Es necesario repensar cómo debe
ser la escuela del futuro."

Comment:

1. Si la escuela actual no puede atender las necesidades es la escuela actual la que debe ser re-pensada. Re-pensar para el futuro la escuela nos sume en el riesgo de que la escuela sea de nuevo inadecuada: incapaces de atender al presente, nos atrevemos a prever el futuro.
2. El repensamiento representa una facultad mágica: la vuelta a una totalidad que ya se ha recorrido, para recorrerla de nuevo, en un nivel más alto: la necesidad dialéctica recuperada; o un pseudosaber.
2.1. Salvo que el repensamiento sea el segundo momento de la opinión, la sustitución de la primera opinión por otra nueva, la moda, lo que queda bien... La parodia de la dialéctica, hecha política; la tragedia como farsa.
2.2. Siempre es posible repensar: nunca se ha pensado.
2.2.2. El repensamiento posee la cualidad etérea del voto. Es tan olvidadizo como éste, tan inocente.


(Presentación de la entrevistada, de la que se incluye una fotografía)
Para Juana María Sancho Gil, los niños y las niñas de hoy viven en la galaxia digital que poco tiene que ver con las experiencias de aprendizaje de sus mayores de la era Gutenberg. Es catedrática de Didáctica y Organización Educativa, comprometida con la innovación. Se muestra poco optimista con la escuela tal como está concebida, sembrando serias dudas sobre su capacidad para dar respuesta a los desafíos educativos de las sociedades globalizadoras. Durante toda la entrevista insiste en el necesario diálogo entre tecnologías y educación, así como en la necesidad de un nuevo proyecto para la educación escolar.


Comment:

1. Las dos especies unamunianas: los niños y las niñas, no vaya a ser que el genérico masculino escamotee la otra parte del género. Pero esto es anecdótico...
2. “La galaxia digital” vs. La “era Gutenberg”: Demasiado hemos cambiado, las modernizaciones se aceleran y nos aceleran. No importan los datos, ni se precisa la voluntad de concretar en qué medida se está y quién en la galaxia digital. Y la galaxia es un espacio, y la era un tiempo: hemos saltado del tiempo al espacio. Las imágenes son brillantes, pero están platónicamente prohibidas. No les concedamos más relevancia, no la tienen.
3. “Sembrando serias dudas”: mala siembre esa, y mala sombra. De una duda sembrada se obtiene una verdad; si la duda no siembra una sospecha. Lo mismo que uno no tiene derecho a localizar en el espacio histórico ni galaxias ni eras (no tiene a priori ese derecho), tampoco debe arrogarse el de plantear dudas, pues éstas deben arraigarse en saberes. Tanta metáfora, la siembra, la galaxia, la era, sacan de la realidad, de la obligación de conocerla: como en un drama que arranca de una catástrofe.

P. La escuela vive con incertidumbre los nuevos desafíos de las sociedades globalizadas.

Comment:

1. “Sociedades globalizadas”: ¿Cuáles? ¿Hasta dónde? ¿En qué sentido?

R. La escuela no está siendo capaz de transformarse, como han hecho otras muchas entidades, para adaptarse a los tiempos y esto puede costarle su desaparición como lugar privilegiado del sistema educativo. La escuela “para todos" hasta los 16 años en la que nos encontramos, ha diseñado un currículo que es incapaz de conectar con los intereses, preocupaciones y experiencias de un buen número de alumnos y alumnos. Las necesidades educativas han cambiado muchísimo y la escuela actual no puede atender esas nuevas necesidades. Es necesario repensar cómo debe ser la escuela del futuro.

Comment:

1. Las opiniones como hechos: la escuela, ese enorme género, incapaz sustantiva y particularmente de adaptarse, como un organismo desfasado. Pero la escuela no es un cuerpo-alma, un culpable antes que un responsable (pues ya se ha respondido: es incapaz de adaptarse). Es una institución, en la que trabajan centenares de miles de personas, y la culpa sustantivada le alcanza a todas y cada una de ellas: mala cosa, mala sospecha, mala siembra de duda.
2. Una transformación adaptativa, sobrevivirse o morir, a la fuerza ahorcan... Pero la adaptación puede ser lo mismo progresiva que regresiva, y no es fácil determinar el sentido presente de las tendencias (presentes). Adaptarse a una mala evolución no debe convenirle a la escuela. Por lo tanto, urge una descripción correcta y completa del sentido positivo de las transformaciones sociales, para establecer posteriormente -y sólo posteriormente- los medios de acuerdo entre escuela y sociedad. ¿Quién es capaz de esa reflexión monstruosa?
3. La conexión con los intereses, preocupaciones y experiencias de los alumnos, de parte de los alumnos: ¿dónde está la progresividad de este concierto de la ley y el capricho no formado, la situación heredada, la ocurrencia del momento? Creer en el aprendizaje retroactivo que debe hacer la generación adulta a la hora de enfocar el proceso de educación de la generación joven, es dejar la reproducción y mejora de las sociedades en manos del surrealismo, en brazos del disparate. Poco aficionado a la argumentación ad hominem, tengo la curiosidad, no obstante, de saber si se aplicaría el consejo a ella: si renunciaría a un saber en el que se basa su prestigio. (Personalmente, tengo mi respuesta clara, y su valor.)
4. No deben haber cambiado tanto las necesidades educativas, si estamos al tanto de los intereses o no intereses de los "clientes", y éstos no deben haber cambiado tanto: movilidad social, corrección de desigualdades, educación cívica e instrucción profesional, mantenimiento o mejora del status, etc. Otra cosa es que las necesidades de la escuela no sean las necesidades de los clientes, la misma sociedad de los padres: sería conveniente preguntar/les.
5. La desaparición de la escuela como espacio educativo privilegiado representaría la barbarie. Otra posibilidad actual resulta impensable, o irrelevante.
5.1. La Ilustración, que denuncia el artificio, denuncia también la naturaleza.
5.2. La voluntad pública constituye la posibilidad del progreso social.

P. Hay un discurso que dice que los estudiantes no quieren aprender y los profesores y profesoras no quieren enseñar. Parece que a la apatía de unos se une el desinterés de los otros.

Comment:

1. Si hay un "discurso", es que se trata de un rumor, ni más ni menos. Y si se quiere decir que ese discurso tiene autores y escritores, entonces lo conveniente es citarlos y citar las palabras y los textos. Porque, si no, se queda en una acusación o proclama de nulo valor. O sí: la pronta acusación de reaccionario a quien disienta.
1.1. Pensemos en una situación de diálogo, y en que uno de los interlocutores atribuya al otro la condición de "discurso" de sus palabras. No debe distinguirse mucho de la vieja acusación de brujería, ahora "ideología". Para el desinteresado acusador queda, es evidente, la reserva del saber, y de la fe.
1.1.1. El "discurso" del otro se recibe con una mueca de asco; o un poco de desprecio
2. Menos mal (!) que la apatía de unos va con el desinterés de otros. ¿Quiénes son unos y otros? Esta es una acusación irresponsable y gravísima, hecha a partir del "discurso", del rumor, o de la mala fe. Con decir “discurso” parece que no se le da crédito, pero las acusaciones tienen una entidad, un peso: “apatía“, “desinterés“. No me parece legítimo -¿es legal?- sospechar del honor de unos trabajadores que poseen los mismos derechos ciudadanos -que los demás- a la presunción de inocencia. Es peor, me parece una frivolidad.


R. Los estudiantes quieren aprender pero no lo que les enseña la escuela; un conocimiento descontextualizado que no conecta con la realidad. Y los profesores y profesoras quieren enseñar lo que saben pero en qué contexto y para qué. Esta disociación escuela y sociedad es lo que nos aleja del alumnado. Aprender mientras se enseña es el gran reto del profesorado.

Comment:

1. "Los estudiantes quieren aprender pero no lo que les enseña la escuela": Pero ese es un desencuentro que se puede solucionar, con tal de que los profesores caigan en la realidad en la que están los estudiantes, de forma que la irrealidad de lo que saben sea salvada: que la "disociación" comulgue en unidad, bajo las banderas.
2. "Un conocimiento descontextualizado": ¿En qué podrá consistir? Puesto que es un conocimiento, no se trata de una ignorancia. Más bien se trata de un conocimiento que carece de un conocimiento del contexto, un saber que no sabe, el Dios de Aristóteles al revés; la disgregación de la ideal koinonía platónica.
2.1. Un conocimiento en el aire, un conocimiento puro, sobrehumano. ¿Es poca cosa?

P. Pero los profesores y profesoras se enfrentan a la tarea de educar en una sociedad cada vez más compleja y plural.

Comment:

1. ¿Cómo se mide la complejidad?
(1.1. La complejidad compite con la nada: pues la simplicidad es el ser.)
(1.2. De la misma manera, la pluralidad representa la libertad del ser, la dialéctica; la unidad, la esclavitud: del que no sabe.)
(1.2. La logomaquia es un crimen, o contribuye a un futuro crimen.)
2. Rasgos nuevos y parciales de complejidad social, económicos, tecnológicos, poblacionales, etc. no impiden la existencia de ciertas continuidades con las que se contrastan.
2.1. La novedad pura es disolvente: también en la educación.

R. Hemos de investigar los problemas a los que se enfrentan los docentes en un contexto de cambio. Los gestores políticos piensan con mentalidad de hace 30 años. Es un fracaso de la educación en España que cuando se termina una carrera, ya está todo hecho y no hay que estudiar más. Es necesario querer aprender y los profesores y profesoras los primeros.

Comment:

1. Esto es: los mismos "gestores políticos" que convencen de la justicia de sus leyes son ignorantes -de lo que hacen, de los efectos de lo que hacen, de las causas de la realidad social- desde hace treinta años, toda la democracia... Y la verdad está aquí.
1.1. Los políticos, que saben, no saben.
1.1.1. Un poco antes de hace treinta años: la mentalidad dictatorial, las sombras...
2. "Es un fracaso de la educación en España que cuando se termina una carrera, ya está todo hecho y no hay que estudiar más.": ¿Cómo se puede saber esto? ¿Qué investigación se ha realizado al respecto? Una cosa así supone la existencia de una rara especie de graduados universitarios que han conseguido, justo después de terminar la carrera, desear volver, y volver, a la tiniebla estulta.
2.1. "Es necesario querer aprender y los profesores y profesoras los primeros.": Menos mal que, al final del día, nos debe quedar la lección: los profesores y las profesoras, los primeros.
2.2. Sorpresivamente, los mismos estudiantes que quieren aprender, en y con el contexto, se convierten en los vagos y atrabiliarios licenciados que se han olvidado del contexto.
2.2.1. En la universidad española no se insiste bastante en el contexto: transforma a estudiantes reales en seres etéreos, y poco trabajadores.
3. Cualquier investigación debe renunciar al establecimiento dogmático de unas conclusiones meramente provisionales, y que pueden ser interesadas.
3.1. La honradez intelectual se basa en el método científico, en el rigor, la claridad, la publicidad, y en una voluntad de constrastación empírica que no tiene miedo a la enmienda.
3.2. La confesión del error constituye una paradójica contribución del catolicismo al método científico: se basa en la humildad.

