11 de febrero de 2026

Averroísmos

Nos preguntamos cuánta verdad puede soportar un régimen. Digamos que si el régimen está teológicamente fundado o si la pública religión se ha terminado por consolidar en el sistema social, los límites estarán bien determinados a través del concurso de los cuerpos encargados de fijar y dar esplendor a las creencias, de acompañar las mentalidades en su runrún suave y antiguo. 

En ese caso, la verdad de la razón común o la de la fe de los padres y la comunidad, deberá excluir so pena de muerte no ya las axiomáticas rivales, sino la mera skepsis de la doctrina existente. La verdad de la una o de la otra (orto o hetero) no son el objeto de ninguna cuestión, ajenas a los límites del existir. *

La heterodoxia, entonces, revela ser una amenaza para la conservación política, y la doble verdad, lo habremos dicho, un consuelo regional para los habitantes del Estado. Solo que así, quien señala cercas mentales y sendas prohibidas, está invitando a comer del árbol.

Averroes tendrá que huir.

*¿Puede alguien dudar aún de la potencia corrosiva del sacar a la luz lo que es en tanto que es? Pensarlo, decirlo, comunicarlo. Son muchas cercas las que deberían derribarse, y bien hará el filósofo en disimular, en congraciarse con el Gobierno. Nunca le ha costado al gremio, escribe RB. Averroes no va a ser una excepción porque convenga al universalismo multicultural benemérito. 

No hay comentarios: