9 de marzo de 2026

Averroísmos

 El individuo timocrático, degeneración del filósofo perteneciente a la sociedad virtuosa, es adicto a la gimnasia y la caza, al dominio tiránico asentado en la fuerza. Rehúye la música y, como sucede al guardián que no escucha los argumentos pedagógicos de los poemas musicales, termina por apegarse al dinero, que despreciaba cuando era más joven. Tal es el carácter del hombre que cifra en el honor su felicidad. Así dice Averroes (pp. 117-118).

¿Cómo ha podido alguien sustraerse a la virtud? La explicación está en su propia familia... 

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