Tertium non datur

Neil Postman: “ Aunque creo que el ordenador representa una tecnología sobrevalorada...” (Divertirse hasta morir, Tempestad, 2001, pp. 168-169; el original norteamericano es de 1985, Viking Press, New York).

La incapacidad de previsión de los sabios, o nuestra propia incapacidad para reconocerlos, nuestra falta de perspectiva.

***

Las obligaciones que dejo para los demás, su normalidad, la facilidad que tienen para decir y hablarse, los gestos que se reconocen y guardan en la memoria: desde fuera se admira ese calor, que no es mío, que no es el mío. Empieza, sí, la amistad con los cuerpos, pero no se gasta en ellos: queda para después, el banquete, la reunión casual, el viaje. Es poca la información que me llega (salgo tan poco de mi alma!): el esplendor del espacio, las figuras contra la luz, que retardan el tiempo, riendo; nacida del espacio, gusta la alegría de retirarse.

4 de diciembre de 2006

Metaphorein

Neil Postman

***

No el significado que se añade a la palabra localizada, la composición que yo podría disgregar, repartiendo sus elementos encima -a este lado, al otro, el orden correcto- de la mesa de mi improbable despacho.

No. Como cuando me da en llamar al beso "el hijo del futuro"; sólo me resta determinar la intención de volar que yo quiero concederle a la imagen: una esperanza en la que creo, y por eso se produce el beso; el contrato que sella mi amor y que concibe su fruto literal (aunque de momento sólo lo piense).

No es eso: me refiero al poder de la metáfora en la hora mayor de su gloria; referida ahora no al elemento que la pone en común -al designar impropiamente- con el objeto conocido, la relación a punto de ser descubierta por la metódica inteligencia; referida sí a lo que la abstracción olvida cuando llega a imponerse como cualidad del lenguaje. Identificando su encanto con lo que aquél olvida: lo olvidado siendo la tierra desplazada, la condición de este camino o el otro, los diferentes mundos, el precipitado de las interpretaciones; los caminos del habla, de la escritura y la electrónica.

(Pues cada medio induce su sistema de metáforas, y el producto condicionado de esas metáforas, tal o cual entidad del mundo.)

***

Un cuerpo se afecta en sus extensiones mecánicas: el dolor que se le debe a los fallos de la informática, desconocedores de ese mundo, tan incapaces como con nuestros genes. Amando a nuestra máquina se introduce algo más de frío y sequedad dentro de la vida del mundo, la independencia total que no capta los momentos como suyos (soledad e incomprensión), iguales a la alegría, al comienzo.

***

El logos es igual a la sorpresa: nunca se le tiene que esperar. Donándose al corazón, deja también claro que puede reclamarlo en cualquier momento.

***

También yo introduzco mi parte de dolor: los extranjeros demasiado ruidosos en el bar, el borracho al que adelanto, la chica que viene de frente temerosa, yo contándolo.

24 de junio de 2006 Signos

/Si no se escribe a tiempo, ya no sirve/

La inteligencia, imposible distinguirla del contento, surge con el viaje, con lo visto. El mar, concierto, unánime: ¿por qué el vacío, móvil, /me/ sugiere la idea de la interpretación ilimitada? El mismo vacío de los signos, de su apertura: espacio nuevo para las decisiones de la humanidad, la construcción de su forma y figura.

En esa tarea: sólo terminar lo innecesario, lo que nadie te pide; con suma coherencia, dejar inacabado -siempre- lo que por fuerza tienes que finalizar.

Menesterosos seres de nuestro lenguaje, /siempre/ dispuestos para leer: para la muerte, y la figura /fugitiva/ que dejan los signos, un momento, en el agua o en el aire.

***

// Pues surgen dudas!

Vocación

RMR

***

Estaba perdido en medio de un bosque de símbolos, una selva de letras o el índice: el saber enciclopédico que se te presenta al final también es el Index (de libros prohibidos: él hubiera querido incendiar sus huesos en la ocasión, propicia).

***

(Neil Postman, Divertirse hasta morir)
La censura constituye una forma de respeto a la inteligencia, porque la teme: dejar que las inteligencias privadas actúen y se informen, no perseguirlas, implicaría el riesgo de la creación de una opinión pública incontrolada. Por lo cual la ausencia de la necesidad de la censura, conocida por el poder político, significa la adopción voluntaria de la esclavitud, por la parte del público. (La muerte de la letra, la resurrección de la imagen.)

***

RMR

***

Tú vienes con el descanso, los labios igual que espadas sangrantes, culpables; para que yo contemple una cuadrícula de cielo, mi parte de azul y de tarde, lo que veo; a ti te veo sentada y alegre, reservando las miradas, tensando lo distante.

3 de diciembre de 2006

Diciembre

RMR (Comentario o descripción de un error)

***

Aprendería lo mismo en cualquier lugar al que fuera, siempre una voz y una cara que abrigan con su aliento. Si la gracia le visitara le cogería solo; exento de razón y palabra él, imprevista ella. Dándose para su corazón, igual que en una pista de baile algo extraña y tardía, injusta, o esas plazas al principio de la noche en las que sólo juegan un hombre y una niña. Alguien hubiera tenido que conocer su afición al frío, los puentes y los árboles: de esos tres reinos se compone la vida, el valor que le retorna.

Lexis, un apunte del 28-08-06

"(Así que mejor estar alienado, estúpido y casi para que te encierren. Aunque la felicidad y los viajes de placer se aproximan bastante.)"

***

Pero este es un corolario terrible, que ahora no mantendría, un producto nada más de la mala lógica, de cuando la emoción se pone a terminar los silogismos.

***

PS. Vale estar suelto, independiente; sin embargo, el punto de vista absolutizado, total, no: corresponde en mi comentario -ex contradictione quodlibet; a ver si así justifico lo escrito- a la selva de proposiciones contrarias, contradictorias y opuestas a que da lugar una libertad total, si ésta se transforma de facto en lenguaje social, en una moneda circulante.

2 de diciembre de 2006

Huellas?

RMR

***

¿Para qué dejarlas? Todo se había acabado, y ya está. Al menos -otras veces es nada, abandono, derrota callada- había logrado una voz propia. El tiempo se le iba. O quizás no fuera eso, sino la sospecha de que tenía que tomar por fin una decisión, deshacerse del espesor. Después de todo, lo que él decía no era más farragoso que lo que decían otros, y era legítimamente suyo. Desde fuera se podía observar la misma extrañeza, la seriedad del que no puede contentarse en ninguna parte, admirado de las hojas caídas en las aceras, de la luz que se juega su oro entre los árboles del río, todos esos lugares donde él hubiera querido estar con su mujer. Y ahora no podía.

El amor de Rilke en Ronda

(Trompe l´oeil)
Ninguna idea al respecto; tan sólo una descripción lunar del paisaje, de sus riesgos, al modo de un peligro interpretado, o la amenaza de un mal...

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(Roman à clef)
Las tres vidas de Izak Borg: está obligado a (1) tensar la conciencia -en eso consiste su reflexión- (2) entre recuerdos y sueños, fallos y ausencias, por una parte, y (3) el breve manto del reconocimiento social, por otra. En este último espejo los demás se callan, o sólo se obligan a gestos medievales, arcaicos, en una lengua que ya no se usa, puramente ritual. Su vida personal desquiciada posee, por lo menos, el encanto del médico humanista, y se lo agradecen, cómplices, los ademanes de su nuera. Esa cortesía, rastro de un amor que no ha podido existir, sería impensable en la piel de la grosería y la crueldad del ingeniero, pero cuadra perfectamente con lo que adivinamos deseosos para la privacidad fallida del Dr. Borg, otro calor doméstico -ahora interclasista-, que debería haberle dulcificado algo la dureza de las horas, con sus muchas noches.

1 de diciembre de 2006

La vida y su representación

Como el día es espléndido, la gente ocupa los kioskos en la acera amplia del paseo, definiendo una felicidad tranquila que yo tengo que envidiar. Eso lo sé cuando me fallan las fuerzas, ajeno a lo que veo, a la belleza de las mujeres y los rizos azules del mar. Me inquieta el mimo del color del plomo, inmóvil y elevado sobre un pedestal oculto, que tiene delante una cajita con las monedas de la voluntad; más adelante, un hombre de mal aspecto, sentado en el suelo, se entretiene jugando con su perro y, sin tener de qué reír, ríen los dos. Entre las gentes que van y vienen por las aceras, yo, que voy pensando (así me recuerdo esta mañana), asocio a los mimos en las calles de las ciudades (cerca de la plaza del mercado veo a otro, de grana, con un perro acostado delante de sus pies, tan quieto como él), tan numerosos últimamente, con la costumbre de las estatuas, como esa verdosa de Nicolás Salmerón, una representación verdaderamente andante, que a mí no me gusta nada, de la que suelo burlarme preguntando a los conocidos por dónde irá el resto de la parentela.

40 000 ciudades

Paseando por la pequeña capital se observa la elegancia un poco ajada de algunas mujeres, una belleza impuesta. Pienso que es cosa del vestido, mucho más visible en las ciudades que en los pueblos pequeños. Esa idea absurda la he tenido siempre que he visitado alguna población de regular importancia, o más bien es la idea absurda que corresponde a la extrañeza que me produce a mí andar por las ciudades, pasear entre el hormiguero anónimo, más desconocido que nunca. Vivir entre tanta gente requiere, de verdad, una gran cantidad de inteligencia, una enorme capacidad de abstracción que vuelva los gestos y los artificios corteses hacia los desconocidos en costumbres naturales (usos), indiscutidas. La muchedumbre me produce pavor, aunque reconozco su atractivo, estupefaciente, hipnótico. Pero, ¿qué se yo? Quizás no debe hacerse uno grandes ideas acerca de las personas, idealizadas (cuando, como hoy, se conduce en soledad, a través de la sierra y un paisaje de montaña realmente bello y agradecido a la lluvia) contra un fondo de naturaleza vista por primera vez. De esa ingenuidad deben estar exentos desde hace mucho tiempo los habitantes de la ciudad, hábiles para naturalizar sus reglas de urbanidad y mantener al mismo tiempo -pues de eso no se duda- su conciencia entre el hormiguero.

