20 de abril de 2026

El camino de Parménides

 Ciertamente un crimen es lo que es, cuando la muerte le viene a un inocente, de edad o de conciencia, que no sabe de sinrazones de políticas y sí de juegos y de sus padres y hermanos. Ningún católico, si lo es, ha de ponerse a favor de los herodes de este mundo. No son tantos, aunque los demás somos débiles y estamos demasiado cansados y miramos a otra parte (no somos malos, son nuestras escasas fuerzas, eso decimos). 

Conocemos que un crimen lo es, cuando mana sangre de los inocentes, y una parte del desprecio que amerita el canalla, se revuelve en contra nuestra y nos cae como un pecado sobrevenido, una carga inmunda.

Realmente sí, quién mata a un niño, por su mano o por su arma tiene un nombre, y es el de asesino.

¿Qué nombre merecemos nosotros, los normalmente justos, que no acertamos a mirar el rostro del mal en sus hechos indudables? Algo se revuelve dentro, un asomo de piedad, sin alcanzar a entender del todo que es preferible sufrir injusticia a padecerla, ser el que muere antes que el que mata, y sin comprender del todo al que carga con la cruz hasta el límite de sus fuerzas y el temor de haber sido abandonado.

Ni la lanza del soldado, ni los hachazos sobre la efigie invertida del pobre crucificado (en una de las imágenes del día) van a servir para tapar la verdad: un crimen es odioso cuando recae sobre quien juega y ríe y nada sabe de ideas y creencias.

Y pedimos piedad para nosotros, corrientemente bondadosos, cuando no le damos el nombre correcto a las cosas vistas y oídas 

Creación

 Inventé los límites en este jardín encantado, imaginando dos labios que no eran y que me distraían del laberinto.

Teje el corazón sus ideas del infinito en los claustros más sombríos, dormitando en jaulas de hierro, en las horas prohibidas.

19 de abril de 2026

En los comienzos

 



Idiotecas

 Día luminoso. Cursos de perfeccionamiento de un ser profunda e inapelablemente imperfecto, y pelea con las tecnologías y el lenguaje pedagógico.

18 de abril de 2026

En el libro de libros (entradas)


 
(En la Biblia de Bover/Cantera, 1957)

Vidas privadas, respuestas en curso

 Tiene sentido. Las circunstancias nos envuelven, pero no somos pasivos con ellas, porque en parte las conformamos, y son, en parte, un producto nuestro en el que podemos reconocernos si estamos dispuestos a una mirada honesta. No somos pasivos, en segundo lugar, porque con respecto a ellas podemos ejercer la libertad de una manera doble. Está en nuestra mano el perdón y la promesa, si no recuerdo mal lo que decía H. Arendt. Sí que resuena con experiencias personales, y para ello hace falta acogerse a la posición del que agradece, y lamentar que esa gratitud no se pueda hacer efectiva. Intuyo que un carácter así será capaz de abrirse a los demás,y eso también es la enseñanza .

Formamos parte de una cadena, individuos-eslabones de una humanidad conectada a través del tiempo . El mandato del amor nos obliga. Gratitud y perdón son las herramientas adecuadas. No se trata de ser ingenuo y desconocer las heridas, están ahí y algunas pueden no tener ya remedio, pero en mi mano está cobrar conciencia de que tú (hijo o alumno) recorres un camino del que yo tengo algunas referencias y estoy dispuesto a ayudarte.

17 de abril de 2026

Hemerotecas

 Si la solución a un problema político es una ley moral, mal vamos.

Resulta difícil hacer comprender el carácter criminal del moralismo de superficie, y habrá que pensar que la inconsciencia rinde sus buenos réditos biológicos, y tendremos que mirar la ideología en clave "fenológica". [Geno o feno: esencia oculta contra manifestación.]