En los Diarios de A. Espada, al hilo de las fechas en torno al 11S (en una de las entradas de los días que sucedieron), el periodista/profesor cita extensamente un artículo demoledor de R. Dawkins (en The Guardian, ¿1-? de septiembre de 2001), sobre las causas verdaderas de la hecatombe (pp. 201-204 de mi edición, Booket, 2003). No hay otras que la creencia religiosa, sostienen el sociobiólogo y el periodista, de consuno. Que la explicación sea falsa (porque las ideas no actúan; las creencias religiosas no matan; lo hacen las personas), no empece considerar el peligro que hay en tomarlas demasiado en serio---
...
Así, por ello: habrá que considerar sagrada la defensa privada de lo que se considere sagrado; y tomar "entre comillas" su exhibición pública. Es decir, nada de querer apartarse de la crítica. Esta postulación, en cuanto asome sus narices sedientas de carne, sangre y almas, deberá ser sometida al examen judicial---
...
Desde el 11S, desde mucho antes, sean religiones sagradas o profanas, teístas o políticas, se ha podido caer en el abandono más absurdo de la proclama ilustrada, cuyo núcleo no reside en el examen racional, sino en la decisión y valor de llevarlo a cabo, pudiendo hacerlo.
...
Se es kantiano, o se tolera el crimen---
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
12 de enero de 2008
"Una vez que uno se deja de complejos." Sí, ¿pero...
... de dónde sacar los fundamentos para escribir nada, si todos los días representaran la ceremonia de la alegría?
El que escribe puede ser un pobre diablo, y así llevamos al límite extremo la diferencia con la vida (justificando, de paso, la diferencia entre ficticio y real).
...
Entiendo que en Rilke, según lo que escribe Andrés Ibáñez, y lo que yo me atrevo a opinar, puede plantearse la verdadera existencia como olvido consciente de lo insulso cotidiano: posición previa de la poesía, apriori de la verdad---
(En realidad: ateniéndome a lo poco que me queda claro del artículo de A. I.)
El que escribe puede ser un pobre diablo, y así llevamos al límite extremo la diferencia con la vida (justificando, de paso, la diferencia entre ficticio y real).
...
Entiendo que en Rilke, según lo que escribe Andrés Ibáñez, y lo que yo me atrevo a opinar, puede plantearse la verdadera existencia como olvido consciente de lo insulso cotidiano: posición previa de la poesía, apriori de la verdad---
(En realidad: ateniéndome a lo poco que me queda claro del artículo de A. I.)
Es verdad
Se puede creer que la propaganda cultural de los suplementos es una nada impresa---
Una vez que uno se deja de complejos---
Como el tema me duele un poco (lo reconozco; sin que pueda señalar las razones, que seguramente arraigan en mi infancia y en mis genes), tomo, a manera de muestra, este texto de Jordi Gracia en Babelia: correcto en el tratamiento, abierto en la interpretación, medido, etc. A mí me parece que se olvida de lo de verdad importante: si tiene algún sentido escribir novelas. Me parece que se centra en (el peligro de) los malos novelistas, y no en lo que debería, que es el carácter sintomático de las buenas autoficciones. Filosóficamente sintomático. Nada que ver con la rentabilidad.
Una vez que uno se deja de complejos---
Como el tema me duele un poco (lo reconozco; sin que pueda señalar las razones, que seguramente arraigan en mi infancia y en mis genes), tomo, a manera de muestra, este texto de Jordi Gracia en Babelia: correcto en el tratamiento, abierto en la interpretación, medido, etc. A mí me parece que se olvida de lo de verdad importante: si tiene algún sentido escribir novelas. Me parece que se centra en (el peligro de) los malos novelistas, y no en lo que debería, que es el carácter sintomático de las buenas autoficciones. Filosóficamente sintomático. Nada que ver con la rentabilidad.
Foucault
Se tiene que sospechar que ese vuelco epistémico (en biología, economía política, filología), a la vuelta del siglo XIX, de donde van a nacer las ciencias humanas y el hombre como objeto (de una ciencia), puede constituir una trampa más de la academia, la moda del día (de 1966).
