11 de febrero de 2026

Averroísmos

 En torno a la relación entre fe y saber: Tres son las clases de espíritus: los hombres de demostración, los dialécticos, contentadizos con las razones metamente probables, y los hombres de exhortación, satisfechos con las imágenes y la oratoria. (JM, Hª de la Fª, p. 163)

Habrás de pensar en la raigambre platónica de de esta tipología antropointelectiva, jerarquía interior y exterior de las almas. Sobre todo, por tu bien, pensarás en la clase de los demagogos que inflaman las almas y ánimos de tercer nivel, y no errarás mucho si te atreves a pensar que emanan -algunos de los falaces- de esta raza herrumbrosa, sin excluir depravaciones de los nobles y valerosos que han caído de la apodeixis a la probabilidad, y que insanamente fruyen desatando con el verbo las pasiones y rencores del lumpen espiritual. ¡Qué grande el daño para los potenciales sabios pacientes sufridores de una ambientación así!

La doble verdad es el lenitivo en esta fractura de la unidad ontoepistémica. ¿Extraña entonces el riesgo del filósofo franco, del médico y del justo juez? No le vendrá menos peligro del resentimiento de los menospreciados que de las élites clericales cuya impostura amenaza con debelarse.

Huye, pues. 

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