12 de septiembre de 2010

Carretera

(Días de coche y ausencia de pensamiento) Previsión: cinco horas, más paradas. Atolondramiento. Miedo, irracional. No sólo a los puentes: un valiente supera este temor las veces que haga falta. Una parada en el área de servicio de los A. de la G. Exceso de espacio, destartalado, un perfecto o casi no-lugar. Tendría que revivirse Cortázar para apreciar estos sitios. (A. R., copista, me dice que le recuerda un comedor escolar.)

Por la autovía de La M. no circulan quijotes sino burgueses, más grandes o más chicos, motorizados, retornando a sus lugares. Ahora bien, ¿retornando a qué? Siete Kms. a la meta en los Lagos de Covadonga. 150 kms. a M.

Esta mañana, en Cu., un niño preguntaba por qué. Los adultos saben utilizar su ingenio o experiencia para responder. Lo hacen como si ametrallaran, impacientes y malescondiendo su malhumor. Los adultos a veces se conducen igual que niños y preguntan también. Como niños nos tratan. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Y por qué no?- nos disparan con su desplante. Si supieran...

Monotonía de la llanura: interrumpida sólo por los molinos generadores en los oteros mediocres, ahí al fondo en el horizonte. (El automovilista en realidad no posee un horizonte sino un acelerador y la voluntad de acortar el trayecto.)

...

Otra imagen

Si una mañana de septiembre un viajero...

... lo primero que escucha en la recpeción de su hotel es The cure (imágenes, oh), ¿qué habría que entender ahí?

-No habría que entender nada.
-En efecto, vas aprendiendo.

Excepto el asombro de una declamación arrastrada, desganada, en tránsito entre un punto y otro.

Bello lugar, éste.

11 de septiembre de 2010

Incremento de los haberes

No se actúa para equilibrar bien con bien, mal con mal, sino para sufrir en el ánimo una piedad irracional que no ejercemos sobre nosotros mismos... y que los demás no entienden ni valoran...

Bah!

No me importa el patetismo trasladado o percibido. Cualquier día, cualquier año, cualquier siglo no se entenderá de qué iba esto... Cuando la conciencia religiosa haya borrado cualquier rastro de crítica y neuroticismo. Entonces los signos del decadente serán semejantes a los trazos en piedra del helenismo. Alimento de los menos.

***

No temas servirte de retazos de conversaciones, de fragmentos o citas, de verdades o ficciones que te cuentan, de conversaciones escuchadas al azar, de amor y odio.

***

Escribe lo que escucha, como si por escucharlos (a ellos, lo que dicen) se transformara en suyo. Porque él, en verdad, no intenta ser cualquier otro, convertirse en un distinto en la misma medida en que se compara con un distinto. Él es él, su vida y destrucción le pertenecen en exclusiva.

Brassens/Aragon

(Variación) Cuántos caminos ha de recorrer un hombre para sobrellevar sus asuntos, y así vivir y morir de sus errores, seguir con sus pasos, sobrevivirse---

No hay nada que se escriba, que valga, si la tinta no viene de la sangre o el alma derramadas. Habito en mis negaciones, podría decir, en lugares que nadie quiere. Detrás de una sombra, de cualquier noche que se ha olvidado. Vivo negándome, está claro, y no vivo en nada que no sea para escribirlo así, agónico. Cuántos paisajes e inviernos, ciudades pequeñas y valles desérticos, tiene que padecer un ser humano, para dejar constancia en una nota- en un cajón. Pasan los años, y una capa de polvo se habrá depositado sobre el fragmento y la memoria---

Un hombre madura, irreversible -podrías creer que hasta me estoy refiriendo a mí: un ser que mira y que pasea, acostumbrado al fin a no abusar de las preguntas por el significado, aceptando que hay un silencio en el sentido---- Y que tú no llegas.
(Copista, A. R.)

Clarísima conciencia de un domingo

Sentía en él todos los fracasos: el del niño, el del hombre y el del existir. Postergado: en el cuerpo y en los signos. Nadie llega a enamorarse del alma de otro, sino de un calor imaginario.

(El alma es un vacío que enmascara sus conveniencias. La impresión es dueña.)

***

Pero acabo de caer en la cuenta de que hoy es sábado. Me dejé llevar por esto, y por el aturdimiento completo de quien no está acostumbrado a viajar y todo le castiga.

!!!!

No le tengas miedo a los viajes ni a perderte. Ni siquiera a los puentes colgantes en las ciudades turísticas e historicistas. ¿Se ha de encontrar, en algo así, en el vértigo, la prueba de que no se es capaz de una ciudad?

!!!

Una estampa:


Un área de servicio:

!!

Tras poco más de dos horas de viaje, y otro tanto dando vueltas, en el hotel de la monumental, turística e historicista ciudad de Cu. Un gesto de piedad cansada en la recepcionista.

!

No transcurren sencillos ningunos de los días para los seres sobre la tierra. Ellos, los errantes, los planetarios.

Carpetovetonia

Un par de elipsis- o la misma trasladada:

Cuando la URSS lanzó el Sputnik, los norteamericanos se preguntaron qué es lo que iba mal en su sistema educativo. Emprendieron las reformas que consideraron oportunas. Que sirvieran o no, ya es otra cuestión.

Considera también el autor (G. Luri, La escuela contra el mundo) que gracias al Sputnik los alumnos españoles de la EGB de Villar Palasí tuvieron que sufrir la teoría de conjuntos.

O sea: ante lo mismo, o lanzas un satélite o trazas un sinsentido.

***

Toca salir. Me perderé, seguro.

Un apunte mínimo

John Dewey, uno de los popes de la pedagogía progresista, se inspira ideológicamente (bebe de las fuentes) en la filosofía idealista alemana. (Vid. G. Luri, La escuela contra el mundo).

Se podría pensar que si, como se dijo (¿Marthe Robert a propósito de Proust?), se asiste, a finales del XIX y principios del XX, a una devaluación de la filosofía sistemática (la idealista incluida), en el momento exacto de su traspaso a la literatura, esa misma devaluación habría sido anticipada por la misma filosofía idealista, al sustituir el orden del mundo por los deseos o proyectos del sujeto.

Inadmisible

¿Y si todo lo que tememos, y que asignamos al terreno de la ficción, fuera la verdad? ¿Qué lugar tendríamos nosotros en ese sistema?

A través de España

Después de 2h 45 min. de autovías y similares, y de tres horas y media de agradable callejeo en coche por la ciudad en feria, nos encontramos, mi A. R. y yo, en Alb. Ahora bien, ¿qué es lo que hacemos aquí?

10 de septiembre de 2010

Plan

Pretende Alonso conducir su Citröen por la autovía de La M.

Ossessione

Por más que se frote la palabra no aparece la cosa. Folie.

Hipócrita!

En nada se complace más un diarista que en que alguien abra el cajón. Si no, muere un poco. No es tanto vanidad (él no tiene ninguna) como falta de aire.

Via negationis

Comprende cuando ignora.

Para lo cual activa la voluntad.

Cuando el dedo indica, ¿por qué interrogar acerca de los significados? Pura inercia.

Viajes

¿Qué se obtiene en los viajes?

Dos apuntes

a) La impensable felicidad de leer a Pa., a Pe., a Adamov y a tantos otros.

b) La conveniencia de reducir el discurso de uno a la cita de otro.

Esto con pasa con todo



Esto pasa siempre. Aunque yo creo que la palabra sí que se escapa, y que el ruido de lo que sucede ahoga el ordenado susurro del lenguaje.

El self


¿Dónde se originó la metáfora? ¿En el campo electromagnético o en el campo anímico?

9 de septiembre de 2010

La virtud de los inconstantes

Podría pensarse, en ese régimen, en una generalización de la coherencia que impidiese la aparición de los sentimientos de piedad. En tal asociación política, los ciudadanos devolverían aquello que se les ha dado (serían inevitables las interpretaciones descaradamente subjetivas y los conflictos subsiguientes). Quien hubiera padecido, quien se hubiera visto afectado, mejor dicho, por el bien ajeno, devolvería el bien con sus acciones. En la medida proporcionada, sin alegría y sin un gramo de más. En igual forma, quien hubiera sentido que sobre él se cernía el mal, obraría en justa correspondencia. Los ciudadanos de tal régimen entenderían, efectivamente, conducirse según las normas de la más estricta justicia, sin alegría y sin un gramo en exceso o en defecto, ya digo. Pero yo no querría vivir en un Estado así. Me explico. Conozco más, mucho más, las sombras que las luces, los errores que los aciertos. Si alguna vez encontré una verdad, no supe cómo. Seguro que no la merecía. Pero nunca, olvidado del mundo que estuviera, aceptaría renunciar a un incremento de los haberes: sé que pierdo cada vez, y esto seguramente irá empeorando, pero no me pongo en marcha si no es con la esperanza de ganar. Los seres inconstantes extraen, pienso, una buena conclusión práctica a partir de premisas teóricas seguramente equivocadas. Mil veces que perdiéramos, que cayéramos al suelo, saboreando las cenizas, mascando el abandono, otras tantas que diríamos sí a nuestra voluntad. Quizás no habita un dios entre nosotros, y puede que eso sea lo correcto. Sucede, sin embargo, que cada vez que establecemos en nuestro espíritu la firme resolución de devolver mal por mal, no mantenemos nuestra firmeza más allá de un par de horas; y jamás podríamos subsistir, sin sucumbir de manera irremediable a la repugnancia, en esa extraña sociedad, que dije al principio, de seres que han renunciado a la piedad. Aunque no hubiera un dios con nosotros. Una conducta incorrecta constante (eso nos debe de parecer, en el fondo, la táctica de dañar cuando nos dañan) nos tiene que provocar, a los olvidados, un rechazo invencible. Frente a unas reglas tales, de justicia insoportable, delante de esa intachable contabilidad moral, tanto más asimilable y humana nos tiene que parecer la política del olvido.

Asimismo

También se encuentra la madurez en la aceptación de que no debe haber respuestas a las preguntas abusivas por el sentido.

Se trate de una proposición, un acontecimiento o la nuda existencia del mundo.

Un hombre ha devenido (en) tal cuando comprende la justificación del silencio, cuando ha decidido que no se debe dejar llevar por los rumores del viento o por un aliento que no viene de ningún sitio.

Arroja sus palabras y estas palabras no son el acompañamiento del camino, sino el camino mismo. Comprende, por tanto, que la verdad siempre se encuentra a sus espaldas, y que se limita a sus frases hechas.

Es capaz de declarar su hundimiento, su reducción a la nada, y esta proclamación paradójica ensalza la luz de una primera afirmación.

Arriesga al decir. Repite lo primero de Elytis (Dignum est), antesala del mundo, sólo por bendecir las islas existentes.

Dirá en su corazón que no hay dios, y está pidiendo a gritos un lugar en la ciudad de los hombres. Lo pide, aunque secretamente no desea que se realice su petición. Ha decidido ser el artista de sí mismo, el decidor de los deseos. Éstos solamente se mantienen en tanto malogrados.

Que pasee por las calles con el ánimo y la cabeza un poco tronados (el día, la consulta del dentista, una estación que no se acaba de ir y otra que no llega) no supone más que una minucia para quien siente sobre su persona la alegría de una vocación decidora. Ésta se sale de la prosa y no llega a ser poesía, se mantiene a caballo entre dos mundos. No pertenece ya al día de hoy, y aún no se aventura a mañana. Tiene algo de hipnótico e inquietante, de vello que se eriza de emoción o peligro. No se podría hacer otra cosa: se siente condenado a esta bendición, a este extrañísimo lugar en el mundo, a saberse raro cuando se siente ser y que debe abrir la puerta a mirar lo que hay. Tampoco podría negar que es todo un pasado el que escribe en él, los padres, y que ahí está su más pesada responsabilidad, casi lo único que puede arrancarle las lágrimas y sacarlo de su fraseo hipnótico. Que ya no es de hoy y mañana sabe dios.

Encontré un ejemplo en la cultura del 68

Buena parte de las gentes se dejan llevar por el brillo de las modas y el anhelo mimético que ponen en marcha (yo quiero ser como el independiente... como el independiente reconocido). Nadie quiere ser como Cesare. ¿Cuál es la razón de que lo primero, el sol diurno accidental, pase al reino del kitsch, y lo segundo, la noche y sus demonios, entre en el reino de lo memorable?

Amén

Nada grande se realiza si no es a través de una soberbia ingenua.

Trascendental del Diario

No tiene sentido si no es para sostener en un momento una tesis, y en el siguiente justo la contraria. De tal manera que el lector (el autor no cuenta para nada) se vea sometido a una especie de fuego graneado. A los gestos de un loco con un bolígrafo y papel.

Ficción moral

Por delante de las consecuencias, por encima del cálculo de posibilidades de la situación, siempre queda el imperativo categórico: devolver mal por mal.

Espejos

Algunos son inconvenientes, propios de una visión nocturna---


Espejos desconsiderados, una sombra o una noche. El tiempo pasa y borra. Hasta entonces hemos muerto. Son los actos nuestros únicos espejos, los de la pérdida, el desarraigo, el humor sombrío---

Se puede sobrevivir a errores e ignorancia, pero no a la mancha de culpa que emborrona nuestros actos, aquellos que deberíamos esconder, aquellos que no necesitan testigos---


Cuánto nos cuesta entender que no se escribe nada más que con sangre o alma derramada, que ninguna palabra verdadera se pare en silencio, que casi nada válido se dice que venga rodeado de luz y alegría.

Hablamos, con nosotros mismos (a veces llamamos Dios a ese suceso), emprendemos conversaciones, y es solamente para olvidar aquello que no queremos nombrar: lo que nos humilla o nos destroza. Cifra entera de las negaciones, que buscamos inútilmente postergar, respondiendo a sus amenazas con amagos cada vez más patéticos.

Shame of you, II

... Cuando no ocurre que la interpretación teje abusivamente a partir de un dato dudoso...

Por honradez intelectual, este sujeto que se excede en la comprensión de lo que ve, tejiendo una maraña más que una red útil, tendría que ponerse a sí mismo en su lugar. Esto es, salir de su punto de vista, tenerse a sí mismo también como hecho. Evitar narrar su tiempo (por lo demás un imposible), tenderse en un espacio.

Shame of you

También en la comprensión súbita de algo, en la explicación de un hecho que siempre estuvo ahí, ante los ojos...

... Cuando no ocurre que el hecho está mal identificado...

8 de septiembre de 2010

De una conversación, esta mañana

(Sí, yo también soy un ser social; algo extraño, pero aún en el interior del círculo, en los márgenes de lo debido)

Narrar, el acto más difícil. Si pretende superar las dos tentaciones y las dos caídas: la serialidad del bestseller, por una parte, y la ininteligibilidad experimentalista, por otro.
 
A mí me cuesta un mundo contar cualquier minucia... Comentarlo, no tanto. Pero ésta ya es letra en segundo grado, montada sobre una desaparición. La de los hechos, los únicos capaces de mover un interés.

Escuela/mundo

Comenzado el libro de G. L., La escuela contra el mundo---

Por alguna razón, que no tiene que ver con su calidad de obra maestra, me he atascado con Los emigrados de Sebald. Pasará.

Solamente hay Diario si no se tiene vida que registrar. El Diario no la crea, se limita a solapar un existir vicario.

Algún día me compraré una semántica para mis frases.

Facilidad, III

No sé si existirá alguna manera de no pensar a la que se le entregue, en virtud mismo de su inacción, el objeto o la verdad. No me refiero a la intuición, que es un tipo de pensamiento mágico, por instantáneo, por ir del cero al infinito en una nada... Este tipo de representación no constituye más que un pensamiento vergonzante, uno que no ha hecho los deberes, un ser inconstante... Yo me refiero, más bien, a dejarse ir, a poblar la mente con un vacío, a decir que sí a la ausencia de las ideas... de tal forma que el objeto surja por sí mismo, y que así deje de ser objeto para volver a su realidad de naturaleza, espontaneidad.

Pero lo que yo pido no sé, relamente, si está fabricado en algún sitio...

Honradez intelectual, II

Hasta cuando se cogiera al azar, en uno de esos paseos vespertinos por el campo que emprende para su solaz el espíritu en sombra, una hoja volandera, levantada por un viento suave, y que contiene la interpretación probable de tres o más sucesos, hasta en ese incidente debería el lector mostrar su rigor moral. Para concluir que no existe una solución deducida única de la cadena de hechos, que no hay un único hilo que enhebre los acontecimientos. El lector rigoroso (yo) se preguntará, además, de qué sirve esta resolución formal.

Facilidad, II

De nada sirve el tener razón. El mismo P. escribe que hay que tener otra cosa (c***).

Honradez intelectual

A pesar de todo: se intenta entender, humanamente, todas y cada una de las líneas de un texto---

Soy un solitario que no soporta la impostura- intelectual.

Facilidad

Ningún día es fácil---

C. P. llevaba toda la razón. Convencido. (Dejo en cuenta que la mención de un desesperado o un cínico se hace en una clave irónica.)

El orden mundano

Existe una peculiar astucia de la pasiones, capaz de resolver los intereses de los hombres. De señalar límites, fronteras, un hasta aquí y ya no más. La brutalidad del decir escamotea lo que podía ser, llegado el caso, una cuestión con sentido. La vergüenza, la abyección, el rebajamiento espontáneo no tienen límites, en estos asuntos. Parece que se jugara la vida, y no el orgullo. Entre vida y orgullo quizás se juegue la dignidad, y aquí está el problema... Se producen preguntas y respuestas, claras, contundentes, de las de blanco y negro. Ningún hombre, ninguna mujer, soportan verse a esta luz. Aquí la obra maestra, la decisión correcta, no podría consistir en otra cosa que en la indiferencia, lo único de verdad acorde a la pasión fría en que deben gastarse los seres inteligentes. Las máquinas genéticas (nosotros mismos) no están preparadas para eso. Pero el tiempo sí, y su gestación del olvido---

7 de septiembre de 2010

Investigación

Qué difícil es hallar una verdad que se encuentre sin violencia. Lo malo es qué se puede hacer después con esa información.

Mundos

En el ámbito de las interpretaciones posibles de tres hechos (por escribir una cifra) cogidos al vuelo, quizás solamente una resulte la verdadera. Quién sabe! Un poema, el sol, el viaje... Si el mundo está conformado por estos tres hechos, o por otros diferentes, y estos hechos se van trasladando a un recorte de papel con la solución al dorso, la verdad de la situación, en el caso de que la haya o que sea legítimo a la intelijencia humana ponerse a hilvanar sucesos, sería como el alzarse de uno de estos recortes de papel a causa de un viento suave.

Nada en especial

De vuelta de A. Viaje rápido. Viento aquí y allí. Molesto.

Libro X, República

"Y después de haber elegido su vida todas las almas, se acercaban a Láquesis por el orden mismo que les había tocado; y ella daba a cada uno, como guardián de su vida y cumplidor de su elección, el hado que había escogido. Éste llevaba entonces al alma hacia Cloto y la ponía bajo su mano y bajo el giro del huso movido por ella, sancionando así el destino que había elegido al venirle su turno. Después de haber tocado en el huso se le llevaba al hilado de Átropo, el cual hacía irreversible lo dispuesto; de allí, sin que pudiera volverse, iba al pie del trono de la Necesidad y, pasando al otro lado y acabando de pasar asimismo los demás, se encaminaban todos al campo del Olvido a través de un terrible calor de asfixia, porque dicho campo estaba desnudo de árboles y de todo cuanto produce la tierra. Al venir la tarde acampaban junto al río de la Despreocupación, cuya agua no puede contenerse en vasija alguna; y a todos les era forzoso beber una cierta cantidad de aquella agua, de la cual bebían más de la medida los que no eran contenidos por la discreción, y al beber cada cual se olvidaba de todas las cosas. Y, una vez que se habían acostado y eran las horas de la medianoche, se produjo un trueno y temblor de tierra y al punto cada uno era elevado por un sitio distinto para su nacimiento, deslizándose todos a manera de estrellas. A él, sin embargo, le habían impedido que bebiera del agua; pero por qué vía y de qué modo había llegado a su cuerpo no lo sabía, sino que de pronto, levantando la vista, se había visto al amanecer yacente en la pira.
"Y así, Glaucón, se salvó este relato y no se perdió, y aun nos puede salvar a nosotros si le damos crédito, con lo cual pasaremos felizmente el río del Olvido y no contaminaremos nuestra alma. Antes bien, si os atenéis a lo que os digo y creéis que el alma es inmortal y capaz de sostener todos los males y todos los bienes, iremos siempre por el camino de lo alto y practicaremos de todas formas la justicia, juntamente con la inteligencia, para que así seamos amigos de nosotros mismos y de los dioses tanto durante nuestra permanencia aquí como cuando hayamos recibido, a la manera de los vencedores que los van recogiendo en los juegos, los galardones de aquellas virtudes; y acá, y también en el viaje de mil años que hemos descrito, seamos felices.


De aquí.

Necesidad del periódico

No hay nada más apasionante que la falta de información.

La jarra del desatento

Termina República de Platón con la instauración de una metáfora---

A A., papeles.

Trampas verbales

Las consistentes en jugar metafóricamente con la relación (sinécdoque) de continente y contenido, envoltura y envuelto... Después vendrán desenvoltura, evolución, desarrollo, despliegue, repliegue, etc. O a lo salvaje: big ban, big crunch.

El prestigio, siempre, de la forma del círculo o del interior del que se parte o al que se regresa. En el límite: un círculo infinitamente interior, big bang o acto de creación. En el otro extremo (del círculo, por supuesto), el mal, la nada implosiva o el silencio del lenguaje una vez que ha gastado sus últimos susurros...

6 de septiembre de 2010

Pues no sé qué pensar...



Valdrá la pena ver los comentarios de aquí.

Comments

LA SOLUCIÓN

"Cuando decimos que por la creación alguna cosa ha sido hecha de la nada, esta preposición "de" no designa ninguna causa material, sino que señala solamente un orden, como cuando se dice: de la mañana nace el mediodía, lo cual significa que tras la mañana llega el mediodía. Es necesario, sin embargo, suponer que esta preposición "de" puede envolver en su significación la negación que expresa la palabra "nada" o, por el contrario, estar incluida en ella. En el primer caso, el orden sigue afirmado (pero sólo desde el punto de vista del lenguaje y de sus deficiencias), y se señala el orden de sucesión (puramente imaginario) entre aquello que es y el no-ser anterior. Si, por el contrario, la negación incluye la preposición, entonces el orden es negado y el significado es el siguiente: tal cosa está hecha de nada, es decir, no está hecha de ninguna cosa; como si dijéramos que ese hombre habla de nada, para expresar que no hay tema en su discurso. Estos dos sentidos se identifican cuando decimos que por la creación una cosa cualquiera está hecha de la nada. En el primer sentido, esta preposición "de" señala un orden de sucesión; en el segundo se trata de una relación con una causa material, y esta relación es negada." (Suma Teológica, l, 45, 1.) 
 
Subrayado mío. ¿No se trata de una solución meramente verbal? ¿De un "punto de vista del lenguaje"?

¿Ciudad telaraña? (de Calvino)

En ella los hechos son más leves que las interpretaciones. Las últimas se dan en la red (el sujeto que duda es el nudo del que tiran mil caballos, cada uno por su lado); los primeros expresan la acción de la gravedad, la caída libre que viene desde el nacimiento: el ser los mata.

Madurez

Cuando te desquicie la interpretación, manda la proposición a tomar viento...

Sí, II

EL GÉNESIS
En un principio la luz. Y la hora primera
en que los labios todavía en en el barro
prueban las cosas del mundo
Sangre verde y en la tierra bulbos dorados
Bellísima en su sueño se tendió la mar
sin blanquear las gasas de éter
bajo los algarrobos y las grandes erectas palmeras
Allí solo hice frente
al mundo
llorando amargamente
Mi alma buscaba Señalero y Heraldo
...

(O. Elytis, inicio de Dignum est, 1959, según la trad. de Círculo de Lectores, 2008)

(A propósito de Sebald y sus textos acompañados de imágenes de personas y cosas) A la maestría de la descripción la acompaña (o se demanda) la necesidad de una fotografía. Lo primero es la descripción. De ahí el trompe l´esprit: se confunde la presencia fotográfica con un documento, y la descripción con su pie. Sucede al contrario---

Ojo

Quien se apresura en su explicación (o en su lección magistral) lo que realmente hace es manifestar una excusa que nadie le ha pedido---

Para el aprendizaje del poeta

Los ojos no son la mirada.

O lo uno o lo otro

O se hace literatura-verdad o se está a la moda.

O se toma un modelo eterno, por lo menos válido, o se deja uno llevar por las conveniencias y los prestigios críticos.

5 de septiembre de 2010

Hoist that rag


No lo puedo evitar, me encanta Tom Waits...

Make it rain

5 de septiembre

Enloquecer por fases. Dejar una bonita huella: negro sobre blanco

Escribir sirviéndose de tópicos: en nada oculta las tormentas interiores.

Cualquier decir es metáfora: elusión de una pérdida.

Podría darle cien vueltas a la tierra. Siempre volvería al mismo sitio: el niño indefenso. Algunas veces era atrevido y me escapaba. En alguna ocasión llegué más allá: improvisé una mentira.

Lo peor de mi situación es que ya no puedo dejar de escribir: son tantas las heridas de las que responder que hay que echar mano de cualquier bálsamo. Sin esperar nada, acompasada la mano que traza el signo al movimiento en espiral del reloj.

Se tiene la tentación, en cualquier terraza de verano se piensa algo así o se puede pensar algo así, de instar al ángel o al demonio: instante, detente. Para salir después a darse una vuelta por el mundo a contemplar las vanidades de los hombres.

¿Asistiendo al espectáculo?

Vea el trágico accidente de Tomizawa (Titula así El mundo en su web, domingo, 18: 54)

¿Tenían las ejecuciones, no la finalidad de realizar justicia o venganza, sino la muy diferente de impresionar las miradas? Un muerto no impresiona, pero la muerte sí. No el cese que no es nada, que es nada; sino el tiempo, la espera, la caída lenta de la arena, la sangre disparada...

¿Es la sociedad del espectáculo, incluido el morboso, un sucedáneo admisible para la mirada pública y colectiva de la que luego tenemos que avergonzarnos? Un video, por contra, se observa y reobserva en privado, sin darle cuentas a nadie. Al salir a la calle, luego, somos normales y entendemos que estamos vivos...

Escáner


Sebald, Los emigrados, p. 68.

G., II

Hacía un calor horroroso, un bochorno terrible para pasear a esas horas y para los trabajadores del Metro (¿fue ese día?). Incluso para mí, amigo de visitar las ciudades medianas y querer sus calles soleadas y desiertas, en las que no encuentra el alma del paseante ningún espejo, ningún hermano. Los heraldos negros, los ángeles del traje de sombra, aquellos que viniendo del dios oficiaban la tarea del diablo. ¿Cómo voy a querer yo eso? Yo soy un espíritu optimista... Me gusta la luz de las ciudades, ese sol abundante incomprendido de los días perezosos del estío en el sur, cada día marcando un récord en las temperaturas, el sol también es deportista. Yo no puedo querer esa oscuridad de los golpes que no se sabe cómo vienen... Vienen, sí, claro que vienen... y la vida sigue. O viene la muerte y tú no estás o no estoy yo para contarlo... Queda la letra, que quede. Anímala tú con tu espíritu hermano y solitario, si también tú desestimas los espíritus oscuros con mensajes de derrota, si también tú amas el vino y las tabernas, si tus lágrimas son de respeto por esas niñas que comen chocolatinas a la puerta de los estancos (Pessoa, qué gran suerte apellidarse persona!, y así poder aspirar a serlo). César Vallejo seguramente fue un genio grande, alguien de quien merece la pena ocuparse, pero yo no quiero su tristeza ni su dolor ni su verdad siquiera, como tampoco la de Pavese o Gironella. Prefiero a los Pessoas de cualquier parte, con su vino y sus barras en cafeterías olvidadas, en capitales atlánticas o en mínimas ciudades. Aun más prefiero a los Elytis que dicen y escriben su himno a todo, en una bendición continua de los días y los objetos, como fue la Whitman, levantándose de su soledad con sus palabras. Como también recuerdo a este Camus, pobre de niño y generoso, el que no se olvida de su madre analfabeta y las playas argelinas, el que agradece a su profesor de instituto en el lugar menos indicado, la ceremonia de entrega del Premio Nobel. Y, por encima de todo, porque habla en el único lenguaje que yo entiendo, no sé cómo voy a olvidarme de Machado, este sexagenario derrotado y decente, cruzando los Pirineos para morir, a causa de la necedad homicida de sus hermanos, y que no es capaz de dejar antes de irse una muestra de rencor sino, en un papel tan modesto como corresponde a las almas grandes, su agradecimiento al color del cielo y a su felicidad de niño, aquella en que él y el sol se pertenecerían -para siempre.

