El platonismo estaba en aquellos dorados aires griegos que respiraron los primeros grandes teólogos griegos. (Chesterton, Santo Tomás de Aquino)
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
29 de febrero de 2020
Platonismos
28 de febrero de 2020
Encuentra referencias a K., en Juan Nuño, on Borges (V. gr.: "En Kafka es más bien la condición judía la que domina toda su obra, condición conveniente, rebuscada y artísticamente escondida", p. 9), que el exhaustivo investigador no ha referenciado. Algo es algo, se dice el modesto recolector de hierbas pretéritas.
27 de febrero de 2020
26 de febrero de 2020
Entresaco estas expresiones (traducidas, de las Confesiones) de San Agustín, que no es mal escritor, aunque sea antiguo y de la Iglesia:
...resplandece en mi alma una luz que no se desvanece en el espacio
...resuena una voz que el tiempo no arrebata
...se huele un perfume que el viento no se llevaTrata del amor de Dios, pero trata de todos.
24 de febrero de 2020
Darwinismo de bar
Hace falta algo que se lleve al 65 por ciento de la población, y que queden los buenos. En su honor debemos decir que el arbitrista no se contaba entre los supervivientes.
Ubi?
¿Qué se hizo de aquel viceministerio para la Suprema Felicidad Social del Pueblo Venezolano, de 2013? ¿No podrían un gobierno europeo inspirarse en esa idea?
Vindicación del ser y de los años
Que fácil transita el hombre del rostro a las cenizas
El rostro quiere perderse: tiene la consistencia del humo, soñado entre nieblas. Pero la materia perdura. Lo mismo que el sol y los límites de la tierra. Así se entretienen los seres: fijando un terreno y la obligación de cuidarlo. Cada generación debe, al fin, señalar la vanidad de los empeños, del rostro, el trabajo y el lenguaje. Resta la materia, queriendo decir de manera más viva que con palabras volanderas.
El rostro quiere perderse: tiene la consistencia del humo, soñado entre nieblas. Pero la materia perdura. Lo mismo que el sol y los límites de la tierra. Así se entretienen los seres: fijando un terreno y la obligación de cuidarlo. Cada generación debe, al fin, señalar la vanidad de los empeños, del rostro, el trabajo y el lenguaje. Resta la materia, queriendo decir de manera más viva que con palabras volanderas.
23 de febrero de 2020
Hemerotecas
-Qué hace ahí ese crucifijo?
Sus colaboradores le explicaron que era allí donde tenían que jurar el cargo los 1.298 nuevos policías y que por eso, junto a la cruz, había un ejemplar abierto de la Constitución. Fernando Grande-Marlaska, que solo unos días antes había dejado su puesto como magistrado en la Audiencia Nacional para incorporarse al primer Gobierno de Pedro Sánchez, dictó entonces una sentencia rápida:
–Quítenlo. (En El País, hoy)Habrá a quien, aun sustancialmente indiferentista, esta claridad en la determinación, la taxativa resolución "sin pena ni miedo", sí que le produzca un poco de zozobra.
22 de febrero de 2020
21 de febrero de 2020
Trabaja, no piensa, o lo hace en conceptos inaprehensibles, esos que se fijan en inexistentes engramas.
Es mediodía y es verano, mientras el niño contempla con estupor el mundo desde la ventana. Huele a tierra y a madera seca. Ni una nube. La quietud de la hora solo la quiebra el canto de una cigarra
Es mediodía y es verano, mientras el niño contempla con estupor el mundo desde la ventana. Huele a tierra y a madera seca. Ni una nube. La quietud de la hora solo la quiebra el canto de una cigarra
20 de febrero de 2020
Vindicación del padre
Sufren -sueño y frío-, las tardes ya son muy cortas y anochece demasiado pronto. Temen a la oscuridad. Eso quieren decirse cuando se miran entre silencio y gruñidos. Lo dirán milenios después en las lenguas explotadas en Babel...
Milenios después, luego de tantos eones que casi no hay arena para llenar los relojes, un hombre se afana silencioso al mediodía (él nunca oyó ni de Nietzsche ni de Millet)..
Milenios después, luego de tantos eones que casi no hay arena para llenar los relojes, un hombre se afana silencioso al mediodía (él nunca oyó ni de Nietzsche ni de Millet)..
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