28 de abril de 2007

Sin descanso

(Un viaje)

Viaje a la cercana ciudad de M., capital de la comunidad autónoma del mismo nombre: dolor de cabeza y algo de desgana, que luego se soluciona en parte, para volver al tedio sentido -a causa de la ciudad y sus números, y se trata de una ciudad mediana- avanzada la tarde: el pensamiento de la ciudad evoluciona como las fases diarias de una enfermedad (v. gr., la ciudad es dócil compañera de la neurastenia).

Pienso que los habitantes de M., los actuales y los ya desaparecidos, exactamente igual que los habitantes de otras ciudades (yo también lo fui en los años ochenta, pero sabía que aquello era provisional: en la ciudad de G.), están hechos a una idea de la libertad diferente a la mía; ni mejor ni peor, sólo distinta: creo que más abstracta o perspectivística. En parte sé lo que quiero decir con "abstracción" o "perspectivismo", porque podría referir la ocupación "concreta" de mi querida independencia a una continuación ingenua de los grandes asuntos, como por ejemplo Verdad y Bondad, Justicia y Belleza, etc.

***

(Suplementos culturales)

Lógicamente, sin tiempo para la lectura de los acostumbrados suplementos culturales, aunque el de Abc trae hoy la interesante cuestión -a priori- acerca de las ciudades del presente y del futuro, acerca de las megalópolis: Nueva York Vs. Shanghai (en resumen). Sin que yo conozca ni poco ni mucho el tema, ocupado como estoy con las grandes cuestiones, me da la impresión de un cierto asentamiento de la jerga postmoderna en el terreno de la reflexión política: pues por esa razón interesan las ciudades. Me explico (a mí): si Nueva York se termina -ahora- como un simulacro de sí misma, si Shanghai se define, a su vez, como un remedo neoyorkino, el observador (el que lee, el que piensa) no sabe a qué atenerse acerca de lo que sigue siendo esencial: el funcionamiento interior de las ciudades, mucho más tradicional y resistente que lo que deja suponer la capa estética superficial. A este respecto, comenzaremos por preguntarnos qué tipo de relaciones hay en Nueva York y qué tipo de relaciones se dan en Shanghai.

Igual soy algo injusto con los textos en Abcd de D. Rodríguez y F. Castro Flórez, porque aunque no aportan ninguna solución sí puede que traigan el problema a un primer plano, con tal de que el lector sea capaz de reflexionar (una vez que no esté cansado, como lo estoy yo ahora), lo que es mucho más importante.

***

Dejo pendiente el tema de mi apatía, o de mi nerviosismo monotemático; así como el retrato de mi querida oficinista (que es una observación sintética que voy tejiendo en los paseos diarios).

No hay comentarios: