27 de noviembre de 2013

Textos

Sonríe o muere... Un libro de Bárbara Ehrenreich, al que he llegado después de conocer, merced a Susan George, otro libro Por cuatro duros. El primero acerca de las trampas del pensamiento positivo;  el segundo, acerca de los trabajos de malvivir en América. No tengo ninguno de esos libros.
Francisco Javier Martínez Izagirre, alias 'Javi de Usansolo', condenado por el atentado que costó la vida al niño de 3 años Fabio Moreno Asla, fue recibido esta madrugada a su llegada al municipio vizcaíno de Galdakao con el lanzamiento de cohetes y vítores a favor de los presos de ETA. (El Mundo)

Susan George, de El pensamiento secuestrado

Lo sé porque he leído el extraordinario libro de Barbara Ehrenreich Nicked and  (Vivir de propinas), en el que relata la vida de una mujer, ella misma, que vive atrapada en este tipo de trabajos. En su caso fue voluntario. Se trasladó desde Florida hasta Maine y Minnesota, y trabajó como camarera, doncella de hotel, mujer de la limpieza, auxiliar en una maternidad y dependienta en Wal-Mart. Aprendió que hasta los empleos más modestos exigen un esfuerzo mental y físico agotadores y que un solo trabajo no es suficiente: si usted insiste en vivir bajo techo en lugar de en su coche o en la calle, necesitará por lo menos dos. Si viene de otra ciudad y no tiene una familia a la que recurrir, nunca ahorrará suficiente dinero para pagar tres meses de alquiler por adelantado por una habitación o un apartamento y tendrá que vivir en moteles. Incluso los más baratos son caros. (Pp. 272-273 de mi ejemplar, que se vendió con el diario Público hace unos años.)

Idea para una investigación que yo tampoco haré nunca

Si alguien quisiera conocer los manejos retóricos de una época podría interesarse por los discursos de los políticos. Evidente. En primer lugar. Después por lo que escriben los periodistas. Por aquello que se registra de manera más o menos privada en las redes sociales de la internet. Pero si de verdad quisiera registrar el pulso del tiempo, haría bien en observar los comentarios que los buenos ciudadanos efectúan de manera anónima a las noticias de los periódicos. Con independencia de las dificultades sintácticas y semánticas de una buena parte de esas colaboraciones desinteresadas en la esfera de la opinión pública, lo que sí quedaría meridianamente claro es la ignorancia y maldad de muchos, la vulgar banalidad de muchos. Y con ello un principio de comprensión de por que las democracias se van al garete: porque las personas normales, de la mayoría casi siempre silenciosa, eligen lo peor.con lo que los políticos que tienen en democracia no son más de lo que se merecen, o son lo más que se merecen o más de lo que se merecen. Según quieras considerarlo, mon ami.

De las libertades

El arzobispo granadino plantea una exigencia parece que políticamente inaceptable: que para criticar un libro haya que leerlo primero. Imposible para la corrección. Ahora bien, si leído el libro se encuentra que sus proposiciones son condenables, ¿debemos retirarlo de la circulación? Quien considere que sí, que deletree cuidadosamente: I-N-Q-U-I-S-I-C-I-O-N. Digo yo que en una democracia o régimen liberal habrá que imputar, acusar y condenar a las personas, no a los textos...

Tenía razón el arzobispo, para criticar el libro hay que leerlo. Y, una vez rebasada la entradilla, se puede comprobar que el título, quizá, se queda corto.

26 de noviembre de 2013

Incorrectissimo

Es a veces difícil no querer ser un nietzscheano radical, un completo y ultraaristocrático cínico, a la vista de las derivas políticas, de un arco político a otro, de aquello que conocíamos como tercer estado o proletariado.

Fabulaciones privadas, ficciones económicas de un país

Alquilar es tirar el dinero. Una idea empezó a ser repetida a principios de la década de 2000 hasta convertirse en una verdad absoluta. En una especie de locura, decenas de miles de españoles se lo creyeron. “¿Para qué vas a pagar a un casero cuando por el mismo precio pagas una hipoteca?”, decían los padres a los hijos. “En el peor de los casos, y si te quedas sin trabajo, vendes y algo habrás ganado por el camino. Los precios de las casas no bajan nunca”. ("En la calle", En El País)

Inciso, contuso, obtuso

El ministro ha explicado que en las instalaciones penitenciarias también están instaladas este tipo de cuchillas y ha subrayado que, la experiencia del ministerio es que "producen erosiones leves por parte de aquellas personas que intentan superarlas". A lo que ha puntualizado: "Erosiones leves, superficiales, para poner las cosas en su justa medida". (El País)

Es lo que suele pasar, que de tanto frotarte con las cuchillas se te desgasta la piel.

A la rica metáfora preconstituyente, dirán los republicanos...

La Ciudad de la Justicia, en liquidación

El Instituto de Medicina Legal es la única sede construida de las 15 previstas en el macroproyecto judicial de Valdebebas, un complejo aparcado por la Comunidad (Titulares y foto, en El País)