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A propósito de la ciudad, nunca entendí por qué Ortega considera irreal la posibilidad de una coincidencia de visión entre un ateniense y un yankee (El tema de nuestro tiempo: "La doctrina del punto de vista"). Primero, supone dar por hecho lo que se tiene que probar: la diferencia, excluyente en caso extremo, de las perspectivas localizadas; segundo, suena a rotundidad de dictamen irracionalista, lo que ya no es un fallo lógico sino un hecho de psicología. Aunque nunca entendí ese párrafo: ¿no son iguales en el fondo -en la sustancia- todas las ciudades, no participan de la idea de ciudad?

Micromisologías

Estábamos sentados en el restaurante, la chica dos mesas más allá que yo, los dos mirando al espejo de la pared de enfrente y sin hablar. Cada uno suponíamos lo que el otro podía pensar, sin que yo pudiera evitar la impresión de estar dentro de una jaula, lejano de sus ojos y del espejo.

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Renuncio a la voluntad de razón, a querer tenerla, a una imposición lógica. (Pues el término ya contiene lo que significa.)

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Si, como el doctor Borg de Ingmar Bergman, se evita el aburrimiento de las conversaciones no es -como sería fácil pensar, y tranquilizador- por el pecado de orgullo, de un exceso de amor propio, sino, muy al contrario, por un empequeñecimiento llevado al límite. Éste, coherentemente mantenido, puede malograr el diálogo, la filosofía.

29 de noviembre de 2006

Fides? Spes?

¿Por qué?

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Deberíamos creer en un depósito de significados, en que éstos nos resultaran favorecedores, apropiados; que estuvieran ahí cuando los deseáramos y que pudieran venir a nosotros, con un lenguaje que entendamos, repleto de adorables razonamientos (pues, aparte de Sentido(s), querríamos calor). Abandonados, así parece que estamos, la verdad tiende a identificarse con alguna forma premonitoria de fuga, de muerte o de miedo. En lugar de contento se extrae una memoria falsa, anticipación de futuro que proyecta fracasos (si no se reconoce lo que se es, aun si funciona bien la conciencia). Esto es así para el observador y para el intérprete (si se les puede distinguir), igual para el nativo que para el investigador: el relato de la muerte de los relatos debe tapar muchas vergüenzas, olvidar muchos fríos.

Obstinación

Anoche pensaba en tres fases, en el orden que se debe depositar en la vida y en la reflexión, y que siempre debe ser limitado, personal: la experiencia propia, la explicación de esa experiencia y -descanso- la interpretación objetiva de los hechos sociales (la otra experiencia, conocida y escrita por otros). Una clasificación así, de intereses y de tiempo, carece de todos los requisitos del rigor: compartida y comprensible como es, no obstante, sirve a la presencia nueva -electrónica; dentro de unos moldes que ni la esperaban ni se esperaba-, al vigor de una historia centrada en el valor humanista de la educación, en los límites letrados (literarios, lectores) de cualquier imagen del progreso. Sin fe y casi sin esperanza: manteniendo este mismo mensaje como una contraseña.

28 de noviembre de 2006

Pobreza

Nunca teníamos nada, y sólo puedo acordarme del suelo de tierra, de la cocina de leña y de los animales que nos acompañaban, humildes como nosotros. A mis padres siempre los recuerdo viejos; aunque ahora, que no los tengo, no me puedo imaginar que entonces me viera así, como me veo ahora, sin ellos. Puesto que ya no soy un hombre joven me puedo permitir el impudor de manifestar ciertas verdades, que tan difícilmente se acomodan en mi cabeza, y tan reacias se muestran a salir. Así que no tengo por qué sentir miedo de confesar que algunas veces escondo las lágrimas con mi seriedad, aunque desearía, realmente, las lágrimas y la presencia, los cuerpos viejos y míos.

27 de noviembre de 2006

Nostalgia

Anhelando la firma, un crédito, la cara, la presencia... ¿qué estamos deseando? Una patria, algo propio, otro hogar.

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Disueltos en lo que decimos, nuestras palabras tienen que estar muertas: si ya hemos dejado de ser, de ser un yo, entonces es que callamos. Lo escrito habla desde el lugar de un desaparecido (los epitafios de Paul de Man). Ese tipo de palabras no deberíamos tomarlas demasiado en serio.

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Lo difícil es comprender la buena nueva que traen los acontecimientos: observar, tensar las palabras a continuación -sin respetarles su secreto-, y expresar inmediatamente después lo que queremos.

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Dicho de otra forma: los ángeles, por inaprehensibles, se desentienden de nuestra atención y de nuestra lógica; ningún espíritu -vida- guía un mensaje muerto, abortado; y las intenciones quedan olvidadas.

Neil Postman

Lo público como standard de calidad de lo publicado; lo publicado como regla de control de lo público: los conocimientos han debido vivir siempre inseguros, casi tanto como las personas; objetivos, si acaso, cuanto más consciente se era de la fragilidad personal. Que una situación así, planteando una distancia tal entre el cuerpo y la letra, haya sido capaz de crear el prestigio del autor -el investigador, el letrado, el profesor, el escritor- tiene algo de milagro, y la escritura algo de manía o de magia. De hecho, el mismo espíritu religioso, incluso en un sentido fundamentalista, ha sido capaz de dar libertad e individualidad, obsesionado como estaba con la pureza de la interpretación. La vecindad de la razón y la locura también procede de ahí, de la astucia con que la interpretación del texto se convierte en la fe en el progreso, la duda acerca de la predestinación personal en certeza de crecimiento y en una nueva alegría que ya no necesita ni la fe.

26 de noviembre de 2006

Contrafácticos

Si la opinión pública fuera la opinión publicada; y si poseyeran la condición de la crítica: la distinción de la inteligencia; el logos que colecciona...

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Eduardo Hojman

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Por una parte, inseguridad y aislamiento; tolerancia y saber, por otra.

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El temor -incertidumbre en el conocimiento, agnosticismo práctico- se vincula al modo y posibilidades de la reproducción social; a la cara innovadora o conservadora de la educación: la distinción que define la inteligencia parece que consagra también la diversidad de los gustos, y los chicos que van a ir a la clase obrera. Yo no creo esto último, pero no es un argumento despreciable, dada la paradójica capacidad de la élite cultural para ponerlo en circulación: una ficción que circula constituye, de hecho, una verdad.

25 de noviembre de 2006

Tentaciones

La dispersión del saber, el ensayismo y la brillantez aparente, la constelación de ideas.

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La conciencia toma el color de los lugares donde vive, de sus viajes: es la matriz social de la experiencia, el retiro de Marx que transforma la sociología en antropología, la historia del presente en periodismo y rumor; la eternidad en actualidad.

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Nos fijamos en los puntos de vista, los deseamos: un oasis para que descanse nuestra ignorancia. Aunque sea un sentir prohibido, se tiene -frente a esa actitud- nostalgia de la mentalidad positivista con el lenguaje. En ella se destierran el deber, los valores, vivientes a partir de entonces en la manera de una emoción que colorea desde fuera el lenguaje.

La comunicación rinde en la distancia: la muerte de la razón a principios del siglo pasado pidió una depuración del lenguaje, literario, filosófico, científico; solicitó y le fue concedida la inversión de unos ropajes desgastados.

Como resultado, se podía hablar de otra forma o guardar silencio: los juicios de valor que Wittgenstein ama fatalmente se imponen sobre los hechos posibles y permitidos; los juicios de emoción de Russell sirven para acabar una guerra, o detener una dictadura totalitaria.

Seguro que no es así, que el viaje fracasó: pero la nostalgia se dirige hacia el Punto de vista que no lo es, que se atreve a un absoluto, percibiendo en la superficie los desplazamientos relativos, la complejidad. ¿Ese héroe ha muerto?

24 de noviembre de 2006

Saltos

Supongo que Castells, que recoge las nuevas posibilidades de creación y consumo individualizados de información y comunicación en general (se refiere por igual a música e imágenes, si no me falla la memoria), toma en consideración la cara y la cruz: emancipación de la autoritaria transmisión de información, sí; pero la verticalidad del saber garantizaba crédito, autoría y autoridad, legitimidad, etc. Pienso que la materia (quizás también la forma) del diálogo electrónico no puede vivir en el vacío. Esto es, si McLuhan sustituye sin transición a Gutenberg, las posibilidades de una nueva barbarie o una nueva selva aumentan.

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En cuanto a las posibilidades del relativismo, no sé cómo relacionar cantidad y calidad, no sé el alcance posible de la ilustración: por lo tanto, del acuerdo y de la misma ironía (si se quiere evitar el gregarismo, por una parte, y la crueldad por otra -¿no hay también una crueldad en Sócrates? ¿No era ese quizás el sentido de la argumentación hegeliana sobre la condena?: Lecciones sobre la filosofía de la historia universal).

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Observo una inclinación (?) en Castells: la suma o enciclopedia del tiempo presente (La era de la información) tiende a olvidar la presencia de los individuos, falta el sujeto histórico, la vanguardia del proletariado, por lo menos (dice la ironía; pero es cierto que se respira un aire que recuerda la mano oculta, la astuta razón, etc.). Seguramente esta apreciación es incorrecta, pues la suma es, en efecto, grandiosa (¿para bien?) y el tiempo de lectura escaso: sólo que puede que lo del autismo sea un desliz de sociólogo, acostumbrado a sobrevolar los acontecimientos para salvarlos. El anonimato inicial de la escritura electrónica parece darle la razón (en la forma de la exposición, en el anonimato de las tendencias: no se ven hombres, sino geografía(s) cambiantes).

