14 de junio de 2007

Los deseos y las cosas

Las palabras vinieron después. (¿Qué pensaría Michel Foucault?)

***

I. a) Se dio la circunstancia de mostrarse inhábil para coronar la empresa teórica.
b) Se sigue dando la de no ser tomado en serio. (O lo parece, y se harta uno, la verdad.)
c) Se le ocurre pensar en una forma diferente de dar carpetazo al asunto: de una manera práctica; i. e., escribiendo lo que no se puede desarrollar teóricamente.

II. Después del paseo: los brazos caídos, el cuerpo dolorido y pocas ganas de hablar.

Sudas y no sabes si es por el calor, por la aprensión, o porque las dos son ciertas---

No poder seguir hablando es terrible---

III. Lo último y lo primero: ¿Cómo sería posible herir la página, igual que una segunda piel?

(La conciencia bibliófila exige mucho.)

13 de junio de 2007

Alegorías de la lectura, la condenación del amor

(Paul de Man)

I. ¿Qué se puede hacer con esta estructura gélida, esta serpiente enredada de metáforas y metonimias, retórica y gramática, ad usum academiae?

II. Inmediatamente después, a la vuelta del capítulo, Rilke celebra la exaltación de la vida: la identidad de sonido y ser; que puede vencer el poder de lo negativo, puesto que la alegría rilkeana tiene que madurar y conocer el dolor.

***

(Uno mismo)

III. Un celebrante, sacerdote impropio, va buscando los encuentros, en ceremonias sin más dios que la juventud y el cabello dorado, una palabra cazada al azar del viento, o una ironía ("Qué fuerte!")---

Perdido al cabo de la calle, el aire ingenuo y rubio ha desmentido la tarde ruin.

Con la lectura sistemática de La llama doble, exultante octogenario Nobel Octavio Paz, se da la vuelta al ascenso rilkeano: porque el amor, llama azul y trémula, es una invención occidental---

En ningún lugar el aire volvió fresco y vivo: todo sucedía en el cerebro gastado.

Grandes tautologías, enormes falsedades

Uno: asegurarse de la verdad en la duda, y gracias a la duda. Cualquiera que haya conocido en sus carnes esta tortura sabrá lo utópico que es romper con el círculo fatal, sentarse, reflexionar, tomar una decisión… sabiendo que uno mismo, el hesitante de todo, es el único responsable de curar su enfermedad. Pienso que será mucho más normal ponerse a escribir, “ensayar”, que sembrar ingenuamente el árbol del conocimiento, o hacer como que se siembra ingenuamente. Lo cual sería peor: porque sería mentir a sabiendas.

Dos: señalar que, si se dan las causas, el efecto deseado (y no presente), se seguirá automáticamente, igual que la noche al día. Naturalmente: “si se dan las causas”. Pero para que se den, algo, a su vez, debe haber ocurrido antes… Y representa una enorme frivolidad suponer siquiera que las tan deseadas causas (estado inicial) están a la mano del primero que llegue, o del primero que interese (la víctima propiciatoria, el homicidio ritual y fundador). Pero es una frivolidad de enorme calado: una de las herramientas favoritas del chantaje político: suponiendo que lo que ellos se arrogan (la facultad de los planes universales, pseudoteólogicos, creadores de mundos y felicidad) está también al alcance del hombre común. Y no está al alcance del hombre común, como tampoco en las manos del político---

¿Un año más?

(Ego-blog)

Qué pomposa la condición del pensar: el olvido del olvido del ser (nada, humo; ceniza lógica para el amor filósofo), casi la muerte. Las frases adelgazándose, el sujeto que apunta al predicado hasta que lo pierde, o esas acciones que parece que no las realiza nadie, que las realiza Nadie, el que engaña, el astuto (Ulises, Europa, el cristianismo).

Los pensamientos dominantes, las obsesiones, no se dan como un puro y prestigiado juicio lógico, en la certidumbre de una conciencia burguesa, individualista, imperialista, científica, colonizadora, falocéntrica, misógina... en la economía de un party de las conciencias que señalan los objetos, su presencia, olvidando el olvido constitutivo de las frases, su retirada, desigualdad, trampa y máscara.

Un pensamiento, para mí, cobra la forma de un suceso químico e impersonal, que no conozco porque no lo sé y no lo puedo (esto es, que no lo comprendo), reiterado, impulsivo y constriñéndome siempre. Sé, con toda la certidumbre socrático-cartesiana de que soy capaz, de la impotencia a que la reflexión puede abonarse, y que encuentra por doquier pistas del absurdo, la falta de base, de suelo y de patria: los blogs, esa escritura multiplicadamente reflexiva, la autoconciencia eléctricamente realizada, planean sobre los individuos como su libre saber y estar por fin, la sociedad de los cultivados aquí ya de una vez.

Es como si desplegáramos a lo largo de una calle una colección de espejos rotos: nada del cielo, sino cerebros enfermos expuestos a los enfermos paseantes.

9 de agosto de 2006

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Siendo el mismo, se suscribe (se firma de nuevo). Aunque las palabras empiecen a pesar---

12 de junio de 2007

El arte de medir el tiempo...

... y el espacio

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Se llega a ser inclemente con quien se queja de aburrimiento. Eso debe ocurrir/le si sólo /se/ está atento a las novedades, pero nunca si se tiene conciencia de lo mucho que hay que hacer.

Entonces puede venir la desesperación, pero no el aburrimiento.

...

Mi problema es, y siempre ha sido (¿siempre lo será?), otro. Es mi problema, y una de las razones de escribir.

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(Espacio des/ocupado)

Se trata, paralelamente, de un espacio muy poco sagrado: hecho de mínimas distracciones, en el sentido de los pequeños robos que se le hacen al tiempo del día, sentados en la terraza de un bar (por ejemplo).

Hermoso título

La llama doble: libro de un joven casi octogenario Octavio Paz acerca de la sexualidad, el erotismo y el amor. El sentido de la metáfora-título lo da la superposición del amor (llama azul) sobre el erotismo (llama roja), situados los dos por encima de la sexualidad, tronco o raíz común, fuego, y forma de la vida misma (reproducción).

Yo no había pensado en esta forma de emergentismo de los tres órdenes, para dar sentido al título, sino en la común pasión: aunque no hace falta que se encuentren las almas encendidas...

No se trataba de esto, si bien es cierto que el mito platónico de la media naranja (el cuento de Aristófanes en el Banquete platónico) también viene en el texto del mejicano.

12 de junio de 2007

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(Recordando lo que escribimos)

Nada para el entusiasmo, los pasos de plomo, como si el aire estuviera vacío, sofocante. La misma categoría -endiosamiento- válida para épocas decadentes e ilustradas, para la negación y la afirmación: principio de esperanza o del fin, acabamiento sin gracia, con el mismo bochorno del viento estival. A quien guía la esperanza, hasta la sangre le sonríe, prometiéndole futuro. Sí, también el crimen, el exceso de las muertes, como en la antesala de la Gran Guerra (P. Sloterdijk, Crítica de la razón cínica), o el martirio que se proponen los musulmanes: a la manera de una apuesta que invierte la pascaliana, o la traslada a la otra vida /pues renuncia a ésta.

[Si todos mueren, los justos se salvarán y los malvados irán al infierno (Tercera del Abc, 09-08-06: Bernard Lewis); la destrucción mutua asegurada sirve entonces de aliciente ético para la final contemplación de Dios en los dos espejos, el del bien y el del mal. El único frente al maniqueo: el tiempo como cuerda del arco en tensión, su principio y fin; la historia, relleno vacío del círculo, la divinidad: nada al final vs. todo.]

9 de agosto de 2006, tarde

***

Tan lejano queda lo dicho o lo pensado, que ya no se sabe si alguna vez se ha hecho público, y se entrega uno involuntariamente a la repetición.

Imprudencia

La otra cara---
el lado no amable---
el mono desnudo---

***

Vinculamos el exceso de calor con la falta de sber, con la sonrisa gélida, con la desesperanza.

***

Siempre inscribimos lo mismo: los seres humanos -digo.

Signos

Dibujar en tus labios una línea de amargura, y que sea percibido. (Pero “salí sin ser notada… ”)

Que tus palabras sean tonterías. (Porque no se te ha escuchado… )

No haber sabido ver los ojos ensombrecidos, cuando eran tan bellos.

Escribir a deshoras.

Ejercer una vigilancia responsable, grave, irónica---

11 de junio de 2007

No es cosa de...

... tomar a broma el argumentario pedagógico. En absoluto. Se debe realizar toda una crítica de sus razones y de su razón, entendiendo esto último como la forma retórica de disponer unos u otros tópicos. El más evidente de éstos lo representa el rousseanismo, entendido como dispersión secularizada, universal, del concepto de pecado, en tanto fuerza injustificada que se le hace a la víctima. No se vea aquí, en efecto, ningún sistema de moralidad, sino la caza de brujas con su cara más progresiva y coherentemente desvergonzada.

Sólo por la importancia de la materia, me parece que será conveniente deslindarla de fáciles adjudicaciones políticas, aunque sea fácil -muy fácil- observar juegos académicos de poder, con pretensiones de ciencia dura impuestas, por las buenas o las malas, a los paganos. Para intentar ser claro, leyendo las críticas usuales a la argumentación pedagógica (en el entendido de que la jerga, acomodaticia donde las haya, pueda sujetarse a un sistema algo lógico), tengo la impresión repetida de que en algún momento se echa mano de la atribución de intencionalidad política -por parte del crítico- a los legisladores, en el sentido de la búsqueda de un "hombre nuevo" que, aunque alejado de la sordidez totalitaria, no podría evitar finalmente los más sombríos resabios de colectivismo, con la finalidad -oculta tras las buenas intenciones de la izquierda crítica- de fabricar un tipo de ciudadano pasivo y acrítico consumidor. Éste puede ser, realmente, uno de los efectos directos de las buenas intenciones. Pero otra cosa es disponerlo como si fuera una de las motivaciones primeras de todo el conjunto de normas, leyes, reglamentos, etc. con el que se abruma hasta el absurdo la "práctica docente" (la enseñanza, según la jerga). Un par de ejemplos de lo último, aquí en el virreinato del sol y la alegría.

Uno: las autoridades educativas de la Consejería han ideado un plan de diagnóstico educativo -aunque no ha sido sólo en Andalucía- con el fin de observar dificultades e idear propuestas de mejora. La trampa, o el admirable disparate, está en que cualquiera que sea el resultado de las pruebas, el responsable nunca es el alumno y siempre lo es el docente. Como quiera que son los propios docentes los que deben desarrollar las pruebas, corregirlas y (tarea de todo el claustro) elaborar las milagrosas medidas de mejora, milagro será (y éste sí que es probable) que en algún punto no se alumbre la razón de alguien y los resultados sean maravillosos. Es decir, que se propicie el fraude directamente desde la Junta de Andalucía, en lo que constituye el desarrollo de un programa cuyo rigor desmerecería de lo que se estila entre los adivinos, y que parece directamente importado de los planes quinquenales de la URSS (extinta gracias a ellos, en parte). Pero no sólo se trata de la realización del plan de diagnóstico, de lo que se desentienden los mismos que lo alumbran (si son tan expertos, ¿por qué no dan las soluciones?), sino de que en ningún momento se ha podido saber qué personas físicas (de las que tienen NIF) están detrás de su confección, aunque la Consejería ha editado un libro sobre el asunto, que consta en el ISBN, aunque sin autores (?). (Imaginemos las Tablas anónimas de Moisés; o el llamado, anónimo también, para el sacrificio de Isaac... La comparación teológica no es tan absurda, pues ante la solicitud de información sobre la autoría del plan y de las pruebas, se tiende a responder señalando a las instancias de las alturas, y su saber extrahumano. Y tal es Dios.)

Dos: otro de los planes es la gratuidad de los libros de texto... y la constitución abnegada (aunque obligatoria) de un cuerpo de tutores-custodios de libros de texto, con la finalidad de vigilar su correcto estado al final de cada curso; así como de poner en marcha una serie de procedimientos, para el caso de que haya algún desperfecto, que dejarían en bragas vergonzosas la angustia de cierto Joseph de Praga, según lo escrito en el reglamento sobre el tema, una obra maestra del más puro superrealismo.

