(Estar sobre aviso siempre lo estamos, lo estuvimos; no vayamos a decir que no)
Qué difícil la ecuanimidad,
cuando vienen las duras,
y no se está por encima de ninguna melé,
por debajo de todo,
hasta de uno mismo,
en el inframundo.
Entonces la obligación de ser ecuánime se presenta con mayor urgencia y necesidad, en proporción inversa a las ganas y al ánimo. Que así sea.
Ps. Quien no tenga cura para confesarse, que tenga blog y la lengua un poco suelta. Calor horrible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario