6 de mayo de 2008

Revisiones

El demagogo (conductor) Sarkozy se excederá en su denuncia del 68 (mayo), como si en esa fecha se localizara el origen de la crisis de autoridad y de todas las posteriores.

Es cierto, no obstante, que damos por normal (no deberíamos) el achusmamiento general y la ridiculización de la experiencia (saber acumulado, años), pretextando ir con el tiempo. "Ir con" van las ovejas---

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Una crítica de los diarios de Ionesco, de Marcos Ordóñez---

Diarios que estoy leyendo, claro. Todavía no voy apuntando (linkeando) críticas porque sí (sin razón, locamente)---

5 de mayo de 2008

Noluntad sistemática, II

(Deducción trascendental de un escritor; según entiendo, yo que no lo soy, que suceden estas cosas)

Será inútil que el cerebro se suelte en la antesala del sueño (valga la cursilada)---

Será inútil que, relajados, se nos ocurran cosas que cuentan, como pérdidas (monedas del revés), los centavos del día---

También el propósito de recordar por la mañana---

La solución está a mano: encender la luz y escribir las frases---

Nada soluciona. No te engañes. Robar tiempo al deber de dormir solamente podrá conducirte a la locura---

¿Qué es lo que se pierde con no decir? ¿Qué es lo que se ganaría con anotar?

Justamente porque no se es nadie: ahí está el problema. Me aclaro: Se es Nadie. O el problema está en creer que se es Nadie: que el lenguaje circula a tu través, aunque tú no tengas ninguna importancia, o exactamente porque no la tengas, a causa de no tenerla---

¿Circula el lenguaje? Tonterías! Se responde en ti la prudencia. El lenguaje, el discurso, no discurre por tu mente.

Ahí! Negándote te delatas. Sin querer dices la verdad. La palabra que fluye ejerce su oficio de río, de "autometaforizadora". Ella mide el tiempo mejor que los relojes: se congela en la angustia, en el valle, se hace sólida y de esta forma, es increíble, ¿verdad?, hierve, igual que un puñal, en la sangre: lo que no debe ser bueno para el corazón. Una vez que has bajado, dialécticamente tienes que ascender: bastará con que el cuerpo te olvide un poco. A nadie ha de engañar tu estado. Menos que a nadie a ti mismo, que lo padeces. Aunque éste no sea un argumento, sino la costumbre de creer. Se sabe realmente que los estados del alma se reducen a estados del cuerpo.

Entonces lo sólido se vuelve aire o se va al aire, lo mismo da. Al negarse tu identidad, que es tu carne, rota la asiduidad infernal de los pronombres, los rescoldos del Sistema Social hablan dentro de tu teatro y tu persona (lo mismo son la representación que la máscara; lo sabemos desde aquel curso de BUP) con una claridad que no podrías esperarte del sopor mental en que se vive durante el día. Con qué claridad de sol de medianoche se percibe, pero ya es de madrugada, que el alma es lo mismo que su renuncia, que cualquier deseo mundano, si eres tú el que desea, tiene que ponerte en ridículo y te hace olvidar tu tarea: desvivir en la letra, y antes que en la letra en los significados. Todavía antes: en la música incomprensible de los sonidos. Por una rara ¿sinestesia? esta música es el vislumbre e imposible desarrollo del recuerdo---

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No importa, pero ahí va una definición figurada (luego trópica, luego circular, luego metafórica):

La metáfora es la metonimia desatada.

Barbarie y especialización

Resignación ante esta ignorancia que se vanagloria…

Yendo a lo mínimo hemos sacado de él lo máximo. Olvidando todo lo restante, lo que importa, la curiosidad natural (esa ecuación increíble de inteligencia y sorpresa)---

Será el progreso (no es difícil percibirlo para un joven), pero también se contiene ahí una renuncia soberbia y estúpida. Todos tan felices…

Noluntad sistemática

Fascinado, hundido. De nuevo, otra vez. Sin porqué.

Noluntad: esta incapacidad de cerrar coherentemente cualquier proyecto.

Este ponerse a andar y pararse, huraño, enemigo y enemistado con todos---

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La oscuridad, demonios, la oscuridad:

Al doblar la esquina del poema de JRJ, se cierne la sombra sobre el hombre: de esta conciencia total (hen kai pan) que celebra el poema, de esta religión solar y milagrosa se ha restado la negatividad del existir, la diferencia o fractura presente en toda vida---

4 de mayo de 2008

Andrés Trapiello, El escritor de diarios

Hay dos apreciaciones del magnífico libro del escritor leonés (que necesita ampliación y/o reedición; ed. península, 1998) con las que estoy en desacuerdo. Se refieren a Jovellanos y a Eugenio Noel; en concreto a la actitud negativa del primero respecto al adusto paisanaje de los pueblos y su ruinosa arquitectura, considerando el asturiano que tanto más vale la pena mirar cómo podrían aprovecharse los campos; en cuanto a Noel, aun ponderando su nobleza moral, considera quijotesca (es decir, alocada) su campaña anti-flamenco.

No queramos ser moralistas acérrimos, y menos todavía responsabilizar de los males a la canción de la pena (que bien real era y es). Algo hay de legitimidad, sin embargo, en las protestas del ilustrado y en las del maestro quijote. Es que queremos ser finlandeses y no sabemos cómo (admiramos su educación pero no queremos tomar la responsabilidad de instruirnos).

Pues bien sencillo será: dejando de ser lo que somos, si es que algo somos, si tienen sentido -que lo más seguro será que no- estas menciones del volkgeist o de la intrahistoria. Industria y moral: tal parece lo que nos falta, y maestros que nos enseñen a ser dignos de ser felices, antes de serlo. Para ello no importará demasiado que el mismo maestro sea feliz, sino que sea sabio... Lo demás, después. Yo no creo en esto tampoco. (Pero ¿quién soy yo? ¿Qué autoridad es la mía?) La posibilidad de una política europea quebróse también el 11M y después, pienso, cuando el agua no se dejó que nos irrigara y nos uniera, desde Almería a Europa. Así estamos, entre empresarios voracísimos (especuladores) y políticos de vuelo muy rasante.

Y sin embargo...

Sin embargo...

Nos burlamos, abominamos, denostamos de la manía constructiva. Al igual que Jovellanos deberíamos ver qué tienen de honroso o de bello los tapiales ruinosos de una ciudad incipiente y pequeña como la mía, tan notada en las noticias de corrupción...

Significante, espesor, negrura

Volverse loco resulta de una pérdida lingüística: los signos se evaden de uno y adquieren una libertad que nos destruye---

Se enlazan entre sí (normalmente, en la normalidad), lo sabemos, pero no sabemos cómo---

Ni si esto es realmente así, ni si interesa a alguien. Sí. A la historia de la enfermedad mental, que no dependerá tanto de la destrucción de la sintaxis (el orden familiar, la cadena acostumbrada de los acontecimientos) cuanto de esa terrible opacidad de las palabras, que se han convertido en algo más temible que las cosas, porque éstas nunca hablaron---

...

Pero ¡cuánta distancia hay entre lo que digo y lo que me pasa, o lo que no me pasa!

Sugestión de la negatividad

... Si el Hacedor tuviera una cantidad limitada de materia, pero dispusiera de ella infinitas veces: una posibilidad en la que poner su divina mano...

Entonces el instante se repetería, aunque sin motivos para alegrarse: no en el futuro o en la eternidad, sino que la mezcla de bien y dolor, con preponderancia del segundo, se iría repitiendo (odiosos espejos) a lo largo de los infinitos mundos, ahora mismo...

¿Quién querría celebrar, con qué sentido, el inabarcable hastío?

3 de mayo de 2008

Ortega! Voilá!

G. Sobejano, Nietzsche en España, 2004, pp. 532-533:

"Y cuando en 1924, al iniciar en la Revista de Occidente, por él fundada, su propósito de ir tratando de filosofía cada vez más filosóficamente, afirma que la filosofía necesita aire de altura, enrarecido y sutil, trae a cuenta la anécdota del Nietzsche que, encaramado..."

Disdaimonía

La ira que hace saltar el corazón, que pugna -el corazón- por salir por la boca ---es la ira lo que nos hace infelices---

***

Programa de formación, porque siempre se está a tiempo, si Fatum o Dios no disponen lo contrario (pero ése es su juego, allá ellos):

...

Combatir la ira con studio, sin combatir. Que la lucha sea dialéctica, meramente. (Que la guerra, de cuerpos abrazados o abrasados/inflamados.)

Por ejemplo: elegir un fragmento de Humano, demasiado humano de Nietzsche, según el interés del momento, y luego intentar que el comentario se ligue objetivamente a la letra y al espíritu de N.

¿Por qué N.? ¿Por qué ese libro?