Uno) y Dos) no son más que una muestra de la experiencia diaria, ahogada en montañas de papel, en prácticas a cual más absurda (qué decir del control de firmas: de la paranoia del control que no sirve para nada), en otros planes utópicos (en buena medida, si no hay con qué) como el del bilingüismo, trilingüismo o n-lingüismo, que únicamente sirven para dejar como un imbécil a quien ha demostrado sobradamente su incompetencia para los idiomas (como yo), sin que haya renunciado a ser competente en lo suyo (por lo menos lo intento). ¿Quién -alumno- me puede oír hablar en inglés sin reírse? ¿O se trata de esto, de quitarnos ínfulas (pero no caiga yo en los juicios de intenciones)? En tanto ejemplos, y son muchos, no resulta legítimo adjudicarlos prima facie a un determinado conjunto de intenciones totalizadoras, aunque casi todos los programas y leyes contengan alguna pretensión en ese aspecto.

...

Me doy cuenta de que todo lo anterior no representa más que un intento de respuesta. Lleva la pregunta hacia otro sitio, que es lo que más o menos sé hacer, alejando cada vez más una respuesta coherente. Para que no se me olvide, cierro esto con la sospecha de que el rousseaunismo radical y la creencia en la ejecutabilidad de planes completos de reforma social radical forman parte de la misma constelación de pensamiento, una vez que la tentación de las ciencias duras está ahí demasiado a mano como para renunciar a la pretensión de ser unos pequeños dioses. Resulta tan fácil y banal, tan cómodo y bien pagado...

10 de junio de 2007

Juicios de intenciones...

... que no se deben pronunciar.

Lo anterior: a propósito de sendos textos, de Javier Orrico y F. Rodríguez Adrados, sobre la teoría y la práctica pedagógica.

(Deudas pendientes--- escribir mañana.)

***

En el lugar de lo que (no) se escribe: /decir/confesar/ el horror de imaginar que contigo se tienen que cometer los mismos errores fatales que tú has cometido. Pensar en un sentido anónimo de la justicia, amante de los ciclos de falta y castigo. Conocer que no se te ama, que no se te reconoce, que no se te considera. Y ser fuerte para pasar los días y las noches, comprendiéndote como un instrumento insensato que se da la vida innúmera para algún experimento cuya significación se ignora, hasta que todo quede olvidado en la arena del tiempo---

La tentación del pensamiento

En un instante de pesadilla cruza por el cerebro la ilusión de su capacidad para actuar. Olvida las consecuencias irreparables de sus actos, admirado de la redonda plenitud que tienen y que no se podía esperar de sí mismo.

Únicamente un dios piensa -dentro de sí mismo, de su independiente autosuficiencia; absoluto para sí mismo-; los seres mortales lanzamos opiniones que nos horrorizan, y que nos darían todavía más miedo si no nos echara para atrás nuestra prudencia o cobardía -cada vez que nos visita un instante de pesadilla, de los que, encadenados, erigen una mala vida.

Los mejores podrán entender que el mal aparece con la acción; el bien con la reflexión estéril.

Identidad borrada

Se es lo que se lee, en lo escrito--- (No lo escrito.)

No se es nada: la escritura quita el fundamento de la memoria y el del ser. (Viviente, no te das cuenta.)

La repetición de la misma impresión de inexistencia representa la mayor verdad. Además de un motivo de consulta médica: la desrealización, sentida, constituye un signo patológico, de anormalidad.

***

(Lecturas de Octavio Paz)

Corriente alterna: Con el mejicano me ocurre menos que con otros sabios, hábiles en el arte de predecir de manera completamente equivocada el futuro, aun comprendiendo la previsión como mera anticipación de tendencias. El Nobel se reparte entre los aciertos y los errores, en estos textos de la segunda parte de los 60. Así, es actual y útil, y no hay motivos para desdeñar el encanto de su escritura de maestro.

Encuentro en sus páginas un montón de reflexiones acerca de la irrupción tecnológica, y su posible significación: por ejemplo, los "computers". Como a mí me resulta útil lo que dice, no tengo por qué despreciar su escritura amable y seductora (tampoco podría): pienso -por ejemplo- en la demagogia, sofistería y cinismo, que viene de la multiplicación desordenada de las perspectivas... El edificio se cae abajo y se tiene que rehacer de nueva planta: una torre de babel -otra vez-, ahora que los dioses son los "computers", que poseen omnisciencia y la autoridad que les concede la universal reverencia.

9 de junio de 2007

Voces

No soy yo, hablan ellos: lo supongo, porque está escrito---

De todas maneras, algo se tiene que decir.

¿Con qué carta me quedo/quedarse?

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1. Eduardo Hojman: "Desmontando el saber"
(En el suplemento cultural de Abc de hoy)

Comment: Cinismo y democracia. La falta de respeto a la autoridad empieza extendiéndola, democratizándola. Lo mismo pasa con el saber. Al final, no obstante, cabe el peligro de que la irreverencia extrema sea aprovechada por el mismo poder/saber irreverenciado. O peor incluso: que la falta de legitimidad se constituya en una fuente espuria de legitimidad, de excepciones contra la ley vigente que se acaban transformando en el nuevo orden de cosas.

2. Entrevista a Javier Gomá, de Iñaki Esteban
(En el diario Ideal, 8 de junio de 2007. No sé si en algún diario más del grupo Vocento)

Comment: El valor del ejemplo se dispone como fuente de la norma de vida, ética y política, personal y pública. Después de asumir una mayoría de edad que rebasa la esfera estética de la juventud. Después de superar el aburrimiento final del joven, con el compromiso asumido de la mortalidad propia y la conciencia de ser sustituible (en tanto persona individual). Quien así piensa, quien piensa cosas así, no debe ser acusado de incoherencia si, con aparente paradoja, reivindica el valor de los actos personales: la constitución diaria y callada de una fuente modesta de autoridad, legitimidad, saber, etc.

Disiento algo, salvando la aristotélica prudencia del punto de vista, en un asunto concreto: me parece que se fija la obligación del ejemplo en quien ha de darlo (padre, profesor, político), no en quien ha de seguirlo. Evidente es que si no hay buenas acciones que imitar, no se podrán incorporar a la experiencia como modelos de buena conducta que podrán reiterarse en el curso de los actos propios. Pero me parece ir contra el sentido ilustrado de la libertad condicionar demasiado la producción de estos benéficos efectos ciudadanos a la responsabilidad ajena, a la fijación apriorística de una regla que diga "Debo obrar sólo si mi conducta merece el crédito de ser estimada como digna de ser imitada". No digo que la razón del observador quede suspendida: porque otorgar un crédito implica la capacidad de evaluar racionalmente las actuaciones ajenas. Es, nada más, que la sospecha del peligro de cierto tufillo fideísta, de buenas intenciones pequeñoburguesas, que se puede desprender de una consideración imprudente del punto de vista que sostiene Javier Gomá acerca del significado de la vida mortal y adulta, de la libertad y responsabilidad de los seres finitos.

8 de junio de 2007

Días

Apenas un tejido de pensamientos ajenos, el cumplimiento de las obligaciones, un paseo... poco más.

Repasando los días, podríamos conocer la ley de nuestra vida: la repetición y el hastío. (Los días alegres son diversos: pienso.)

Viéndolo todo desde fuera, ajeno a la vida, puro contemplador de ella, la verdad del tiempo aparece mucho más gozosa: miro a la muchacha hermosa, morena, joven, tras el cristal del bar, sentada a una mesa en la calle con sus amigas, mirando ella la pantalla iluminada de su teléfono móvil, viendo yo la pantalla iluminada de la escritura, ahora.

Ch. Maillard, Mª Zambrano

"Resumir una obra es dar por concluida una vida. Algo de mortuorio tiene, por tanto, esta actividad que, aún pretendiendo todo lo contrario, contribuye no obstante a confirmar la ausencia definitiva de alguien." (Ch. Maillard)

Fuente: www.ensayistas.org/filosofos/spain/zambrano/introd.htm

Viernes, solo

(Vida, trabajo)

Mostrando un carácter nervioso, que no convence a nadie, se ejerce un sucedáneo de actividad, que no lleva a ningún sitio, no tiene efectos, no deja recuerdos...

***

(Conversaciones: una frase de Chantal Maillard sobre María Zambrano)

Escribir sobre una obra implica clausurarla, y por lo tanto contar con la clausura de la vida que la produce. El comentario de la obra es una necrología. También la biografía (y de alguna forma paradójica la autobiografía), que narra (relata, y a su manera explica) la obra mayor de una persona: la creación (auto-poiesis) de la/su propia vida. Este trabajo sólo concluye, en sus hechos, con la muerte. Entonces falta lo más difícil: la interpretación y los equívocos. Y superar la culpa por usar el lenguaje, lo que es -hablar, escribir- un pecado mayor que el conocimiento -mudo- al que se atrevieron en el jardín del Edén.

***

(Lectura pendiente, ahora que tengo el libro)

Paul de Man, Alegorías de la lectura. Lenguaje figurado en Rousseau, Nietzsche, Rilke y Proust, Barcelona, 1990 (edición original: Yale U. P., 1979).

7 de junio de 2007

Apuntes del tiempo pasado

En 1984 tomé un par de decisiones que demostraban mi capacidad de ver provechosamente el futuro: estudiar Filosofía en la ciudad de G., y regalar una edición del Tao Te Ching (en la colección por entregas de la editorial Orbis, de libros de Historia del pensamiento -encuadernados en azul-, que se acompañaban de un fascículo con textos de José María Valverde y no sé si de otros especialistas) a una compañera del primero nocturno, morena y de mi misma provincia (circunstancias que yo pensaba que debían figurar en cualquier relación), con cierta intención no del todo clara (el regalo), y con un fracaso rotundo (que esto sí fue claro). Si mi joven quiso enterarse de los entresijos del clásico chino leyendo la introducción de Carmelo Elorduy, es fácil que aprendiera a odiarme y también al sabio. No digo que no sea verdadero lo que dice el editor (yo no soy capaz de apreciar eso): sólo digo que el papel del libro (un ejemplar idéntico lo saqué hace poco de la Biblioteca de A.) y yo hemos amarilleado, pero que el Tao sigue siendo eterno, inmemorial y joven.

Como dice C. Elorduy, debemos considerar los capítulos del libro de Lao Tse a la manera de esquemas de lecciones. Entonces, se me permitirá referirme a una situación en la que dos personas se necesitan por mor de un tercero, libres o necesarios sus actos, divinos* o humanos.

Sea lo que sea lo que esto signifique.

*Entiendo por el término "divino" el error o la falta, (en general) todo lo que me rebasa, mucho más que lo que soy capaz de percibir: el agua de la acequia a ambos lados del camino por el que voy, la hierba que la necesita y que me obstaculiza el paso. "Divino" es lo que me limita y a lo que me entrego: la memoria si me falla, el amor si no lo tengo, mi muerte (y toco madera), el ser agradecido a los actos y a las sonrisas, y poder (pero yo soy demasiado débil) estimar el dolor como un fruto más del día.

Casi pero no

La nerviosidad del pensamiento sustituye a su abundante claridad; los gestos estudiados del rostro, a una juventud que no existe; el exceso de cortesía superficial, a la imposibilidad para establecer relaciones profundas.

(De Kant a Marx)

En mi caso: siempre me quedo a punto de comprender el paso dialéctico, el pequeño salto -preñado de gravísimas consecuencias- que va de la cantidad a la cualidad. Una claridad sobre ese asunto, que me podría dar la felicidad, me es negada; en su lugar aparece el exceso de las palabras, los rodeos y las trampas, incapaz de explicar la alegría que sienten otros, al considerar que de lo que es (o de lo que no es) se desprende (flor que es fruto más deseado) una promesa firme de alegría, de conductas y deberes inequívocos.

6 de junio de 2007

Variación sobre el tema de la verdad...