23 de noviembre de 2006

Adivinaciones de un sabio

Texto:

"Autocomunicación de masas " de MANUEL CASTELLS
LA VANGUARDIA. 14/05/2005

Yo disfruto de un extraordinario privilegio. Tengo la posibilidad de dirigirme a usted desde un diario de prestigio. Pienso, luego publico. Mientras que a usted sólo le queda el recurso de pasar la página para no soportar mis monsergas. La comunicación de masas, la que llega al conjunto de la sociedad, se caracteriza por ser un flujo unidireccional (...) La comunicación de masas es el espacio en donde se difunden los valores y creencias a partir de los cuales vivimos. Esa comunicación está reservada a los profesionales de la comunicación y a los diversos emisores de información y de opinión a quienes se concede acceso.
(...) Ese mundo unidireccional de comunicación de masas está siendo puesto en cuestión por el desarrollo simultáneo de una cultura de la libertad individual y de las tecnologías de comunicación digital (...) La gente se está montando sus propios sistemas de información y de comunicación y en ese proceso se van generando nuevas formas de relación mediática y nuevas oportunidades empresariales. Veamos cómo. Empecemos por los blogs. Como es sabido, son publicaciones personales que cada uno puede hacer en internet, instalando el weblog en menos de media hora, mediante un sencillo sistema proporcionado gratis o a muy bajo costo por alguno de los servicios que existen en la red (Blogger, por ejemplo). No hay control de contenidos, naturalmente, aparte de los límites legales a la libertad de expresión (...) Los blogs nacen y mueren a gran velocidad. Hay de todo tipo. La mayoría, expresiones personales de vivencia cotidiana. Pero también los hay informativos, políticos, ideológicos, sexuales, profesionales, domésticos, perversos, literarios, religiosos y, cada vez más, comerciales, puesto que las empresas de publicidad se han dado cuenta del potencial comunicativo de personalización contenido en los blogs. Los blogs, además, se vinculan entre ellos o con sitios de internet que les parecen interesantes a sus autores. Cada blog es una entrada al universo de la red a partir de la experiencia de quién lo publica.
(...) Al tiempo que se autonomiza la producción mediática, se individualiza el consumo de los medios de comunicación (...) La individualización del consumo de comunicación también se expresa en la competencia creciente de internet tanto a la prensa como a la televisión (...) /Los jóvenes/ Utilizan internet, entre otras cosas, para informarse y para difundir la información que les interesa entre sus redes afines. Lo cual no implica el fin de los periódicos, porque lo esencial en un universo infinito de información es la credibilidad de la fuente. Pero la lectura de periódicos se hace cada vez más por internet.
(...) Éste es el mundo de comunicación en el que estamos entrando de la mano de los jóvenes que prefiguran el futuro en su práctica. Para bien o para mal, según quién opine. Un mundo en que igual le tendré que leer yo a usted que usted a mí. A menos que nos leamos sólo a nosotros mismos, en una especie de autismo digital generalizado.

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Comment:
Pienso, luego publico: Pero esto no es una intuición cartesiana, al modo de una gracia inmediata caída del cielo. Porque la única prueba del pensamiento es que se es publicado. Luego, se concede que existe un pensamiento, detrás, siempre detrás. Puesto que el acceso a la publicación está restringido de muchas maneras, no será impertinente para una descripción del funcionamiento real del poder la idea de que éste último es un generador de suposiciones positivas (legitimidades, ideologías, autor-idad).

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Está por ver la compatibilidad de la tecnología digital con la realización personal de la libertad, ese feliz maridaje de las dos culturas. Los blogs no muestran esa posibilidad, encerrados en los límites de la experiencia privada. Demasiado sabor particular para producir un saber! Conocida la eficacia ideológica de la tecnociencia y el recorrido consumista de la producción/uso de tecnología, no es impensable una pérdida real de libertad. El que los diagnósticos anteriores acerca de esta situación no se hayan resuelto en política positiva no dice que los médicos hayan estado equivocados, sino que apunta a la falta de salidas. Y no se observa un exceso de imaginación: si el lenguaje verdaderamente se está empobreciendo.

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No existe ninguna razón para fijar el punto de autoridad en la credibilidad del periódico escrito, ni real ni trascendentalmente. No puede ser que el potencial infinito de información se determine en los periódicos existentes, que éstos sean Dios. Castells no puede creer realmente eso. Aunque la responsabilidad por la creencia, la autoridad y la autoría, son aspectos básicos de la cuestión del sentido del cambio en las formas de emisión y consumo de información.

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De ahí el peligro último: "una especie de autismo digital generalizado".

Bloguería

La unión ¿feliz? de un cerebro y un teléfono.

Autocomprensión

Las metáforas resultan fáciles, inexactas: en sí verdaderas, y más tarde, para el círculo del saber, de la conciencia.

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¿Márgenes? Todo lo es, pues falta concentración para seguir una obra, o crear otra destruyéndola.

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De esa manera, teniendo yo, por desconocimiento personal, el proyecto de una conceptografía como si fuera el equivalente filosófico de una intención política declaradamente reaccionaria (un puro esnobismo). Salvaría -el mapa de las ideas-, en la mente y para ella nada más, el cielo puro platónico, mal traído a la tierra, remedio de última hora de la enfermedad histórica; también el mal en su primera fase, vid. Heidegger. Asimismo, supondría un primer momento de un recorrido que recupera estadios anteriores: Wittgenstein-Kant, Husserl-Descartes, Heidegger-Aristóteles. Vuelta la voluntad hacia el lenguaje, desea por encima de todo la transparencia, la estructura; por exceso de conciencia, se ahoga en la misma materia que (le) habla.

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Roland Barthes por Roland Barthes contiene un hermoso inventario de las dificultades, personales seguramente muchas de ellas: subescribiendo el texto de moda está la voluntad libre nietzscheana -como en Frankfurt, en la Selva Negra, en París. Las fotografías que acompañan el texto no son el lujo (como pretende Barthes), sino su paño de lágrimas: pues vive y muere con su cuerpo igual que le ha tocado pelear con la lengua (o la ideología, o la burguesía).

11 de junio de 2006

(Cabo de Gata, camping, restaurante)

En torno a la inteligencia de la ciudad, como su emanación, atmósfera; o el principio que la anima: cualquier ocurrencia -la fuerza de la subjetividad urbana- se dispone en las calles, avenidas y plazas de la ciudad, explicándola o "intendiendo" a la interpretación plural. Así, mi ciudad, que propone para su nueva avenida dos obeliscos enfrentados, hendidos simétricamente.

22 de noviembre de 2006

Desilusión

...la definición que da Avicena, no del alma, sino de la individualidad humana. Aunque podría ser válido mi error, puesto que se trata de una individualidad enajenada, falta de fe (la inteligencia no le pertenece). Y si pudiera pensar más largamente sobre esto no dejaría de admirarme la bondad de una síntesis de razón y fe que soslaya ese peligro (Tomás de Aquino), dejándolo para ser resuelto después .

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Observación trivial del presente: los coches lujosos que me siguen no dejan de ser un signo de status. Ignorándolos yo, puedo pensar que el otro/la otra no se aperciben. En realidad, no es tan sencillo darse cuenta de estas cosas: la tentación de querer lo que es común querer está ahí fuera demasiado presente, como un Mercedes rojo. Cualquier palabra y explicación entre él/ella y yo sobraría, porque nos desconoceríamos, en el mejor de los casos respetuosamente. Quedaría mi desprecio del lujo como mi único lujo, sin mermar mi felicidad puesto que puedo desprenderme de lo innecesario.

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El dolor vendrá si aplico un mandato así en general, extendiéndolo de las cosas a las personas: sólo te fijarías en mí cuando yo te despreciara; en caso contrario no haría más que perder el tiempo. Es la regla de Cesare Pavese. No requiere el odio, sino una virtud cuyo nombre no conozco, y que correspondería positivamente al vicio de la suficiencia. No es amor propio, porque se seguiría manteniendo la humildad.

21 de noviembre de 2006

Viento, noviembre

Querido F. P.

Los oficinistas que esta tarde se afanan tras los cristales, las mujeres que aguardan dentro de los automóviles, apartando la mirada, me recuerdan los momentos en que supe de tu ciudad y su vida. Hallé entonces una felicidad tan frágil como lo que contabas: porque ello no era feliz mi alegría no podía durar. Todo eso te agradezco, y saber que las calles duran, olvidando a los que pasean por ellas, que son nada más que espejos de historias mínimas, una inteligencia que es un mundo que no se ha llegado a formar (según la hermosa definición que da Avicena del alma humana).

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¿Teléfono rojo...?
Era fácil dejar la decisión de todo o nada a la discreción, a la voluntad individual o su capricho. No sé cómo decirlo, ni cómo saberlo: me parece que la comunicación está a punto de fallar, siempre, con algún movimiento impredecible, si la comunicación sucede entre seres humanos. Evitar esa complejidad fatal, la posibilidad del error y del desastre, requiere quitarnos de encima la responsabilidad: los ingenieros la distribuyen electrónicamente, la hacen nada. Quizás así evitan el desastre para todos, y también puede que hagan absurda la idea de una libertad personal, dignos herederos ellos de los positivistas lógicos.

20 de noviembre de 2006

Discurso, recursos, discurrir

Durante bastante tiempo tuve la ilusión de entender cómo funcionaba la razón en cierto tipo de enunciados; algo que supone concebir los enunciados como una clase de herramientas, que además son capaces de trabarse en un sistema, a la manera de una unidad de enunciación bien visible y legítima, como sus productos. Por distintas razones, ese proyecto, como otros de carácter más personal, no he sido capaz de llevarlo a cabo: falta de tiempo, de oportunidades, incapacidad... Veía, sí, y sigo viéndolo, la deficiencia de algunos intentos, obsesionados -a mi entender- con explicar las realidades pertinentes relacionándolas con la conducta sectaria, totalitaria (orwelliana), o con una voluntad positiva de destrucción que a mí me parece que es dar por sabido y explicado -dándole un rostro tremendista- lo que se tiene que explicar. Soy aficionado a leer y creo que he ido sacando pistas de unos u otros textos, y que alguna capacidad crítica tengo para ir separando el grano de la paja en los diferentes ensayos descriptivos o interpretativos acerca del asunto que me interesa (el funcionamiento de los discursos). En algún caso, la ambición del escritor se aproximaba en parte a lo que yo pretendía, aunque terminaba por verle las costuras (pues se trataba de un texto, de un tejido) y no entender del todo a dónde se quería ir con lo dicho. Descreo, definitivamente, de la voluntad de tener razón, de torcer políticamente las verdades (haciendo de la parte, el partido, el sistema entero de la realidad). En eso pienso que he ido encontrando mi pequeña parte de inteligencia, en la manera de una visión que no cerca al enemigo dialéctico. Me gusta, sí, la complejidad de la situación: en la misma descripción de la estructura intrincada del problema, en las facetas consiguientes de cualquier intento de aproximación, siempre abiertas, falibles o fallidas. Ni tan siquiera tengo por seguro que este modelo humilde de crítica y contrastación deba gozar de más crédito que otros, y sólo le concedo la prenda de no buscar la solución inmediata y simplificada. Ésta, lo veo muchas veces, consiste en la atribución de responsabilidad, o en su misma difusión, que dota presuntamente a la voluntad humana de una capacidad de disponer los hechos del mundo, igual que si le cupiera una efectiva libertad legisladora (el correlato ético-práctico de una intuición intelectual arquetípica). Esta voluntad está así como el Señor delante de sus obras, Hacedora definitiva y culpable de una creación, que no quiere para sus criaturas el pecado, que se lo reserva sólo para sí.

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La moraleja: Lysenko no podía mostrar la validez de sus teorías, pero socialmente sí se podía imponer la validez de Lysenko.

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El sentido: no quiero, para no ser pesado, adjetivar educativamente lo que he pretendido decir. Nunca he llevado el proyecto a cabo. Todo lo más han sido unos intentos espontáneos y fragmentarios, demasiado emotivos para convencerme a mí mismo. Incluso, es verdad, la validez científica viene como resultado de un posible consenso. Ni eso deseo para mí, sólo la destrucción del edificio de la falsedad: aquél que construye la retórica atea con los restos de la fe (falta y expiación).

19 de noviembre de 2006

Electrónica

"Silencio

Hablar para mí, para nadie: dejando en blanco las palabras para que se escuchen mejor
-extraña forma de escribir: estar solo para el mundo. "

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Porque se observa un crecimiento millonario de la escritura, un incremento fabuloso de la cantidad acompañado de una disminución en el sentido de la identidad creativa, de la potencia de la autoría.

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En la pantalla, en efecto, no se habla. No se puede pronunciar yo ni dirigirse a un auditorio, algún nosotros concreto que escuche o que lea.

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La palabra en blanco está en la página o en el silencio momentáneo del que habla. En los dos casos se muestra como una ausencia socializada o acompañada.

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Una identidad de escritura al mínimo, una autoría que no lo es vs. la virtualidad de la audiencia, su potencia extensiva: nada en medio, sino la flexibilidad de las redes de comunicación.

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¿Dónde está la rigidez, el soporte, la autoridad?

18 de noviembre de 2006

Silencio

Hablar para mí, para nadie: dejando en blanco las palabras para que se escuchen mejor
-extraña forma de escribir: estar solo para el mundo.

Noviembre, puentes

Un sol renovador guía los pasos de los transeúntes.

Lo que así se abre delante de la mirada es lo nuevo y lo de siempre: el ver posee una forma fija, que traicionará lo nuevo (si tiene acceso a él), y sabrá considerar nuevas perspectivas en lo ya visto.

Lo más llamativo son las construcciones, con independencia del estado en el que se mantienen, si son nuevas o viejas...

La identidad humana se conforma sobre el terreno, geográficamente: aunque se conoce una sola verdad.

17 de noviembre de 2006

Vacío

Un lector no sabe muy bien qué debe hacer ahora. No liga su vida a una profesión, ni al tiempo de ocio que le deja la profesión. La obra no sucede ya para un auditorio que la aclama o la desprecia, sino a través de un medio frío, universalizado, que no le lleva a él -sí, el autor- ni a lo que dice a establecer contacto.
Puede dejar pasar las horas escribiendo con los ojos, leyendo con las manos, sin más huella que lo que va sintiendo por dentro, palabras que llaman a palabras y que siembran dudas: confunde lo que lee y lo que escribe en una identidad que no es de carne sino de signos que le enredan, mucho más allá de él, conociendo nada más que la alegría de la materia ajena que no tiene de qué preocuparse y deambula por las calles de las ciudades exhibiendo su inocencia y su inteligencia.

16 de noviembre de 2006

Residencias

A M. Leiris, incidentalmente.

Concedemos nuestra intimidad -convivimos- a espacios cúbicos blancos, puros, geométricamente desolados. La luz de lámparas eléctricas vela nuestras noches. En éstas aprendemos, luego somos un poco más sabios y viejos de día: sin gracia, porque estamos cansados de la vida que hemos llevado en las horas anteriores, faltando al sueño. Realmente, pagamos un precio muy alto por esas habitaciones: contando la vida, no sabemos si reír o llorar, dudando entre el blanco y negro y el color.

Precisemos

Existen oportunidades desgraciadas, sucesos que desmienten (y contradicen) el significado de la oportunidad: el alma romántica e iletrada del joven Pavese convoca la desgracia y la infelicidad como finalidades de su vida; la escritura adulta, la literatura triunfante, solicitan la misma finalidad, y a ella se entregan.
El invento egipcio, la escritura, degrada el alma y condena el cuerpo: no concibo la autodestrucción de Pavese si no es causa de la tristeza, el cuerpo identificado con la enfermedad, y esa identificación como cifra entera de la autobiografía y de las palabras dichas/escritas.
Por eso, no sabría decir ahora si es posible conocer una escritura sin pretensiones literarias, blanca, pura.

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Los objetos están ahí, totalmente ajenos, dejando su uso a otros: los automóviles, los vestidos, las calles. Ellos invaden el espacio, tú quieres levantarte del tiempo.

Ensoñaciones nuevas

I. Decir, escribir, pensar: tenía que distinguir el contenido de la forma, aclarar su significado, y por eso tuve que hablar -qué poco sé- del funcionamiento de los signos y cómo se emplean socialmente, repetir una vez más que la lengua constituye un sistema social de signos... sociales, convenidos.
II. Es decir: existe algo, es algo, y cuando lo advertimos queremos darle un nombre, parece conveniente fijarlo, señal(iz)arlo y dejarlo (ahí) dispuesto para nuevos usos (abstractos).
III. Toda esa situación posee, a su vez, un nombre, el de significado. ¿Cómo distinguir lo que es significado? Los niños pequeños saben hacerlo indicando con su dedo el objeto; también lo hacen los diccionarios, a través de las definiciones, o nuestro saber propio y personalizado, que contiene sus propias definiciones (la filosofía como un diccionario, ¿enciclopedia?).
IV. El significado se duplica: sentido-intensión, referencia-extensión. Las libertades adultas con el lenguaje no conceden a éste un privilegio especial: pues somos capaces de definir o envolver términos que no muestran nada, o que no se muestran.
V. La metáfora misma, que crea belleza (la inteligencia oculta de/en las relaciones de las cosas) quiebra la referencia: ni los poemas ni los mitos hallan su lugar en un mundo de objetos, si éstos se determinan mediante algún procedimiento público.
VI. Las reglas para el empleo del lenguaje deben, igualmente, poseer un alcance público: de ahí la prohibición filosófica de la metafísica, la cura de humildad que aparta a un lado a la filosofía misma. Las reglas públicas que gobiernan el lenguaje no se cierran sobre sí mismas, holísticamente: apuntan, finalmente, a algo que todos pueden ver. Hasta las metáforas son objeto de un saber, la metaforología.

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"Me limito a pedir un lugar donde dé la vuelta el aire, porque la hiperconsciencia del texto -en él y acerca de él-, del escrito, de la cultura, apunta a una eficacia omnisciente del investigador, a una plenitud de transparencia, no por llevada al infinito de la reflexión menos real. ¿Acaso no se la habíamos negado al narrador? Nos podemos preguntar si no es capaz éste, después de tantas dudas, de reflexionar en el interior de la ficción y generar así realismo textual, o esa situación que localiza la «cueva de Montesinos» cervantina como espacio de realización satisfactoria de la caverna platónica. "

13 de noviembre de 2006

Ensoñación

" ...la concreción literaria de unos hechos objetivos, su plasmación lingüística como hechos externos, puede, en los mismos pliegues y repliegues de la historia ficcionada -más allá de la superficie del texto, sin que sea pensable un fondo último para la interpretación correcta-, en las distorsiones con que son figurados en una conciencia que se hace discurso, en los silencios tanto como en lo declarado, hacernos ver lo que hacemos u omitimos cuando relatamos nuestras vidas, sin ninguna pretensión de futuro éxito literario."

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¿Qué se quiere decir?

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"En última instancia (last, but not least), la plasmación enteramente -casi- ficticia de ciertos problemas personales y con repercusión social, que se pueden ver sólo estadísticamente, como el alcohol, la soledad y la depresión, la vejez, la muerte de los familiares, amigos o de la pareja, la enfermedad y su tratamiento en los hospitales, puede ser útil para la explicación y la comprensión de nuestras propias vidas, si es cierto que la vida social objetiva, ritualizada e institucionalizada, no es ajena a la percepción que de esa misma vida social tienen las personas, sino que hay situaciones de libertad, de elección y apertura, en la construcción del entramado social, por parte de los individuos o actores sociales."

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¿Para qué escribimos? ¿Por qué nos interesa lo que se escribe? ¿O lo que no escribimos?

12 de noviembre de 2006

Libertad

La escritura espontánea reproduce el contenido vivido: da lugar a una copia informe e inútil, de la cual se anota su semejanza, indescifrable y sin sentido.
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La imposición de un orden artificial a la experiencia nos proporciona la única verdad posible: ésta reside, antes que nada, en la forma (si es que la biología recupera lo trascendental). Nos comprendemos mediante símbolos: convenimos en ellos, tenemos la capacidad de interpretarlos, y tenemos interés en comunicarnos.
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"La denuncia crítica de que la metaficción supone un rechazo de la experiencia implica una confusión entre ficción y realidad." No lo entiendo. ¿Esto es así? ¿No supone su neta distinción, si bien inarticulada?
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Jordi Llovet, metaficción:

No. 1º. Nihil novum, ni metafictiva ni autofictivamente: la subjetividad se vuelve intransitiva cuando se harta de viajar a través de los objetos, incluso antes. 2º. Imposible una literatura ingenua, no intertextual: habría que suponer que los escritores son los narradores, la tradición oral, la tribu.