Hay varias razones: la posición de ese texto, puerta entre dos mundos (el de la ilustración y el de la postilustración, modernidad y postmodernidad), entre dos vidas de N. también, mi gran desconocimiento y mi gran desconocimiento de N., los prejuicios que se albergan de que ahí (en la persona de N., en el personaje, en las obras) hay oro y se puede seguir manteniendo la quimera...

Ya tengo el texto elegido: fue el azar, al abrir el ejemplar que tengo (2 vols., en Akal)---

Que Dios me permita llegar al comentario y errar.

Escape from freedom?

Quizás, pero ante todo desprecio de la humanidad---

¿Hipocresía?

Quizás. Pero ante todo frialdad y estolidez---

Hermann Tertsch: "Paseo triunfal de la mentira" , en Abc, 1 de mayo de 2008.

¿Tanto odiamos el pensar libre?

Sí.

¿Tan escéptico soy?

No. Sino más todavía. Tanto que no tengo dudas (solamente por esta vez, única verdad) de lo que saldría de un referéndum en el que se tuviera que elegir entre libertad e igualdad---

¿Qué vale la libertad sin pan? De poco. Pero no se trata de eso, sino de que una vida espiritualmente esclava es indigna de ser vivida: el ser humano no hallará en esa cueva oscura el aire para desplegar sus facultades---

No se trata de salvar la libertad sin pan, sino de extender ambos: el alimento y la dignidad. Ninguna dignidad habrá de venir, no obstante, de una religión política, sino de la industria, la inteligencia y la tolerancia (nunca con los intolerantes)---

Sublime

Pensamiento progresista:

"Por lo tanto, es evidente que la cultura tiene ideología y ésta no puede ser otra que progresista y nunca impuesta, ni mirando al pasado obsoleto."

Léase: Vote a la izquierda en las próximas. Los demás, todos, son fascistas.

Nota bene: Obsérvese la valentía de la articulista. No solamente no tiene miedo de negar los hechos (así se deslizan suavemente las falsedades) sino que no tiene miedo de asestarle una patada en sus reales al principio de contradicción: así será posible encontrar una cultura crítica con el franquismo... en el franquismo de la derecha totalitaria.

¿Quién soy yo? Un fascista, está claro. Porque si no, artículos como esta sucesión de exabruptos (pero con manifiesta intención electoral) serían mi oración de la noche: pues dejé de lado al Dios de Roma y ahora podré rezarle al Padrecito del Kremlin, o de otros sitios más cálidos.

Irá de citas...

... , pensando que el mundo autónomo del texto traza el lugar de un sujeto independiente, vividor de la letra.

No será así, pero...

Cinegética trascendental, en un sentido debilitado y biológico, aunque peligroso por el uso que se pueda hacer -se ha hecho- de la igualación entre guerra ganada y felicidad---

...

Se me ocurre que uno de esos cazadores -del pequeño grupo transeúnte, de la muta- venga en caer en una idea novedosa, la de apartarse del grupo y de su objetivo. Le pasará a él, seguramente, algo como lo que le pasó a Nietzsche en lo alto de una montaña, cuando dijo a la dama que le encontró y que se interesó por su ocupación del momento, que estaba cazando pensamientos. (No encuentro en N. en España de Sobejano la cita del "episodio" que hace un autor español, que no recuerdo quién es, claro. ¿Ortega? Lo seguiré intentando. Lo prometo.) En cualquier caso, el filósofo, encaramado en un picacho (actualizando la imagen de Friedrich) o con riesgo de caer en el pozo para burla de las doncellas (el filósofo que ejerce no suele ser sexualmente atractivo, pues las mujeres son la verdad), se muestra como el que se ha marginado por la rareza de su oficio---

No tanto, no de esa manera! Quiero decir que el pensador no debe estar recogido en su brazo, aislado, no necesariamente. Puede apuntar lo común, el logos político o el logos puramente lógico, cerebral, sapiens, ajedrecístico. Hay, al respecto, un artículo/ensayo de Paul Johnson ("El ajedrez: un juego violento") en su recopilación Al diablo con Picasso... (ed. Javier Vergara, 1997) que nos recordará la condición: a) de la razón como violencia y dominación, b) de la razón en tanto que forma del mito, aunque sea reformado, y c) del hombre concebido como un ser que se estima imposible de salvar/se, condenado a la violencia desde el principio y el mito---

Dialéctica de la Ilustración! Claro.

