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12 de noviembre de 2010
Hilos
Me faltaba encontrar el argumento de una novela de Durrell, del Cuarteto... Es lo que me faltaba. O sea: que no razono tan mal. Ni razonan tan mal.
Este hombre con algo de divino...
Fedón
¿No habéis sabido nada de su proceso ni de las cosas que ocurrieron?
Equecrates
Sí; lo supimos, porque no ha faltado quien nos lo refiriera; y sólo hemos extrañado el que la sentencia no hubiera sido ejecutada tan luego como recayó. ¿Cuál ha sido la causa de esto, Fedón?
Fedón
Una circunstancia particular. Sucedió que la víspera del juicio se había coronado la popa del buque que los atenienses envían cada año a Delos.
(…)
Equecrates
¿Y qué pasó entonces? ¿Qué dijo, qué hizo? ¿Quiénes fueron los amigos que permanecieron cerca de él? ¿Quizá los magistrados no les permitieron asistirle en sus últimos momentos, y Sócrates murió privado de la compañía de sus amigos?
Fedón
No; muchos de sus amigos estaban presentes; en gran número.
Equecrates
Tómate el trabajo de referírmelo todo, hasta los más minuciosos pormenores, a no ser que algún negocio urgente te lo impida.
Fedón
Nada de eso; estoy desocupado, y voy o darte gusto; porque para mí no hay placer más grande que recordar a Sócrates, ya hablando yo mismo de él, ya escuchando a otros que de él hablen.
Equecrates
De ese mismo modo encontrarás dispuestos a tus oyentes; y así, comienza, y procura en cuanto te sea posible no omitir nada.
Fedón
Verdaderamente este espectáculo hizo sobre mí una impresión extraordinaria. Yo no experimentaba la compasión que era natural que experimentase asistiendo a la muerte de un amigo. Por el contrario, Equecrates, al verle y escucharle, me parecía un hombre dichoso; tanta fue la firmeza y dignidad con que murió. Creía yo que no dejaba este mundo sino bajo la protección de los dioses, que le tenían reservada en el otro una felicidad tan grande, que ningún otro mortal ha gozado jamás otra igual; y así, no me vi sobrecogido de esa penosa compasión que parece debía inspirarme esta escena de duelo. Tampoco sentía mi alma el placer que se mezclaba ordinariamente en nuestras pláticas sobre la filosofía; porque en aquellos momentos también fue este el objeto de nuestra conversación; sino que en lugar de esto, yo no sé qué de extraordinario pasaba en mí; sentía como una mezcla, hasta entonces desconocida, de placer y dolor, cuando me ponía a considerar que dentro de un momento este hombre admirable iba a abandonarnos para siempre; y cuantos estaban presentes, se hallaban, poco más o menos, en la misma disposición. Se nos veía tan pronto sonreír como derramar lágrimas; sobre todo a Apolodoro; tú conoces a este hombre y su carácter.
Aquí.
¿No habéis sabido nada de su proceso ni de las cosas que ocurrieron?
Equecrates
Sí; lo supimos, porque no ha faltado quien nos lo refiriera; y sólo hemos extrañado el que la sentencia no hubiera sido ejecutada tan luego como recayó. ¿Cuál ha sido la causa de esto, Fedón?
Fedón
Una circunstancia particular. Sucedió que la víspera del juicio se había coronado la popa del buque que los atenienses envían cada año a Delos.
(…)
Equecrates
¿Y qué pasó entonces? ¿Qué dijo, qué hizo? ¿Quiénes fueron los amigos que permanecieron cerca de él? ¿Quizá los magistrados no les permitieron asistirle en sus últimos momentos, y Sócrates murió privado de la compañía de sus amigos?
Fedón
No; muchos de sus amigos estaban presentes; en gran número.
Equecrates
Tómate el trabajo de referírmelo todo, hasta los más minuciosos pormenores, a no ser que algún negocio urgente te lo impida.
Fedón
Nada de eso; estoy desocupado, y voy o darte gusto; porque para mí no hay placer más grande que recordar a Sócrates, ya hablando yo mismo de él, ya escuchando a otros que de él hablen.
Equecrates
De ese mismo modo encontrarás dispuestos a tus oyentes; y así, comienza, y procura en cuanto te sea posible no omitir nada.
Fedón
Verdaderamente este espectáculo hizo sobre mí una impresión extraordinaria. Yo no experimentaba la compasión que era natural que experimentase asistiendo a la muerte de un amigo. Por el contrario, Equecrates, al verle y escucharle, me parecía un hombre dichoso; tanta fue la firmeza y dignidad con que murió. Creía yo que no dejaba este mundo sino bajo la protección de los dioses, que le tenían reservada en el otro una felicidad tan grande, que ningún otro mortal ha gozado jamás otra igual; y así, no me vi sobrecogido de esa penosa compasión que parece debía inspirarme esta escena de duelo. Tampoco sentía mi alma el placer que se mezclaba ordinariamente en nuestras pláticas sobre la filosofía; porque en aquellos momentos también fue este el objeto de nuestra conversación; sino que en lugar de esto, yo no sé qué de extraordinario pasaba en mí; sentía como una mezcla, hasta entonces desconocida, de placer y dolor, cuando me ponía a considerar que dentro de un momento este hombre admirable iba a abandonarnos para siempre; y cuantos estaban presentes, se hallaban, poco más o menos, en la misma disposición. Se nos veía tan pronto sonreír como derramar lágrimas; sobre todo a Apolodoro; tú conoces a este hombre y su carácter.
Aquí.
Escriben
Hay tal grado de refinamiento, se hila tan fino en la filosofía, que no pueden ser verdaderas sus conclusiones. La vida es caótica, como el universo, y no cabe en ninguna teoría. (José Miguel Ridao)
A destajo escolar
Museos... y luego un texto de Platón.
... este terrible sol de noviembre y un vacío interior: un agujero, una hendidura en la piel.
***
La inteligencia consiste en esperar al segundo siguiente: no (me) cabe pensar otra cosa. Sin embargo la inteligencia brilla por su ausencia en el mundo. No del todo, afortunadamente.
... este terrible sol de noviembre y un vacío interior: un agujero, una hendidura en la piel.
***
La inteligencia consiste en esperar al segundo siguiente: no (me) cabe pensar otra cosa. Sin embargo la inteligencia brilla por su ausencia en el mundo. No del todo, afortunadamente.
11 de noviembre de 2010
Tú
Esta magnífica suficiencia con la que sostienes la mayor barbaridad no es, en el fondo, más que eso: una ficción conveniente, con la que, además y esto te salva en parte, no quieres impresionar a nadie.
Lo que se parece
Cada vez que me manifiesto asertivo acabo pensando que he quedado como un estúpido. Igual no lo soy del todo, en la medida en que dudo, en que me someto a la ironía.
