La idea de la vida sin valor -una vida tan terrible que el Estado podría ayudar a destruirla- es la esencia de la deshumanización. Sugiere a los enfermos que estarían mejor muertos y empuja a los angustiados hacia ese final. Degrada a quienes quieren vivir y tienta a quienes quieren morir. Es inhumanidad disfrazada de compasión. (B. O'Neill, vía elcafedeocata y vía ia trad.)
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