... y las transformaciones de los hombres

(Discursos pedagógicos)

Llegar a la edad madura, sin albergar dudas acerca del derecho especial que uno tiene sobre la verdad, más que la verdad sobre uno, de tal manera que la propia y buena intención racional sobrevuela majestuosa sobre las dudas y opiniones contrarias de los demás, como si éstas no existieran, ser capaz de mantenerse en una ficción tan grande sin reservas morales; querer transformar los hombres antes que las leyes, porque en éstas no se confía demasiado; estar seguro del legítimo título para ejercer esas imposiciones, sin tener en ningún instante la veleidad de considerarse una persona miserable -lo que agobia mi alma aun en sus días más luminosos-; llevar en la propia conciencia y en la propia máscara todas esas convicciones, igual que uno se atrinchera en su arsenal, por lo que pueda pasar y sin reparar en consecuencias ---se necesita impudor y, si se ha desterrado la idea de un dios que sólo nos permite una parcela pequeña y precaria de verdad, haber engendrado en el propio espíritu un pequeño dios o diablo, que en todo nos satisface.

Lo que pensaba un caballero por la tarde

Recluido hasta el límite, se han perdido las palabras circulantes y amigas. Quieres hablar, por supuesto, aunque sea imposible. Realizar en ti la intención de comprender un máximo en un mínimo, desdeñar el ser vacío y extenso, absorber la plenitud. Aun la comprensión se te niega.

...

Partes de un estado o de una acción en marcha, que ya no puedes revertir. En un segundo plano y pasivo, sin la brizna de alegría que colmara de un aire como oriental y exótico la atmósfera mortal y aburrida, gastada y europea. Tú cansado y culpable. El alma reseca.

...

En un abismo está la sabiduría en perlas, olvidado el pozo o despreciada el agua.

Nunca se es mejor que la virtud que dejan los padres en la memoria. Casi siempre peor. No se piensa en otra cosa que en el bien.

5 de junio de 2007

Resurrexit

(Público y privado, more kantiano-ilustrado)

Inscrito en piedra, frío, resguardado del sol y del viento, improductivo:

"Lo que leía allí le era devuelto al mundo con palabras diferentes. La letra primera había sido olvidada, y únicamente quedaba la constancia del significado: sin recordar los detalles, podía decir con verdad que no se había olvidado de lo esencial, y que por eso podían contar con él.

...

Lo demás era un empeño suicida por encontrar la intención primordial de unas palabras que se podían encontrar al azar, en cualquier parte. Cosa de locos, de idiotas, confabulados en su cerebro contra el mundo."

***

Una voz impersonal traiciona lo que se dice, entre la perplejidad y el asco del mundo: se ha entrado en la cueva más calurosa de la subjetividad, sintiendo desesperación y deseando que la cena del dolor acabe cuanto antes, para irse a ninguna parte. No sirve. El esqueleto de una idea se mueve delante del espejo, tú mismo, tu fantasma: nocturnal y romántico -el flaco deseo a que te limitas-, presencia de unas horas en que se han apagado las bujías.

Es mi dolor

(Orden privado)

Pensaba él, ocupaba la mente, distraía el vacío:

"El vuelo cantado enloquecido de los pájaros
en torno a las palmeras, ahí arriba,
un idioma incomprensible que viene desde el balcón.

La oigo hablar del suicidio de un hombre mayor,
y no se vuelve la muchacha de pelo cálido."

***

(Cosa pública, educación, socialización)

Si no me sintiera la persona más humillada del mundo delante de los razonamientos de plástico, hasta el punto de que se me vuelven incomprensibles, en muchas ocasiones; si no me viera como el más pobre de los seres humanos, digo, no tendría el valor de pararme a pensar en las suposiciones y consecuencias de las argumentaciones (aunque no soy capaz, porque me falta distancia, de entender las mías).

Sostiene el experto que el gobierno ha de actuar como si hubiese un pacto general, aunque la perversidad de la oposición no lo permita de hecho. Es decir, sostiene el experto que el gobierno tiene que entregarse a una ficción, concediéndole el beneficio de sus buenas intenciones.

Mantiene, además, que para la terminación correcta del proceso emprendido no es lo principal la modificación de los hechos que deben ser mostrados, sino la elección de las personas adecuadas. Los hechos pueden seguir siendo los mismos (en el papel oficial), y se trataría solamente de que las personas mantuvieran la actitud correcta y conveniente hacia ellos.

...

Se ha debido dejar de creer en Dios, porque se ha pretendido, con palabras y actos, ocupar su lugar. Y que la voz de uno, académicamente pronunciada, constituye la voz del desterrado.

4 de junio de 2007

A propósito de...

... Lévi-Strauss (refiriéndose, creo, a su libro Tristes trópicos), Octavio Paz acoge la duda acerca de la escritura, la sospecha sobre su carácter principalmente dominador (en el doble significado del término "principio": a) en los orígenes del tiempo histórico; b) esencia, fundamento).

¿Cómo? La escritura que se reserva a unos cuantos, esotérica, señala directamente al ejercicio del poder sobre el resto de las personas, al dominio burocrático tiránico sobre la masa ignorante... del secreto, incapaz de distinguir -la masa- entre los trazos de los hombres y los trazos de las estrellas. La escritura masiva, exotérica, no aparece menos dañina: puesta al servicio de enormes poderes imperiales. Esto último nos resulta ahora mucho más familiar que cuando Octavio Paz escribió (en los 60) su libro acerca del antropólogo francés: debido a las influencias o efectos de la escritura electrónica, a la ambigüedad de su relación con la libertad.

...

No sé: Neil Postman apuntaba hacia un significado emancipador de la cultura del libro, frente al poder de los medios masivos y técnicos. Octavio Paz mira hacia el otro lado: una opinión pública ilustrada y poderosa (democrática) se constituye en y a través del espacio de la palabra intercambiada en un escenario visible y físico; no a través de los textos y sus intenciones ocultas, resabios de un secreto.

Lo que ocurre es que el nacimiento del rétor pervierte la democracia en demagogia. Y si no mantenemos un único "trascendental", consistente en la fe incondicionada en que, por mucho que se estire la palabra "persuasión", la política de masas y el sentido torticero en el uso de las palabras es otra cosa radicalmente diferente (de la verdad que persuade... porque representa una evidencia), me parece que sería mejor convertir la filosofía en una filología que estudia una lengua muerta.

***

(Ramón, un vecino)

Sin escritura yo no podría haberme acordado de este hombre educado y amable que vivía al lado de mi casa, y que, cuando ya debía saber que se iba a morir, no se dirigió a mí ni con un mal gesto. No hacia mí, sino un gesto que mostrara el mal interior. Para él debía ser -todo aquello-algo que no era suyo, sino perteneciente a la muerte, ajeno a sus días: de los que era el único depositario, hasta que no tuviera más remedio que encontrarse con ella. Lo que yo supe algo después, cuando me lo dijo mi hermano. Ocurrió en Francia, donde había trabajado y formado una familia.

3 de junio de 2007

Comentarios

(Repetición)

Octavio Paz:

"... más allá del poema no hay sino ruido o silencio, un sinsentido o una significación que las palabras no pueden nombrar."

***

Es decir: los límites lingüísticos se identifican con los límites del mundo. En este caso se trata de un mundo inventado, fingido, imaginado, creado, poético...

Los límites de lo dicho constituyen lo dicho mismo -el objeto, el ser-, dicta, dichtung: posibilitan la identidad de sujeto y objeto, de ser y pensar. Esta utopía se realiza poéticamente, en tanto falsedad.

Lo utópico puede seguir siendo pensado, porque la poesía es inhabitable.

Lugares: espíritu impreso

Pues no. Casi no se está de ninguna manera en lo que se escribe, que viene solo y sin pedir permiso: queda como un objeto desprendido de una individualidad bastante miserable y enfermiza. El tiempo está ocupado, en su mayor parte, por la reiteración de estúpidas obsesiones (y esto es un doble pleonasmo). En su parte salvable, escasa, pretendemos la repetición ideal de experiencias del saber que admiramos. En eso sí que somos como un perro fiel al que le arrojan un libro y menea el rabo, aunque no cualquier libro.

Si un apestado pudiera escribir no se expresaría con mayor claridad y dolor que nosotros: reducidos a contemplar y tocar el único amor que no es ingrato, su piel seca -no siempre-, su rostro de letras y un perfume suave otorgado por el tiempo. Como en la vida, aquí preferimos un amor que no haya sido de otro; al contrario que en la vida, no importa dar el primer paso; en el extremo de la vida, es la letra la que nos salva de lo precario. Entonces: si, como objeto, la escritura resta después de la muerte, hecha lengua pura, me pregunto por qué se ha de creer, con toda la inmodestia, que ahora mismo la voz sea nuestra, que me sea otorgado el uso de la primera persona, y las consecuencias efectivas: creación, autoría, responsabilidad por lo escrito, verdad y ficción/mentira...

Definitivamente no: la lengua es un dios que juega como un niño.

Y no se está en lo que se escribe, porque no se está en ninguna parte.

2 de junio de 2007

Octavio Paz

"...más allá del poema no hay sino ruido o silencio, un sinsentido o una significación que las palabras no pueden nombrar." (Claude Lévi-Strauss o el nuevo festín de Esopo, incluido en Octavio Paz, O.C., VI, 2003, Círculo de Lectores, p. 1284)

Ambigüedad

"Andaba por la tarde, resguardado de la hermosura."

a) ¿Protegido de ella?
b) ¿Protegido por ella?

Siendo las dos cosas ciertas (y necesarias: pues la belleza es tan terrible como consoladora), nos gusta jugar con las interpretaciones, tenerlas a la mano (realmente; y también pensando en la verosímil posibilidad): huyendo de la belleza, acercándonos a ella, repitiendo los movimientos del deseo, variándolos... cercando la lengua y acunados por ella, soñando y despiertos.

Libros

En el suplemento cultural de Abc de hoy:

Un mundo incierto,un libro cierto

Por Fermín Bouza. (Crítica del libro de Helena Béjar, IDENTIDADES INCIERTAS: ZYGMUNT BAUMAN, Herder, 2007)


Dos ideas/frases de Bouza:

1. "La idea de libertad va unida a contrario a la idea de certidumbre, y esa tensión entre libertad y certidumbre podría definir la lucha agónica que el hombre ha tenido consigo mismo a lo largo de los siglos por acercarse a uno o a otro concepto."

Comment: no hay tal, sino un continuum de verdad científica y planificación social. Si la modernidad destroza algo es la identidad entre verdad y bondad. Pero eso es otra cosa: que recoge Hume con su sorprendido descubrimiento del paso del "es" al "debe". Pero ésta -la continuidad en los razonamientos, entre hechos y evaluaciones- no era más que la costumbre que se había ido perdiendo: pues ni la verdad científica repite las trazas de la verdad filosófica del ordo antiguo y medieval, ni la sociología representa un rótulo nuevo para la ética de los fines (bien, felicidad, beatitud). Lo que yo digo (perdón) es que libertad y certidumbre transitan continuamente entre sí, igual que ha ocurrido siempre, aunque de otra manera: el concepto mediador es -podría- el de "ingeniería" (civil, por supuesto, y de ahí viene la ingeniería política y social).

2. "Este individuo de Bauman (individuo de facto, casi aparentemente dueño de sí) puede estar mutando en un individuo autovictimizado (tesis de Helena Béjar en su coda: «En este sentido la identidad como destino, lejos de ser un proyecto creativo, como parecía prometer el individuo de facto baumaniano, decrece bajo el peso de una realidad social amenazante.... Así, la identidad como destino insoslayable y el individuo de facto como experimento siempre en trance de perfeccionamiento se están tornando en víctimas. La cultura de la queja...»), resultado final de una modernidad reconvertida en un extraño reino de la libertad en el que nada es nada de forma estable."

Comment: sólo se podía sorprender quien hubiera sustituido la fe religiosa por la fe política, tan inadvertida, inconsciente e irresponsablemente como para pensarse que se había hecho un dios de sí y para sí mismo. Realmente, cuando la vida se vive cómoda y maravillosamente, igual que si fuéramos turistas en el tiempo, los peligros producen una ansiedad mucho mayor: ¡el viaje es tan maravilloso! Y la necesidad de humillarnos y solicitar una protección todavía mayor.

***

(Dos metáforas)

Náufragos y subterráneos: así es el tiempo, inseguro y sin luz -ni orden ni certezas.

