Ganaron los Knicks.
Espigadas las referencias aristotélicas en uno de los libros de H. Arendt: Entre el pasado y el futuro.
Ahora, más tarde: Castoriadis.
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
Ganaron los Knicks.
Espigadas las referencias aristotélicas en uno de los libros de H. Arendt: Entre el pasado y el futuro.
Ahora, más tarde: Castoriadis.
Veraniegos a la vez que crepusculares: acopiar, reunir en un lugar, toda la literatura secundaria que tengo sobre la ética y política aristotélicas. Trabajo a la vez que vocación, que no tienen que ir por el mismo camino. Caminos paralelos, quizás.
Subrayar, escribir marginalia, escribir o copiar alguna cosa. Subir aquí. (Espero llegar al menos a una cuarta de lo que pretendo. Porque Averroes, también.)
El Diarista GªM: irritante (ciertas opiniones), snob (los lugares, la ópera), necesario (por lo mismo). El autor contra la obra. ¿Seguro?
Viktor Frankl decía justamente que en los momentos de horror «hemos llegado a conocer al hombre en estado puro: el hombre es ese ser capaz de inventar las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el ser que ha entrado en esas mismas cámaras con la cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shemá Israel en los labios». (León XIV, Magnifica humanitas, §121)
Cabe preguntarse, entonces, si religión y democracia son compatibles. La pregunta, incómoda, suele evitarse. Aunque existe una respuesta tranquilizadora: siempre que la religión acepte reducirse a lo que no es, un club de aficionados, una preferencia privada sin pretensiones de verdad pública. La religión sería compatible, solo si se vuelve irreconocible. (FO, en EM)
Pues no. Los hechos no rezan así.
[Si hubiera religión o democracia aunque no hubiera, respectivamente, democracia o religión, ¿cómo pueden haber religión o democracia cuando hay, respectivamente, democracia o religión?]
Agotamiento, hasta la aprensión cardiovascular. También neurológica. Ominoso saber de la decadencia.
A mí el calor me inspira poco.