... lo más importante: acaben como acaben ambas intervenciones, hoy el mundo es un poco mejor de lo que era, y la ilegalidad habrá despertado la esperanza en quienes vivían injustamente sin ella. (AT, en EM)
No precisa ser partidario del sedicho ius internationalis para albergar severas dudas sobre impresiones rápidas. La inefectividad moral de la fuerza no es tan irrelevante, cuando se ve que la dialéctica histórica de bombas y sangre no da pie a tantas esperanzas.
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