Las normas no escritas —esos códigos de honor que amortiguaban la tensión y mantenían las jerarquías— se perciben hoy como piezas de museo. Meter un codo de más, acortar por la hierba o pasar por encima de quien sea ya no activa la mala conciencia ni remordimientos; el éxito instantáneo justifica todo. El resultado es un pelotón, por momentos, en estado de paranoia constante, con las orejas tiesas, la tensión a flor de piel y una libreta de cuentas pendientes que amenaza con pasar factura en futuras contiendas. (Marca)
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
27 de agosto de 2026
Hemerotecas, metáforas situacionales
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