News

Descanse en paz, S. Tomizawa.

***

Déjà vu:

Escenificación sindical de un no desencuentro, de una conveniencia. El enemigo natural, la derecha. ¿Qué hacemos, con estas visiones de claroscuro, los del centro?

La candidata que se postula en M., señalando su mayor valía, según los indicios.

***

Oh Santo Hobbes que no entiendes el lenguaje del Xtsmo. ¿Por qué nadie comprende tu justicia y humanidad?

G.

Fue allí, en una cervecería, donde mi amigo L. me recomendó Los heraldos negros de C. Vallejo, como uno de los grandes libros de poesía de este siglo (pasado). Curiosa coincidencia. Había sabido del poema tiempo atrás. Curiosa la coincidencia en gustos entre personas que, por lo que sé, no tienen nada en común. O puede que sí.

Hacía un calor horroroso, además, en G., cuando llegué ese día, sobre las cuatro de la tarde...

Anaximandro, allí de donde se originan...

... alcanzan su fin, según justicia decretada.

Lo que impulsó -por no decir forzó- a Paul a regresar en 1939 y 1945 /a Alemania/ fue el hecho de que era alemán hasta la médula, encadenado a su terruño prealpino y a ese miserable lugar, S., que él en realidad odiaba y que en el fondo -de esto estoy segura, dijo madame Landau- le habría gustado ver destruido y demolido junto con sus habitantes, por quienes sentía una profunda aversión (Sebald, Los emigrados, op. cit., pp. 66-67)

Hazte mayor

Hazte público.

P/R

- Comprende entonces la otra sección de lo inteligible, cuando afirma que en ella la razón misma aprehende, por medio de la facultad dialéctica, y hace de los supuestos no principios sino realmente supuestos, que son como peldaños y trampolines hasta el principio del todo, que es no supuesto, y tras aferrarse a él, ateniéndose a las cosas que de él dependen, desciende hasta una conclusión, sin servirse para nada de lo sensible, sino de Ideas, a través de Ideas y en dirección a Ideas hasta concluir en Ideas. (Platón, República, Libro VI)

W/T

6.54 Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo; que quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda haya salido a través de ellas fuera de ellas. (Debe., pues, por así decirlo, tirar la escalera después de haber subido.)

Debe superar estas proposiciones; entonces tiene la justa visión del mundo.
(Wittgenstein, Tractatus...)

4 de septiembre de 2010

Homo modernus

Habrá quien ame, estas cosas pasan, yo lo sé, a los niños y otros seres irracionales, más que a los hombres, yo lo sé. Estoy por darle la razón a quien pensara así, si no fuera porque también conozco que hay hombres que se aman a sí mismos y son capaces de postergar el amor de los niños y los viejos y sus existencias en precario. Hombres así son capaces, sin embargo, de una piedad sombría y amarga.

De vuelta

De M. Ningún libro comprado (no me gusta comprar en las grandes superficies), mucho calor. Ánimo oscilante. Algunas páginas de Sebald, Los emigrados.

Post it: poner citas de Platón, Rep., Witt., Tract. y Sebald, LE.

Quién se es?

El mismo y distinto. Un ser sobrio.

Santa María de los Locutorios

Saco a pasear a mi Cínico, un buitre maduro y solitario al que le he tomado cariño, por las soleadas calles de la tarde en M.

No lo recuerdas, no lo recuerdas... ay!

El encuentro casual de un paraguas y cualquier otra cosa

La dialéctica y el uso de peldaños en Platón. El abandono de los peldaños a causa de la inutilidad final de la dialéctica en Wittgenstein.

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Las aldeas de pescadores (Saint Tropez, Capri, Acapulco; ¿Marbella no?) con los usuarios untuosos de los jet: ricos y famosos por diversos avatares: industriales, artistas de cine, deportistas, hasta escritores. Vid. Historia y vida, nº de este mes.

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Me voy a M., ciudad cercana.

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En Magritte me encuentro el bombín, pero no recuerdo el paraguas. Toda cita es invención y falseamiento. Lo sé. Tengo prisa.

Blogger sigue en lo suyo

Me fastidia no encontrarme esta entrada (del 1 de sept.) cuando le doy al enlace. Ni cuando utilizo el buscador del Google. Es nada, una cosa mínima, pero era lo que yo sentía que podía escribir ese día. La técnica, que me castiga:

En efecto

Eres tú el único que vigilas por ti. Y el que eres no es el mismo que el que era.

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Nadie conoce la experiencia de levantarse escribiendo... salvo si la experimenta. A pesar de la boca seca.

Logon didonai, II

El Diario posee la ventaja de no ser fatal, de no ser una condena inapelable. Se puede dejar de escribir... sin el dramatismo pavesiano, o sin que el Diario fagocite la vida.

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El texto de J. L. Brea, cuyo comienzo me parece extraordinario, es de 1992. Refiere a la historia, a las postrimerías de un siglo, el XX, signado por tantos incumplimientos. Refiere a la historia, revierte sobre la persona. No diré sobre su incumplimiento, sino sobre lo que llega.

Hace años, cuando yo me vi asaltado por el prurito de investigar (dar con, hallar otro tipo de razones, contribuir un poco por mi cuenta al ars inveniendi), en el afán de entender cómo los seres humanos dan sentido, coherencia, adecuación o lo que sea al relato de sus vidas (aunque fuera fingiéndolo, aunque fundamentalmente fuera fingiéndolo), me encontré, digo, con un extraordinario texto del historiador Javier Tusell: "Me morí el 28 de febrero de 2002".

¿Se observa cómo cambia el número de los años? 2002, luego 2005, cuando muere Tusell. 2010, ahora...

Logon didonai

¿Y si el Diario fuera solamente una fase? De qué, no lo sabemos. Una enfermedad crónica o larga que se fue sembrando y que luego desaparece con la misma lentitud... Un período de vida entre. Entre qué, no lo sabemos.