10 de noviembre de 2010
Mr. Scrooge a la vuelta de la esquina
Mi continuo malhumor, ¿táctica o estrategia? Quizás no: maniobra de desconocimiento, más bien.
Rilkeana mente
Conocía la rosa de hierro, aunque era del mismo color. Las espinas hacían más daño, aunque las heridas sanarían. ¿Por qué me puse a dispersar estos falsos pétalos, envoltorios, palabras, sonrisas, etc., que no hacen más que crear un entorno de niebla en el par de pensamientos que yo tengo claros?
Escriben, y son mayores
Y sentados en una mesa observamos la vida pasar. Gente que pasea por la acera, embutida en unos abrigos de cortesía, porque realmente no hace frío. Jóvenes que lo son y que lo demuestran. Amigos que pasean sin rumbo concreto. Gente sola, que camina sola y que se encuentran con otros en los semáforos. La ciudad, en una palabra. Donde todo el mundo vive acompañado y sin embargo todos nos sentimos tan solos. (Detrás de la tiza)
Trascendental de la conducta, II
(O perhaps une boutade)
No conozco metafísica superior a la de mis macarrones. (Siempre que no se me quemen, claro, por ponerme a escribirlo. Ironía, un enxiemplo della.)
No conozco metafísica superior a la de mis macarrones. (Siempre que no se me quemen, claro, por ponerme a escribirlo. Ironía, un enxiemplo della.)
Imperativo de realidad
Nunca llueve a gusto de casi nadie...
... y yo estoy hoy muy cansado. El viento...
... y yo estoy hoy muy cansado. El viento...
Trascendental de la conducta
Quien juega quizás no llegue a vivir plenamente (¿quién llega?), pero quizás logre evitar que lo tomen por estúpido, y que como estúpido lo traten y se sienta---
Saliniana un peu (seulement) canaille
Cómo me va a distraer lo que dices de lo que eres si hablas a medias, y ese hablar a medias me fuerza a interpretar, a pensar en las mentiras y en aquello que no eres... ¿Cómo, dime?
9 de noviembre de 2010
¿Quién puede resistirse a esta divina curiosidad?
Equecrates
-Fedón, ¿estuviste tú mismo cerca de Sócrates el día que bebió la cicuta en la prisión, o sólo sabes de oídas lo que pasó?
Fedón
-Yo mismo estaba allí, Equecrates.
Equecrates
-¿Qué dijo en sus últimos momentos y de qué manera murió? Te oiré con gusto, porque no tenemos a nadie que de Flionte vaya a Atenas; ni tampoco ha venido de Atenas ninguno que nos diera otras noticias acerca de este suceso, que la de que Sócrates había muerto después de haber bebido la cicuta. Nada más sabemos.
Fedón
-¿No habéis sabido nada de su proceso ni de las cosas que ocurrieron?
...
Aquí.
-Fedón, ¿estuviste tú mismo cerca de Sócrates el día que bebió la cicuta en la prisión, o sólo sabes de oídas lo que pasó?
Fedón
-Yo mismo estaba allí, Equecrates.
Equecrates
-¿Qué dijo en sus últimos momentos y de qué manera murió? Te oiré con gusto, porque no tenemos a nadie que de Flionte vaya a Atenas; ni tampoco ha venido de Atenas ninguno que nos diera otras noticias acerca de este suceso, que la de que Sócrates había muerto después de haber bebido la cicuta. Nada más sabemos.
Fedón
-¿No habéis sabido nada de su proceso ni de las cosas que ocurrieron?
...
Aquí.
La ciudad
Visita vespertina a la ciudad de A. Un libro de Paul Celan: Amapola y memoria, Hiperión. Y la obligación de releer yo el Fedón y la Apología platónicos, libros que recomiendo (creo que con excelente criterio).
La ciudad, lo inevitable: el carácter, la foto de infancia y un juguete (un cochecito) con la posición invertida, y la proclamación tempranísima de una vocación absurda, de lo que soy desde hace un lustro. ¿Qué significa?
K. K., la ciudad.
La ciudad, lo inevitable: el carácter, la foto de infancia y un juguete (un cochecito) con la posición invertida, y la proclamación tempranísima de una vocación absurda, de lo que soy desde hace un lustro. ¿Qué significa?
K. K., la ciudad.
Tarde, noche y mañana
No/Me gusta esta brisa que arranca los aleros.
***
La diplomacia española debe ser única en el mundo.
***
La diplomacia española debe ser única en el mundo.
8 de noviembre de 2010
Dickinson
¿Decir que no es ya un decir que sí y para siempre? ¿Qué significa que "la puesta de sol en la noche- es algo natural"? Un verso que leo al azar cuando camino y abro el libro por la p. 81*. Ah, sí! He terminado de leer y ahora lo entiendo: el orden natural de los sucesos, la sumisión a la cadena de las causas y de los efectos. Cada cosa en su tiempo, y el amor para los jóvenes.
* Emily Dickinson, Poemario mínimo, Alhulia, 2000
* Emily Dickinson, Poemario mínimo, Alhulia, 2000
Questions
¿De qué lugar, del mundo de los muertos o los padres, vienen los rosales, los pétalos destinados a desaparecer entre las hojas de los libros?
I´m a man
Un hombre, decís. Pero, ¿qué es un hombre? Yo no lo tendría por tal si no ha conocido la angustia, las alas de plomo (sí, tener alas, como todos los hombres, pero alas trabajando contra el vuelo). Yo no diría que lo conozco si lo que queréis es referiros a alguien que no ha recorrido (?) las plazas públicas, los bancos desiertos de noviembre, una vez que el sol ha abandonado el mundo en esta parte que suscribe. Si no tenéis en mente a alguien que en su mente piensa pensamientos. No hay nadie por las calles, solo este conocido que pasea y divaga, y piensa porque escribe y escribe porque piensa. No podría, ahora, hacer algo diferente a dar curso libre a sus pensamientos y escribir. Escribir como quien respira. Sin pensarlo. Como quien alienta, sin querer ir má allá. (En su caso, escribir no pertenece a los museos ni a los visitantes de los museos; deslizar las manos por el papel lo debe a a la fisiología pura.) Un hecho en el mundo, brutal y desnudo, sin más valor que el martirio: detrás de la barra, la camarera (¿brasileña?) que juega al dominó con el hombre maduro que es como yo, que escribo sobre el hombre desconocido. En la mesa de al lado una pareja de muchachos se entrega la ficción o inexactitud del amor.
El martirio es la vida en las ciudades pequeñas, al llegar noviembre y haberse puesto el sol y volverse las noches interminablemente largas. ¿Se reconoce que decirlo es un menester sagrado, un regalo o un don que no es nada sencillo? Yo soy el hombre que escribe y casi estaría tentado de decir que soy el honmbre que desconocéis, y hasta todo aquello que veo o que finjo. Pero como, en el fondo, solamente digo verdades, te gusta esto que lees.