Se es partidario de la continuidad, se tiene fe en que las cosas huyen de la ruptura. Sí, hay cambios, pero más lentos: según los quieren explicar las denostadas ciencias del hombre y el sujeto que -en su finitud- las sostiene, implicando muchos más elementos que la mágica coupure religioso epistemológica que el pensador francés nos trajo como el evangelio nuevo---
Se es partidario de la continuidad, se tiene fe en que las cosas huyen de la ruptura. Sí, hay cambios, pero más lentos: según los quieren explicar las denostadas ciencias del hombre y el sujeto que -en su finitud- las sostiene, implicando muchos más elementos que la mágica coupure religioso epistemológica que el pensador francés nos trajo como el evangelio nuevo---
11 de enero de 2008
Fin de semana
Veremos---
***
(Trabajos, vidas)
Filosofías: no me parece mala idea hacer una interpretación cruzada de los fragmentos platónico y cartesiano. A partir de ciertos ejes (idea, ciencia, método, matemática, etc.) Se trata de elaborar una narración apropiada, que sirva y que le sirva a uno. Me parece que esto que digo es trabajo, pero no veo por qué no sería vocación---
Para pensar: la falta educativa que origina la ignorancia, que acicatea la ciencia para la política platónica, no se soluciona necesariamente con educación, si ésta es inadecuada, motivo -a su vez- de la ciencia para la ciencia cartesiana---
***
(Trabajos, vidas)
Filosofías: no me parece mala idea hacer una interpretación cruzada de los fragmentos platónico y cartesiano. A partir de ciertos ejes (idea, ciencia, método, matemática, etc.) Se trata de elaborar una narración apropiada, que sirva y que le sirva a uno. Me parece que esto que digo es trabajo, pero no veo por qué no sería vocación---
Para pensar: la falta educativa que origina la ignorancia, que acicatea la ciencia para la política platónica, no se soluciona necesariamente con educación, si ésta es inadecuada, motivo -a su vez- de la ciencia para la ciencia cartesiana---
Malditos virus
Ganas de nada. De contarlo. Ahora ellos son la forma de vida dominante: la conciencia no sirve para nada. No está.
Dudas
a) acerca de escribir: no porque se exhiban las facetas más vergonzosas de la personalidad, puesto que se tiende a verla convenientemente, sino -cuestión anterior- a causa del carácter propiamente exhibicionista de la autoría (sea profesional o amateur)---
b) entonces, a causa de lo mencionado en el apartado anterior, vale escribir dejándose uno de lado---
***
(A propósito del texto de Arcadi Espada citado)
Creo que el presentador de las noticias de Canal Sur, que tenía puestas yo entonces, dijo algo así como que estaban viendo unas ¿espectaculares? imágenes de un incendio en el World Trade Center. Al pasar a primer plano las imágenes (no creo que fuera conexión con algún corresponsal, no me acuerdo, la verdad) se vio como un avión se introducía en la otra torre. Entonces, y ahora también, tenía la duda de si estaba sucediendo o si era una repetición de algo ya pasado. El locutor pareció no advertirlo. Dudas como ésa correponden a nuestro sentido de la vida espectacularizada, reproducida y gozable---
b) entonces, a causa de lo mencionado en el apartado anterior, vale escribir dejándose uno de lado---
***
(A propósito del texto de Arcadi Espada citado)
Creo que el presentador de las noticias de Canal Sur, que tenía puestas yo entonces, dijo algo así como que estaban viendo unas ¿espectaculares? imágenes de un incendio en el World Trade Center. Al pasar a primer plano las imágenes (no creo que fuera conexión con algún corresponsal, no me acuerdo, la verdad) se vio como un avión se introducía en la otra torre. Entonces, y ahora también, tenía la duda de si estaba sucediendo o si era una repetición de algo ya pasado. El locutor pareció no advertirlo. Dudas como ésa correponden a nuestro sentido de la vida espectacularizada, reproducida y gozable---
10 de enero de 2008
El desorden...
... de mis papeles es criminal, y algún día voy a tener problemas---

Soy incapaz de ordenar poniendo orden---
***

Ya comentaré esta cita de A. Espada, de sus Diarios.
Hace falta leer cosas como ésta...

