...son muchos más los libros que el deseo, y que un cielo -azulísimo- y un sol -esplendoroso- no dejan reflejos en este mar ausente pletórico de fracasos, errores y culpas acumuladas.
(Las letras de otro tiempo, más de veinte años, con sus necias ambiciones, las miramos con afecto, y las dejamos pasar, que se queden ahí, por si algún día.
Entre tanto, valen las ramas desnudas de una tarde, y la tierra agradecida en el nuevo comienzo, en este ir viviendo, que es derrota y por lo mismo viaje.)
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