Labor, trabajo e (in) acción. Esto es: el ocio queda como residuo temporal tras el trabajo, no como el continente previo de la plenitud de la acción. Poirot es un apátrida, un mártir postpolítico avant la lettre.
“La verdad es - reflexionó Poirot al encaminar los pasos hacia la casa - que no me encuentro en sintonía con el mundo moderno. Y soy, aunque en nivel superior, un esclavo... como esclavos son otros hombres. Me ha esclavizado mi trabajo, como los esclaviza a ellos el suyo. Nada tienen con qué llenar la hora de ocio cuando esta llega... El hacendista retirado se dedica a jugar al golf. El comerciante siembra bulbos en su jardín. Y yo... yo como. Pero ahí está: vuelvo al mismo punto otra vez. Uno sólo puede comer tres veces al día. Y entre medias quedan huecos.” (A. Christie, La señora McGinty ha muerto)
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