... para encontrarse cosas como ésta.
Luego dirán que el lenguaje no se presta a los espejos infinitos. Fe de erratas sobre fe de erratas (o de "herratas"): la que deberá venir en un próximo número.
Porque es una errata, ¿no?
***
La inspección ajena de los actos siempre pone nervioso---
Esto es trivial, porque es verdad: no ha de pertenecer al sujeto fingido, sino al diario, el que vive y muere---
L´homme revolté
Si:
a) una ética del absurdo resulta imposible, por autocontradictoria, racional y carnalmente (quien afirma el nihilismo se libra de él, inconsecuentemente); aunque habría que considerar en qué medida la extensión solidaria de la afirmación personal de la vida no depende de una posición previa de la razón según la regla de oro del doutdes, según una situación ideal que se tiende a fiar muy, muy lejos en el tiempo-
b) el espacio de lo sagrado se determina como lo otro incompatible con la libertad, afirmando sin complejos a esta última como la aportación propia del pensamiento europeo-
Entonces, no nos quedará otra que fundar la razón en los seres humanos, y a éstos en su razón.
***
Estoy fatal: un virus y/o que ha llegado mi hora. En todo caso: no acceder a Internet para consultar síntomas, no, de ninguna manera. sSi bien uno no puede negar que todos los signos llevan a concluir en lo peor,
Que el ser es y el no ser no es: la primera afirmación del fatalismo, la negación de la libertad y de la preocupación consiguiente por nuestros actos.
***
Un país encanallado no se desazona por esta noticia. Ni por la chulería del desalmado que participó en una carrera ilegal de coches, con el resultado de la muerte de un crío de nueve años. Delante de las cámaras, él pide que le saquen por el lado que le favorece. Hasta eso llega su conciencia y nuestra dejación. Habrá quien piense, en relación con todas estas cosas, no ya que el perdón penal generalizado representa un desprecio hacia las víctimas, sino la inmundicia del corazón propio, y una corriente de pensamiento que se va extendiendo como una mancha de aceite por las diversas conciencias, hasta que se llegue a pensar como normal que el ideal de vida es el que asume la chusma.
a) una ética del absurdo resulta imposible, por autocontradictoria, racional y carnalmente (quien afirma el nihilismo se libra de él, inconsecuentemente); aunque habría que considerar en qué medida la extensión solidaria de la afirmación personal de la vida no depende de una posición previa de la razón según la regla de oro del doutdes, según una situación ideal que se tiende a fiar muy, muy lejos en el tiempo-
b) el espacio de lo sagrado se determina como lo otro incompatible con la libertad, afirmando sin complejos a esta última como la aportación propia del pensamiento europeo-
Entonces, no nos quedará otra que fundar la razón en los seres humanos, y a éstos en su razón.
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Estoy fatal: un virus y/o que ha llegado mi hora. En todo caso: no acceder a Internet para consultar síntomas, no, de ninguna manera. sSi bien uno no puede negar que todos los signos llevan a concluir en lo peor,
Que el ser es y el no ser no es: la primera afirmación del fatalismo, la negación de la libertad y de la preocupación consiguiente por nuestros actos.
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Un país encanallado no se desazona por esta noticia. Ni por la chulería del desalmado que participó en una carrera ilegal de coches, con el resultado de la muerte de un crío de nueve años. Delante de las cámaras, él pide que le saquen por el lado que le favorece. Hasta eso llega su conciencia y nuestra dejación. Habrá quien piense, en relación con todas estas cosas, no ya que el perdón penal generalizado representa un desprecio hacia las víctimas, sino la inmundicia del corazón propio, y una corriente de pensamiento que se va extendiendo como una mancha de aceite por las diversas conciencias, hasta que se llegue a pensar como normal que el ideal de vida es el que asume la chusma.
9 de enero de 2008
Obsesión
Hoffmansthal, Carta de Lord Chandos (cito según la edición del Colegio de Aparejadores y Arquitectos técnicos de Murcia, creo; ediciones en castellano más recientes en Alba e Igitur)
Extrañeza: desechos los límites (la cordura, la costumbre), los términos se han liberado de su referencia. Libres, ahora, viven subjetivamente: se enfrentan y no dicen nada---
Va de citas
No sé por qué -la nostalgia que humedece los ojos, masoquismo, lo que sea- me acordé de este párrafo de días lejanos:
(Acero/Bustos/Quesada, Introducción a la filosofía del lenguaje, Cátedra, 1985, p. 205)
¿Qué tiene que ver una clasificación de las diversas cosas que hacemos al hablar, los edificios que levantamos con las palabras, con la existencia de una moralidad terrorista?
En primer lugar, una moral terrorista no equivale a una moral nihilista, solamente destructiva: éste -el de la destrucción- suele ser el momento previo para la eudaimonía buscada, tan ardientemente buscada y tan valiosa que vale la pena hacer correr la sangre. Verdadero resultará que éste constituye un terreno auténticamente psicopático: pero solamente para el que lo vea desde fuera, porque el que planifica y ejecuta guardia bien limpia las moradas más interiores de la conciencia (duerme bien).
Ocurre, en segundo lugar, que la ética se dice: puesto que los preceptos de la moralidad de turno van cargados de razones y oraciones que las argumentan. No suelen ser las primeras más determinantes que las segundas: más bien al contrario. La razón, según su mismo nombre, proporcionada, pide descanso y tranquilidad: retiro, paz, perspectivas varias. El lenguaje me parece anterior, vehículo tanto de la inteligencia como de su falta, y aun de su repudio más absoluto. De esta forma, la razón representa una acción que se niega a sí misma para comprenderse mejor, y abandonarse, si fuera preciso. Las palabras no: las palabras pueden sonar como disparos si engendran un ruido continuo y una falta de silencio para la meditación y el equilibrio de las consideraciones. Se habló mucho, se sigue hablando, con altavoces o por rumores, queriendo que lo último que venga sea el miedo, el perfecto aceite de la acción para lograr la felicidad final (la patria de los dioses o de las razas). Todo se termina convirtiendo en aglomeración, turbamulta, por calles pletóricas de emoción transgresora: nadie va a querer guarecerse en el interior, en un rincón de su casa, agazapado allí para protegerse: de sí mismo, en primer lugar; de las palabras apresuradas, después.
Hablar constituye un acto bastante más complejo que la emisión de un sonido. Se vincula a otros actos, intimidatorios, a veces, a la pretensión de efectos directos y lejanos. En este ámbito no han sido invitadas las razones, que son el elemento puramente inmaterial de esta historia, el único, realmente. Pero que las razones inexistan no implica que la conciencia se haya ausentado. Una descripción de las cosas hechas con palabras, de las partes incluidas en los actos de habla cotidianos (mirando al amor o mirando hacia la muerte) no se cuestiona en instante alguno la realidad de la conciencia que se presenta en el lenguaje, y no entiendo qué ha de ser la libertad sino esa transparencia de sí a sí. Por todo ello, no caigamos enredados en la selva de los discursos, porque éstos no tienen por qué llevar verdades consigo, sino mucha prisa en lo que quieren conseguir. Examinadas las razones en la criba de la regla de oro, no ha de pasar ni una de las falsas, las incompasivas, puestas en boca del eudemonismo terrorista o en las apologías indirectas de las ciencias sociales.
(Acero/Bustos/Quesada, Introducción a la filosofía del lenguaje, Cátedra, 1985, p. 205)¿Qué tiene que ver una clasificación de las diversas cosas que hacemos al hablar, los edificios que levantamos con las palabras, con la existencia de una moralidad terrorista?
En primer lugar, una moral terrorista no equivale a una moral nihilista, solamente destructiva: éste -el de la destrucción- suele ser el momento previo para la eudaimonía buscada, tan ardientemente buscada y tan valiosa que vale la pena hacer correr la sangre. Verdadero resultará que éste constituye un terreno auténticamente psicopático: pero solamente para el que lo vea desde fuera, porque el que planifica y ejecuta guardia bien limpia las moradas más interiores de la conciencia (duerme bien).
