30 de abril de 2009

Antígonas


Nos ilusionamos con Borges ganados a golpes de domingo y periódico + 12, 90, en sustitución de la quiniela que nunca llega y del fútbol que no trae los goles al gusto de los pobres (soy polaco y tengo miedo)---

Nos ilusionamos creyendo en la virtud de las lenguas que casi desconocemos, imaginando que a su través la leyenda de la mujer piadosa, que se vertió en griego por primera vez, nos ha de entregar una riqueza interpretativa mayor; y así antes de la muerte seremos un poco más inteligentes, habiendo decidido si Creonte después de todo, o si siempre Antígona...

Fuente (Britannica Global Edition, vol. 2)

Asepsia, 29 de abril

El proceso de análisis que practicamos en nuestra carne no tiene por qué arrojar siempre un resultado satisfactorio, a nuestra satisfacción. Nosotros no ejercemos una labor de misericordia.

Así que nosotros no somos para el mundo (sociedad), ni éste es para nosotros. Quizás sea mejor de esta manera.

Queda un resto de lenguaje, sin memoria, que es como una delgada carne que nos mantiene entre los vivos.

Sueltos

¿Por qué no adoptar el punto de vista acerca de Nietzsche como un ser bondadoso? Nunca es mentada la persona en el texto que denuncia; porque se denuncia lo gregario, el valor colectivizado, el lenguaje---

Nobleza y clase: nunca te bajes de ahí---

Quiero mi bajeza: el cariño que nace de la familiaridad---

No es poca cosa el sofisma del aprender a aprender, ni el del enseñar a enseñar: de esta pretensión metacognitiva, que preside el conflicto socrático vs. la sofística bebe la práctica de una técnica secreta, más o menos, con la que convencer a los domesticados. A la política me refiero y a sus terrenos anejos…

Cuando sueño el lenguaje se me da, y el orden de las ideas. Qué difíciles son mis mañanas: el orden soñado no me ha dejado descansar---

Quiero no hacer daño, y empezar así a contarte: “Sobre la ciudad de Tebas un cúmulo de desgracias inexplicables se cernía…” Quiero ser tu narrador.

Mi falta de memoria no me hace mejor ni peor. Pertenece a mi intento de olvidar un pasado que no es mío, al proyecto de edificar mi soledad. No debe extrañarte que siempre parezca un mucho fuera de sitio. No soy distraído: parcelo mi desgracia---

29 de abril de 2009

Finitudes

G. Bataille, Sobre Nietzsche, Taurus, 1989, p. 68. ¿Para cuándo una reed. de este libro necesario?

Digamos solamente -yo realmente puedo decir muy poco- que el lenguaje muestra la norma, lo racional y razonable. Con lo cual la definición de una razón (como facultad común) vaticina un territorio, el del artista (creo que escribe Nietzsche), en el cual peligran las facultades mentales y la vida social tranquila. Para lo que están los manicomios y las cárceles, en las que guardar a los delincuentes y a los locos. Cabe preguntarse de qué exceso de la razón guardan las escuelas. ¿No estamos en lo mismo? ¿No estamos en el terreno del poder disciplinante?

Como pequeñoburgueses liberales hablamos y escribimos, sin embargo. No nos hacemos esperanzas verdes. O sea, que hemos pensado que no queremos ser imbéciles del todo y concebirnos como hombres progresivos. Progresivas, las lentes. Así mis ojos piensan en encontrarse.

***

Sobre Wittgenstein, de Wittgenstein.

A pesar de toda la m... del mundo, hay palabras que nos hacen felices, y Wittgenstein sostuvo algunas---

28 de abril de 2009

Agnóstico

En esta realidad viviente –lo único que conocemos, aparte de lo que nos enseñan en los templos los domingos-, nada se comprende. La herida del amor, por ejemplo, nos pone en contacto con lo más repulsivo, al saber que nada hay más distante que los cuerpos, nada más abominable para el individuo (Canetti, Bataille).

Así, damos en pensar en la catedral que erigió Platón, hecha de puro cristal de ideas, de la más objetiva transparencia que se ha inventado el mundo, para eternizar el amor hecho ya imposible, a partir de entonces, por la muerte de Sócrates maestro. La osamenta de Platón, que ya es nada, tal como si Platón nunca hubiera estado, la ausencia de cualquier rastro de su vida, la desaparición de todo lo que no sea el texto, no impiden para nada que vayamos a ese templo de las ideas: estamos convencidos de que por nuestra insuficiencia, desazón, asco, enfermedad, etc. lo necesitamos.

Davos, entre nosotros

Entremos a ver...

Constante

A través de los libros, de un reflejo más pálido incluso que la idea que gobierna la intención de la mano que escribe, en razón de esa palidez que mucho ha se olvidó de la vida, se comprende, sin embargo, que una misma cuestión está presente en aquello que consideramos: la fuerza. Sea crueldad de una legislación de facto sobre el corazón de las personas (en Antígona, aunque la ley divina de la conciencia moral nos parezca igual o más disolvente), sea en el extremismo homicida de la columna anarquista y sus nombres de condenados (Franz Borkenau, El reñidero español). Sea, asimismo, en lo que escribe Nietzsche y en lo que escriben sobre Nietzsche tantos otros conmovidos por la ley de la fuerza entre los hombres.

27 de abril de 2009

Antígona

... pero la piedad arraiga básicamente en el corazón...

... ninguna ley positiva puede evitarlo...

... Antígona es inocente: su culpa legal es meramente abstracta. Se puede borrar, olvidar. La inocencia no. El corazón no: la conciencia de abajo, de la sangre; no la ley cerebral.

Desilusión

Quien quiera hacerse una memoria histórica contrarreloj, que haga el favor de leer lo que escribe Franz Borkenau (El reñidero español) sobre las razzias anarquistas de Durruti, et alii. Verá, si se muestra capaz de ejercitar su condición de lector moral (si no, no), que las convicciones de libertad total no excluyen la administración del crimen. Que la libertad que yo proclamo sin cortapisas del estado demoníaco, de izquierdas o derechas, a ti no te afecta, pues tus actos, tu karma, ya te han condenado para siempre y yo (ácrata) no te perdono. Que lean, que lean...

Borgerías

Cansado de soñar, soñaba cada domingo, en el paseo largo al kiosko a recoger la última entrega de la Enciclopedia Británica, que un Borges se iba abriendo paso en su interior, que tampoco a él le iban a pasar de largo los arquetipos.

Que escriban otros...

For instance:

El análisis es la perdición de la inteligencia, y a la postre el más oscuro y esclavizador irracionalismo (el que no se autoexperimenta conscientemente): ¿qué se encuentra siempre al final de la reducción inteligente de cualquier idea o situación? Nada. La verdad indiscutible e incomprensible de la vida. Qué hace la mente analítica en este momento: presa del pánico cae indefensa en las leyes de lo correcto, sea el sentido común o la tradición moral o religiosa. No entiende y sufre el analítico que a su honestidad intelectual, que a su frío e inteligente proceder, no le corresponda al final como premio la 'cuadratura del círculo' y un alma beatificada.

Crepúsculo

Ni luces ni oscuros fondos libran al ser humano de la conciencia firme de ser un miserable. Ni la cotidianidad ni los textos. Ni las sonrisas de las que huimos, incapaces de resistirlas.

26 de abril de 2009

Franz Borkenau


A veces, no obstante, no es la guerra de todos contra todos la que ocupa el pensamiento...

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Miedo:

De él salen grandes razonamientos. Leyes duras y una consideración de los actos humanos sub specie aeternitatis...

Desaparece la humanidad con un significado compasivo. Queda la defensa del beneficio propio, como un mínimo que nos iguala y nos legitima. La ley vincula un universo de intereses comunes, y la posibilidad de defenderlos.