(Pero toda antropología es ya sociología; la etnología deja paso a la historia. ¿A la infelicidad?)

Dicta, 5 de junio de 2006

Sustituciones. Todo vale.
Barrio de San Antonio
El sonido entero del agua
/de la fuente/
El canto
tardío
/de los pájaros/

(/Por la calleja estrecha/ /me/ llega la voz aflamencada de la gitanilla)

***

Mardi gras, New Orleans:
Nos deshacemos de las máscaras:
de voces, trinos, humedales.

El silencio en plenitud /es/ la red parada de los signos /palabras, piedras, electrones/: estaciones, muerte, verdad.

¿Cómo tengo que aceptar que, al querer conocerme, echo las cartas? Su orden o su falta de orden: las /mis/ caras; la sinceridad: el /des/enmascaramiento.

Vida e historia, descripción inteligible

(A propósito de Richard Sennett y Cesare Pavese, lecturas)

...los argumentos son para defenderlos o desarrollarlos delante de otras personas que sostienen ideas diferentes. No se trata de vencer por la fuerza, sino con la fuerza de la razón, del convencimiento o la persuasión crítica. Así es como entendía Sócrates la filosofía: un diálogo público, en la plaza (ágora). Cuando la filosofía se hace escritura -y se lee- en Platón, la discusión sigue existiendo: lo que ocurre es que los argumentos que uno opone debe escribirlos a su vez y traspasarlos a la posteridad. También aquí existe una tradición, pero no una tradición autoritaria, sino una tradición crítica y continuada, mantenida (la historia de la filosofía).

11 de noviembre de 2006

Paisaje

Está ahí preparado, igual que la primera mañana del fuego, de la escritura y de la inteligencia, hecho para las pautas de un lirismo de lengua clara. El alma que contendiera con esa visión forzosamente debería volverse un poco triste, limitada a hablar.
***
Me muevo en el tiempo, la memoria va a lo pasado o a su sueño; sin presente porque me muevo, sin futuro porque escribo. No debe extrañar que me fije en este punto -pues yo no viajo- y perciba los matices del paisaje. Éste no es otra cosa que el tiempo de las personas que lo habitan, aunque contenido -el tiempo- en sus ciclos.

10 de noviembre de 2006

Nightmares

LA EUTANASIA DOCENTE, DULCES SUEÑOS
Pero ¿qué clase de frivolidad es ésta? ¿Por qué esta falta de aprecio por el hecho, por la verdad: que está en el dato, no en la ocurrencia onanista? Con un encabezado serio, "La convivencia en las aulas", el lector se tropieza con una primera irresponsabilidad: El desdén entre profesores y alumnos. Ah! La guerra de clases, no; la lucha de sexos, no; la miserable preposición "entre" da la clave: no existe la convivencia porque se trata de un conflicto, y el conflicto contradice la convivencia como el agua al aceite, y las noches a los días. Pobre de mí, que entendía que el problema residía en la violencia, conditio sine qua non de la no convivencia. Pero sabemos, porque se nos ha enseñado (algunos no lo olvidan) que el conflicto es partero de la historia: Dios salve al conflicto y olvide a las víctimas... del conflicto, porque el sistema debe triunfar, el Sistema, Dios hecho carne de burocracia y despacho.
Luego, la firma, porque Vicente Verdú garantiza caché, significa saber porque se muestra: luego el pescado está podrido, pero como ya se pagó por él... Don Vicente, qué sabio!, qué polémico! ¿Las cosas serán así?, se pregunta el lector independiente. Pero lo primero que no falte: el neoclasicismo del título, "el desdén entre", al desdén con el desdén, donde las dan las toman, ¿de qué te quejas, pardillo? ¿Aún no conoces la Gramática parda, la Verdad del Sistema, Dios que se ha hecho Internet, carne de fibra óptica? Misérrimo de ti, ignorante, educador, que no sabes, necio, ne-sciens. Te mereces la muerte, si te llega... ¿Exagero? Pero yo no exagero: modesto lector de historia, estas cosas se han hecho: las gafas que no son de La Sorbona, sino de Camboya, eran potencia (la posibilidad terrible del maestro/profesor, el incendio de lo consabido) de maestro, luego exterminable la persona que las portaba... Si esto suena, es que no exagero. Si no...
Empecemos, sigamos: no terminemos, nunca.
***

La convivencia en las aulas

El desdén entre profesores y alumnos
VICENTE VERDÚ
EL PAÍS - Sociedad - 09-11-2006


Reducido el sensacionalismo de la violencia de género, los medios de comunicación hallan ahora sustituto en la violencia escolar. Varias emisoras de radio (RNE y la SER, entre ellas) ofrecieron ayer, casi simultáneamente, un programa sobre las sevicias que sufren los profesores dentro y fuera de las aulas, sea a manos de sus alumnos o a cargo suplementario del padre, la madre u otro familiar.

1. Se necesita hablar de "sensacionalismo de la violencia de género": desactivando lo que resulta y es percibido como un gran mal en y por la sociedad española resultará mucho más fácil despreciar lo que parece un hecho de importancia menor, comparativamente. Pero es que no tiene por qué hacerse la comparación: a no ser que lo que se quiera sea desactivar el asunto, la violencia en la escuela.
1.1. Así, Verdú demuestra su valor: se atreve contra la violencia escolar, porque se permite cuestionar un hecho de relevancia social mucho más marcado.
1.2. ¿Por qué "sevicias"? Proponiendo una palabra culta damos una impresión barroquizada de una serie de situaciones de hecho, concretas, actuales, no barrocas.

En los programas se entrevistaba a las víctimas, profesoras o profesores que, con décadas de ejercicio, nunca habían conocido una cosa igual, maestros consagrados que ahora anhelan la jubilación en vista del injusto pago que reciben y debido a la dolorosa impotencia que les termina sumiendo en la mayor depresión.

2. "Nunca habían conocido una cosa igual". Es decir, ¿ya es hora de que lo conozcan? Que también adquieran esa experiencia al final de su vida... docente. Parece extraño que "décadas de ejercicio" se coronen con el deseo del pre-jubilata. Pero este no quiere la felicidad (el significado del jubileo), sino salir corriendo del castigo.

En ninguno de estos y otros espacios -radiofónicos, televisivos o impresos- todos muy sensibles, se ha ofrecido, sin embargo, la voz a los alumnos. A los terroristas se les permite manifestar reiteradamente sus vindicaciones o puntos de vista pero en la violencia familiar y doméstica, se ha zanjado el asunto con una condena exprés. De un lado aparecen las pobres víctimas, blandas y parlanchinas, y, de otra, los verdugos duros, y mudos. De este modo, ciertamente, el problema se hace muy difícil de roer.

3. La misma retórica, el mismo valor de Verdú: ahora no se trata de "violencia de género", de su espectacularidad percibida, aunque falsa, que afecta a todo lo que se vaya a comparar con ella, despreciándolo a su vez (la violencia en la escuela): no se da la "voz a los alumnos", aunque los terroristas sí pueden manifestar lo que deseen . ¿Qué es entonces, la pequeña queja, enfrentada con el mal, el dolor insensato que sufre la mujer maltratada o la víctima del terrorista. Nada, ni sus quejas de particular trasnochado, incapaz de comprender el "proceso", todos los procesos, pues de éstos viene la paz (la ortodoxia, el sistema).
3.1. En un juicio se escucha a las partes, si no "el problema se hace muy difícil de roer": si judicializamos el problema, si lo extendemos horizontalmente, alumno vs. profesor, profesor vs. alumno, se justifica la preposición entre del "título" que pone Verdú a su argumentación.
3.2. Las preposiciones no son inocentes: las gobierna la intención general del discurso.
3.3. La sintaxis no es inocente, ni los lapsus.

¿Por qué un número creciente de alumnos maltrata a sus profesores y a sus compañeros, a los bedeles y a los mendigos? La respuesta común lleva a admitir la existencia de una violencia omnímoda que flota hoy, fatalmente, sobre la sociedad. Nuestra época es mala y peor que la etapa anterior. Quien afirme otra cosa se arriesga a ser mal entendido. Lo políticamente correcto no es hablar de una generación nueva sino de la degeneración.

4. "¿Por qué?".
4.1. La pregunta es el inicio de la razón, de la filosofía.
4.2. La pregunta afecta a la misma filosofía: ¿por qué filosofía?, ¿para qué filósofos?
4.3. La pregunta es admitida por todas las ortodoxias, por todas las fes: pues no les cuesta trabajo encontrar un quién, un culpable, y se produce la maravilla: la víctima igualada con el verdugo, más culpable que el verdugo, pues indujo todos los hechos y merece su castigo.
4.4. Hay una "respuesta común", que flota, que corresponde a lo "políticamente correcto": la "violencia omnímoda": alejado Dios, todo está permitido, y eso es la violencia, tan cercana y vecina de lo sagrado (el sacrificio). Una violencia ni providente ni cuidadosa, como no lo es un dios, un espíritu benefactor, sino un espíritu malvado y difuso, inaprensible, incomprendido.
4.5. Se necesita caracterizar y nombrar a este espíritu vago para denunciar la falsedad de los alarmistas: negando la "violencia omnímoda", podemos concluir que la violencia no existe.
4.6. La negación de la violencia en la sociedad, en al escuela, corresponde a la negación de las noticias que la difunden. Los media, por lo tanto, difunden falsedades.
4.7. La comunicación, bien entendida, consiste en un rumor: de lo que nos sacan los informados.
4.8. Verdú no es un valiente: él escribe desde la ortodoxia, pues ésta puede consistir sin problemas en la negación del sentido común y en el alcance de éste para configurar la opinión pública. Verdú es lo más políticamente correcto de lo políticamente correcto: observa la realidad con las gafas de su sistema.
4.9. Verdú no se arriesga a ser mal entendido: ese error no le cabe, pues lo trivial transparece, y no hay ningún fondo añadido.
4.10. Lo que manifiesta es lo que es.

Del mismo modo, lo correcto no será referirse a la situación cultural presente como distinta sino sólo como inculta. Una prueba aplastante es que no se lee. Los niños son ignorantes, bárbaros, violentos y no leen; son incapaces de entender el valor del libro y del esfuerzo. ¿Solución? Campañas para inculcar la afición a leer o incluso horas lectivas para que se esfuercen en leer. Una cosa se confunde con la otra. Los niños no leen porque es más cómodo ver y oír de manera que la actual cultura, eminentemente audiovisual, es cultura de la molicie. En suma, con opinión tan negativa del presente ¿quién puede en verdad tratar de entenderlo o interesarse a fondo por él?