Ocurre, en segundo lugar, que la ética se dice: puesto que los preceptos de la moralidad de turno van cargados de razones y oraciones que las argumentan. No suelen ser las primeras más determinantes que las segundas: más bien al contrario. La razón, según su mismo nombre, proporcionada, pide descanso y tranquilidad: retiro, paz, perspectivas varias. El lenguaje me parece anterior, vehículo tanto de la inteligencia como de su falta, y aun de su repudio más absoluto. De esta forma, la razón representa una acción que se niega a sí misma para comprenderse mejor, y abandonarse, si fuera preciso. Las palabras no: las palabras pueden sonar como disparos si engendran un ruido continuo y una falta de silencio para la meditación y el equilibrio de las consideraciones. Se habló mucho, se sigue hablando, con altavoces o por rumores, queriendo que lo último que venga sea el miedo, el perfecto aceite de la acción para lograr la felicidad final (la patria de los dioses o de las razas). Todo se termina convirtiendo en aglomeración, turbamulta, por calles pletóricas de emoción transgresora: nadie va a querer guarecerse en el interior, en un rincón de su casa, agazapado allí para protegerse: de sí mismo, en primer lugar; de las palabras apresuradas, después.
Hablar constituye un acto bastante más complejo que la emisión de un sonido. Se vincula a otros actos, intimidatorios, a veces, a la pretensión de efectos directos y lejanos. En este ámbito no han sido invitadas las razones, que son el elemento puramente inmaterial de esta historia, el único, realmente. Pero que las razones inexistan no implica que la conciencia se haya ausentado. Una descripción de las cosas hechas con palabras, de las partes incluidas en los actos de habla cotidianos (mirando al amor o mirando hacia la muerte) no se cuestiona en instante alguno la realidad de la conciencia que se presenta en el lenguaje, y no entiendo qué ha de ser la libertad sino esa transparencia de sí a sí. Por todo ello, no caigamos enredados en la selva de los discursos, porque éstos no tienen por qué llevar verdades consigo, sino mucha prisa en lo que quieren conseguir. Examinadas las razones en la criba de la regla de oro, no ha de pasar ni una de las falsas, las incompasivas, puestas en boca del eudemonismo terrorista o en las apologías indirectas de las ciencias sociales.
Intimidades
En el inquietante diario de Cesare Pavese, El oficio de vivir, en un momento dado, el desesperado autor recoge (escribe; entendamos las cosas según el sgdo. de legein) un par de ramalazos de cinismo, a propósito de una cuestión que, por pudor, no menciono.
8 de enero de 2008
¿Tan difícil..
... resulta comprender esto?
(Que en este caso hay una moral: centrada en la mirada y en el lenguaje; después, en sus extensiones espectaculares y rumorosas. Una moral a la inversa, si nos place contarlo así, aunque no merezca ese prestigio de grandes bigotes. En este ámbito todo sucede libremente, lo cual es el mínimum moral: se sabe lo que se hace y para qué se lo hace, y las repercusiones consiguientes. Entonces, ¿por qué meandros o submundos, del discurso a la opinión pública, se borra la pretensión emocional de todo el asunto? No sé cómo se podría querer sostener la explicación, que tenderá a ser mínimamente exculpadora y sólo un poquito menos legitimadora, de actos calculados con la precisión de una partida de ajedrez, en sus repercusiones cercanas y más alejadas. El terrorista es un ser humano que necesita anular la voz y el rostro de la víctima, pero todo sucede libremente: no hay diferentes razones, sino diferentes aplicaciones de la razón, según los objetos. Aquí está el problema, en la universalización de una forma, la de los objetos mecánicos, a los que eventualmente se ha cargado con la mirada del odio. Aquí está el problema, en la libre admisión de un sólo accionar de la razón: el deasatento a los sujetos.)
