La idea de la vida sin valor -una vida tan terrible que el Estado podría ayudar a destruirla- es la esencia de la deshumanización. Sugiere a los enfermos que estarían mejor muertos y empuja a los angustiados hacia ese final. Degrada a quienes quieren vivir y tienta a quienes quieren morir. Es inhumanidad disfrazada de compasión. (B. O'Neill, vía elcafedeocata y vía ia trad.)
auto/ficción
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
30 de marzo de 2026
Hemerotecas, biopolíticas or tanatopolíticas
29 de marzo de 2026
Una jornada con mucho viento
El viento bate las palmas, y así son los hombres, seres cimbreados. Hasta la caída.
28 de marzo de 2026
Hemerotecas
Si vuestro progreso pasa por callar todo esto, por constreñir la realidad en una Ley Orgánica, por reducirlo todo a una pugna ideológica —hoy contra Abogados Cristianos, mañana contra quien toque—, por concebir la libertad como un fin en sí mismo, por permitirnos hablar de muerte digna mientras no somos capaces de garantizar vidas dignas, podéis quedároslo. Porque es un progreso hacia el precipicio. (AIS, en EP)
27 de marzo de 2026
Hemerotecas
El ensayista Enrique García-Máiquez va más allá: «La sociedad actual está marcada por una falta de valores y principios. El aborto, la eutanasia… Hay una pérdida de respeto a la vida y se deja que una persona que ha sufrido tanto decida sola». (ED)
Razones para la impiedad
Se trataba solo de una de tantos millones de personas que a lo largo de los tiempos han sido víctimas inocentes de la ignorancia y la crueldad del ser humano. En su mundo ya veía suficiente dolor. No tenía por qué alimentar la piedad. (PD James, MeCP, p. 66)
Nótulas (à propos de Arendt)
A ver si nos enteramos : la unidad o continuidad de ethos y polis, vida privada y vida pública, puede ser orgánica, nunca totalitaria. Lo totalitario, qua invasión plena de lo privado por el Estado (¿cómo hablar de polis?), depende de la letal disolución del enlace entre vida particular y vida común. Esta ligazón es lo que inmuniza; su carencia, aquello que nos mete en problemas.
Entonces, o universalizamos el factum moral subjetivo, o fundamos un ámbito plural que asegure al individuo. Lo primero, antójase bien abstracto; lo segundo, responde a la vida vivida.
Pero no minusvaloremos el riesgo: la comunidad orgánica debe recordar siempre la condición libre de los sujetos de una ciudad que sea digna del nombre, seres frágiles y falibles, al margen de las doctrinas y los maestros de verdad.
Hemerotecas
El sincristo de la buena muerte, o ese extraño derecho a morir asegurado por el estado benefactor que nos hemos dado con tanto esfuerzo.