Las palabras del final

Conocí la muerte de J. L. Brea (me sonaba el nombre, como tantísimos otros), profesor y crítico de arte, después de leer una entrada de uno de los blogs que sigo habitualmente (nohalugar.blogspot.com). Entendía (el In memoriam inicial) que estaba refiriendo la muerte de una persona. No era difícil pensar que se trataba de eso, más bien era inevitable pensarlo (el In memoriam inicial)... excepto que no encontraba otras menciones del hecho en Internet. En principio, porque después si que fueron apareciendo. Buscando en Internet fue como encontré este texto de J. L. Brea ("Los últimos días"), de muy poco antes de su muerte, y las frases  desoladoras, terribles, hermosísimas con las que comienza...

3 de septiembre de 2010

Circulación de las ideas

Pocas cosas encuentro más gratas que el hecho de que personas más sabias que yo (muchísimas) me corrijan y me aporten información. Yo soy el que gana así, puesto que me dan un asidero para seguir preguntando. Yo solamente soy un hombre modesto que pregunta y quiere comprender. Con un poco de... no sabría decir si de dureza o cazurrería suspicaz... Nunca, que yo piense, con mala intención.

La edad

Horrible mal cuerpo. Sales una noche, sin abusar, y al día siguiente empiezas mal y vas empeorando.

Oh desesperación...

... en el mundo de la traducción semiautomática. La mayor parte del significado se pierde, porque la mayor parte del significado es local, jerga, argot, germanía, etc.

Conociendo el idioma se conocería otro mundo, pero para conocer otro mundo habría que vivir también en él...

Sentencias desde el blanco

Aquellos que vienen al ser, vienen, por lo mismo, a la muerte, a causa del mismo existir: "el ser los mata". De ahí que no se pueda salir de la igualdad de uno consigo mismo, del "tú eres tú", a quien no se puede nombrar---

(Se podría creer que si callo sobre mí, si es que soy incapaz de nombrarme, en esa medida tan provisional y precaria puedo seguir indemne.)

Juegan los términos conformando una sintaxis correcta, existencial de tan depurada, de frases sin terminar---

Quien habita en esa semántica infernal (de nadies en "nada"), realmente, no puede dar cuenta de lo que allí ha vivido.

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Por lo demás: cansancio y un respeto sagrado por los restos del lenguaje.

Pp. 41-42

En la clase, cuyo plano tuvimos que dibujar a escala en nuestros cuadernos, había 26 pupitres dispuestos en tres filas, fijados con tornillos a la tarima impregnada de aceite. Desde la mesa elevada del maestro, detrás de la cual colgaba en la pared el crucifijo con la palma, se podía mirar sobre las cabezas de los alumnos, pero si no me equivoco Paul no ocupó jamás aquel elevado sitial. Cuando no estaba delante de la pizarra o del ajado mapamundi de hule, se paseaba entre los pupitres o permanecía apoyado, con los brazos cruzados, contra el cajón de utensilios al lado de la estufa de cerámica verde. Pero su sitio favorito se encontraba junto a una de las ventanas del lado sur, instaladas en profundos huecos abiertos en el muro, a través de las cuales se veían, entre el ramaje del viejo manzanar de la destilería Frey, las pajareras sujetas a largas vergas de madera que se alzaban al cielo recortado en la lejanía por la cresta de los Alpes de Lechtal, etc.  (Sebald, Los emigrados, Anagrama, 2006, pp. 41-42)

P. 38

Me pareció muy prometedor el hecho de que las hileras de casas estuvieran interrumpidas aquí y allá por solares en ruinas, pues desde que había estado una vez en Múnich yo nada asociaba tan claramente con la palabra ciudad como las montañas de escombros, los muros desnudos y los huecos de las ventanas por donde se podía ver el cielo. (W. G. Sebald, Los emigrados, Anagrama, 2006, p. 38)

20: 30

Anoche, Est. de P.

Post it: Sebald, Los emigrados, p. 38. La ciudad y las ruinas.

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Nada más complejo que la intuición de una imagen--- aunque parecería lo más sencillo. Int-videre: ver por dentro.

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Post it: Sebald, Los emigrados, pp. 41-42, Qué tiempos.

2 de septiembre de 2010

Vida e historia

José Luis Brea, "Los últimos días":

¿Acaso no nos resulta intolerable ya ese encasquillamiento de una cultura que se ha embobado de sí misma en la imaginación enfermiza de su final, en la letánica intuición de su agonía?


Sin duda, sin duda. Pero entonces, nada de apocalipsis -ni apocalipsis-ahora, ni apocalipsis futuro-, nada de -como certeramente ha reclamado Derrida- moribundias. Ni plagas ni pestes, ni signos en los cielos o presentimientos agónicos que -a baja intensidad- persigan electrizar nuestra piel: negativa a todo discurso catastrofista o postrimero, a todo expresionismo agorero de finales -perpetuamente aplazados.


En su lugar, sólo la proclamada pasión de un trastorno radical, la voluntad decidida de una transformación rotunda.


Nada de profecías -sino sólo una antiprofecía: los últimos días. Nada de diagnósticos -sino revolución ahora, apropiación de destino, ganancia definitiva de la vida y el mundo.


Activismo, ejercicio radical de la pasión de otredad, abandono inmediato y decidido de un estado de la vida intolerable, improlongable, ...

Escritura y vida

Mejor no decir nada...

Falta de costumbre

Cabeza cargada, runrún molesto. Ideas confusas, como para que entre un Spinoza a pulirlas.

Ascendientes

No hay extrañeza para estos seres que viven en blanco. Esta misma percepción de lo extraño dependería de una memoria de los significados y los términos. Esta misma memoria es la que han perdido. Lo que veo, podrían decirse si pudieran, no casa bien con el nombre que le doy. No pueden, yo pienso que no pueden decirse esta sola cosa. Conocer su fallo, ese terrible asalto al que se ve sometido su cerebro, implica, pienso yo, estar al tanto de la diferencia y el milagro que continuamente supone ligar el signo con la cosa. Cada uno en una mano, la mirada llena de estupefacción. La misma que puedo sentir yo, las veces que conozco la piedad y un interés mayor.