1 de junio de 2007

Cansado...

... y alegre, convengo (a) en que el pudor no es propio del escritor de diarios, (b) que tampoco hay que darle tanta importancia a un gesto de volver la cara cuando uno dice alguna inconveniencia y la paga con un pequeño ridículo (las gafas que se acen al suelo y, milgrosamente, no se rompen), y convengo, finalmente, (c) en que no se debe imponer una plantilla ideológica a los textos (Temor y temblor): denegando el absoluto (de K., supuestamente teológico), para imponerles la moda absolutista del día, sea la que sea.

En un momento...

... cualquiera el cielo se viene abajo, dejándote sin lugar, contagiando a los demás (que no quieren) de tu mal humor.

Cuando tú rehúyes los ojos lo comprendes todo: se actúa contigo exactamente igual que tú estás actuando en ese mismo momento. La idea de dignidad, que has podido albergar hasta ese instante aciago, se va a hacer puñetas: se tiene lo que se tiene y merece, y aun cuando no se merezca, pero es inapelable: se es con todo el conjunto de condiciones (o todo o nada).

El acto valeroso que podría redimirte, algo así, está fuera de tu alcance desde siempre.

Aidememoire

Lecturas
a) Invitado por un querido amigo a unas lecturas hechas en la Universidad de A.: en junio toca Temor y temblor, de Kierkegaard (mi ejemplar: ed. Tecnos, 1987, trad. de V. S. Merchán).

Me comprometí a hacer una lectura/comentario propio, ingenuos (si fuera posible tal cosa: porque si fuera ingenuo todavía podría ser un poco sabio; lo poco que sé me hace más ignorante, etc.)

He comenzado. Y ¿qué? Conozco -anoto yo que refiere K.- la tentación de sistema, la inclinación a rebasar estadios, a dejar los otros atrás: condenando a la ingenuidad la duda cartesiana y la certeza de la fe. Como meros estadios, fases superables...

(Obligaciones con un amigo; hacia la filosofía, deber que está más allá de mis alcances, y la caza más noble: la de las metáforas que quisieron ser conceptos y conservar lo bello de la palabra poética)

Kierkegaard, Temor y temblor: el salto hacia la fe, después de la juventud y luego de la resignación. A ver si logro entender esta metódica vital, desencantada y agradecida...

...

¿Por qué no el salto "contra" la fe? Los argumentos de R. Dawkins, en El espejismo de Dios (ed. Espasa), contra los teístas, creyentes, etc. son, a veces, de una simplicidad que pasma: por eso seguramente el libro se convertirá en un clásico, a causa de la frescura de las preguntas/sugerencias/aportaciones/respuestas... que no quieren dar por terminado el diálogo, depositando el pleno saber sobre la mesa. No. Dawkins incita a contestarle: sus aires demagógicos, la argumentación casera, autosuficiente...

(Kierkegaard, Temor y temblor)

Los actos triviales, irresueltos, de un apoderado electoral, concuerdan con el ejercicio de la reflexión (renuncia, ascetismo, resignación... ) que da a luz la conciencia eterna, la infinitud en tanto negación de lo determinado; y, como tal y simple negación, solicita a lo más alto la completud que sólo (la) da la fe.

Los actos particulares constituyen, convenientemente ligados, los hábitos y los afectos: la caballerosidad y el amor...

Cuestiones de e-mail
"¿Qué me puedes decir de Temor y temblor? Aparte que se me hace un poco duro (tan liosos debieron ser los hegelianos como los del partdo opuesto), a veces, ¿cuáles son las claves para leer el libro? ¿El anti-Kant? ¿El post-Kant?"

***

Entiendo un poco lo que se me quiere señalar como estadio ético: el bien público, lo general a que se somete el interés individual, el concepto salvador, etc. I. e., ni anti- ni post-kant: antes bien, el despliegue de la razón crítica (mundana, científica, social, matemática, antropocéntrica... )

La fe señala el dominio de la paradoja, de una totalidad contradictoria y absurda (la del Credo) que lo gana todo con el deseo que manifiesta en el mismo instante que renuncia. Aunque sin mediaciones (el negocio filosófico del seguro racional, el método común).

No es extraño que filisteos, hipócritas, gentes de la vida pública, caigan como buitres en este juego de la apariencia y la autenticidad, tan tentador, chic, cool.

Kierkegaard
(Debo leer sin la mediación de un falso saber, aunque sea imposible: todo mi saber es falso, inexistente... )

Imposible leer así, pero necesario: como si nadie pasara los ojos por la página.

Me quedo con la figura del "héroe trágico", opuesto al "caballero de la fe": el que agota las posibilidades de la razón (la ciencia, que no conoce K. el danés, culmina en renuncia ética) vs. la donación entera de sí a la gracia, a la ganancia infinita de lo finito, con la vuelta del tiempo después del abandono en la eternidad, etc.

El desgarramiento amoroso es figurado en el ascenso sacrificial de Abraham (Regina Olsen = Isaac). Pero también podría figurarse todo el desastre de soledad, guerra, enfermedad y dolor de una época, capaz de banalizar el bien, tanto como el mal...


(Kierkegaard)

El particular, el único, ajeno al sistema: libre. Porque mantiene como particular una relación absoluta con lo absoluto. I. e., el diálogo personal (yo-tú) de la criatura con su Dios. El movimiento en soledad que desencadena la fe, el elemento donde vive la religión, el lugar de los "caballeros de la fe" (quijotescos, reaccionarios), logra una intimidad que no conoce la ética, los actos obligados por la reflexión conceptual, la relación mediata con un Dios ideal (kantiano y hegeliano): Dios, Él. Corresponde a la vida de los "héroes trágicos", justificados por el bienestar colectivo, fundadores de utilidad y sociedades (progreso).

S. K., TyT
(Aire de familia, historia de la razón)

El buen Fausto: genio de la duda y la simpatía. Reúne en su carácter la inspiración socrática y la ambición cartesiana, de la época en la que el diablo se hace mayor y vuelca su ambición en la política terrestre (la Modernidad): la simpatía fáustica constituye una figura adecuada de y para la formación y el mantenimiento de las sociedades. Sabemos, por Aristóteles, que éstas (y, por lo tanto, la amistad que las cimenta) dependen de la benevolencia recíproca, de que el otro no sea percibido (solamente) como enemigo mortal.

...

El hombre que ha ingresado en la era de la razón nota que le falta algo -todo parece tan descarnadamente humano y previsible!

Confía -él- sólo en el improbable azar -llamado Dios, amor y nombre-, en los encuentros...

Saliéndose del lenguaje, percibe en el último momento la amistad sospechosa de saber y locura: la fe es solitaria, la gracia también. Esa vida -en silencio- es el absurdo, la ausencia de una palabra comprensible -común- para el oído, la cosa inefable.

(SK)

El salto: cercano, todo o nada, a la desesperación; Dios o el abismo.

La verdad del espíritu: paradoja que se parece peligrosamente a la impostura; como se parece el Salvador a la Cristiandad.

¿Quién juzga esto? Cuando no hay razones: la relación categórica con Dios, solitaria y entregada, no viene a consecuencia de un método de claridades y reglas… sino –al contrario- a causa del abandono definitivo de la luz falsa (social, racionalista). Credo quia absurdum.

Notas
(A propósito de Temor y temblor de Kierkegaard)

Según lo que leo en James Collins (El pensamiento de K., FCE): se puede hacer una lectura moderna y sociológica de los conflictos de la fe. Los nombres de ésta (esperanza, resignación, absurdo... ) mientan la parte residual de los conceptos (sea la universalidad kantiana, racionalista, neoclásica, sea la más vaporosa gira -del todo por el todo- del espíritu hegeliano), i. e., aquello que no se somete a los planes de la administración de las cosas y las personas. La fe es, básicamente, no utópica: hostil al plan, amante de las diferencias que se mantienen ocultadas por los planes.

Leyendo TyT, pienso que la fe puede ser sacrificial, inquisitorial, si cabe -y lo sabemos-; también puede llevar al ateísmo a ciertos espíritus; pero no puede ser genocida. La fe religiosa; porque la fe política -la extensión universal de ciertas bases éticas, nacionalistas, racistas o comunistas- sí han dado lugar, de facto, a la extensión correlativa del mal: dolor y muerte.

(Aunque ninguna certeza: yo.)

(SK)

Un estadio (el que he enumerado de manera incompleta), en efecto, hecho de promesas y de aburrimiento: estética y donjuanismo.

Parece imposible una lectura plenamente ingenua. Me quedo con el sentido no evolucionista de los estadios o esferas de K. Con la idea del salto de una orientación vital determinada a otra: ascenso o caída; pero no progresión---

Un lector ingenuo debería ser alguien que lo conociera todo, y que por eso pudiera desprenderse hasta de sí mismo---

31 de mayo de 2007

Impresionismo moral

(Horas de los días)

-la abulia,
-la presión suave de la piel, conscientemente efectuada,
-el lujo del Salón Inmobiliario de Madrid, según las imágenes que veo en TVE: belleza fría e inmortal.

(SK)

Un estadio (el que he enumerado de manera incompleta), en efecto, hecho de promesas y de aburrimiento: estética y donjuanismo.

Parece imposible una lectura plenamente ingenua. Me quedo con el sentido no evolucionista de los estadios o esferas de K. Con la idea del salto de una orientación vital determinada a otra: ascenso o caída; pero no progresión---

Un lector ingenuo debería ser alguien que lo conociera todo, y que por eso pudiera desprenderse hasta de sí mismo---

El regulador de horarios y el "Galug"

En julio del año 2032, en Écija, a donde me habían llevado ciertos pecadillos docentes (como la escasa vocación por la enseñanza, y la aun menor por el tránsito a través de los vericuetos-trampas burocráticos), yo, digo, ejercía de Educador ciudadano, con el rango de Profesor demérito, aunque me correspondía verdaderamente estar ya jubilado, pero no me lo había permitido la administración educativa, que tan bien vigila por el bien de las almas de sus ciudadanos, a causa de esos defectillos míos reseñados. No digo que les hubiera resultado efectivo el castigo, que no era el caso, pues yo ya estaba acostumbrado a defraudar las buenas expectativas que respecto a mi persona se hacían los jefes, sin demasiado costo -lo confieso- para mi conciencia moral endurecida (y yo diría, ay, que cínica). Podía soportar la larga jornada que el Regulador de horarios (El Infame) había dispuesto para los afortunados habitantes de la Hispania en la primera década del siglo XXI: todos los días de todas las estaciones de todos los años me tenía que levantar a las 6:30 AM, hiciera calor o frío (aunque esta circunstancia en la bella villa ecijana no era muy común, se producía tan de tarde en tarde que no se conocía ningún caso). Llevaba un poco peor que a las cinco de la tarde (05:00 PM) todas las tiendas y comercios del lugar estuvieran cerrados, con el fin (dispuso el Infame en su obra demoníaca) de poder conciliar la vida familiar y laboral. Los que tenían niños pequeños podían satisfacer sus largas horas de no hacer nada bañándolos y rebañándolos, ayudándoles a hacer los deberes y deshaciéndoselos (lo que los niños no acababan de entender), que ese había sido el antojo del ministro J. S., amo del Regulador. Sin embargo, los que éramos de edad avanzada no podíamos perdonarle al infame regulador las tardes y noches de tedio, mirándonos a la cara, sin niños que bañar, sin deberes de ningún tipo que hacer, anticipando el infierno a pequeñas dosis. Pero como tengo buenos sentimientos, aun eso le podía perdonar si me esforzaba un poco, pues sé que son muchos los llamados y pocos los elegidos, según la prédica religiosa a la que había acabado dando rango normativo la Junta de Andalucía. Lo que me hacía mesarme los cabellos de desesperación, a través de las capas de sudor que cubrían mi frente, era que ni en Écija, ni en ningún sitio del universo a donde hubiera llegado la influencia nefasta del malvado inspector de los relojes, era posible comprar un helado, pues todas las heladerías de la villa habían cerrado a las cinco de la tarde, a la misma hora en que salían los niños del Colegio general Primario y Secundario (no universitario), cumpliendo con la disposición más atroz de todas: la puntualidad, recogida en el mandamiento "No conoceréis más los diez minutos de cortesía, de salir antes o de llegar tarde".