5. Confieso que he llegado a no entender.
5.1. Cultura significa antropológicamente algo que no sé si deberíamos/ desearíamos recuperar.
5.2. Para algunos cultura equivale a escritura, y esta a la posibilidad de la transmisión histórica.
5.3. La lectura y la escritura, la alfabetización generalizada a la que aspiran las sociedades modernas y occidentalizadas, es el medio básico de reproducción social.
5.4. Existe una capacidad crítica en la lectura y en la escritura: la recopilación de los saberes está ahí, abierta a la posibilidad del cerebro ocasionalmente inventivo.
5.5. Existe la posibilidad, cierta, de un uso coercitivo del libro.
5.6. La negación de la cultura del libro se puede plantear no como la emergencia del otro de esta cultura, sino como el otro de toda cultura, la barbarie.
5.7. La edad media constituye una posibilidad sabida y real de imperio de la ignorancia.
5.8. El presente se entiende o no se entiende con independencia de los valores o los prejuicios que se tengan acerca de él.
5.9. Los valores no tiñen los hechos, que son lo que son.

Efectivamente, los escolares son más violentos que antes pero la escuela de antes no fue precisamente un mundo de paz porque si no pegaban unos pegaban los otros. Naturalmente, emerge el asunto de la autoridad y ahora no se respeta la autoridad del maestro pero tampoco la de los padres, los jueces, la Iglesia, los médicos o la publicidad. El descrédito de las jerarquías se corresponde con el auge de la interacción, la horizontalidad cognitiva dentro y fuera de la red.

6. De nuevo la retórica, la comparación y la desvalorización. Los alumnos "son más violentos que antes". El humilde hecho se ha abierto camino, aunque se para inmediatamente: antes la violencia era al contrario; por lo tanto la de ahora queda justificada. Quien sabe lo que fue puede poner un gesto de boca torcida ante quien denuncia los males del presente.
6.1. Los hechos son lo presente. Los recuerdos, subjetivos, y no tienen tiempo.
6.2. Hechos y recuerdos constituyen dos órdenes de realidad incomparables.
6.3. "Autoridad" no es igual a "jerarquías"; el quebrantamiento de la primera no equivale al descrédito de las segundas.
6.3. Reservamos el nombre de autoridad a los agentes e instituciones que aseguran la reproducción social, a través de la enseñanza de reglas de actuación: padres, maestros, jueces, iglesias, médicos, publicidad (sic). A través, en resumen, de los procesos de socialización que aseguran la educación .
6.4. La reproducción social no es duplicación social, como tampoco el libro sirve para estancar el conocimiento.
6.4.1, Las instituciones educativas no reproducen en un sentido conservador las estratificaciones sociales existentes: ésa no es su función.
6.4.1.1 Lo anterior es falso en general; en el caso de España, un puro sinsentido: si conocemos los procesos de movilidad social, de modernización, el paso del campo a la ciudad...
6.5. Ningún descrédito de la autoridad garantiza ningún tipo de interacción ni "horizontalidad cognitiva dentro y fuera de la red".
6.5.1. La anulación de una jerarquía es fácilmente sustituida por otra jerarquía.
6.5.1.1. El objetor escolar es el cliente perfecto.
6.5.2. El aprendizaje de las reglas, lejos de ser conservador, avala la posibilidad de la crítica, hasta de las mismas reglas.
6.5.3. El aprendizaje de las reglas transcurre (debe) en un entorno humano de respeto y diálogo, no de sumisión, no de jerarquía.
6.5.4. Existe la posibilidad de nombrar la utopía aquí y ahora. La correspondencia de la complejidad hipertecnológica, Silicon Valley, con el funcionamiento social real. Esto es falso.
6.5.4.1. Parafraseando a Kant, vivimos en época de globalización, no en una época globalizada.

Los jóvenes y tanto más cuanto más crecen en un mundo de juegos interactivos, sensaciones cambiantes e informaciones efímeras, obtienen los conocimientos sin orden ni reflexión sino llaneando, clickeando, viajando, videando. Representan día a día a una nueva criatura que se aleja antropológicamente del maestro aunque se agrupen en la misma habitación. La mayoría no son agresivos, pero la generalidad carece de todo interés por la asignatura. O bien, de la misma manera que el veterano maestro considera extraños a sus alumnos recientes, los alumnos ven un zombi en su educador. Casi todo lo que más les importa a ellos le importa un comino al maestro, y al revés. Uno y otro sienten su desdén y su incomunicación rotunda. Pero ¿cómo educar sin comunicación? O también, ¿cómo comunicar desdeñando?

7. Un conocimiento sin orden y reflexión es impensable: se obtiene, todo lo más, la materia informe de un pensamiento.
7.1. Un conocimiento sin orden y reflexión es imposible: contiene un orden oculto.
7.1.1. Los intereses tienden a disimularse.
7.1.2. El conocimiento es gobernado por intereses: en la teoría y en la práctica.
7.2. El pensamiento de que la movilidad de los ojos y las manos, el tiempo invertido delante de una pantalla, avala un orden otro del pensamiento es un pensamiento mágico.
7.2.1. Magia y mito necesitan de la razón crítica para no extender demasiado sus poderes.
7.2.2. La tecnología no propicia la aparición de la razón crítica: puede sustituir unas religiones por otras, o convivir con las antiguas.
7.3. "... una nueva criatura que se aleja antropológicamente del maestro". No se debe confundir la realidad con los sueños de la realidad. Ningún dato avala esta separación intraespecífica, y la diferencia entre las generaciones no llega a tanto.
7.3.1. "La generalidad carece de todo interés por la asignatura". Esto es un hecho posible: no un hecho probado. Por lo tanto se trata de una interpretación abusiva, apresurada. Corresponde a la apreciación anterior de una diferencia antropológica: el maestro es percibido como un zombi, como un muerto. ¿Es lo que se desea? ¿Es un precio social?

La violencia en las aulas se trufará de factores diversos pero uno es capital: esta escuela no interesa a los escolares. Aun sin agresiones fsicas, profesores y alumnos viven bajo una permanente tortura. La penitencia que proviene de hallarse obligatoriamente juntos y no participar en lo más primordial. Siendo lo primordial, de un lado, el modo escogido para hacer sabroso el saber y, de otro, el menú concreto del saber que pretende servirse.

8. "... esta escuela no interesa a los escolares", "... participar en lo más primordial". Esto es otra interpretación abusiva de los hechos, no validada por ningunos datos, contradictoria con otros disponibles. Una realidad irreconocible para los que participan en ella es por lo menos dudosa.

CODA.
Un artículo en un periódico no genera automáticamente ningún conocimiento. Se procede a un escamoteo sistemático del hecho, con la doble intención de rebajarlo de valor y acusar, en lo que tenga de innegable, a la víctima . Metodológicamente, se practica un abuso sistemático de la opinión de firma, de prestigio. Pero las ciencias sociales no se pueden permitir la faz severa de la ciencia dura, y promulgar leyes para lo que son tendencias complejas, deficientemente estudiadas, para las que se carece de la perspectiva del tiempo. No existe la historia del tiempo presente, que nos revela la verdad de lo que somos, ni existen esos extraños zombies que deben difundir y aplicar un saber, ignorando toda la realidad. Una máquina tal, ni ha existido ni existirá.

Inteligible

Aquí es el bosque el que impide conocer los árboles: la invención aparece como un asunto complejo -colectivo, cooperativo. ¿Cuál es el lugar de la individualidad? Después de todo, parece que el papel de los europeos es mágico (Berners-Lee) pero escaso: calidad sí, pero no cantidad; y de la cantidad, calidad.
***
Diá-logos: Razón que fluye a través de; no mi razón (monó-logo) ni los monólogos que se responden (estímulo-respuesta); diálogo=razón ¿constituyente?

9 de noviembre de 2006

Lluvia en la cara

No quiero un espejo para mí, sólo una ventana para mirar a través de ella: ¿cómo decir que, aunque escriba Yo -con mayúscula-, iniciando siempre el discurso, mi vocación es disolverme en el objeto: S es P, S es sólo P.
***
Escribes en ti el amor, los años no te libran; conociéndolo, tú: en el movimiento de las manos que guardan silencio; en la máscara, pues callas. Es así, o la preocupación, y yo no sé observar o no lo noto; Yo, testigo.
Pienso en eso cuando voy conduciendo, desinteresado de mí, atento al reflejo -lujoso- de las aguas caídas: yo siempre amé su frío, ahí afuera, como de cielo en el aceite.
***
Yo, en mi habitación cerrada: miro -no sé por qué- la cómoda y pienso -sé- que estoy olvidando las voces que he conocido: y que me suenan un instante por dentro, antes de la fuga.
***
Se contiene el dolor en las habitaciones, ajeno a las calles, al abrigo de la lluvia y de los ojos: el cese quiere discreción.
Mientras: canta la tuna, y también simulamos pensar.
***
(¿Historia de Internet? El bosque no deja ver los árboles...)

7 de noviembre de 2006

Juegos

No hay diversión en el juego, sino una forma de comprensión distinta: desligada del cálculo, o saliéndose de él cuando los elementos que calculan/que son calculados resultan excesivos.
***
Impropiamente, pensamos en una persona que juega al ajedrez contra una máquina: la persona no juega, porque la escena no pertenece al juego, por asimétrica. El ordenador (la máquina) es un dispositivo de cálculo, ajeno a las decisiones que toma libremente la inteligencia, a partir de la interpretación de los datos que haya efectuado, falible, finita.
***
La situación es la que define el juego, no los jugadores. Esto es lo que sucede en cualquier forma de comprensión, es decir, aquella forma de inteligencia humana que circula por vías no meramente explicativas.
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El exceso puede consistir, también, en un desconocimiento. La ciencia, como el amor, requiere proximidades, la presencia del objeto ante los ojos, para observar sus gestos y sus dudas. Fácilmente podemos pensar que lo que hay aquí es justamente un déficit, aunque yo creo que es la abundancia del escenario lo que fatiga al jugador y le hace abandonar.