2 de mayo de 2008

Pasado y presente

2 de mayo de 2008

Tendría razón Andrés Trapiello (yo se la concedo ahora, diez años después de El escritor de diarios; se la concedo esta tarde, según me conviene) y no podrá salir un diario de la personalidad que está completa (AT se refiere, parodia y caso extremo, al laureado escritor portugués)---

Si hay una herida constante, una o muchas fallas en la conciencia que le impiden hacerse grande, entonces ahí puede fluir la escritura como un vivir sustitutorio: nacido el diario de un hartazgo del yo romántico, quizás, pero no puedo seguir a AT cuando éste cae en el determinismo de lo escrito. El diario no obliga a morir, como sostiene el leonés que le obliga a Pavese su última entrada, igual que la última hora que le sonara. Le suena a Pavese: se quita de enmedio. Cierra el texto.

Poéticas

Después diré el porqué, o no lo diré, si se me olvida o si me arrepiento, del siguiente comentario (solamente un esbozo) de un poema de JRJ. De momento, baste decir que mi blog es mi base de datos y que, a propósito de ciertos poemas, se hace muy difícil alejarse del contenido, de forma que uno interroga las palabras del poema, ve misticismo allí y responde (uno mismo) con más misticismo. Palimpsestos o lo que sea. Yo prefiero decir "comentarios escolares".

Sea:

Torre de control

Aviones que llegan y van---

la transparencia dios...

la verdad: ese ir y venir---

tras el cristal---
EL poema de JRJ:

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¿Quién da vida a quién?

Dios a su creyente, o más bien éste a su Dios alienta: un aire para el fuego que viene del futuro, una inflamación en el horizonte apuntando hacia aquí---

Este ser que lucha conmigo conviene a la historia: se despliega la utopía en este conflicto de eros.

Hen kai pan: pleroma de la trascendencia y la conciencia, conseguida la belleza en la amorosa fusión de razón y vida, de diverso y uno---

Dios del sinpecado, que toda mi vida he estado preparando para, una vez creado con mi misma figura y actos, acogerlo para mí, y ser yo idéntico con el mundo---

Un Dios pagano es esta casa que me he ido construyendo, fabricado con mi conciencia original, sin mella en el tiempo: si no sabía que era yo inocente, ahora ya lo sé---

Ocurre según ley atractiva: lo trascendente en mi campo, siendo éste mi deseo realizado de él, con él: Dios que confunde los pronombres y las preposiciones, para un lenguaje redondo hecho de él y yo. ¿Qué diré? Hecho unidad y presencia pura (¿Habría amor fuera del amor íntegro? ¿Quién asumiría esta contradicción viviente, esta herida?)---
El poema, continuación:

Brenan: Memoria personal 1920/1975

Pocos libros me he encontrado más irregulares que la autobiografía "de madurez" de G. Brenan. (Aunque se tiene que ser generoso porque Brenan tiene textos extraordinarios. Que yo pueda referir de primera mano/lectura: El laberinto español, Al sur de Granada. También puedo nombrar La faz de España.)

Las primeras páginas del texto se me hicieron apasionantes, hasta que llegaron los complicadísimos triángulos en sucesión, en solapamiento, y en completo desorden, de los amoríos de la alta inteligencia inglesa del primer tercio del siglo XX. Será mía la culpa, por ser yo muy escéptico sobre los sentimientos. Ahora, cuando voy llegando a los preliminares de la Guerra Civil española (Guerra Incivil tendría que ser su nombre de pila entre los historiadores) el interés se (me) acrecienta de forma natural. De manera que el tedio que la figura algo sosa e ingenua de G. B. (según me la imagino) puede dar cancha a su innato talento de narrador, convirtiendo aquellos defectos (si es que los hay y no me pertenecen a mí) en atrayentes curiosidad constante y franqueza.

PS. Destaca también G. B. en los retratos que va intercalando de personajes de cierto rango de la intelligentsia. A veces de altísimo rango, y así dedica un capítulo excelente a Bertrand Russell, del que éste (no su cerebro) no sale muy bien librado. Se nota que Brenan sabe y disfruta de su capacidad para retratar porque lo avisa, señalando al lector que páginas después o ahora va a ocuparse de tal o de cual.

Generalidades

Algo empieza a ir mal cuando la intención universalizadora de las proposiciones de la ciencia natural se quiere trasladar al examen de las conductas: de forma que en lugar del análisis biográfico pone allí el intérprete su síntesis general, igual que un precipitado de la realidad, pero vuelta esta última irreconocible---

Tengo que pensar que el científico social (que es la denominación que debe darse al demagogo que practica estas cosas con el lenguaje y con los cuerpos) está listo para enrolarse -ya- en las filas del Partido o Movimiento---

1 de mayo de 2008

¿Hablar?

