7 de julio de 2011

En fin...

Quien no tiene que ocultarse no tiene por qué mendigar. Amén y adiós. Nos pilla ya mayores para tener que avergonzarnos de ciertas materias...

Ya está bien de preocupaciones que no conducen a nada.

***

El espejo nos dirá la edad, no el deber de apartarnos e invisibilizarnos a demanda. Rareza no es más que una palabra. Un espejo: esta vez opaco.

Más tarde: En rigor no hay espejos transparentes. Eso serían ventanas. Por asimilación o afinidad entiendo que esa transparencia que aplico a la palabra ("rareza", en este caso), igual que si esta fuera un espejo al que dirigir la mirada, tiene que ver con la docilidad de esa misma palabra para señalar solamente aquello que menciona. Un significante que apunta a un significado, uno nada más, sin connotaciones o implicaciones circulando por ahí...

Hace demasiado calor...

No hay comentarios: