¿Me permite decir qué es lo que estoy viendo? En su versión más antigua (Adorno), la Escuela de Francfort era una versión de izquierdas de círculo gnóstico al estilo del de Stefan George; lanzó la iniciativa, maravillosamente arrogante, de seducir a toda una generación con la intención de refinarla. Tuvo una profunda influencia, que podríamos resumir bajo la fórmula del recuerdo de la naturaleza en el sujeto. En su versión más reciente (Habermas), era un jacobinismo latentemente sostenido, una versión social-liberal de la dictadura de la virtud (asociada con el arribismo periodístico y académico). Ambos sistemas representan, cuando se hacen poderosos, un factor de riesgo para las democracias normales —sólo que el más antiguo en una medida menor, porque, por razones internas, nunca puede hacerse popular; con lo que el más reciente resulta tanto más arriesgado, porque organiza unas emociones más que frecuentes y populares: el resentimiento y el deseo de ser mejor. Para las democracias que todavía no son normales, por el contrario, ambos sistemas son justo lo correcto. (P. Sloterdijk, "La teoría crítica ha muerto", en Rev. de Occidente, nº 228)
auto/ficción
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
31 de octubre de 2026
Hemerotecas
Una mala impresión que corresponde, que la genera o que es precedida por ella, a una mala opinión: El minuto de silencio sirve para evitar el ruido de las preguntas incómodas.
Aplaza el juicio y pretende ablandar la ira. Iguales porque todos cumplimos con la regla del respeto. Y no. Quien responsable, quien culpable, quien víctima.
Al final el silencio pretende desplazar el juicio, imponer políticamente el olvido.
Una doxa, eso.
Nada más.
Ni menos.
Hemerotecas
En Rev. de Occidente, nº 228, 2000.
Hemerotecas
"En realidad, el protagonista de El jardín de los frailes, y con él Azaña, se asoman a un mundo nuevo, para el que carecen de medios expresivos, como no sea el silencio. Si la obra no habla sólo de la crisis de fin de siglo, con sus enfrentamientos entre curas y republicanos clerófobos, es porque abre la puerta a un conflicto distinto. Y lo que está en conflicto aquí no es ya la separación de la Iglesia y el Estado, o la educación religiosa, o la supervivencia de las congregaciones, motivos todos del anticlericalismo decimonónico, sino algo que este no imaginaba, como es la llegada forzosamente violenta -pero ahora de una violencia masiva, inconcebible- de un mundo en el que Dios no existe o, más exactamente, del que Dios ha de ser evacuado. Sabemos el cariz que tomará este enfrentamiento durante la República y luego en la Guerra Civil". (J. M. Marco, citado por F. Palmero, en EM)
30 de octubre de 2026
Hemerotecas, espengleriana
Una economía que no procede según su definición, es decir, como asignación racional de recursos siempre escasos, una economía de contenido moral que se olvida de su función infraestructural para centrarse en la superestructura ideológica, cultural, es directamente criminal. Lo que suce cuando trocamos el modo de producción por la hegemonía de las doctrinas.
29 de octubre de 2026
Hemerotecas
Cuando uno tiene la conciencia moral de un adoquín, lo único que le queda es hacerse cartujo y apartarse del mundo (si un ápice de conciencia le viene encima). No caerá esa breva. Mala gente que camina y va apestando la tierra, que decía Don Antonio.
Bibliotecas
...ciérreme los postigos de esa aspillera, para que deje de oír a ese vociferador. Tiene el tono irritante de un pope. Desde que todos los curas del mundo se han armado de un micro o de una pluma, ni siquiera sirve ya beber. Vivimos en la era de los curas, Zackarov. Cada país segrega miles de curas laicos voluntarios que intoxican a millones de imbéciles. Hay inflación de evangelios, en la gran vomitona humanitaria. (JR)