(Que en este caso hay una moral: centrada en la mirada y en el lenguaje; después, en sus extensiones espectaculares y rumorosas. Una moral a la inversa, si nos place contarlo así, aunque no merezca ese prestigio de grandes bigotes. En este ámbito todo sucede libremente, lo cual es el mínimum moral: se sabe lo que se hace y para qué se lo hace, y las repercusiones consiguientes. Entonces, ¿por qué meandros o submundos, del discurso a la opinión pública, se borra la pretensión emocional de todo el asunto? No sé cómo se podría querer sostener la explicación, que tenderá a ser mínimamente exculpadora y sólo un poquito menos legitimadora, de actos calculados con la precisión de una partida de ajedrez, en sus repercusiones cercanas y más alejadas. El terrorista es un ser humano que necesita anular la voz y el rostro de la víctima, pero todo sucede libremente: no hay diferentes razones, sino diferentes aplicaciones de la razón, según los objetos. Aquí está el problema, en la universalización de una forma, la de los objetos mecánicos, a los que eventualmente se ha cargado con la mirada del odio. Aquí está el problema, en la libre admisión de un sólo accionar de la razón: el deasatento a los sujetos.)
Me acuerdo de Lord Chandos
La mayor parte de lo que te ocupa representa una trivialidad mayúscula (así: para que el efecto sea mayor): como la idea de que la densidad del significante va absorbiendo paulatinamente la capacidad de trascender que al principio tenían los símbolos (la intención de un significado, puesto irreflexivamente en tanto que objetivo)---
La locura, que representa un acontecimiento del desorden (la ruptura de una sintaxis), puede suceder también en un nivel anterior o más elemental: desanudando la, por otra parte imposible, liaison de un signo con el objeto al que se ha puesto a sustituir---
En este último caso mencionado no sería muy extraño un discurso que manteniendo las reglas de coherencia, perfecto en su formalidad exterior, no correspondiera a nada: un puro lenguaje maquinal---
***
(Trapiello: Do fuir)
Me gusta lo que leo porque de ninguna manera lo comparto: me lo prohíbe una a modo de corriente ética que circula por mi corazón, y que me impide creer en un diarismo editado (no tan lejos éste de la denostada novela histórica; es decir, muy distinto y mucho más valioso, puesto que se trata de literatura que no ha renunciado a su verdad; pero no cualitativamente distinto, porque constituye un texto que circula para un mercado del gusto, en el que no tengo problema en incluirme)---
De acuerdo con su idea, bastante recurrente, de la insuficiencia (vaciedad por universalidad posible de las interpretaciones, consiguiente proposición de un aforismo de contenido contradictorio) del aforismo. La interpretación sustantiva y provechosa del contenido de una de estas pequeñas sentencias debería, me parece que dice en algún momento, extenderse en un tomo de cuatrocientas páginas, o callar. Pero, entonces, lo inválido no es el aforismo; sino que hay que apuntar a la pereza del hablante/escritor, que ha hecho abortar un sistema en su fragmento inicial (aunque no me gusta nada esta frase mía)---
La locura, que representa un acontecimiento del desorden (la ruptura de una sintaxis), puede suceder también en un nivel anterior o más elemental: desanudando la, por otra parte imposible, liaison de un signo con el objeto al que se ha puesto a sustituir---
En este último caso mencionado no sería muy extraño un discurso que manteniendo las reglas de coherencia, perfecto en su formalidad exterior, no correspondiera a nada: un puro lenguaje maquinal---
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(Trapiello: Do fuir)
Me gusta lo que leo porque de ninguna manera lo comparto: me lo prohíbe una a modo de corriente ética que circula por mi corazón, y que me impide creer en un diarismo editado (no tan lejos éste de la denostada novela histórica; es decir, muy distinto y mucho más valioso, puesto que se trata de literatura que no ha renunciado a su verdad; pero no cualitativamente distinto, porque constituye un texto que circula para un mercado del gusto, en el que no tengo problema en incluirme)---
De acuerdo con su idea, bastante recurrente, de la insuficiencia (vaciedad por universalidad posible de las interpretaciones, consiguiente proposición de un aforismo de contenido contradictorio) del aforismo. La interpretación sustantiva y provechosa del contenido de una de estas pequeñas sentencias debería, me parece que dice en algún momento, extenderse en un tomo de cuatrocientas páginas, o callar. Pero, entonces, lo inválido no es el aforismo; sino que hay que apuntar a la pereza del hablante/escritor, que ha hecho abortar un sistema en su fragmento inicial (aunque no me gusta nada esta frase mía)---
7 de enero de 2008
¿Seguro?