Dudas

Un exceso de reflexión perjudica notablemente la inteligencia, suponiendo que ésta se ejerza en el nombre de la vida. En este caso parece útil una buena capacidad de olvido, de esa ignorancia que no se sabe si atribuir a la estupidez o a la indiferencia involuntaria; de esa manera sí hay relación de causa y efecto entre saber y felicidad.
***
De todas formas, existe lo impondederable, la suerte, la antipatía: la disputa entre cosmos y sociedad. El cosmos es el mundo contenido en la cabeza, los deseos.

6 de noviembre de 2006

Tiempo

Dios no conoce el mundo.
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¿Le salvamos así? Creamos nuestra pequeña felicidad -ajetreos, proyectos, errores, etc. - ignorando ese hecho, el desconocimiento divino. No le salvamos: en esa distancia consiste su felicidad, una y eterna.
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Los hombres estamos en la historia. El mundo no cuenta con la providencia: no somos en, sino que estamos contra el mundo.

5 de noviembre de 2006

Sennett, corrosión

Libertad y necesidad: especialización del trabajo (capitalismo, globalización) vs. carácter.
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Conocemos la marcha de estos conceptos que se oponen: Adam Smith, Diderot, después Hegel y Marx; sorprendentemente, en Adam Smith la espontaneidad personal se vuelca en solidaridad, en supraética, actos de supererogación (¿porque sabe y lamenta la escena futura de la "jaula de hierro"?).
***
Para ilustración de pedagogos y totalitarios: para el deber que los otros -nosotros- tenemos de informarnos sobre la historia no contada de la utopía, las máscaras trágicas de la libertad y la igualdad, pues las dos debieron ser conscientes de sus limitaciones.
***
(Nota: Los programas personales de discusión no constituyen aún la conferencia desarrollada, ni el ensayo.)
***
En realidad no sé si "conocemos": progreso, historia, concepto, educación, totalitarismo, utopía; por no hablar de libertad e igualdad.

4 de noviembre de 2006

Tractatus, 6.43

"...
El mundo del feliz es otro que el del infeliz." Sí.
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Esta proposición trascendental, nunca conclusiva, de cualquier acto de memoria autobiográfica dispone de inmediato, ante los ojos, la misma contradicción del empeño: el relato dependerá de la coloración emocional, del juicio fisiológico de valor que nutre las bases de la ética, dejándola impura (more kantiano). Da miedo pensar en las ambiciones del programa de la ciencia unificada, si todo lo que dijéramos tuviera que estar protocolizado: ¡qué pobreza de lenguaje, incapaz para siempre de saltar del es al debe! La impureza de la ética es la misma que la del lenguaje figurado, la metáfora poética vive y viene del mismo ethos. Así, cuando nos cansa la presencia de los otros nos vemos inclinados al silencio.
***
(Percepción privada). En un día de constancia lluviosa, aunque no muy abundante, llaman la atención los toques de campana en una iglesia, las gentes que se dirigen a misa en la otra, calados y serios, conocidos míos algunos de ellos. No me gustaría pensar (¿se admitirá la ironía?) que la hipertrofia metafórico-descriptiva, que dedican los investigadorse a la descripción del final de milenio/inicio de milenio, soslayara el ritmo mucho más lento de las vidas: los conceptos, contra lo que podría pensar un platónico, avanzan mucho más rápido que las trayectorias vitales. Tampoco me parece deseable acompasar la rapidez de las ideas a la lentitud de las gentes: ¿seremos tan estúpidos como para querer repetir el crimen, la utopía? Lo somos, porque queremos creer en la necesidad de la utopía, ¿en el crimen primero iniciático?

Regla de oro

Sea tu mandato no la cantidad sino el esfuerzo de pensar y decir, la calidad: no busques hablar. Mejor el silencio y la espera.

3 de noviembre de 2006

Comentarios

"Vale: lo público para todos, lo privado para mí, el sonido alusivo de las canciones poniendo melodía al interior, triste o alegre...
***
En el límite: vaciamiento de la experiencia, el silencio escrito, la escisión de la modernidad: el horror trivial de El resplandor..." (28-10-06)
***
No vale querer completar a posteriori lo que se intuía, lo que prometía como idea. Si se quieren evitar los extremos -romanticismo Vs. crueldad- sería mejor seleccionar la experiencia, decirle a los ojos lo que deben ver. Pero yo no puedo evitar esa sensación de vaivén: la carretera por las noches, las estrellas, las gotas de lluvia que caen en las calles del pueblo... me dicen dos cosas: lo que soy y lo que me falta, la una a causa de la otra, la otra a causa de la una.
***
Lo que es, es: ahora bien, ¿por qué la fascinación por la plenitud, por juntar el bien y el mal? Me doy cuenta de que se incurre en el absurdo: insertar la contradicción en el sagrado principio de identidad. A ese defecto se le llama vida, y ya está: pero no, la trampa se nota y se puede uno preguntar por qué debe afirmar la vida afirmativa/negativa, esa querencia del nihilismo por convertirse en sistema, en tesis.

Contaminación en la superficie

Verdú, El estilo del mundo: el sujeto igualado con su objeto, de tanto que lo ama. Carezco del fino arte de las distinciones para desarmar la ironía de las descripciones, ponérmelas delante de los ojos y adorarlas: aquí la estética social, lo que es; allí, la ética. Pienso que no se da -en el texto de Verdú- la posibilidad de lo uno o lo otro, sino lo uno en lo otro, el fondo en la superficie. En algún momento el espíritu salió de su columna diaria y produjo el libro, pero así otorga al acontecimiento -al comment que lo repite- una dureza de sustancia que no le es propia. En el traspaso, de la prensa al libro, se pierde la verdad: o yo soy incapaz de hallarla.

Olvido

Los términos carecen de significación cuando la carne es extraña: la lejanía se muestra mayor en los sistemas elaborados de ideas, como las ideologías o las formas de vida que sostienen una decisión en el tiempo, mucho después de que se tomara. Eternizan la espontaneidad de una pasión, separándola continuamente de lo que dicen las palabras en sentido literal: el espíritu vuela mientras el cuerpo se arrastra por el suelo mendigando. Un mal que va creciendo.

Lluvia en la calle

Un cerebro que no sabe dar nombre a su tristeza in-urbana mira a través de los cristales del coche las flores de asfalto, magníficas y numerosas. Concede, entonces, a la promesa de la vida la imagen recurrente de dos ojos negros deseados que perdió: entiende que la lluvia es su tristeza, y reflexiona.

Ningún lugar

Marc Augé
***
Son constitutivos del lugar: la identidad, la relación, la historia; sucede justo al contrario con los no-lugares, escenarios de dispersión y exilio. Parece muy fácil ligar el conjunto de espacios con significado a la noción de patria o de infancia.
Podríamos añadir, junto a la diferencia correspondiente entre público y privado que anota Augé, la tensión entre naturaleza y arte, dependiente -al final de todo- de la oposición entre verdad y falsedad, de la definición oscilante de verdad: entre lo que se revela o manifiesta y su correlación proposicional (la figura o eidos de la que no podemos determinar su autonomía o su diferencia posible, la que crea entre lenguaje y realidad; vid. Janik/Toulmin, La Viena de Wittgenstein).
***
De una manera cálida nombramos nuestro deseo como paisaje: a él pertence lo poético y la muerte, la vida y la prosa.

1 de noviembre de 2006

Paisajes, Bacares

Mi amor es más grande que mis manos, que no quieren, no pueden o no saben.
***
Comunicación: podrían discurrir dos conversaciones en paralelo, en ésta y en la otra habitación. Sería un milagro encontrarse: esta alta improbabilidad instaura una relación de confianza a la que no invitan los gestos visibles.
***
¿Qué amistad sería aquélla que tuviera que basarse en la certeza, en la falta del riesgo de no hallar? Sin confiar en descubrir, ¿qué descubriría?
***
Los álamos entretienen entre las hojas su luz dorada, la dispersan en polvo de sol, de luz pura: tal parece que les perteneciera la claridad hermosa y fresca, y que acogieran al paseante sin pedir nada en prenda.

Cambio climático y subjetividad

Pongo aquí lo que voy encontrando, conforme me lo encuentro en el fondo de esta maleta de olor desagradable. Nadie tiene la culpa de que el autor no haya querido firmar. Qué importa!

"Llega noviembre con un calor que nadie se espera. Este bochorno que mata recuerda más bien la tierra como si fuera un espacio de piel, de carne destrozada por las bombas... cuando las voces han sido sustituidas por balas...
/Antes o después, en esa tierra devastada/...las manos son suaves como las palabras, y éstas acarician con el calor de la mano... Sólo la desgracia amorosa concede versos, si es que no suicidas, y no se concibe otra locura que la borrachera que precipita el cuerpo contra el cuerpo, para invadirlo y amarlo. Hay ebriedad sí, en decirlo, aunque indonada /sin don/, pues no se suele dar el cuerpo, tendido, a quien lo celebra. Esto le vale, nada más, que para adornarse igual que con un collar...
¿Por qué llamar a tu puerta? Nunca lo hice, me pareció más fácil entrar sin avisar y, una vez conocido cobarde, retirarme hasta luego... Aunque veas que tengo la cara congelada, mi vida está detrás y me río, verdad es que muy detrás, pues se me ha olvidado con los años pasear y sonreír, porque cada vez cuesta más cantar los cuerpos sin cansarse de tristeza... Andar me sirve para olvidar tu cuerpo un rato, ajeno de tan cerca que lo tengo, apenas el instante de la mano y la conciencia, porque océanos separan los actos que se quieren voluntarios de su ser realizados..."

Aunque carezca de firma, la verdad es que no se puede ocultar su querencia epigonal saliniana. Lo doy a la publicidad por si alguien quisiera confirmar este aspecto, y salir al paso de la autoría irresponsable: nada es sin huella (véase el Génesis).

Laxitud

Noviembre no deja que nos pertenezca su espacio, el que habito, ni lo que veo más allá de la ventana, en la dirección en que se dejan abandonar los ojos. El sol de fuera, merced a la autonomía inaccesible del cerebro, lo encerramos en un cubículo de hormigón, ornado de desengaños como bibelots. Sólo en las pausas de la autoconciencia, en lo que se escribe negando el yo que era antes, que será después, los ojos se funden con lo que ven, la piel con el aire, el alma con su dolor. Y, como si el desánimo fuera igual a una esfera, el resultado inesperado -si le damos la vuelta y besamos su interior- es la abundancia de la luz, que se tiene que derrochar en un exceso de amor y palabras sin objeto.