Elecciones.
Ética nicomáquea.
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
Ética= verdad; política= falsedad. Quien juega a la verdad en la política o es hipocrita o es una linda palomita. Quien dice verdad, dice bondad. La moral estricta en política suicida los estados, tanatopolítica de los necios.
Todo es aceptable menos imponer el silencio. Y ahí está la ironía del asunto: queriendo cancelar el debate sobre una guerra provocada por la incapacidad para convivir con el adversario, los sectarios certifican lo oportuno de ese debate. El sistema es antiguo y conocido: se llama democracia... (APR, en EM)
He olvidado el punto de vista. Soy como la barredora de la mañana, que va por las calles recogiendo fragmentos y los vuelve a soltar, por si alguien tiene la idea de agacharse a mirar.
«Este tiempo se fue y no volverá nunca más, y yo descubro con infinito terror que el mundo y la vida se quedaron allí con mi infancia, como se quedan para todos los que piensan y sienten, porque sólo vive hasta el final aquel que hasta su muerte se mantiene niño», le escribió a Pietro Giordani, el primero de sus dos amigos. (AT, en El Semanal, on Leopardi)