La primera fila lleva ocupada más de dos horas. Casi tres, incluso. La muchedumbre se agolpa. Algunos corren para ocupar su sitio; otros ya lo dan por vencido. El tiempo pasa y La Cartuja de Sevilla se va llenando sin descanso. Más, más y todavía un poco más. Todos agitan su abanico en un vaivén casi hipnótico para ahuyentar el tórrido calor de Sevilla. La grada, sin embargo, se completa con la calma de quien sabe que tiene el asiento reservado. Así pasan los minutos hasta casi las 20:00 horas. Comienza la Velada del Año VI. (EM, en la sección de Cultura)
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26 de julio de 2026
Hemerotecas, síntomas
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