¿Me permite decir qué es lo que estoy viendo? En su versión más antigua (Adorno), la Escuela de Francfort era una versión de izquierdas de círculo gnóstico al estilo del de Stefan George; lanzó la iniciativa, maravillosamente arrogante, de seducir a toda una generación con la intención de refinarla. Tuvo una profunda influencia, que podríamos resumir bajo la fórmula del recuerdo de la naturaleza en el sujeto. En su versión más reciente (Habermas), era un jacobinismo latentemente sostenido, una versión social-liberal de la dictadura de la virtud (asociada con el arribismo periodístico y académico). Ambos sistemas representan, cuando se hacen poderosos, un factor de riesgo para las democracias normales —sólo que el más antiguo en una medida menor, porque, por razones internas, nunca puede hacerse popular; con lo que el más reciente resulta tanto más arriesgado, porque organiza unas emociones más que frecuentes y populares: el resentimiento y el deseo de ser mejor. Para las democracias que todavía no son normales, por el contrario, ambos sistemas son justo lo correcto. (P. Sloterdijk, "La teoría crítica ha muerto", en Rev. de Occidente, nº 228)
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
31 de octubre de 2026
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