Sic...:
"Precisamente la comprensión sentimental de este enigmático vacío y la placidez que conlleva ("somos hombres, y esto es lo que hay") es la negación de cualquier religión."
... et non:
El ateísmo (del paraíso platónico o cristiano o ...) no constituye una negación de la religión: es decir, este vacío plácidamente consentido me parece que podría constituir la forma más pura de religiosidad, y quizás de autoengaño (si lo más puro es lo más enrarecido)---
...
Puesto que de un resultado del razonamiento se trata (por muy propedéutico que sea), no excluiría yo el camino de ideas que han conducido hasta este fin: así que a los tropiezos y derrumbes de ideas podremos denominarlos voluntad u oscuridad, pero no nos habremos alejado demasiado de la razón (en Platón del ser puro y perfecto al no ser, nada más). Si acaso nuestra razón se habrá hecho práctica, crítica, conocedora de los límites. Pero limitarse y no creer es justamente la tarea ilustradora---
O sea: que no se trata de la admisión utópica de un formalismo (¿cómo voy a hacer yo esto?), ni de la identificación capciosa (no soy tan mala gente) del sentimiento simpático con el ánimo del lobo solitario; sino que se trata de los límites autoimpuestos por la misma racionalidad, en los que ella misma tiene que dedicarse a trabajar.
El hecho de que pueda fijarse genéticamente (evolutivamente) la aparición de un instinto benévolo y compasivo (una piedad premoral, biológica o lo que sea), efectivamente resulta muy relevante en todo este asunto: es algo que no ha producido la razón, pero que seguramente sí ha descubierto y ha pasado a formar parte de su acervo (ya no genético sino memético, recordando a mi querido R. Dawkins).
Puesto que ya no podemos ser inocentes, puesto que la razón se inscribe y se escribe en la historia de los acontecimientos humanos, y no podemos salirnos de toda esa suerte de mediaciones, y hasta el sólo hecho de intentarlo no conduce a nada más que a una nueva recaída, habremos (creo) de tomar muy en serio el lugar de esa racionalidad mediadora o comunicativa, por pobretones que resulten sus recursos y estrepitosos sus fracasos.
Claro, no se trata de suponer que puesto que se debe (formalmente) mantener ese único criterio del diálogo, el debate, la escritura o el estudio de lo mejor que la inteligencia filosófica de los hombres ha producido, tengamos (sustantivamente) que pensar en una utopía a realizar, que, casualmente, coincide con lo que dice tal partido o secta o iglesia.
Sólo que (me pongo ese experimento mental) no me imagino cómo iba yo de buena fe a asentar los derechos de mi pobre razón en una decisión de creer (en mi cultura, en mis dioses o en mis genes: da igual). A esa decisión, opuesra, de no recaer en la mala fe es a lo que yo quiero llamar racionalidad e ilustración---
"Precisamente la comprensión sentimental de este enigmático vacío y la placidez que conlleva ("somos hombres, y esto es lo que hay") es la negación de cualquier religión."
... et non:
El ateísmo (del paraíso platónico o cristiano o ...) no constituye una negación de la religión: es decir, este vacío plácidamente consentido me parece que podría constituir la forma más pura de religiosidad, y quizás de autoengaño (si lo más puro es lo más enrarecido)---
...
Puesto que de un resultado del razonamiento se trata (por muy propedéutico que sea), no excluiría yo el camino de ideas que han conducido hasta este fin: así que a los tropiezos y derrumbes de ideas podremos denominarlos voluntad u oscuridad, pero no nos habremos alejado demasiado de la razón (en Platón del ser puro y perfecto al no ser, nada más). Si acaso nuestra razón se habrá hecho práctica, crítica, conocedora de los límites. Pero limitarse y no creer es justamente la tarea ilustradora---
O sea: que no se trata de la admisión utópica de un formalismo (¿cómo voy a hacer yo esto?), ni de la identificación capciosa (no soy tan mala gente) del sentimiento simpático con el ánimo del lobo solitario; sino que se trata de los límites autoimpuestos por la misma racionalidad, en los que ella misma tiene que dedicarse a trabajar.
