18 de marzo de 2026

Sospechas, agustinismos

 Quizás haya que conceder la razón a Nietzsche, que lógicamente no la querría: que la denuncia de los dioses paganos, de su monstruosa arbitrariedad e inmoralidad, su condición de genios malignos, corresponda -o sea, sirva de tapadera- a la consagración del espíritu ascético, a la renuncia existencial por desgaste vital. Dioses, espejo del ser, nullo modo su escamoteo.

En todo caso, en tal ascesis sobrehumana, en esos vuelos que aspiran al trasmundo, no veo yo más que una política bien terrestre. 

Agustinismos

 El de Hipona lee a Wittgenstein:

Porque pocas son las cosas que hablamos con propiedad, muchas las que decimos de modo impropio, pero que se sabe lo que queremos decir con ellas. (Conf. L. XI) 

17 de marzo de 2026

Agustinismos, del paraíso perdido

 Cierto que, cuando se refieren a cosas pasadas verdaderas, no son las cosas mismas que han pasado las que se sacan de la memoria, sino las palabras engendradas por sus imágenes, que pasando por los sentidos imprimieron en el alma como su huella. Así, mi puericia, que ya no existe, existe en el tiempo pretérito, que tampoco existe; pero cuando yo recuerdo o describo su imagen, en tiempo presente la intuyo, porque existe todavía en mi memoria. (Conf., L. XI)

Agustín, faro crítico. 

Hemerotecas, ¿averroísmos?

 En la biografía de A. Larijani, presuntamente muerto en un ataque israelí, encontramos la luz y la sombra: fino académico doctorado en filosofia, especialista en Kant, y estratega de la represión interna. Los caminos de la inteligencia y el poder político están sembrados de ininteligibles. 

Del esperpento moderno

 Hay aquí algo de retrato hiperbólico de una realidad que, aun llevada hasta la astracanada, resulta reconocible. Y eso duele. Es difícil gustarse siendo así. En esta película no hay nada sagrado, nada que merezca respeto. Este nihilismo blando duele porque apunta a una verdad que tiene poco de blanda y por eso mismo la risa que provoca es como el eco de nuestro llanto. (Vía elcafedeocata)

 Desperté y los Rolling seguían en el escenario. 

16 de marzo de 2026

Agustinismos, averroísmos

 La república es la cosa del pueblo, y este no es un agregado multitudinario sino una comunidad de intereses ajustada a derecho (consuetudo). Un régimen en que el demos se imponga injustamente ya no es demos ni la república es tal, sino tiranía, y no iremos desencaminados si igualamos demagogia con tiranía. (CD, L. II, 21; paráfrasis algo personal) 

Averroísmos

 En todo caso, la ascesis se traslada de la razón teórica a la dimensión práctica, desde la clausura de la mente a las públicas conductas, y se engolfa ella en censuras y denuncias de la mala vida, en pinturas que no pueden esconder la tentación seductora del exceso y lo prohibido. (Vid. Agustín, CD, L. II, 20) [Cfr. cita de Cicerón] 

Agustinismos

 Los dioses que no existen, que son inefectivos para el bien y la salvación de las ciudades son, empero, bien eficaces para propagar el mal en lo público y en lo privado. Genios marfuces las deidades paganas. 

15 de marzo de 2026

Filósofos improbables

 Lo primero que debe notarse en la biografía intelectual de Aledaños de Almanzora, filósofo correspondiente a la escolastica helenizante que tuvo su acmé en la provincia sudoriental a finales del siglo XIII, es que no estaba imbuido de la corriente principal de su época, aunque sí de los temas cercanos. Logos, ethos y polis dijo el sabio tutor del estagirita que eran los intereses del pensamiento, y en realidad no dijo otra cosa Manuel de Kénisber en su reductio antropologica philosophiae. Aledaños no discurre del logos, que da por sabido y común, sino de los humores del cuerpo y su alimentación, que habilitan a la mente para la bajada súbita, broomm broomm, del intellectus agens y su cohorte celestial de species; no instituye fines inconcusos de la vida humana, sino que frunce el ceño y lamenta la iniquidad de sus conciudadanos, menesterosos de pastilla y palos por mor de sus vicios y crímenes innúmeros y atroces; a lo último, en evidente corolario, no espera nada allende las paredes de su ameno jardín, ebrio tras las muchas lluvias. Ni médicos ni jueces le han de echar el lazo, piensa mientras piensa en la huidiza eternidad de los mundos, a salvo, la eternidad y él mismo, de cualquier empresa de los funestos comedores de manzanas.

Hemerotecas, Habermas

 De modo que, como tantos alemanes de su generación —entre otros, Joseph Ratzinger, que volverá a este artículo más tarde—, nuestro autor comenzó su formación moral en la peor de las escuelas. Y hubo que rehacerla desde cero cuando, en 1945, la derrota del Tercer Reich le hizo “ver, de repente, que habíamos vivido bajo un sistema político criminal”. Ese descubrimiento fue lo que le orientó hacia la filosofía y la teoría social, según confesó. (En TO) 

Hemerotecas


 Titulares que incitan a dejar las dudas. Sin duda. ¿Para qué nos vamos a andar con diplomacias y microcirugías? 

De las ruinas en un paseo

 

(P. de C.) 

Agustinismos, averroísmos

 De la censura qua ortodemagogia: 

¿Cabe en razón y justicia que sean infamados los actores de poéticas ficciones y de dioses cubiertos de ignominia, y sean, en cambio, honrados los autores? ¿Por ventura se ha de adjudicar más bien la palma al griego Platón, que, organizando en su mente una ciudad ideal, creyó que debían ser expulsados de ella los poetas, como enemigos de la verdad? Este llevó con indignación las injurias que se hacían a los dioses y no se avino a que los ánimos de los ciudadanos se entregasen y corrompiesen con ficciones.

Coteja ahora la humanidad de Platón, arrojando de la ciudad a los poetas por obra de los ciudadanos que iban a ser engañados, con la divinidad de los dioses, apeteciendo en su propia honra los juegos escénicos. Aquél, aunque no persuadió con sus disputas, con todo aconsejó a la ligereza y liviandad de los griegos que tales cosas no se escribieran; estos otros, mandando expresamente que se continuara representando semejantes cosas, lo arrancaron a viva fuerza de la modestia y gravedad de los romanos. Y no tan sólo quisieron que se representaran, sino que se las dedicaran, que se las consagraran y solemnemente se las celebraran. ¿A quién, en conclusión, decretaría con más razón honores divinos la ciudad, a Platón, que prohibía tales torpezas y abominaciones, o a los demonios, que se gozaban en este engaño de los hombres, a quienes él no consiguió convencer de aquellas verdades? (CD, L. II, trad. BAC) 

Agustinismos, modus tollens

 Los griegos proponen: 

Si se ha de dar culto a tales dioses, sin duda han de ser honrados también tales hombres /los cómicos/. 

Resumen los romanos: Es así que en modo alguno deben honrarse tales hombres. 

Y los cristianos concluyen: Luego en manera alguna se ha de dar culto a tales dioses. (CD, L. II)