27 de julio de 2026

Hemerotecas, de la actualidad (sin acritud, de verdad)

 Poco después, hubo un partido en que la Selección Nacional se enfrentó a una pandilla de homicidas, de un país de escaso renombre –¿Argentina o algo así?–, que se presentaron a jugar con los zapatos acorazados de clavos y rodilleras y coderas que, en verdad, eran instrumentos para malherir al adversario. Sin atender a sus argumentos (por lo demás ciertos) de que en su país era costumbre jugar al fútbol así –¿cabeceándolo con la tortura y el crimen?–, Joaquín Hinostroza Bellmont los fue expulsando de la cancha, hasta que el equipo peruano ganó técnicamente por falta de competidores. El árbitro, por supuesto, salió en hombros de la multitud y Sarita Huanca Salaverría, cuando estuvieron solos, –¿arranque de peruanidad? ¿sensiblería deportiva?– le echó los brazos al cuello y lo besó. (M. V.-Ll., La tía Julia y el escribidor)

Butades sin acritú

 Sabiendo griego, o por lo menos conociendo su léxico, ya se tienen algunos créditos para egresar de Medicina.

 Dios dirá: pero si Dios ha muerto su respuesta será un silencio administrativo.

26 de julio de 2026

Hemerotecas, síntomas

 La primera fila lleva ocupada más de dos horas. Casi tres, incluso. La muchedumbre se agolpa. Algunos corren para ocupar su sitio; otros ya lo dan por vencido. El tiempo pasa y La Cartuja de Sevilla se va llenando sin descanso. Más, más y todavía un poco más. Todos agitan su abanico en un vaivén casi hipnótico para ahuyentar el tórrido calor de Sevilla. La grada, sin embargo, se completa con la calma de quien sabe que tiene el asiento reservado. Así pasan los minutos hasta casi las 20:00 horas. Comienza la Velada del Año VI. (EM, en la sección de Cultura)

 Perder el tiempo en curiosidades necias que ni te van ni te vienen. Lee a Platón hombre, que la vida es dura y con la filosofía mucho se goza.

25 de julio de 2026

Hemerotecas

 Incendios que dan pavor. Políticos, grima.

Journal psy-phy

 Como se dice ahora, six seven. Obligación de leer. Leyes.

En C. el calor se podía soportar.