Funcionamiento del lenguaje

Entre un término y otro, x e y, existe una relación real o una relación de semejanza. Causa o metáfora (metafóricamente hablando).

Ps. Quiero decir que entre lo designado por un término y otro, etc.

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La ruina de un cerebro pasa por la fase previa de una especie de labor de desescombro que no advierte que está destrozando la casa.

Pre-juicios

Puesto que no conocemos los elementos que actúan en el presente, en vano será la predicción del futuro---

Máxime cuando esos mismos elementos están lejos de ser transparentes para la mirada.

Lo que conocemos no es más que una isla precaria a punto de hundirse, un pequeño continente a punto del terremoto.

Second day

Burocracia, cansancio, sueño. Pensamientos.

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Hay existencias en blanco, mudas, absortas, desde hace demasiados años. No encuentran los nombres, y si los encuentran no son los nombres de las cosas. Yo las respeto, aunque pierda y aunque me haya equivocado tantas veces. Yo no sé si había de ganar algo, yo digo lo que pienso porque debo decirlo y que cada uno obre.

¿?

Por alguna razón técnica la página inicial del blog se ha estropeado. Sólo se muestran las últimas entradas ¿? Hay que pinchar en una de esas entradas Y ya sale la página con los enlaces y todo eso...

1 de septiembre de 2010

Albergo una duda

Entre otras muchas, del saco he extraído ahora ésta. De si no suscitaremos acaso los acontecimientos de nuestra pobre y terrible vida con el único fin de tener materia que contar, de alimentar el Diario. De este displcer masoquista ya escribió U., a propósito de uno de los clásicos de la escritura de sí, creo que Amiel.

Una materia con la que poder alimentar páginas incendiarias. Ninguna humillación es suficiente para este fin. Quiero decir... que se da una proporción inversa entre lo miserable y rastrero del hecho -nuestra conducta, nosotros, nuestro ser en el mundo- y la satisfacción que produce la entrada del Diario. Podríase decir que uno se revuelca en mierda para alcanzar la gloria. No te gusta, sin embargo no te queda, lo sientes así, más que arrojarte al pozo negro, tienes que hacerlo. Después de todo, las páginas quedan tan negro sobre blanco y puras en la página inexistente.

Reincido... una materia en bruto que rehúye cualquer forma, que aborrece cualquier estilo. Un incendio arroja llamas más bellas cuando mayor es la corrupción que depura. De la magnitud de la llama, que se va recogiendo con metódica periodicidad de escolar aplicado -un poco gagá y enemigo del turismo de masas-, de este asalto cotidiano que emprendemos contra nuestra propia razón, emana la única forma, estilo o individualidad que admitimos. El humo sacrificial de nuestro pobre -horrorizado- existir arrasador.

A pesar de todo, somos capaces de emocionarnos un poco a causa de los gatos que huyen de nosotros en las aceras, sin motivo, y por las niñas pequeñas que juegan en las puertas de los locutorios. Resabios de Pessoa.

Así sea.

En efecto, II

Al ojo del convaleciente cualquier acontecimiento le parece novedoso. Así, al cruzar la avenida en obras me quedo mirando la cabeza de la mujer, sentada en su silla delante de la puerta de su casa, justo al lado del banco de piedra donde hay otras dos personas sentads que conversan con ella. Me aguanta la mirada, y no debe ser fácil: la mujer no tiene casi pelo y no cubre su cabeza, desde hace tiempo no cubre su cabeza. Desde hace tiempo debe estar mal. Yo la miro como una condena, pero no puedo evitar que sus ojos me comuniquen alegría. De esa manera lo siento, de esa manera lo digo.

En efecto

Eres tú el único que vigilas por ti. Y el que eres no es el mismo que el que era.

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Nadie conoce la experiencia de levantarse escribiendo... salvo si la experimenta. A pesar de la boca seca.

Voy

Voy por una calle y no comprendo los rótulos. Están escritos en un idioma extraño que soy capaz de leer, pero que no me dice nada. Viene del interior de los edificios cerrados el sonido de una música, y tampoco me dice nada. Acompaña a unos gestos que yo ignoro, porque no me han hecho participar en ellos. Un brazo, allí donde arranca y donde es más dulce (yo no sabría ver la sombra en ese brazo), una mejilla, luego. Pero antes, dos velas encendidas, una promesa y el miedo. (Ya digo que voy por una calle y que yo no participo, pero me lo puedo imaginar. La representación, un palco, el giro lento de un brazo, los ojos de él, maravillados.) Dos velas encendidas, una promesa, un soplido mínimo y suficiente: la declaración o la renuncia. Un segundo después: un hombre que abre la puerta y agacha la cabeza, rendido. El mismo brazo que se levanta, atrayendo, una mano, una mejilla rozada por un dedo. Pero ya digo que yo voy por una calle, distraído por mis pensamientos, intuyendo que es la misma la música de la representación y la de los amantes. Pero yo no participo, a causa de que sus gestos están realizados en un lenguaje extraño.

Uno, dos, tres...

Hay gente infinitamente más inteligente que uno. Morirán también.

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La candidata se postula: vergonzoso.

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El jefe sindical saca pecho: lo mismo.

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Nota al pie: Como soy socrático (menor) no voy a entrar en la cuestión del retorcimiento de la inteligencia. La comedia social, de todos y cada uno, repugna a la inocencia (¿debo escribir ingenuidad?; no quiero).

Lo apasionante...

... del método hipotético-deductivo no consiste en el experimentum crucis, capaz de determinar la confirmación o refutación de las teorías, sino que constituye el mismo movimiento de las relaciones cotidianas. Un ajedrez en vivo. Apasionante para mí, un pésimo jugador.