El martirio es la vida en las ciudades pequeñas, al llegar noviembre y haberse puesto el sol y volverse las noches interminablemente largas. ¿Se reconoce que decirlo es un menester sagrado, un regalo o un don que no es nada sencillo? Yo soy el hombre que escribe y casi estaría tentado de decir que soy el honmbre que desconocéis, y hasta todo aquello que veo o que finjo. Pero como, en el fondo, solamente digo verdades, te gusta esto que lees.
No me gusta
No me gusta que se me olviden los títulos ni los nombres, que es lo más difícil de encontrar en nuestro trato con las cosas. Adán en el paraíso: éste fue el título que quise poner esta mañana a mi saliniana que reprocha.
El Aaiún, dóxa
¿La repetición de la noticia crea la noticia?
Tinduf, Tiananmén, Timisoara...
¿Se entiende bien lo que escribo?
Tinduf, Tiananmén, Timisoara...
¿Se entiende bien lo que escribo?
Ich liebe, XII
Prosa o verso, da igual. Eros y thánatos gobiernan la vida de los seres, y su condición ficticia (la de la muerte bastante menos) en nada empece la consideración de que son las únicas fuerzas que gobiernan el mundo, aunque sean irreales, y que nada grande se ha hecho ni se hará jamás si no es con una pasión, aunque sea insana. ¿Importa realmente que esta llamada no encuentre eco?
Pasión y muerte
Se escribe con bala; se piensa con eso.
Si no se escribiera a vida o muerte (fingidas), ¿seríamos dignos de que tú nos leyeras? Creo que no, que te darías cuenta de que pierdes el tiempo. Pero ahora no, ahora alguien habla en serio (fingiéndolo).
Si no se escribiera a vida o muerte (fingidas), ¿seríamos dignos de que tú nos leyeras? Creo que no, que te darías cuenta de que pierdes el tiempo. Pero ahora no, ahora alguien habla en serio (fingiéndolo).
Phrónesis en un sentido postmoderno o líquido, pero phrónesis al fin
La inteligencia consiste en suspender la ejecución de la decisión. Siempre un segundo después, déjala siempre para un segundo después. Lo que haces, lo que dices...
Me repito.
Me repito.
Divagación de la mañana
Lo que dices nunca nos puede distraer de lo que eres: esta magnífica frivolidad tuya, la prestidigitación, las trampas, estos juegos de manos... El desprecio es poco; la indiferencia es lo obligado.
Ich liebe, XI
... Y que no tuviera yo miedo de esta ciudad, donde anida la existencia descarnada---
Ni al entrar por la ancha puerta y ver la plaza nueva, erigida en terreno santo---
Este sol de noviembre que no nos esperábamos me llevaba a mí en paz por las calles enlosadas. Apenas había alguien que llevaba flores...
Ni al entrar por la ancha puerta y ver la plaza nueva, erigida en terreno santo---
Este sol de noviembre que no nos esperábamos me llevaba a mí en paz por las calles enlosadas. Apenas había alguien que llevaba flores...
7 de noviembre de 2010
Una convicción privada (que deja de serlo)
Nos confesamos sin problemas con aquellas personas de nuestro pasado con las cuales cerramos una historia o un trecho de nuestra vida. Parece que el tiempo interpuesto, entre su marcha y la conversación actual, genera confianza. Una ficción, sin duda. Puesto que el ruido se acalla (ellos se fueron), habrán de comprendernos, pensamos. Será obligatorio, sin embargo que, en tanto destinatarios de nuestra sufrida comprensión (sic), esas mismas personas, vueltas al presente, a nuestra vida vigente, se transformen en otros tantos peligros. Extraigamos, no obstante, una conclusión positiva: nubes y ruido dejan paso.
C. 2010
Cuando uno se muestra cansado del mundo, igual es el mundo el que está cansado de uno.
***
Wallace Stevens es para mí un descubrimiento extraordinario. Algo inconveniente, también, dado que me confirma mis intuiciones más sombrías. Este señor abogado, ejecutivo de su empresa y poeta de Pensilvania, veraneante (?) ocasional en los Cayos de Florida, no debía estar pensando en mí ni en nadie en concreto cuando escribía esos versos terribles, aparentemenete secos, en los que se dialectiza sobre imaginación y realidad, sobre la cosa del poema y sobre muchas otras cosas. Debía estar pensando en todos, por debajo o por detrás de su vida gris y cómoda; la existencia que él llevaba o yo pienso que llevaba. Por eso me inquieta...
***
Wallace Stevens es para mí un descubrimiento extraordinario. Algo inconveniente, también, dado que me confirma mis intuiciones más sombrías. Este señor abogado, ejecutivo de su empresa y poeta de Pensilvania, veraneante (?) ocasional en los Cayos de Florida, no debía estar pensando en mí ni en nadie en concreto cuando escribía esos versos terribles, aparentemenete secos, en los que se dialectiza sobre imaginación y realidad, sobre la cosa del poema y sobre muchas otras cosas. Debía estar pensando en todos, por debajo o por detrás de su vida gris y cómoda; la existencia que él llevaba o yo pienso que llevaba. Por eso me inquieta...
C. 1980
Conocí entonces, yo era tan joven, al hombre delgado, en el local que regentaba. Alto, bien parecido, tranquilo. De los que deben gustar antes de que los abandonen. A causa de su exceso de tranquilidad, justamente. Del riesgo que se ve en la mirada de otros. Pero, ¿qué riesgo, Dios mío? El otro era mucho peor, los nervios en ninguna parte, y todos los días y a todas horas acodado en la barra... Esta noche vi de nuevo al hombre delgado, mayor, más que mayor viejo, rendido. Lo vi mientras abría la puerta de su casa y de su abandono. Me miró un momento, yo estaba al otro lado de la calle, mientras él entraba en el portal. ¿Sabía acaso que yo sabía? Aunque yo no conozca los hechos, yo conozco el hundimiento. Esto que yo sé se transparenta en los pasos que se dan aunque la luz sea escasa y uno tenga prisa por entrar.
Phaineszai
Moviendo un poco la cabeza a la izquierda, desviando los ojos de la pantalla del ordenador y mirando oblicuamente a través de la ventana del salón veo como a cincuenta metros, al otro lado de la carretera, el movimiento de las copas de las palmeras. El sonido que produce el aire debe ser el mismo que el que entra por las grietas de la persiana de la habitación interior, aquí, a mi derecha, al otro lado del pasillo estrecho. El libro está junto a mi mano, abierto sobre la mesa, con las tapas hacia arriba (debe ser incómodo vivir así), y hay una taza de café bebida junto al del teléfono, en la misma mesa. Moviendo un poco la cabeza a la derecha se puede observar lo que digo. Creemos estar solos y, sin embargo, el mundo nos acompaña con su hablar por signos, un poco como los padres.
La tv también está encendida.
***
Nada considero más difícil que describir o contar lo evidente, lo objetivo.
La tv también está encendida.
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Nada considero más difícil que describir o contar lo evidente, lo objetivo.
Mente depósito
Del poema leído queda un resto, mayor o menor según la inspiración momentánea del lector y/o la congenialidad con el autor. Este resto, sembrado, dará después o no dará fruto. Pero ahí está: reverberando, poblando de ecos los interiores vacíos.
¿No que me va gustando "esto" cada vez más?
W. S.; Key West. Vía
Menos mal que mi ser básicamente inconstante no me dejará seguir por esta derrota...
Pero "esto" no es solamente la imagen (¿festiva?) del poeta, sino la cosa misma...
Según Vendler, el elemento «algebraico» sería un denominador común a la poesía de Stevens, Ashbery e incluso Emily Dickinson: «Stevens experimenta con una escritura que cabría definir como afirmación algebraica, en la cual el lector puede sustituir X e Y por sus propios valores». (Daniel Aguirre, en su "Nota del traductor" a su versión de Poemas tardíos de Stevens, Lumen, 2010, p. 10, nota al pie).O sea: que mis aficiones poéticas, si así se puede decir, de este verano y otoño entre sombras, se justifican en un apunte secundario... ¿Y aún dicen por ahí que no hay dios?
Apercepción
El lenguaje está para ser usado, no para ponerlo a él, y ponerte a ti, delante del espejo. De tal manera que, prosiguiendo el absurdo, no hay palabra que se diga o que se escuche que no vaya acompañada de su sombra o de su reflejo. Y esto no puede seguir así y lo sabes... así que aligera lo que dices y lo que oyes. Para lo cual se puede empezar aligerando el pensamiento... y darles alas verdes a las cosas y querer la libertad de los papagayos (vid. Wallace Stevens, "Sunday Morning"). En ese momento, cuando más pobre y más libre, es cuando eres feliz y sin prédica, y el mundo va contigo un rato. El mundo: éste, el único, a trechos minúsculo y otros grandioso.
Ich liebe, X
El alma, además, suele estar apenada, por eso nadie quiere el mundo de los muertos y, llegado el caso preferirá la suerte viviente del último de los hombres: del porquero de Agamenón que dice verdades o del que se aproxima a la venta donde Quijano vela las armas y entrena su locura. (Vid. Platón, República, Libro VII)
Giros
Dejamos de creer en el buen dios y creemos ahora en las santas empresas. Dioses y dueños vienen impuestos. No es nada difícil: el natural pagano de los hombres se acompaña de una inmarcesible propensión a la civilidad de las ovejas. La educación, que dé un paso al frente*.
Dioses y dueños no piden gran cosa por aceptarnos como somos: nada más que el alma, que no es más que humo.
*Para ponerse en vanguardia y de/mostrar su entusiasmo en esta cruzada del tiempo contra la ilustración. Naturalmente. No para oponerse. No hay que oponerse a nada. Lo existente es todo aquello que puede ser, posibilidad realizada, utopía del ahora.
Dioses y dueños no piden gran cosa por aceptarnos como somos: nada más que el alma, que no es más que humo.
*Para ponerse en vanguardia y de/mostrar su entusiasmo en esta cruzada del tiempo contra la ilustración. Naturalmente. No para oponerse. No hay que oponerse a nada. Lo existente es todo aquello que puede ser, posibilidad realizada, utopía del ahora.
6 de noviembre de 2010
Ich liebe, IX
(Un cielo azul funesto, un mar del mismo tenor) Yo no sé si a los hombres exiliados se les quedan más pegadas a la piel las manos o las palabras- los cadáveres de las palabras, los recuerdos, los fantasmas de los besos. Las palabras: la lengua, los dientes, la frente. (Transcribe A. R.)
Ich liebe, VIII
(Aledo, M.) A qué se debe este sol de noviembre. Qué le hemos hecho al mundo que nos concede estas primicias---
¿Han regresado ya los muertos a su paz y su olvido? Se han marchitado las flores y las lágrimas (un hombre nunca es menos hombre cuando llora, lo sé después), y sin embargo el silencio quebranta el mundo.
***
***
De Martin Amis (en el suplemento cultural de La verdad de M.): morirán nuestros padres y nosotros sus hijos, que somos los padres de nuestros hijos, morirán los hijos de nuestros hijos y, lo peor, sus padres. [Pero no recuerdo bien la cita.]
Ningún problema, a la postre. Gracias le sean dadas a Internet:
«Alguien ya no está aquí», escribe Amis. «La figura mediadora, el padre, el hombre que está entre el hijo y la muerte, ya no está; y ya nada volverá a ser lo mismo. Mi padre falta. Pero sé que es normal: todo lo que vive ha de morir, pasar de la naturaleza a la eternidad. Mi padre perdió a su padre, y mis hijos perderán al suyo, y sus hijos (y éste es un pensamiento inmensamente doloroso) les perderán a ellos».
¿Han regresado ya los muertos a su paz y su olvido? Se han marchitado las flores y las lágrimas (un hombre nunca es menos hombre cuando llora, lo sé después), y sin embargo el silencio quebranta el mundo.
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De Martin Amis (en el suplemento cultural de La verdad de M.): morirán nuestros padres y nosotros sus hijos, que somos los padres de nuestros hijos, morirán los hijos de nuestros hijos y, lo peor, sus padres. [Pero no recuerdo bien la cita.]
Ningún problema, a la postre. Gracias le sean dadas a Internet:
«Alguien ya no está aquí», escribe Amis. «La figura mediadora, el padre, el hombre que está entre el hijo y la muerte, ya no está; y ya nada volverá a ser lo mismo. Mi padre falta. Pero sé que es normal: todo lo que vive ha de morir, pasar de la naturaleza a la eternidad. Mi padre perdió a su padre, y mis hijos perderán al suyo, y sus hijos (y éste es un pensamiento inmensamente doloroso) les perderán a ellos».
No darle vueltas
(Lecturas poéticas) Si no giras la palabra, si no la repites, la palabra te lo agradece y la palabra gira sola.
Élan
Se habían retirado los dioses, los antiguos, del mundo, y el nuevo, el destructor, no se había hecho con el mando. Estaba la tierra en suspenso, lo mismo que la conciencia de los hombres, sin dueño en Quien creer.
Algunas piedras al borde de los caminos, algunas ruinas en el interior de los bosques, acogiendo el son monocorde del viento que juega con los árboles cuando nadie escucha, o en la cima del otero los restos de un templo de culto olvidado, recordaban en el vacío solar, sin término, la presencia de la edad perdida y la añoranza de la nueva. También había islas y ríos, un mar y conversaciones breves entre las gentes. Al escucharlas se podía creer que esperaban algo.
Vértigo
Lo que se dice respeta la forma correcta: están en su sitio los sujetos y los predicados, en sus casillas nombres, verbos, adjetivos y los demás tipos de palabras. Semánticamente, tampoco hay nada que objetar: los hilos acostumbrados ligan la construcción sintáctica al mundo, a una interpretación parcial o particular del mundo. Ahora bien, lo que se dice parece extraño a quien lo escucha. No conoce las intenciones del que habla, le separa cada vez más mundo suyo del mundo de los deseos ajenos. No se puede determinar si el fallo, si esta ruptura obsesiva del mensaje, este bucle vicioso en la comprensión- no se puede determinar si este enredo estúpido está en las trampas que tiende quien habla o en las trampas que se pone, ¿le duele la verdad?, quien hace tanto tiempo escucha.
De la urgente necesidad de Wallace Stevens
¿Irá al fracaso nuestra sangre? ¿O se convertirá
En la sangre, tal vez, del paraíso? ¿Semejará la tierra
Todo lo que del paraíso hemos de conocer?
El firmamento será entonces más amistoso de lo que es ahora,
Una parte trabajo, otra parte, dolor,
y casi tan glorioso como un amor sin fin,
No este azul tan hostil e indiferente.
(De Mañana de domingo)
***
Dos enlaces:
El 1º
El 2º
En la sangre, tal vez, del paraíso? ¿Semejará la tierra
Todo lo que del paraíso hemos de conocer?
El firmamento será entonces más amistoso de lo que es ahora,
Una parte trabajo, otra parte, dolor,
y casi tan glorioso como un amor sin fin,
No este azul tan hostil e indiferente.
(De Mañana de domingo)
***
Dos enlaces:
El 1º
El 2º
5 de noviembre de 2010
Certeza de la negación
Tengo dudas, muchas dudas, me ahogo en ese agua.
... y sin embargo (aunque, ¿qué hace aquí este sin embargo?) yo no sabría soportar la vida si no pensara que en algunos aspectos lo más valioso es la virtud de la generosidad. Se aprende, se adquiere un bien, hasta de los que te dañan. Un hegeliano de arrabal, de los que quedan para recoger las hierbas postreras.
... y sin embargo (aunque, ¿qué hace aquí este sin embargo?) yo no sabría soportar la vida si no pensara que en algunos aspectos lo más valioso es la virtud de la generosidad. Se aprende, se adquiere un bien, hasta de los que te dañan. Un hegeliano de arrabal, de los que quedan para recoger las hierbas postreras.
No me reconozco...
En parte no soy el mismo: lo que he perdido en vocación por reflexionar lo he ganado en no sé qué.
(¿Merece la pena el esfuerzo de querer recuperar el sentido de antiguas discusiones? Sí, como signos de un amistad y de una prosecución del diálogo en este momento de la espiral del tiempo.)
(¿Merece la pena el esfuerzo de querer recuperar el sentido de antiguas discusiones? Sí, como signos de un amistad y de una prosecución del diálogo en este momento de la espiral del tiempo.)
Impresión de reflexión
Nada de lo verdaderamente importante (vida, amor y muerte) ha de funcionar según una contabilidad desquiciante, sino de acuerdo a conexiones o desconexiones incomprensibles---
Ejercicios, III
Intendencia domestica: en el abandono prueba lo que vale. Mejor dicho: se condena o se salva. Si todo acabara... No digo que haya de ser así, pero como he dejado de ser aprensivo puedo hablar con claridad de estos asuntos. Probamos lo que valemos, incluida la calidad de lo escrito, en la limpieza y disposición de la casa, en el orden con que se ofrecen los objetos legados. Ellos responden por nuestro silencio. (A. R. transcribe.)
Ejercicios, II
Intendencia corporal: realmente cansado y con sueño. Quizás necesite descansar y dormir. "Cuando menos te lo esperas salta la libre." O la liebre avisa de que está, animal funesto.
Ejercicios
He descubierto que no soy aprensivo (por lo menos para los hechos puntuales). Esto debe querer decir que estoy mal, y que la neurosis ya no me renta nada, que no vale la pena
Wallace Stevens
En la red.
... y habrá que comprarse esta antología, ahora que soy casi rico y puedo volver a comprar libros. Ahora que me gusta la ironía y la malicia dosificada. ¿Qué son 9 euros para mí, que quemo con billetes de a diez los cigarrillos que no me fumo?
... y habrá que comprarse esta antología, ahora que soy casi rico y puedo volver a comprar libros. Ahora que me gusta la ironía y la malicia dosificada. ¿Qué son 9 euros para mí, que quemo con billetes de a diez los cigarrillos que no me fumo?
Sinnloss
La única realidad sustante que conozco es la voluntad que afirma. Porque si no... la realidad pierde su significado. Que no vale mucho, que realmente no vale nada: porque la significación es lo mismo que el valor y se trata de una creación arbitraria que propone la voluntad en su ejercicio...
Antes de la salud
En el texto se vuelca. Un fragmento, un trozo de piel. Un veneno, antes de salir al mundo. Un medio, un fin.
4 de noviembre de 2010
Ich liebe, VII
-De ánima-
Si un viajero un día saliera, bajando de la montaña, por el río de tiempo, con el fin de pagar una antigua deuda de amor -lo cual debe suceder según ese encadenamiento inexorable de las causas y los efectos que no deja nada al azar en este mundo de la ilusión, sostiene la antigua secta--- yo no sé hacia qué lugar debería encaminar sus pasos y en qué lugar encontraría su alma, su par...
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Lo que escribo y lo que pienso -y estoy continuamente pensando, a fin de escribirlo inmediatamente o en el menor plazo posible- me distrae de lo que no soy. Hago público un exterior a partir de un inexistente interior. Soy un creador, un pequeño dios para mi. Yo soy yo y mi yo.
+++
La habilidad para contar va en proporción inversa a la ansiedad por contar. [La habilidad para decir va en proporción directa al hundimiento, no obstante.] Esto no tiene nada de extraño. Realmente no sucede casi nada que merezca su repetición narrativa, y así redoblar el tiempo sucedido en tiempo revivido. Una música de tambor para evitar el silencio de los hechos muertos y enterrados. Esto, por una parte. Además, quien baila no termina de conocer a su pareja, envuelto en la música y en la magia del deseo, ganado por el instante, no sé si por el amor. Necesita salir de la pista, dispersar su atención, dejar gastar el tiempo... a fin de poner algo de orden en sus asuntos. Entonces, solamente entonces, la narración sucede, la vida renace,el héroe vuelve de los infiernos. Ahora bien, yo no sé cuándo esto ha de pasar...
