31 de octubre de 2026

Hemerotecas

 "En realidad, el protagonista de El jardín de los frailes, y con él Azaña, se asoman a un mundo nuevo, para el que carecen de medios expresivos, como no sea el silencio. Si la obra no habla sólo de la crisis de fin de siglo, con sus enfrentamientos entre curas y republicanos clerófobos, es porque abre la puerta a un conflicto distinto. Y lo que está en conflicto aquí no es ya la separación de la Iglesia y el Estado, o la educación religiosa, o la supervivencia de las congregaciones, motivos todos del anticlericalismo decimonónico, sino algo que este no imaginaba, como es la llegada forzosamente violenta -pero ahora de una violencia masiva, inconcebible- de un mundo en el que Dios no existe o, más exactamente, del que Dios ha de ser evacuado. Sabemos el cariz que tomará este enfrentamiento durante la República y luego en la Guerra Civil". (J. M. Marco, citado por F. Palmero, en EM)

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