El hecho de que pueda fijarse genéticamente (evolutivamente) la aparición de un instinto benévolo y compasivo (una piedad premoral, biológica o lo que sea), efectivamente resulta muy relevante en todo este asunto: es algo que no ha producido la razón, pero que seguramente sí ha descubierto y ha pasado a formar parte de su acervo (ya no genético sino memético, recordando a mi querido R. Dawkins).
Puesto que ya no podemos ser inocentes, puesto que la razón se inscribe y se escribe en la historia de los acontecimientos humanos, y no podemos salirnos de toda esa suerte de mediaciones, y hasta el sólo hecho de intentarlo no conduce a nada más que a una nueva recaída, habremos (creo) de tomar muy en serio el lugar de esa racionalidad mediadora o comunicativa, por pobretones que resulten sus recursos y estrepitosos sus fracasos.
Claro, no se trata de suponer que puesto que se debe (formalmente) mantener ese único criterio del diálogo, el debate, la escritura o el estudio de lo mejor que la inteligencia filosófica de los hombres ha producido, tengamos (sustantivamente) que pensar en una utopía a realizar, que, casualmente, coincide con lo que dice tal partido o secta o iglesia.
Sólo que (me pongo ese experimento mental) no me imagino cómo iba yo de buena fe a asentar los derechos de mi pobre razón en una decisión de creer (en mi cultura, en mis dioses o en mis genes: da igual). A esa decisión, opuesra, de no recaer en la mala fe es a lo que yo quiero llamar racionalidad e ilustración---
Viaje de escapada...
... y compras a la cercana localidad de X, fea y que me recuerda un poco, por la estructura de urbanización mellada (fincas nuevas al lado de solares de derribo) a A.
Poca cosa, evidentemente: y así lo anoto aquí---
***
Las colaboraciones en el cultural de Abc, sobre los videojuegos (que es un tema que no me interesa, realmente) no son muy enriquecedoras, la verdad (lo único, el parecer coincidente de los articulistas en la falta de rigor histórico -simplificación, en primer lugar- de los videojuegos de contenido histórico; y del cine histórico y la novela histórica, de paso, se señala).
Me quedo con este pasaje de Gonzo Suárez:

Poca cosa, evidentemente: y así lo anoto aquí---
***
Las colaboraciones en el cultural de Abc, sobre los videojuegos (que es un tema que no me interesa, realmente) no son muy enriquecedoras, la verdad (lo único, el parecer coincidente de los articulistas en la falta de rigor histórico -simplificación, en primer lugar- de los videojuegos de contenido histórico; y del cine histórico y la novela histórica, de paso, se señala).
O será que, al leer por obligación autoimpuesta, no encuentra uno la veta dorada que ahí se encuentra, que casi siempre se encuentra: pues los enunciados contienen la verdad---
Me quedo con este pasaje de Gonzo Suárez:

Que cada uno piense lo que quiera---
6 de enero de 2008
No lo comprendo...
... , ¿acaso se está admitiendo un color, tono, timbre o estilo en el mundo de las ideas?
"Pd. De Sócrates siempre se ha dicho que la fortaleza de su personalidad es la debilidad de su filosofía." (egoficcion)
"Pd. De Sócrates siempre se ha dicho que la fortaleza de su personalidad es la debilidad de su filosofía." (egoficcion)
Interilustración
"El solo formalismo -Kant, Habermas- es presa fácil -a los hechos me remito- de todo dogmatismo bárbaro y deshumanizador." (LJS, egoficcion.blogspot.com)
De facto, no de iure: se sigue teniendo razón. Y se puede tener valentía---
***
"... pero a la fecha actual la propuesta kantiana de la libertad política posible como efecto de la libertad moral real no ha sido superada por ninguna otra." (Ibíd.)
El cristianismo negado se actualiza, aunque se diga que no: como platonismo o como voluntad personal o como mundo interior---
De facto, no de iure: se sigue teniendo razón. Y se puede tener valentía---
***
"... pero a la fecha actual la propuesta kantiana de la libertad política posible como efecto de la libertad moral real no ha sido superada por ninguna otra." (Ibíd.)
El cristianismo negado se actualiza, aunque se diga que no: como platonismo o como voluntad personal o como mundo interior---
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