8 de julio de 2011

Libertario

Manuel Chaves Nogales estaba obsesionado con la imposibilidad del comunismo en España, mayormente en Andalucía. El colectivismo y estatalismo bolcheviques no tenían nada que hacer frente a una mentalidad ácrata que los mismo que afectaba a los braceros podía llegar incluso a contagiar a los señoritos propietarios de tierras. Acerca de la mítica formación de la mentalidad anarco-sindicalista, del cómo surgió el primer anarquista andaluz en las callejas de Córdoba, el periodista sevillano nos ofrece un extraordinario texto, que conjuga de maravilla las atmósferas expresionistas, esperpénticas y lorquianas. Calles estrechas y opresivas donde el hombre se magnifica tanto como las sombras a la luz de la luna, tabernas recónditas, alguien a quien se le calienta la boca con proclamas revolucionarias, un ingenuo que le escucha y sale convencido a la calle, los cañones de los fusiles de la Guardia Civil, también amplificados, etc. (Vid. Cuatro historias de la República, op. cit., pp. 381-382)

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