Ya en serio, el final de Fresas salvajes, cuando el anciano Dr. Borg ve a sus padres cuando eran jóvenes, les saluda y puede dormir en paz, eso es una maravilla hegeliana por lo menos, la reconciliación, la síntesis y tó eso..
auto/ficción
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
3 de julio de 2026
Incompletud del sistema de reglas explícitas
Si entre regla y acción media una regla de aplicación, el sistema o es infinito y las reglas son inaplicables, o si las reglas son aplicables el sistema es incompleto.
Averroísmos, nótulas
De la Política aristotélica Averroes no tiene noticia.
El comentario de TdA se limita a los tres primeros libros. Pedro de Alvernia completa el resto.
Mala suerte.
2 de julio de 2026
Averroísmos
La democracia tiene muy mala prensa entre el venerable staff de la empresa dedicada al pensamiento. O se alejan de ella, temerosos de contaminarse, o quieren darle la vuelta, invertirla en una ilustrada tiranía. No, realmente la oclocracia atufa entre los biempensantes.
El reinado del pensamiento no admite que la ciudad quede representada por el abigarramiento de un bazar, sus olores y colores, y sus voces, tan variopintas, alegres en su ignorancia.
La demagogia, esa es la realidad, es conducción autónoma del demos descabezado, anarquía en sus cimientos. El demagogo, surgido de entre los Sofistas luminosos, vuelve el mundo a su quicio. El demos ya no conduce, es conducido.
1 de julio de 2026
Bibliotecas
Constant dirigió su mirada hacia las bambalinas, donde aguardaba un nuevo personaje exigente: el ciudadano privado. Nuestro autor instó al Estado y a la sociedad a respetar a este personaje, a abstenerse de inmiscuirse en sus objetivos vitales y sus creencias más profundas. (Del prólogo a un libro de B. Constant, en Página indómita)
Hemerotecas
En realidad, los argumentarios no reflejan lo que sus autores piensan, sino lo que quieren que piensen sus destinatarios. ¿Qué es entonces lo que ellos piensan realmente? Quizá no piensen nada en absoluto porque conciban los argumentos como meras herramientas de movilización, pero no de conocimiento. ¿Y qué decir respecto a los segundos? Pues que quien está dispuesto a seguir un argumentario es porque en algún momento, en el fondo de su corazoncito, decidió dejar de pensar por su cuenta. (M. Cruz, en Ideal)