Basta, para pensarlo, con ser un poco asustadizo. De carácter tímido. Un yo.
***
La moral:
Oh, la moral! Ese vientecillo suspendido y que viene de repente no se sabe de dónde, para hacernos sentir miserables.

Señor, aparta de mí...

Si el RM tiene que ganar la Liga, que así sea...

Pero mis pecados no son tan grandes como para que me envíes los comentarios de Valdano...

Reaccionario

Hay algo peor que los periodistas y los políticos: los ciudadanos. Éstos no tienen disculpa, manifiestan su insensatez libremente, sin beneficio a cambio.

Manuel Chaves Nogales

A sangre y fuego:

Los personajes, tan de Unamuno ellos, se emancipan de la voluntad del narrador. El tiempo se emancipa igualmente: no hay eternidad. Hay exilio. Que así sea...

Amén porque Chaves Nogales, pequeñoburgués liberal, individuo de esa tercera España que no pudo ser ni es, huyó asqueado de todo y de todos, para no tributar su carne (mártir) en el altar sacrificial de la mucha estupidez. Para no dar alimento a los bestias (Héroes, bestias y mártires de España es el subtítulo del libro), uno más para la muerte indiferente.

Realmente se precisa mucha estupidez para que la crueldad gobierne de tal manera las acciones, para que se entronice de tal modo que el asesinato muestre ser el instrumento mejor para resolver los conflictos.

Conflicto, un simple disenso, una diferencia de pareceres, la trayectoria vital pasada bastaba para que los religiosos portavoces de las banderías dieran el pasaporte, sin escrúpulos morales. Sobre esta maldad suelta, sobre tanta sangre regando la tierra, ¿cómo se va a hacer país ni memoria?

Ps. El prólogo de Chaves Nogales es trágico, hermosísimo, devastador.

25 de abril de 2009

Para qué van a venir solas!

Economías, pandemias...

Jinetes...

"Hay que estar preparados para lo peor. La situación es muy grave y estamos muy preocupados", afirma la directora en funciones de salud pública del Centro de Control y Prevención de Enfermedades

Eternidad

Una tarde calurosa de final de abril, en la terraza de un bar al borde la curva de la carretera que atraviesa el lugar, una persona solitaria y madura lee, sentado en una de las mesas, lo que escribe B. a propósito de N., más que sobre N. Soledad y acción, ha venido pensándolo por el camino que le ha llevado hasta allí, rompen, a su modo cada una, la totalidad prevista por el ser humano. Claro que tampoco la invasión de la otra intimidad por uno, y la de uno por otros, lo liberan de su desgarro e insuficiencia. En un momento Bataille se dirige a él, al hombre (sí) sentado: para escribirle que le comunica su pasión, la que le mueve en la vida y la que le ha hecho escribir sobre Nietzsche. Pero yo (sí) siento que un libro no va a ser lo mismo que una epístola, y que lo que no pueden arreglar la comunión erótica o sacrificial, el cierre de la herida, no lo va a solucionar tampoco la ficción de una proximidad a través del libro, suponiendo que hay un más allá del libro que impacta en el corazón del lector.

Ángelus neonovus


G. Bataille, Sobre Nietzsche, Taurus, 1989, p. 32, trad. de F. Savater. ¿Para cuándo una reedición de este clásico de la literatura nietzscheana?

Round about brain

Al llegar a la rotonda, la conciencia gira.

Ni tan siquiera vuelve sobre sus pasos: lo que supondría que por lo menos contara con otro curso alternativo de acción.

Ha entrado en el círculo, el tiempo entero lo ocupa la consecuencia de sus actos.

Duplicada: el encadenamiento inextricable del fenómeno se corresponde con exactitud a las dudas de su inteligencia inmóvil (pues el círculo del movimiento nos representa a los humanos la eternidad siempre igual).

Esta constancia del giro, que ocurre dentro del cerebro, pero que sale a la torpeza automática del cuerpo, designa la culpa. Lo es, la manifiesta---