Sostiene Renan: la moral, por su sello helénico, ocupa escaso lugar entre los árabes, aun tratándose de las obras éticas de Aristóteles. Averroes no es la excepción en la preterición de la problemática del deber ser.
De todas maneras, el Comentador polemiza con el voluntarismo fanático de los motecallemin (mutakallimun), también en lo referente a la cuestión de la libertad.
Con relación a la política, Averroes no presenta gran originalidad, y lo que dice se contiene en su paráfrasis de la República platónica, "curiosa fantasía del espíritu griego", que sería risible considerar una obra técnica sobre el gobierno (p. 119).
Las tesis de la exposición averroísta son enristradas por Renan en un breve centón, si tal puede sostenerse, de proposiciones aforísticas.