30 de mayo de 2007

Heterodescripción

(De silentio)

"Torpe, nervioso, amilanado, resentido, doblemente torpe, esquivo, culpable por su poco carácter, etc., ¿cómo podría nuestro hombre ser objeto de ningún deseo?

Perdía todas las discusiones, injustamente. Lo sentía así, y, con un orgullo errado, no se atrevía a decirlo, ni los demás estaban interesados en escucharle."

***

Este otro, nada querido ni amante, no deseaba ningún nombre para sí.

Notas

(A propósito de Temor y temblor de Kierkegaard)

Según lo que leo en James Collins (El pensamiento de K., FCE): se puede hacer una lectura moderna y sociológica de los conflictos de la fe. Los nombres de ésta (esperanza, resignación, absurdo... ) mientan la parte residual de los conceptos (sea la universalidad kantiana, racionalista, neoclásica, sea la más vaporosa gira -del todo por el todo- del espíritu hegeliano), i. e., aquello que no se somete a los planes de la administración de las cosas y las personas. La fe es, básicamente, no utópica: hostil al plan, amante de las diferencias que se mantienen ocultadas por los planes.

Leyendo TyT, pienso que la fe puede ser sacrificial, inquisitorial, si cabe -y lo sabemos-; también puede llevar al ateísmo a ciertos espíritus; pero no puede ser genocida. La fe religiosa; porque la fe política -la extensión universal de ciertas bases éticas, nacionalistas, racistas o comunistas- sí han dado lugar, de facto, a la extensión correlativa del mal: dolor y muerte.

(Aunque ninguna certeza: yo.)

Un animal que sufre

Escribe sin alegría, de manera equivocada: separados sus pasos de los pasos de la otra calle.

***

(SK)

El salto: cercano, todo o nada, a la desesperación; Dios o el abismo.

La verdad del espíritu: paradoja que se parece peligrosamente a la impostura; como se parece el Salvador a la Cristiandad.

¿Quién juzga esto? Cuando no hay razones: la relación categórica con Dios, solitaria y entregada, no viene a consecuencia de un método de claridades y reglas… sino –al contrario- a causa del abandono definitivo de la luz falsa (social, racionalista). Credo quia absurdum.

29 de mayo de 2007

S. K., TyT

(Aire de familia, historia de la razón)

El buen Fausto: genio de la duda y la simpatía. Reúne en su carácter la inspiración socrática y la ambición cartesiana, de la época en la que el diablo se hace mayor y vuelca su ambición en la política terrestre (la Modernidad): la simpatía fáustica constituye una figura adecuada de y para la formación y el mantenimiento de las sociedades. Sabemos, por Aristóteles, que éstas (y, por lo tanto, la amistad que las cimenta) dependen de la benevolencia recíproca, de que el otro no sea percibido (solamente) como enemigo mortal.

...

El hombre que ha ingresado en la era de la razón nota que le falta algo -todo parece tan descarnadamente humano y previsible!

Confía -él- sólo en el improbable azar -llamado Dios, amor y nombre-, en los encuentros...

Saliéndose del lenguaje, percibe en el último momento la amistad sospechosa de saber y locura: la fe es solitaria, la gracia también. Esa vida -en silencio- es el absurdo, la ausencia de una palabra comprensible -común- para el oído, la cosa inefable.

Escribir...

1. Escribir todo, contar todo: se lo propone quien no puede hacerlo.

1.1. Narrar implica desconocer, como causa de la narración y como consecuencia de la misma.

...

La minifurgoneta de mi ruinoso partido (por lo menos en A.) llevaba en una de su ventanillas laterales (me dijeron) un cartel de "Se vende", a la vez que la foto del candidato. (Y en la placa delantera de la matrícula el nombre del orgulloso propietario: Manolo. Creo que sordomudo, asunto peliagudo para las cuñas de propaganda política, y que ya referí en este Diario de campaña. Así como recuerdo, por experiencia propia, que tengo a los sordomudos por personas excepcionalmente inteligentes y bondadosas, con el único defecto de que a mí -como hijo- me ponen el listón muy alto. Amén. )

...

Las interpretaciones son (serán: ellos se han reído) graciosas, y sencillas, pero no mueven precisamente al voto. (Yo, personalmente, me tengo por un ser honesto que se equivoca en casi todo lo que emprende, o que carece de voluntad: lo que tradicionalmente se conocía como un pecador.)

***

[Debo recordarme a mí, a propósito de todo, la idea de que la significación lingüística se conforma, en medida que desconozco, en las intenciones ¿subjetivas? del hablante. Al margen de los símbolos concretos. Sin símbolos, quizás. A través de la socialización y de los genes, quizás también. Esto será evidente, pero no sé lo que quiere decir. Me pregunto, ahora: ¿Debo recordármelo?]

***

(Kierkegaard)

El particular, el único, ajeno al sistema: libre. Porque mantiene como particular una relación absoluta con lo absoluto. I. e., el diálogo personal (yo-tú) de la criatura con su Dios. El movimiento en soledad que desencadena la fe, el elemento donde vive la religión, el lugar de los "caballeros de la fe" (quijotescos, reaccionarios), logra una intimidad que no conoce la ética, los actos obligados por la reflexión conceptual, la relación mediata con un Dios ideal (kantiano y hegeliano): Dios, Él. Corresponde a la vida de los "héroes trágicos", justificados por el bienestar colectivo, fundadores de utilidad y sociedades (progreso).

28 de mayo de 2007

Kierkegaard

(Debo leer sin la mediación de un falso saber, aunque sea imposible: todo mi saber es falso, inexistente... )

Imposible leer así, pero necesario: como si nadie pasara los ojos por la página.

Me quedo con la figura del "héroe trágico", opuesto al "caballero de la fe": el que agota las posibilidades de la razón (la ciencia, que no conoce K. el danés, culmina en renuncia ética) vs. la donación entera de sí a la gracia, a la ganancia infinita de lo finito, con la vuelta del tiempo después del abandono en la eternidad, etc.

El desgarramiento amoroso es figurado en el ascenso sacrificial de Abraham (Regina Olsen = Isaac). Pero también podría figurarse todo el desastre de soledad, guerra, enfermedad y dolor de una época, capaz de banalizar el bien, tanto como el mal...

Cuestiones de e-mail

"¿Qué me puedes decir de Temor y temblor? Aparte que se me hace un poco duro (tan liosos debieron ser los hegelianos como los del partdo opuesto), a veces, ¿cuáles son las claves para leer el libro? ¿El anti-Kant? ¿El post-Kant?"

***

Entiendo un poco lo que se me quiere señalar como estadio ético: el bien público, lo general a que se somete el interés individual, el concepto salvador, etc. I. e., ni anti- ni post-kant: antes bien, el despliegue de la razón crítica (mundana, científica, social, matemática, antropocéntrica... )

La fe señala el dominio de la paradoja, de una totalidad contradictoria y absurda (la del Credo) que lo gana todo con el deseo que manifiesta en el mismo instante que renuncia. Aunque sin mediaciones (el negocio filosófico del seguro racional, el método común).

No es extraño que filisteos, hipócritas, gentes de la vida pública, caigan como buitres en este juego de la apariencia y la autenticidad, tan tentador, chic, cool.

Cinismo

Es la acción la que pende de un hilo -del techo, de la duda.

Cómodamente levantamos un poco la cabeza y consideramos las facetas del problema: moviéndose ahí, delante de nuestros ojos que, asombrados, lo eternizan. No saben lo que hacer y a su irresolución la denominan su infelicidad.

Para el sujeto que observa, durante un tiempo no muy grande, la belleza que se mueve, no existe la belleza como tal, sino un error, nacido de la imprudencia.

Las decisiones...

... pesadas, contrapesadas, balanceadas en el tiempo de la duda, generan una ansiedad mayor incluso que la que las hace urgentes.

Un hombre adulto ve más difícil emprender un camino: la experiencia lo ha desengañado. No observa la aventura, sino el aburrimiento venidero.

27 de mayo de 2007

Gloriosa derrota

(La verdad)

¿Quién me mandaría a mí ir a buscar votos?

¿Quién es ese apoderado que lee a un gran danés y no se esconde?

Cuestiones

"Me voy a la pedanía de Las P., con mi credencial de apoderado."

¿Cuáles son las condiciones de verdad de un juicio que contiene la expresión de las intenciones de actuación (por parte) de un sujeto?

a) La sinceridad de la proferencia, individual. En efecto. En el sentido de compromiso y responsabilidad (autenticidad) hacia (con) lo que se está diciendo.

b) La conducta de los demás, si cancelan -de cualquier manera- la realización de las intenciones.

c) El mundo, que es, entonces, parte de la verdad.

***

(Kierkegaard, Temor y temblor)

Los actos triviales, irresueltos, de un apoderado electoral, concuerdan con el ejercicio de la reflexión (renuncia, ascetismo, resignación... ) que da a luz la conciencia eterna, la infinitud en tanto negación de lo determinado; y, como tal y simple negación, solicita a lo más alto la completud que sólo (la) da la fe.

Los actos particulares constituyen, convenientemente ligados, los hábitos y los afectos: la caballerosidad y el amor...

Diario de un apoderado

"Andaba por la tarde, resguardado de la hermosura. Al pararse bajo los dos álamos del camino, cerca del río, atendían los oídos al canto común del viento y de las hojas, se admiraban los ojos de la sombra de allá arriba, y nadie quería echarse a andar en la hora perfecta."

(Venía de la casa que se están construyendo unos ingleses un poco más arriba, en la ladera del monte, al otro lado de la carretera. Hacer un desmonte, recortando el terreno sin necesidad -hay terreno de sobra-, para construirse una vivienda propia -las vistas son estupendas desde el lugar, cierto-, debe quebrantar alguna norma divina. Aparte de la torpeza de cerrar un barranco y fabricarse una presa de aguas torrenciales para castigo propio. En fin.)

***

Me voy a la pedanía de Las P., con mi credencial de apoderado. Debo parecer, con el enorme tarjetón colgandero, un miembro de alguna logia o estrafalaria secta. Amén.

26 de mayo de 2007

Hipocresías

Mercedes Monmany analiza de forma ecuánime la recién publicada en España autobiografía de juventud de Gunther Grass (Pelando la cebolla, Alfaguara, 2007). La Monmany nunca me decepciona. (Soy altamente exigente con estas cosas y no soporto las críticas de oídas, o que lo parecen. Que esté equivocado o no, ya es otra.) Creo que da en lo esencial del asunto: el carácter reactivo de la escritura de la memoria, desde la más referencial hasta la más ficcionadora, su base en un motivo de ocultamiento vital (las trampas) que, de todas formas, presiona constantemente: neurosis y/o escritura; la verdad desnudando las excusas y las racionalizaciones. Sólo que en el caso del nazismo de Grass veo yo (i. e., nadie) la enésima encarnación del filisteísmo: considerando que el escritor nació en 1927, debía tener dieciséis o diecisiete años cuando se enroló en las SS. Eso no le libra de responsabilidad (deuda, culpa), pero es notable la incoherencia con la corrección informativa actual cuando se habla de los crímenes cometidos por menores de edad, sustantivados y etiquetados éstos (ontológico-moralmente) como "menores", y hasta como "niños". Pues qué bien. Si se trata de percibir de forma científico-social las desviaciones de la norma moral-legal, victimizando a los infractores, me tengo que preguntar a qué clase de fe, de ignorancia, de superstición, etc. nos acogemos, cuando no queremos reconocer en las decisiones de la juventud alemana el efecto de ¿la más? portentosa máquina de propaganda que haya existido.

Quizás se trate solamente de vender libros.

...

Lo de Babelia, suplemento cultural de El país, ya resulta preocupante. Nada que (me) interese, y soy bastante contentable en ese aspecto.

...

La derecha moral se rasga las vestiduras por unos "materiales" educativos puestos a disposición de los profesores por parte del Ministerio (mírese Libertad digital). Naturalmente sin ver lo esencial: que no es la inmoralidad del asunto, sino su autosatisfecha estupidez, la de todos. (Ambigüedad.)

***

Nota: No puedo escribir en cursiva en el blog. ???