A pedradas que revientan el cristal de protección lingüístico (las verdades que se usan).

Si no, ¿para qué?

Cinismo coherente

La creencia no alcanza ningún otro fundamento---

Un abismo en la fe. Nada más---

Esto es lo que piensa/decide el descreimiento, el fracaso del fracasado---

¿De quién se trata?

-De nadie en especial. Del que vive, o más bien lo vive el tiempo (su discurrir anónimo).

***

Nota: cuando piense aquello que digo seré otro. Estaré muerto---

A la búsqueda del lenguaje perfecto


G. Brenan, Memoria personal 192/1975, Alianza, 1984, p. 358
Bertie es Russell. Brenan cuenta un casi "desastre" que le pasó al filósofo en Yegen, lugar al que había llegado después de hacer escala en la señorial y vetusta Berja.
Lo que yo saco del asunto es que o los significados son intrincadamente mentales o Russell no pudo entender nada de lo que estaban haciendo con él. O pensaría que el médico estaba loco, si es que en aquel tiempo los médicos se identificaban fácilmente por algún signo exterior, de manera que él pudiera saber que se trataba del médico (nadie podía decírselo, me parece). Sí, realmente debió pensar el insigne inglés en que sus días acababan allí, víctima de alguna locura española. La verdad es que cuesta trabajo imaginarse y describir la situación. Inténtese!

Cainismo español

Actúa el poder judicial sobre los contenidos de la educación cívica que el gobierno estableció, y van los bondadosos ciudadanos (suizos parecen de tanta bondad) a exponer unos fragmentos (¿fragmentos?, no!, sino cascotes) de razones (ayer, en El país) que hielan la sangre del morigerado (yo prefiero a éste, que popperianamente renuncia a la verdad plena y pletórica y que pretende seguir buscando, al juvenilizado portador de los heroicos furores, un tipo que me parece despreciable por su bestialidad), pues que fácilmente se olvida la definición aristotélica de virtud: un justo medio determinado por la feliz ecuación de experiencia e inteligencia (= prudencia).

Así, en este secarral insolidario, rásganse las vestiduras los que quieren un contrato de integración para extranjeros (lo que no es mala idea, prima facie), pero les parece odioso totalitarismo si el tal pacto deben suscribirlo (según plazos educativos) los jóvenes nativos patrios. Esto desde las derechas, porque desde las izquierdas ocurre lo mismo pero al revés: nos obligamos a nosotros mismos (¿qué ha de ser la amistad cívica sino ese tejido de bondadosas y tranquilas relaciones, como de un amor reposado, que nace de que se cumplen las normas en principio?) pero luego nos parece etnocéntrica ignominia que los que vienen hayan de acogerse a nuestra obligación, ¡como si el considerarlos integrables fuera racismo, cuando sucede que se está diciendo que si tú te acercas a mí yo estoy dispuesto a recogerte!

En el secarral de mayo y de España, a bandazos de impudicia, no es que hayamos olvidado que la ignorancia de la norma no libra de cumplirla, sino que merced a una prodigiosa experiencia de deseducación se piensa ya lo contrario, que acatar las disposiciones legales es de imbéciles y que hay infinitas razones para quebrantar la reglamentación común y solamente una para ajustarse a ella (ser un poco tonto el que tal hace).

No habrá, ciertamente, el Estado de promulgar normas de ajuste interior de la conciencia, lo que además es imposible (los sistemas inquisitoriales se asientan histéricamente sobre esta certeza que aun ellos mantienen: sustituyendo el consenso de corazón con el desgarramiento de las voces que salen de cuerpos torturados), pero no habrá, tampoco, que renunciar a una política ilustrada que mantenga los rescoldos del liberalismo ilustrado, la política de querer enseñar la forma (que no el contenido) interior de la ciudad, su finísima arquitectura conversacional (procedimental, amistosa), con el sagrado fin de que las únicas disputas políticas hayan de limitarse a este o el otro empleo de los dineros de todos, no a la definición excluyente del ciudadano que tan bien conocemos en su potencia criminal, y a la que parece ir dándose carta blanca, como consecuencia de la renuncia española a instruir para progresar.

Si el espíritu de K. de K. hubiera sobrevolado este lugar sin agua se habría vuelto horrorizado a su boreal y doméstico refugio.