7 de julio de 2011

Diario íntimo, II

(Estar sobre aviso siempre lo estamos, lo estuvimos; no vayamos a decir que no)

Qué difícil la ecuanimidad,
cuando vienen las duras,
y no se está por encima de ninguna melé,
por debajo de todo,
hasta de uno mismo,
en el inframundo.

Entonces la obligación de ser ecuánime se presenta con mayor urgencia y necesidad, en proporción inversa a las ganas y al ánimo. Que así sea.

Ps. Quien no tenga cura para confesarse, que tenga blog y la lengua un poco suelta. Calor horrible.

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