Aristóteles se ocupa primero de las causas generales de las revoluciones. Su fuente está en las nociones unilaterales y falsas que los hombres se hacen de la justicia. Los demócratas piensan que los hombres por ser igualmente libres deben ser absolutamente iguales; los oligarcas creen que, porque los hombres son desiguales en riqueza, deben ser absolutamente desiguales. Tal es la mentalidad de los revolucionarios. Sus objetos son el provecho y el honor, o evitar la pérdida y el deshonor. Las causas que producen esta mentalidad son la indignación ante el acrecentamiento de los provechos y los honores de los otros, la insolencia, el temor, el indebido predominio de ciertos individuos, el menosprecio, el crecimiento desproporcionado de tal o cual parte del Estado, las intrigas electorales, la negligencia que permite que las personas desleales lleguen a las funciones políticas, el descuido de los pequeños cambios, la disimilitud de elementos en el Estado. Sus grandes conocimientos de la historia permiten a Aristóteles ilustrar todas estas diferentes causas de revolución. (Ross, Aristóteles)
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21 de octubre de 2026
Bibliotecas, hemerotecas, aristotelismos
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