Y para esa realidad, la sociedad no está preparada. Es como un jubilado que no quiere líos en los últimos coletazos de su vida. Que no le toquen la pensión, que en 10 años está muerto y ya el que venga detrás que se arregle con la quiebra del sistema. Esa mentalidad es la que tiene la población occidental, sin importar la edad. (ED)
Vuelta de la asna al cereal, al paso por los pisuergas. Como un yayo, señala.
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