Ánimo inconstante

Inmediatamente después de escribir se perciben las cosas de otra manera, el día es otro, también la luz y los objetos...

Terapia de las palabras, de la escritura que engendra un mundo de ideas: no vino primero el concepto para ser pintado, y accidentalmente leído por otro ánimo que comunicaba el mismo sentimiento; al contrario: vino la magia de la inscripción y su valor curativo, o paliativo.

La dispersión...

... llega sin avisar, manifestando su afición por los gestos triviales y repetitivos, de los que nos hace sus víctimas. A algunos de nosotros nos favorece especialmente, dándonos anticipos de la muerte en (la) vida.

(Nunca pude trabajar bajo presión: ni mandar a paseo la presión, /que/ seguro que /es/ la mejor forma de vencerla. ¿Por qué no se pueden aceptar los fallos e imperfecciones de uno más que en teoría; es decir, de manera falsa, abstracta, incompleta, etc.?)

Los actos del cerebro, en tanto aprensiones irracionales, o a la manera de reflexiones conscientes, obsesivas, incapacitantes, etc., distinguen el discurso nuestro (y cuánto desearíamos poder referirnos a "ellos"; o mejor, a una sustancia impersonal que nos usa como espejo, y nos da de lado cuando ya no le servimos) de la espontaneidad literaria: igual que /en/ un amor ajado...

(Parece que nos hubieran enseñado a vivir, a pensar y a escribir en las Facultades de Medicina; es decir, en los lugares de la enfermedad.)

25 de mayo de 2007

La obligación...

... de contestar.

Alguien ha tenido una conversación con los libros y tiene que referirla. Una vez que los libros se han retirado a descansar.

Pero es mi conversador un irresponsable, poco dispuesto a endurecer su conocimiento y aportar pruebas de lo que entiende.

***

(Lao Tse)

Sin comprender del todo las objeciones, sin comprender casi nada a Lao Tse... Sin comprender...

Identificando (yo) el saber taoísta con el silencio, se pregunta por el alcance de esa identidad, cuestionando el valor de uno de los términos de la ecuación; es decir, el valor del silencio, su equiparación o no con el "sentido de las palabras" (la facultad del lenguaje) o con todos los sentidos (el cuerpo) humanos.

No obstante, no me atrevería yo a limitar las palabras a un "sentido" (una disposición, particular entre otras, de la humanidad): se trataría, más bien (pienso), de la razón humana, de su plenitud, real o potencial (eso no importa, ni lo vamos a conocer; la perfección es un ideal, nombrado como Dios). Por ese motivo, también creo que tendríamos que cuestionar (si a eso vamos) la definición de saber con la que vamos a jugar.

Me contentaría con definir un saber como aquel desarrollo de la inteligencia que genera un perfeccionamiento de los seres humanos: de origen y efectos sociales, debe, sin embargo, representar la obligación de todo ser humano que viene al mundo. De ahí que valga tanto la tradición (las respuestas alcanzadas) como la novedad (las alcanzables). Me tendrás que reconocer que no estás delante de un valor que cotice al alza: provoca inquietud, infelicidad y da dolor de cabeza, en tanto político que soy sé que resta votos... (Aficionado también a la ironía, los votos no deben importarme demasiado; más bien debería preocuparme su exceso.)

Un saber así comporta un conjunto de proposiciones, abierto, limitado, falible... Mi saber no quiere ni puede ser dogmático, ni yo tampoco deseo que tenga esas tentaciones (propias de científicos y de políticos profesionales). Reduciendo todo lo posible el conjunto (de las proposiciones), adelgazando lo que decimos, los errores tienden a ir a cero.

Aunque, seguramente, también el saber se aminora: hacia esa totalidad inmediata de ser y nada (casi el mismo vacío) que desencadena, al mismo tiempo, el proceso hegeliano del espíritu y la conciencia (su explicación temporal y eterna) y la palabra del poeta (el descubrimiento del mundo, su verdad contenida, vuelta en un asombro). En ese desorden, que bulle de nada y de ser, todo está, el silencio y la palabra, la riqueza de la mirada y de la caricia, en las que el cuerpo se abandona y nace el hombre; como también el ruido y la ceguera que produce el hablar demasiado alto, la vanidad y las ambiciones.

El conjunto de máscaras de que se va poblando la vida social va dificultando progresivamente la visión de lo más esencial. Pero lo más esencial tiene que ser también dicho. No pertenece a los primeros días del mundo indiviso y potencial, sino a lo que van diciendo y pensando los seres humanos (la poesía y verdad goethianas, la repetición enteramente humana, imperfecta, de la divina creación). De esa manera, lo que sabemos es nuestro lenguaje, nada más y nada menos. La mirada y la caricia estaban ahí, pero nada más que como la belleza del mundo que pide ardientemente la obligación de que alguien la muestre, que alguien sienta esa obligación.

[Como epígonos de Nietzsche (todos nosotros, el gremio decaído de los filósofos nocturnales), aceptamos el primer día que la verdad era mujer: por esa razón somos interesadamente occidentales, porque somos enemigos de las cosas encubiertas.]

Aunque seguramente no he respondido. Ni acerca de Kierkegaard. ¿O sí, de algún modo? (Johannes de Silentio)

Realmente no pienso que Lao Tse estimara demasiado la humanidad: dejó sus proposiciones en la frontera. Para la memoria de los hombres futuros.

***

Aquella vez que nos sentimos humillados pudimos regresar de la vergüenza dándole la vuelta a la situación: hemos caído en el fango, algo que conoce exactamente el que lo sufre. Eso significa que no nos habíamos creído demasiado arriba. Sólo después viene un modesto orgullo -rencor, quizás- que no va tanto con nosotros sino con las obligaciones contraídas tiempo atrás con los padres.

24 de mayo de 2007

Ineptitud, felicidad del tiempo, irresponsabilidad...

Las decisiones no se mantienen, independientemente del tamaño del camino que abran...

... quedan abriendo sólo caminos del pensamiento, métodos puros, estériles.

El punto de honor no existe más que como idea: en lo particular, inocente o impotente; colectivizado, el honor engendra el crimen, de raza o de clase.

***

(En torno a una lectura debida: Imitación y experiencia, de Javier Gomá)

Dejándome ir yo, abierto a la letra, receptor perfecto -por lo menos puro-, consigo una norma para la que me basto yo solo: en tanto nadie, casi un objeto en el que la imitación tiende a perfeccionarse como experiencia propia.

Honor herido

(-¿Aufklärung? ¿Y cuándo dice Vd. que va a actuar ese grupo en España?)

Nada de "eso" me parece tan importante como para ponerse a escribir, a quejarse: sólo unas opiniones sectarias o ignorantes, adormecedoras.

Líbrenos Dios de los consejos, de recibirlos y de darlos.

...

Qué mediocridad y qué miseria, pretendiendo limitar el valor del ejemplo a los actos mínimos mostrados y ocultos.

Líbrenos Dios de la pereza, de los perezosos y de serlo: nosotros, que tenemos el sacrosanto deber de ser informados. Pero buscándonos nosotros la información, sospechando de las buenas intenciones de los que se ofrecen a guiarnos por el camino, gratis.

Gratis no hay más que el alma, si se es tan tonto como para regalarla.

***

Obligado: a responder a las cuestiones que me hizo sobre Lao Tse. A capella -como quien dice; a pelo-, pues no sé casi nada.

También al comentario escolar de A. Machado y JRJ. Por ver si se da la unidad del concepto poético en dos cabezas poéticas distintas: una palabra entre brumas, surgiendo a través (¿entre ellos?) de los móviles límites de la experiencia; de los sentidos que ya no son sueño (infancia, religión) ni todavía vigilia (razón pura).

***

(El tiempo no me deja pensar, cuando falta. Cuando me sobra, no sé pensar. Pues vaya!)

Ediciones accesibles en castellano de Filosofía y poesía de Mª Zambrano:

-Fondo de Cultura Económica, 2001
- ...

¿Nada más?

23 de mayo de 2007

Poética

Fe de erratas (de escribir rápido, sin comprobar): el libro de María Zambrano es Filosofía y poesía, al que pertenece el capítulo "Pensamiento y poesía".

***

El siguiente poema de JRJ expone la cualidad del concepto poético:

¡Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
...Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que las conocen , a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mi vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas...
¡Intelijencia, dame el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!

Juan Ramón Jiménez, extraído de Eternidades:

El lenguaje de los sordomudos

(Surrealismo político)

Elegir como conductor de la furgoneta de propaganda electoral a un sordomudo: para atronar a las gentes o para que no se emitan los mensajes.

...

Mi prejuicio al respecto marcha al revés: lejos de la creencia en el valor de la palabra hablada que mantiene el régimen electoral argentino -los sordomudos no pueden (¿no podían?; ¿pueden ya?) votar, confiando quizás en la etimología de la expresión correspondiente a la "falta de razón"- opino que son superiores en inteligencia y bondad, y que la palabra se sostiene solamente (la sostienen ellos, con la vida diaria) en su intención lingüística, plenamente moral y natural. Lo cual conozco según mi directísima experiencia, y según va corriendo el tiempo desde que murió (en 1996). No albergo ninguna esperanza de alcanzarlo, sino meramente de ser digno del recuerdo. Es su único defecto, que me pone el listón muy alto y no me da tregua.

Mi prejuicio es a la inversa.

22 de mayo de 2007

El pensamiento de uno...

... por interposición de otro, de un grande:

Desgarrada la nube; el arco iris
brillando ya en el cielo,
y en un fanal de lluvia
y sol el campo envuelto.

Desperté. ¿Quién enturbia
los mágicos cristales de mi sueño?
Mi corazón latía
atónito y disperso.

...¡El limonar florido,
el cipresal del huerto,
el prado verde, el sol, el agua, el iris...!,
¡el agua en tus cabellos!

Y todo en la memoria se perdía
como una pompa de jabón al viento.

(Antonio Machado, Galerías)

***

María Zambrano, en Pensamiento y poesía (1ª ed. en el año de plomo de 1939), cita un verso del poema machadiano para dar ejemplo de la experiencia poética y de la paradójica unidad de la palabra que tiene el deber de sostenerla:

"Mi corazón latía
atónito y disperso."

***

Hay un estudio, de Victoria León, del poema en: www.abelmartin.com/critica/leon.html

***

Pero ¿qué es lo que uno tendría que pensar al respecto?

Consejos

(Prudencia)

El saber que da la vejez, los desengaños en forma de proposiciones sintéticas de la experiencia privada.

...

¿De qué sirve? De poco ante la pasión y el rencor: depositados en los genes, en la familia, en la tradición cultural.

Sirven de poco los consejos a los jóvenes, que parecen tener los oídos desagradecidos. Tampoco sé si vale para algo disfrazar este conocimiento de tolerancia. No tengo por seguro que el exceso de tolerancia vaya a engendrar ningún bien que la severidad no trajera de manera más inmediata: con menos gasto y dolor, en el fondo.

...

No me parece tan extraño que haya que entender un poco a Sarkozy y la atracción por Sarkozy: una vez deshechos -desechados- los ropajes de la vindicación conservadora, la casquería ideológica; lo mismo que las rasgaduras utópico-juveniles (plenamente ignorantes acerca de la historia de por dónde pueden ir las cosas de los jóvenes cuando las épocas se ponen feas).

21 de mayo de 2007

¿Qué pensar?

Del gato, inmóvil sobre el poyete del muro, al lado de la rambla, ayer; del hombre que me quiere vender el perro y me pregunta si me gusta la caza, hoy. Ni la caza ni los toros -es mi respuesta; y que comprendo que alguien tenga esos gustos...

Nada. Igual que esos objetos lingüísticos que están ahí, duros, compactos, enfrentados. "Nada" tienen en común los gatos y las palabras, más que la inefabilidad, o el asombro del paseante.

...

La bibliotecaria, joven y guapa (si no fuera esto abundar en lo mismo: reiterar en y sobre la verdad de los años que prometen), me ha dado una sorpresa: se acordaba de mí (?) y me ha dicho que han llegado unos libros que yo había pedido, por si pudiera ser (derechos del lector en las bibliotecas municipales: los de pedir, a ver si el dinero de las arcas llega para estas cosas), entre ellos el de Javier Gomá, Imitación y experiencia (Pre-textos).

***

(Obligaciones con un amigo; hacia la filosofía, deber que está más allá de mis alcances, y la caza más noble: la de las metáforas que quisieron ser conceptos y conservar lo bello de la palabra poética)

Kierkegaard, Temor y temblor: el salto hacia la fe, después de la juventud y luego de la resignación. A ver si logro entender esta metódica vital, desencantada y agradecida...

...

¿Por qué no el salto "contra" la fe? Los argumentos de R. Dawkins, en El espejismo de Dios (ed. Espasa), contra los teístas, creyentes, etc. son, a veces, de una simplicidad que pasma: por eso seguramente el libro se convertirá en un clásico, a causa de la frescura de las preguntas/sugerencias/aportaciones/respuestas... que no quieren dar por terminado el diálogo, depositando el pleno saber sobre la mesa. No. Dawkins incita a contestarle: sus aires demagógicos, la argumentación casera, autosuficiente...

Blogs políticos

Es una horrible bola de nieve (sucia y hasta dolorosa, en la imagen que me hago de ella), que se va acrecentando cada vez más. No capto muchas de las alusiones de los que están en el secreto, por más vueltas que le doy al asunto. La política parece sin alma cuando desciende a los detalles, lo mismo da que nos interese Madrid, Andalucía o el pueblo de uno...

Será que estoy demasiado alejado... ¿de qué? De la verdad y de las sombras. Puede ser. Del gran teatro mundano...

Soy más feliz cuando todo eso me da igual, cuando desprecio la bola de nieve y digo que la desprecio.

Ocupado en la lectura de los blogs políticos, no vivo. Escribiendo que no vivo, algo me toca.

(Al final se acaba cayendo: se quiere estar informado, fundir la falta de vida privada en/con la vida de todos.)

20 de mayo de 2007

No parece...

... sencillo sustraerse a la bola mediática: la referencia que lleva a la referencia que lleva a... ¿ninguna parte? ¿La espiral de una mala infinitud que repite un mal pensamiento?

...

... intentando conseguir, a la vez, una comprensión adecuada (acerca) de la posibilidad y necesidad de una lectura actual de Temor y temblor; "adecuando" la estadificación espiritual de Kierkegaard (estética, ética, religión) al interés por un punto de vista auto/bio/gráfico (acerca) de la sociedad: en el fondo no se trata más que de restar el romanticismo y la fe a una postura individualista radical, antisistemática, antipolítica, desencantada...

***

(Su esplendor es mi derrota.)

Lecturas

a) Invitado por un querido amigo a unas lecturas hechas en la Universidad de A.: en junio toca Temor y temblor, de Kierkegaard (mi ejemplar: ed. Tecnos, 1987, trad. de V. S. Merchán).

Me comprometí a hacer una lectura/comentario propio, ingenuos (si fuera posible tal cosa: porque si fuera ingenuo todavía podría ser un poco sabio; lo poco que sé me hace más ignorante, etc.)

He comenzado. Y ¿qué? Conozco -anoto yo que refiere K.- la tentación de sistema, la inclinación a rebasar estadios, a dejar los otros atrás: condenando a la ingenuidad la duda cartesiana y la certeza de la fe. Como meros estadios, fases superables...

b) En un orden muy diferente de cosas: en el suplemento cultural de ayer de Abc se ocupan de la suerte de la figura del intelectual, aprovechando la victoria de Sarkozy en las presidenciales francesas y su deseo de dar por acabado el espíritu del 68. En esa línea, los colaboradores de Abc se suman a la requisitoria, alcanzando a la figura contemporánea entera del "intelectual", de Zola en adelante. Me parece que tal es el sentido de las colaboraciones de Rodríguez Genovés, Lassalle, Porta Perales y Valentí Puig.

La verdad es que, esta tarde, estos artefactos retóricos de nacimientos y muertes dentro de la cultura me resultan incomprensibles. Ah, la tentación "organicista", la fijación por hacer las biografías de la historia...

En campaña...

... en segunda fila. (Barrio de San Antonio)

No quiero nombrar a aquél que sostuvo que la magia de la palabra había movido la historia o el mundo. Pero podremos adivinarlo, porque su logos no viene de lo alto y del bien, sino de la sangre oscura y del resentimiento. No vino a salvar del dolor y la muerte, sino a purificar el mundo, sin el debido conocimiento del bien. Hombre que encarnaba el abismo, tuvo que hablar con las gentes, sacarlas de su hábito natural, convencerlas con los discursos y la mirada. Finalmente perdió, aunque ganara, porque la faltaba la prudencia que intelige los límites correctos, sin ser una ortodoxia sino su negación.

En mi barrio pobre y descabalado son los viejos los que escuchan y llegan a discutir, y una pobre mujer abandonada a la que se la cae la casa encima, tan pobre y sola ella como su casa. Lo fácil es mirar para otra parte, sin saber qué hacer: escuchamos (los seres humanos) sin paciencia, contra el deber de oír.

Pasa el ocupante, o los ocupantes, de un Mercedes de segunda mano: nos grita algo, aunque al principio parece un aullido. A la vuelta se le entiende mejor (PSOE! PP!). ¿Qué quiere decir? (Pues no somos de ninguno de esos partidos). El giro del coche, rápido, por la calle estrecha me deja pensativo... Y sé muy bien por qué, lo que estoy pensando y lo que temo, lo que voy recordando o imaginando que recuerdo...

Al cabo de un rato, bajan las gitanillas cantando (otra cosa no podía ser), mostrando una timidez inesperada cuando me sorprenden en la esquina de la plaza. ¿Su canto es una defensa?

19 de mayo de 2007

Gracias a...

... un desorden descomunal en mis archivos (y también a su inexistencia), a mi sentido para el caos, en el que me he estado entrenando toda mi vida, no he podido encontrar una magnífica muestra de esa prosa de carpintería (por lo reseco y duro de la materia, no por la finura del trabajo) con la que pretendía ejemplificar mi modesta idea acerca del stalinismo piadoso que afecta a los formadores de opinión ortodoxos.

Lengua de madera

Se dice de un producto comunicativo de factura especial. Está gobernado por intenciones (la poesía, no), lo que ya nos dice que pretende algo, una modificación, algún tipo de efectos, un cambio de estado (en general). También nos dice que es algo aparte de la mayoría de los mortales, envueltos en una cotidianeidad irreflexiva (aunque ésta haya sido objeto atento del seso de los filósofos).

Este habla produce pavor. Se entra, aquí, en la creencia modernista de que el ser humano es algo maravilloso y está encantado de haberse conocido; se entra en un horizonte, sin cielo, de actos iguales y comparables. Yo no entiendo nada. Los hombres, al hablar, pretenden, calculan y miden sus pretensiones respectivas: generan un estado normal para la comprensión lingüística recíproca. Entre ellos nos vamos moviendo igual que enfermos, ajenos a su comunidad feliz, realmente enfermos nosotros, destruyendo nuestra propia lengua, hecha en un retiro cada vez mayor, seca y sin amor ni amistad.

Sobre esa comunidad de lenguaje asoman felices los talentos de políticos, sociólogos y pedagogos. Se avergüenzan en los abismos de la memoria los amores frustrados (las vidas privadas, el saber no pragmático del idiota).

Actos electorales...

... a mi edad

***

Ocurre de manera parecida, en cualquier tiempo y lugar: un partido pequeño tiene que hacer mucho ruido, bombardear con los altavoces, rendir a los vecinos de cansancio sonoro y que bajen a escuchar y hablar, a confundir un mitin con un debate, ya que todo da igual (se trata de palabra, discurso, persuasión). A mí me sirvió para entrar un poco en el barrio de la Santa Cruz, otro mundo -ignorado, peligroso a veces- en A., donde alguien -supongamos que con recta intención- situó una guardería infantil, un sitio hermoso y funcional, visto desde fuera.

18 de mayo de 2007

Desde otro punto de vista...

... personal:

estoy cansado,
sin creer en exceso,
harto de palabras.

***

Mi obligación de escribir no representa ninguna vocación. Yo, por mí, no escribiría nada. Mi obligación tampoco es pagada: obligado por el dinero, tampoco escribiría nada. De hecho, si tuviera cualquier obligación la incumpliría con mucho gusto. Y tengo tantas /obligaciones/... que ni yo mismo sabría nombrarlas, incurriendo quizás en la falta de sinceridad contra mí mismo...

¿Realmente hay cosas urgentes?

***

¿Cuál es el tema? Suponiendo que haya alguno. Ni el yo, lo que representaría una obscenidad y una total falta de respeto, ni el mundo: ni psicologías ni ontologías, y mucho menos la aspiración de y hacia un aroma a trascendencia. Nada.

¿No hay tema? ¿Sólo palabras? Pero no podría haber otra cosa: se vive en el mundo como si se estuviera de visita en un gran almacén. Exacto, bien pensado: las herramientas que vamos buscando son las palabras, y nunca vamos a poder salir del almacén. Si lo hacemos, en todo caso será para buscar otro sitio más grande.

***

Las elecciones municipales cobran a veces un aire de fiesta que me hace recordar tiempos de alegría y dolor: la República y la Guerra. Sin porqué, o debido a que también es memoria.

17 de mayo de 2007

Asuntos pendientes...

... entre la conciencia privada y un desvergonzado uso de la más torpe imaginería política: repetir un rostro en un cartel electoral, ad náuseam, es igual que repetir las mentiras o las denuncias mentirosas de la mentira.

Oh, República de Kakania, en Hispania al fin realizada!

...

Será todo fallo mío, supongo: incapaz de entender las conversaciones: tengo nada más que una intención de significar, sin intuición que le corresponda, que la quiera... y una duda enorme: pensando en lo bien que engranan los torpes actos de signo burocrático en el mal del mundo... en lo mal que todo eso tiene que acabar...

Auto/escritura/s

(¿Piensa mal y acertarás? Profecías de autocumplimiento)

La conciencia desgraciada, sumamente coherente, correspondiendo sus resultados a las intenciones que (no) albergaba, abandonada de todo y todo abandonándolo, adquiere una verdad íntima que depende de otra exterior, de una bien arraigada correspondencia entre todo lo que le pasa y lo que le afecta (sus actitudes previas y sus posteriores pasiones): esto, que para el conocimiento constituiría una brillante paradoja (la de un Dios estirando la certeza interior para convertirla en verdades sintéticas al uso, según la relación, especular, entre un sujeto y un objeto), existencialmente representa un desastre.

En todo lugar y ocasión, en la casa de Dios y en la de todos.

...

Será como un contable de una empresa ruinosa, dedicado a su trabajo -porque otra cosa no cabe esperar-, descontando diligentemente. Hasta que sólo está él, para salir, apagar la luz y cerrar. Aunque puede volver. Esa vuelta se (re)conoce como escritura: afirmación del sujeto en el vacío, en el negativo de la vida... Registro de nada, según el proyecto decidido.

***

(Vacante)

-¿Qué hacer?
-Organizar el tiempo según el único interés: ni los viajes ni la vida; sino un saber reseco y libresco, y el teclado a modo de ersatz.

16 de mayo de 2007

Haz memoria, III

¿Consistencia?

Es decir, que, sin esa conversión interior de la que habló Kant, el discurso público irá por un lado y la vida privada irá por otro: sin embargo, la alegría o el lamento son los mismos: igual incomprensión para la muerte de V. que para las muchas muertes de que informan los historiadores. (Con el significado de que así debería ser: futuro, condicional, utopía.) Es raro, a veces, darse cuenta, pero los historiadores, al contrario que los filósofos, no informan de la vida de los conceptos, sino de la muerte de los seres humanos -aunque los historiadores son muy dados a aportar datos numéricos. (El tiempo engaña, la estructura narrativa también: se piensa que se está leyendo "Érase una vez...")

***

(Trabajos de amor ¿perdidos?)

Quizás en vano, fotocopio un poema de Juan Ramón Jiménez (de Eternidades) y otro de Antonio Machado (de Galerías), para intentar comentar la diferencia entre "vida" poética y "cálculo" filosófico en un texto de María Zambrano. Resulta atractivo para un hombre maduro, y mal filósofo, coquetear con una idea hermosa (una de las primeras en mi Facultad granadina de Filosofía, en primero de carrera, en el otoño de 1984): el origen posible de la filosofía... desde otro lugar. Puede ser el mito, la religión: la denominación se puede cambiar, el lugar se puede ir desplazando. Terminaremos por pensar que ese horizonte en fuga es un abismo, no un vacío sino una confusa plenitud: el campo abierto de y para todas las posibilidades -demasiada riqueza para la cerca que suponen los conceptos/límites.

***

(Molestias)

La torpeza y la aprensión, las malas pasadas de una memoria que me hace olvidar (¿hace olvidar la memoria?) incluso los títulos y argumentos de películas que he visto mil veces, son terribles: la debilidad -en cualquier aspecto- es siempre incapacitante. No le doy demasiada importancia al asunto del lapsus (al cabo de un rato, cuando ellos se han ido), pero ¿qué patética figura se queda cuando las palabras no acuden solícitas a los labios! El que no se acuerda es como el que no sabe: ¡Qué gran verdad! Con un poco de crueldad para mis adentros -sin soltar demasiado el hilo del asunto- me acuerdo de dos terribles consejos de Cesare Pavese (El oficio de vivir) en sus tratos con las mujeres.

Acompañemos, en la intención, el vocabulario a veces críptico de Pavese, sin mencionar los consejos, que son de una dureza desagradable. Pero se trata de los consejos de un desesperado, de alguien que no quiere nada y que actúa como un caballero: sin lágrimas y en silencio. Sea. Callemos.

15 de mayo de 2007

Haz memoria, II

¿Consistir?

Me pregunto: -¿En qué se ha de basar la consistencia de/entre episodios de la memoria individual, por una parte, y valoraciones del uso del lenguaje periodístico/político, por otra? Me respondo: -No hay tal. Solamente una diferencia de vías paralelas que nunca llegan a encontrarse: la vida verdadera y la opinión desvergonzada. No es cierto (no es verdad) que la verdad no resista el tiempo presente. Tampoco diremos que es el tiempo presente el que no resiste la verdad. Pronunciarse así, en uno u otro sentido (del tiempo a la verdad, o a la inversa) requiere un conocimiento interior de las cosas que yo no tengo. Lo dicho: una distancia o desfase entre el pragmatismo de la vida individual, obligada a respetar las reglas, y la desvergüenza del lenguaje irresponsable...

...

Llegar aquí tiene que obligar, a lo que queda del filósofo, a callarse. Porque supone ya dada una definición o condición de la verdad, un criterio particular que se quiere objetivo... De esta impotente circularidad que nos convierte en honrados (por si lo habíamos olvidado) debe de vivir el político, que supone (y supone bien) que todos hemos llegado a temer quedar mal en público: parecer poco inteligentes, feos, ingenuos.

Haz memoria

(La muerte de V.)

En julio de 1999 -yo vivía en M., no en A.-, salí casi por última vez del valle. Fui, con un compañero, a un curso de verano de la UIMP en Santander, sobre la vida y obra de Borges. Uno tiene que avergonzarse de lo poco que conoce el mundo, pero así son las cosas, y además ahora no se trata de esto. Sino de que, al volver, supe del accidente absurdo de este buen hombre y honrado trabajador, un número más en las estadísticas. Pero sólo para los que no le conocían, porque el entierro congregó, verdaderamente, a una multitud y fue noticia, incluso, en la prensa provincial. Yo sí le conocía, de manera muy cercana (familiar). Alguna vez contaré (tendría, pero no sé cómo; ni si tengo derecho) un malentendido, sin ninguna importancia, sólo relevante por lo minúsculo y la lección que se tiene que sacar de ahí (paradójicamente), que ocurrió en mi casa (yo no fui el protagonista, él realmente tampoco); así como otro hecho, en el que sí que participó V., una peripecia médica que demuestra lo absurdo de las cosas: de ese episodio salió bien... para morir muy poco después.

...

¿Qué lecciones podemos extraer de la pequeña memoria individual? ¿Se va a un congreso sobre Borges para reflexionar acerca de uno mismo? No, porque esto sería una trivialidad egocéntrica. Tampoco se trata de evaluar otra trivialidad de signo contrario: la constatación universal del dolor y de lo precario de la existencia.

***

(Tiempo muerto)

No. Es algo muy diferente. Consiste en la demostración diaria de la abyección lingüística de unos gobernantes que, despreciando todo contacto con la realidad (teniendo la verdad en nada) se comportan como si ellos fueran inmortales, el lenguaje su herramienta favorita de mentir y nuestra estupidez ciudadana su seguro de vida fácil. Debemos templarnos, recordar que sólo se vive para el conocimiento, y guardar para los actos del tiempo presente la misma circunspección (que no excluye la piedad) que tenemos con los hechos de otros tiempos miserables y cercanos.

Quien acusa al otro, constantemente, de mentir, ¿de qué se está acusando a sí mismo? ¿Dónde ha dejado su humanidad?

14 de mayo de 2007

Ciudadano virus

(Tremendamente acatarrado)

Carecer de sistema -qué gran sistema: para la política, el amor, la verdad. Revelan su esencia común de juego -para no tener que arrepentirse. A Heráclito -al respecto de esto- pertenece la más sabia sentencia metafísica que se haya proferido nunca, dictada directamente por el dios: "El evo (Aión) es un niño que juega y desplaza los dados; de un niño es el reino" (Frg. 52, según el Heráclito de Mondolfo, 7ª ed. 1983, Siglo XXI).

[No soy ningún hombre sabio, sino que tengo un pasillo largo y en el pasillo un mueble librería de cinco cuerpos, lleno de los libros que quise e inmediatamente dejé de amar (unos cinco metros x dos setenta de libros). Me habría gustado escribir que nuestro (mi, el de todos) personaje se levantó de la enorme mesa de madera (más oscura y noble que la noche) de su estudio y se dirigió hacia uno de los estantes superiores (suponiéndole a la vez riqueza y memoria), en vez de hacerle reconocer que tiene que dejar la habitación, enfilar la puerta, girar a la derecha al cabo de cuatro metros, para encontrarse luego con el pasillo del piso, al cabo de otros cuatro o cinco metros, a la izquierda...]

***

¿Los planos de la casa = los planos del ser? Algo de esto debe ser la verdad para el individuo moderno y postmoderno, con su tremenda lucha entre privado y público. En ese caso, el hogar sería el antilenguaje, el juego secreto; y el lenguaje público lo inhóspito, de tan usado y hasta sobado: el amor que nadie quiere -de aquí la nostalgia de guardar silencio, en solitario, y la poesía guardada (un orgullo de amor que sufre).

Calor

Lo que somos no es lo que se ve, aunque no se deba buscar en ninguna otra parte la responsabilidad de esa apariencia.

Cada una de las veces que nos tuvimos que reprochar el error al hablar y al actuar, era ya demasiado tarde para arrepentirse. Este afecto, de todas maneras, carece de sentido para el espíritu libre: equivale a una pérdida de tiempo, a reconocer una pérdida de tiempo, dentro del único curso posible de las acciones. Así que no se ve la utilidad positiva de conocer las imperfecciones propias, de malgastar tiempo en ellas, en pensar -aunque dé para escribir.

13 de mayo de 2007

El placer de escribir

Esta tarde pude hablar con él y con sus dos hijos sobre el tema: en efecto, todavía quedan personas a las que se supone que interesa la verdad de los números, el tratamiento diferenciado de los crímenes políticos según qué extremismo los cometa. Es evidente que no se puede resolver el asunto durante una comunión, el ruido es grande y con él uno se da cuenta de que no está exhibiendo más que su ignorancia. Lo que desde afuera puede ser una señal de un carácter presuntuoso, y yo sé que no es el caso. Pero sí es cierto que podría mantener el valor de una opinión, que no es mía sino que oí hace mucho tiempo: sobre historia cualquier persona puede opinar, se permite opinar. Esto no cuadra en una sociedad que ha hecho del trabajo de los expertos la fuente de todo valor. ¿Quiénes son los expertos en historia? ¿Los políticos? Esto debe ser un disparate, y la idea de una memoria histórica (política) también. O pura propaganda interesada, lo que es lo mismo. La falta de protección de los hechos históricos contra los accesos diletantes, la apariencia de rigor con que el gobernante se cierne sobre ellos y los criba a su gusto, provocan un daño irreparable sobre el contenido concreto de la razón, lo que ésta tiene de diálogo convivido, asentado en un carácter común (aunque éste se tenga que limitar a unos hechos discutibles, de interpretación abierta).

***

Iba hacia el afamado restaurante de V. (hoy, por cierto, ha hecho un calor terrible, sofocante) pensando en los propósitos que se albergan cuando se toma la decisión de escribir: los diversos estratos de la acción de contar, cómo se complementan o divergen. Están los pequeños hechos vividos, el encuentro de alguien a quien no veías desde hace mucho tiempo, tu soledad al pensar en todo esto, la buena o la mala suerte que has tenido en la vida, la que han tenido otros...

El mirador de los ingleses

(La invención del pasado, el sueño)

Estos que ves sentados en las mesas en la calle, moviéndose entre ellas al subir desde la carretera, hablando sin parar, sin que yo los entienda, son los descendientes de los que dirigieron la explotación de Las M., en S. Debieron abandonarla allá por los años veinte o treinta del siglo pasado, cuando en otros países se encontraron yacimientos mucho más rentables.

...


Al llegar por la carretera de montaña, lo primero que se ve, a la izquierda, es una pequeña iglesia abandonada... [Para no renunciar a la esperanza al pasar, pues también las minas son protegidas por los dioses, y sus ministros protestantes.]

... cerca de un kilómetro después, y a la derecha, se encuentran las casas agrupadas de los mineros. En un plano superior del terreno -que está escalonado, en terrazas- está la casa del ingeniero jefe, y un poco ladeada la casa del médico, algo más pequeña. Aunque fríamente considerado el asunto se puede pensar que la situación de los trabajadores no era tan mala, dentro de lo que cabía, que las casas no eran pequeñas y que tenían un médico sólo para ellos, la parte de conciencia -marxista- que quedaba en mí me provocó una gran tristeza al ver el espectáculo de la mina abandonada, las ilusiones perdidas.

Mi conciencia se ha hecho mayor: las casas han sido rehabilitadas para el turismo rural, se construyó un restaurante y se mejoró la carretera de acceso al poblado de Las M. Mi conciencia es cristiana -he hecho el mal, pero fue sin mala intención- y me gustaría pensar que allí están ahora mis amigos, esta noche real.

***

(El lenguaje no muere del todo si se mantiene la intención de amistad; la enemistad hace desaparecer la realidad; /sólo/ existe el mundo para las palabras comunes.)

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En el texto de Coetzee, "Retrato del monstruo como joven artista", que publicó ayer el suplemento cultural de Abc hay una frase que me resisto a copiar, aunque al final cedo: " Normalmente, una sociedad puede tolerar, incluso mirar con benevolencia, a un sustrato de autodidactas y extravagantes en los márgenes de sus instituciones intelectuales."

Esto nos condena a la inmensa mayoría de los seres humanos (y téngase en cuenta que Coetzee se está refiriendo a Hitler), consagra una dictadura de los sabios y localiza el origen del mal en el punto medio entre una concepción maniquea y cósmica de la ética (como conflicto entre el Bien y el Mal), por una parte, y su trivialidad (demasiado) humana, por otra parte. En el medio está el origen del vicio: esa propensión filosófica y universal, de no querer contentarse con la ignorancia; tan favorable para las ansias de ilustración que tienen espíritus selectos y benévolos; tan inconsciente de las consecuencias no deseadas, de la degeneración de los mensajes y su corrupción en rumores circulantes...

Coda: ¿Socialismo científico? Sea: como deriva sociopolítica de la "buena voluntad", en tanto proyecto científico de reforma y administración de las cosas de la sociedad. Pero asentado en la prudencia, en la posibilidad continua de corrección. Sin demasiada fe, no sea que la ciencia socialista se convierta en colectivismo impuesto y en la apología de la delación, transmutando la philía en odio.

Pero, ¿qué es lo que quiere decir Coetzee?