Si un viajero un día saliera, bajando de la montaña, por el río de tiempo, con el fin de pagar una antigua deuda de amor -lo cual debe suceder según ese encadenamiento inexorable de las causas y los efectos que no deja nada al azar en este mundo de la ilusión, sostiene la antigua secta--- yo no sé hacia qué lugar debería encaminar sus pasos y en qué lugar encontraría su alma, su par...
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Lo que escribo y lo que pienso -y estoy continuamente pensando, a fin de escribirlo inmediatamente o en el menor plazo posible- me distrae de lo que no soy. Hago público un exterior a partir de un inexistente interior. Soy un creador, un pequeño dios para mi. Yo soy yo y mi yo.
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La habilidad para contar va en proporción inversa a la ansiedad por contar. [La habilidad para decir va en proporción directa al hundimiento, no obstante.] Esto no tiene nada de extraño. Realmente no sucede casi nada que merezca su repetición narrativa, y así redoblar el tiempo sucedido en tiempo revivido. Una música de tambor para evitar el silencio de los hechos muertos y enterrados. Esto, por una parte. Además, quien baila no termina de conocer a su pareja, envuelto en la música y en la magia del deseo, ganado por el instante, no sé si por el amor. Necesita salir de la pista, dispersar su atención, dejar gastar el tiempo... a fin de poner algo de orden en sus asuntos. Entonces, solamente entonces, la narración sucede, la vida renace,el héroe vuelve de los infiernos. Ahora bien, yo no sé cuándo esto ha de pasar...
Ich liebe, VI
Un peso profundo viene de la tierra, aquí reseca, feraz en la otra parte, y yo alzo mi mano leve para decir lo que todos sienten y la mayor parte calla.
Yo me acuerdo de esa noche, que fue hace unos años y que tengo que tenerla por aquí archivada, en este cajón desastre, mi desmemoria escrita, ficticia y convenida. Del coche y de la carretera, y de lo que pensaba sobre el viento, que para mí era el mundo y sigue siéndolo: un ruido extraño, un susurro y un abandono. Recuerdo que ya entonces pensé (recuerdo mejor los pensamientos que los hechos, puesto que a mí no me pasa nada) que de esa impresión que tenía (sentida con algo tan trivial como conducir, cansado y con algo de sueño) la única verdad sería una imposible imagen fotográfica. Porque en algunas fotografías... en algunas de ellas, como si se pagara una deuda de amor, se intuye la vida de otras vidas (por magia se transita de lo íntimo a lo ajeno). Conservo la esperanza de una fotografía de mi vida esa noche (carretera, nubes, un viento exterior), que es mi noche eterna.
Yo me acuerdo de esa noche, que fue hace unos años y que tengo que tenerla por aquí archivada, en este cajón desastre, mi desmemoria escrita, ficticia y convenida. Del coche y de la carretera, y de lo que pensaba sobre el viento, que para mí era el mundo y sigue siéndolo: un ruido extraño, un susurro y un abandono. Recuerdo que ya entonces pensé (recuerdo mejor los pensamientos que los hechos, puesto que a mí no me pasa nada) que de esa impresión que tenía (sentida con algo tan trivial como conducir, cansado y con algo de sueño) la única verdad sería una imposible imagen fotográfica. Porque en algunas fotografías... en algunas de ellas, como si se pagara una deuda de amor, se intuye la vida de otras vidas (por magia se transita de lo íntimo a lo ajeno). Conservo la esperanza de una fotografía de mi vida esa noche (carretera, nubes, un viento exterior), que es mi noche eterna.
Ich liebe, V
Me acuerdo
de lo no vivido,
de todo aquello
que me queda
por no vivir.
Mi reloj
(de invisible arena)
lo ilumina un sol puesto,
y proyecta una sombra
que no es nada.
de lo no vivido,
de todo aquello
que me queda
por no vivir.
Mi reloj
(de invisible arena)
lo ilumina un sol puesto,
y proyecta una sombra
que no es nada.
Ich liebe, IV
(Pour G. P.)
Me acuerdo
de una noche de luna y viento,
de una carretera,
de un cielo de nubes negras,
de coche y desánimo.
Me acuerdo de la noche eterna.
Me acuerdo
de una noche de luna y viento,
de una carretera,
de un cielo de nubes negras,
de coche y desánimo.
Me acuerdo de la noche eterna.
Ich liebe, III
Quién te iba a decir, oh mundo, que te ibas a hacer inmortal por un amor que das y no recibes. Tu tierra la circulan ríos que van de una ciudad a otra distinta siempre- según un decreto que fijan los astros innúmeros, del cual los hombres abominan.
***
(Ánima) Tú habitas, querida mía, en una ciudad que nunca duerme, girando regular de un pensamiento a otro pensamiento que es el mismo (las pesadillas van en círculo y un péndulo cortante lo va cerrando). No tienes tu casa asegurada, ¿se te olvida esto?, aunque sabes que está en ruinas. En carne mortal te fijaste un día (demoníaca duplicidad de las palabras) y como un fantasma te mueves por la estancia sin sol, tan fría. Debajo de ella sitúa la leyenda un ancho río. Está tu ciudad en un barranco rumoroso, al que le amueblan el aire los pájaros de la mañana, y también hay una niebla que se teje en las entrañas y da una luz negra a tus pensamientos. En todas tus horas se celebra, mi alma, el oficio de difuntos- por toda esa sangre que se enfría derrotada.
***
Ya verás tú si no se complica el Barcelona el pase a los octavos de la Champions.
***
Ángel de la guardia.
***
(Ánima) Tú habitas, querida mía, en una ciudad que nunca duerme, girando regular de un pensamiento a otro pensamiento que es el mismo (las pesadillas van en círculo y un péndulo cortante lo va cerrando). No tienes tu casa asegurada, ¿se te olvida esto?, aunque sabes que está en ruinas. En carne mortal te fijaste un día (demoníaca duplicidad de las palabras) y como un fantasma te mueves por la estancia sin sol, tan fría. Debajo de ella sitúa la leyenda un ancho río. Está tu ciudad en un barranco rumoroso, al que le amueblan el aire los pájaros de la mañana, y también hay una niebla que se teje en las entrañas y da una luz negra a tus pensamientos. En todas tus horas se celebra, mi alma, el oficio de difuntos- por toda esa sangre que se enfría derrotada.
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Ya verás tú si no se complica el Barcelona el pase a los octavos de la Champions.
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Ángel de la guardia.
Fuga hacia delante
(Los restos de una conversación) Hay una virtud trágica o heroica (aquí el ridículo nunca tiene su lugar) en sentir o hacer lo que se debe.
¿Cómo no seguir leyendo?
No sé, atenienses, la sensación que habéis experimentado por las palabras de mis acusadores. Ciertamente, bajo su efecto, incluso yo mismo he estado a punto de no reconocerme; tan persuasivamente hablaban. Sin embargo, por así decirlo, no han dicho nada verdadero. De las muchas mentiras que han urdido, una me causó especial extrañeza, aquella en la que decían que teníais que precaveros de ser engañados por mí porque, dicen ellos, soy hábil para hablar.
Competencia lungüística y mentira; abuso racional; mala gestión de la cosa pública... Hilos diversos o el mismo hilo...
Competencia lungüística y mentira; abuso racional; mala gestión de la cosa pública... Hilos diversos o el mismo hilo...
En efecto, no progreso...
... y lo que se escribió una vez es la esencia eterna de un mortal:
19/07/08
Tetrafármacos
(Contexto de descubrimiento)
Si todo esto no fuera más que la indecisión del enfermo, que alarga la confesión de su temor discurriendo acerca de signos y síntomas...
PUBLICADO POR MLL EN 10:26 PM
19/07/08
Tetrafármacos
(Contexto de descubrimiento)
Si todo esto no fuera más que la indecisión del enfermo, que alarga la confesión de su temor discurriendo acerca de signos y síntomas...
PUBLICADO POR MLL EN 10:26 PM
3 de noviembre de 2010
Ich liebe, II
Yo podría morir, envuelto en la perfección circular y profunda de este paisaje. Rodeado de árboles y montañas, por encima de un río subterráneo, del frío de la casa, sobreviviendo a esta locura... yo debería morir.
Ich liebe
Yo amo a Pavese, a Pessoa de otro modo, a Rilke porque me obliga a pensar, y a Platón desde siempre (desde los diecisiete años). Y lo quiero todavía más cuando me parece un caradura, o un actor. ¿Me olvido de Sócrates? En absoluto. Yo no me olvido de un dios ausente y necesario.
Reírse (de sí mismo)
(A M. Q.) Será que uno tiene que pagarle las deudas más sagradas a algo o a alguien (los padres; otros acreedores), porque si no... ¿quién nos va a redimir del gesto ridículo de un tenedor al que se le escapa un calamar? Pero esta bien reírse, y saber que esto no es lo importante si el corazón es puro.
Miércoles
Por la tarde. Cansancio. Diplomacia. Inseguridad. Decisiones.
***
Libros: Rilke, Mandelstam, Ajmátova, Wallace Stevens. Libros sobre una mesa, libros que vuelven a la cartera.
***
Los grandes son humildes. Pero, ¿es verdad la inversa? Que los humildes sean grandes...
***
Libros: Rilke, Mandelstam, Ajmátova, Wallace Stevens. Libros sobre una mesa, libros que vuelven a la cartera.
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Los grandes son humildes. Pero, ¿es verdad la inversa? Que los humildes sean grandes...
Me deshice de una pantalla interpuesta contra el mundo
Lo que escribo nunca o casi nunca coincide con lo que soy y con lo que vivo. Está delante o detrás, pero nunca estoy yo en ello por entero. O no encuentro las palabras, o si las encontré ya las he olvidado.
Sé que lo veo no es más que aire, que debo mirar por detrás, muy por detrás. De la frente dura, y de los ojos, leer por debajo de las palabras y saber (¿alguna vez lo ignoré?; yo creo que fingí ignorarlo) que no voy a encontrar nada, yo, que nada quiero encontrar. Aire, pura inexistencia, incapaz hasta de mover las hojas de los árboles y que en el susurro conseguido me entreguen un mensaje.
O. D., V, Ein Trieb
De vez en cuando conocemos que realmente solo tenemos obligaciones hacia los seres pequeños. Los grandes nos hemos vuelto demasiado distantes, a causa de la incomprensión de nuestros hechos o en razón del tiempo. Pero los niños... los niños guardan en su memoria de cera, aunque en realidad tiene la dureza del bronce, el daño que les hicimos y el calor que no sintieron. Luego podrán, a su turno, cuando sea irrecuperable, infligirnos esa misma herida. Responderán a nuestra injusticia con su recuerdo. Yo no quiero eso. Es por lo que esta mañana me acordé de ti, me desvié del camino y enfilé hacia la avenida. Y supe que eso estaba bien, que era lo que te debía y que el resto sea en silencio.
¿Sabrás alguna vez que esta decisión mía fue más verdadera que el susurro de hojas que me envía los mensajes en las tardes de paz? Que por un momento suspendió el tiempo y mis estúpidas pasiones. ¿Quién me habló esta mañana? ¿La conciencia? Pero si se me ha muerto. Habrá de ser la pregunta que pones en tus ojos cuando callas y que yo no veo cuando esperas (coches de choque), la acusación que me haces cuando te hago llorar (y en ese momento a un niño se le echa el mundo encima, lo que será para nosotros el infierno).
¿Sabrás alguna vez que esta decisión mía fue más verdadera que el susurro de hojas que me envía los mensajes en las tardes de paz? Que por un momento suspendió el tiempo y mis estúpidas pasiones. ¿Quién me habló esta mañana? ¿La conciencia? Pero si se me ha muerto. Habrá de ser la pregunta que pones en tus ojos cuando callas y que yo no veo cuando esperas (coches de choque), la acusación que me haces cuando te hago llorar (y en ese momento a un niño se le echa el mundo encima, lo que será para nosotros el infierno).
2 de noviembre de 2010
Denuncia
Son tus aficiones un fuego de artificio continuado. Crees encontrar autenticidad* en el producto mediático y glamuroso (sector levemente marginal). Realmente pienso que hallarías más espíritu en la conversación escuchada al azar en un día ventoso de mercado.
***
Te llama la atención el elemento novedoso, el dislate, cierto desorden en el que todo da más o menos igual, la edad lo mismo que la sabiduría, o sus contrarios. No sabes valorar a quien rinde cuentas de su vida y pronuncia un sí o un no sosteniéndose con el único motivo verdadero. Dice sí y no adora: ofreciéndose nada más que como es, sabio, bueno, errado en el sistema elegido de sus estrellas fijas.
***
Yo nunca renuncié a la verdad de lo que siento y sufro, no sé impostar la voz, ni gasto bromas con el mundo y sus gentes. No las entiendo, mi ironía tiene las alas cortas, y no me dedico a jugar con lo serio. Tampoco entiendo el cine: un mero subproducto del individualismo de mercado. Esto último lo comprendí, me supongo, en el año 2007, uno de esos días que estaba hastiado de existir. No supe dejar de vivir, creo que no sé, y que mi voluntad es demasido acérrima, así que solamente renuncié a entretenerme con ficciones, unos meses después de que decidiera dejar de investigar sobre ellas. Han pasado desde entonces tres años, tres años que son un mundo si los sucesos se cargan y disparan, y he llegado a aprender algo más, dentro del mismo esquema de ideas que ya en aquel momento me guiaba. Solo que... ay, admiro cada día más la presencia errante de los perros y su peculiar moralidad. Me fijo bastante en ese muchacho (perro) que mueve la cola cuando me ve y todavía se cree que yo podría ser su amo y bueno. Si supiera... (si supiera que al sufrir yo me tengo que inclinar al mal).
*Sublime término (vid. T. W. Adorno).
***
Te llama la atención el elemento novedoso, el dislate, cierto desorden en el que todo da más o menos igual, la edad lo mismo que la sabiduría, o sus contrarios. No sabes valorar a quien rinde cuentas de su vida y pronuncia un sí o un no sosteniéndose con el único motivo verdadero. Dice sí y no adora: ofreciéndose nada más que como es, sabio, bueno, errado en el sistema elegido de sus estrellas fijas.
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Yo nunca renuncié a la verdad de lo que siento y sufro, no sé impostar la voz, ni gasto bromas con el mundo y sus gentes. No las entiendo, mi ironía tiene las alas cortas, y no me dedico a jugar con lo serio. Tampoco entiendo el cine: un mero subproducto del individualismo de mercado. Esto último lo comprendí, me supongo, en el año 2007, uno de esos días que estaba hastiado de existir. No supe dejar de vivir, creo que no sé, y que mi voluntad es demasido acérrima, así que solamente renuncié a entretenerme con ficciones, unos meses después de que decidiera dejar de investigar sobre ellas. Han pasado desde entonces tres años, tres años que son un mundo si los sucesos se cargan y disparan, y he llegado a aprender algo más, dentro del mismo esquema de ideas que ya en aquel momento me guiaba. Solo que... ay, admiro cada día más la presencia errante de los perros y su peculiar moralidad. Me fijo bastante en ese muchacho (perro) que mueve la cola cuando me ve y todavía se cree que yo podría ser su amo y bueno. Si supiera... (si supiera que al sufrir yo me tengo que inclinar al mal).
*Sublime término (vid. T. W. Adorno).
Clases
Comentando a Platón (República, Libros VI-VII), el único, el infinito, contador de cavernas, mitógrafo de mala conciencia, se me va el alma a cualquier parte, a la polis y al mundo de los muertos, a la utopía y la pesadilla... y me gusta.
(Una inexistente, mi alma, se va de viaje con el texto de un muerto muy vivo. Lectura.)
(Una inexistente, mi alma, se va de viaje con el texto de un muerto muy vivo. Lectura.)
Réquiem de Ajmátova, II
La mayor parte de lo que se dice y se escribe es pura necedad que no merece ningún aprecio ni tiempo. El final del Réquiem de Ajmátova (conozco las ediciones de Cátedra y la que figura en la antología El canto y la ceniza en DeBolsillo) es otra cosa: uno se debe imaginar la situación, ponerse en situación, aunque nadie quiera ese dolor que constata y refiere la Ajmátova. "... y bajen silenciosos los barcos por el Neva": ¿hay algún verso más generoso que éste? ¿Una petición más humilde y grandiosa? ¿Un infinito en tan escasas palabras?
Y si alguna vez quisiera la ciudad
erigir un monumento en mi memoria,
Podría ese honor aceptar complacida,
con tal de que no lo alzaran nunca
ni a la orilla misma del mar donde nací
-mis lazos con ese mar ya los he roto-,
ni junto a mi árbol sagrado, en el jardín de los zares,
donde una sombra yerra y me busca desolada,
sino aquí, donde permanecí de pie trescientas horas
ante rejas que para mí no se abrieron.
Porque temo olvidar, en la paz de la muerte,
las ruedas del siniestro furgón negro,
los golpes de la puerta que hemos odiado tanto
y el aullido de la anciana, como animal herido.
Que desde los yertos párpados de bronce
fluya -y sean ésas sus lágrimas- la nieve derretida,
que arrullen a lo lejos palomas del presidio
y bajen silenciosos los barcos por el Neva.
Marzo de 1940
Así me va, II
Barajo los términos de un discurso solitario (luces y sombras, acciones y pasiones) como quien cuenta las monedas por el tintineo agradable que produce su entrechocar. Quizás me esté convirtiendo en un avaro de lo que siento y lo que pienso (indistinguibles); en un ser desconfiado que piensa que los demás siempre están pensando.
1 de noviembre de 2010
Así me va...
Tengo una idea perfecta, una que hasta Spinoza habría aplaudido: fotografiar a la camarera ¿brasileña? que seca los vasos de tubo tras la barra y al hombre que está enfrente de ella, sentado y un poco escorado hacia la derecha (en relación al punto desde el que yo miro y pienso). Pienso que tendría que pedir permiso, que estas cosas..., y de repente el hombre, que no está muy bien de ninguno de los tipos de salud va, se levanta, paga y dice adios.
En su lugar, la portada de Nighthawks at the diner de Tom Waits:
En su lugar, la portada de Nighthawks at the diner de Tom Waits:
Feria y fiestas del lugar
La cabeza como un bombo; la existencia en proporción. No estoy para estas cosas, ni nunca lo he estado... En el pub consigo leer la carta-elegía que compone Tsvetaieva tras la muerte de Rilke. ¿He entendido algo? Me temo que he llegado comprender lo principal...
***
Me acuerdo del título del libro de Georges Perec, que tengo que leer y devolver: Me acuerdo. Y me acuerdo yo de que en un pub que había al pasar el puente, o si no era en ése está bien inventado el recuerdo, tenían varios ejemplares de La luna, revista legendaria de la movida madrileña. Mi recuerdo debe oscilar entre principios de y avanzados los 80. Impreciso, yo soy así.
***
Me acuerdo del título del libro de Georges Perec, que tengo que leer y devolver: Me acuerdo. Y me acuerdo yo de que en un pub que había al pasar el puente, o si no era en ése está bien inventado el recuerdo, tenían varios ejemplares de La luna, revista legendaria de la movida madrileña. Mi recuerdo debe oscilar entre principios de y avanzados los 80. Impreciso, yo soy así.
Réquiem de Ajmátova
EN VEZ DE PRÓLOGO
Diecisiete meses pasé haciendo cola a las puertas de la cárcel, en Leningrado, en los terribles años del terror de Yezhov. Un día alguien me reconoció. Detrás de mí, una mujer –los labios morados de frío- que nunca había oído mi nombre, salió del acorchamiento en que todos estábamos y me preguntó al oído (allí se hablaba sólo en susurros):
-¿Y usted puede dar cuenta de esto?
Yo le dije:
-Puedo.
Y entonces algo como una sonrisa asomó a lo que había sido su rostro.
Leningrado, 1 de Abril de 1957
En: Ajmátova/Tsvetáieva, El canto y la ceniza. Antología poética, DeBolsillo, 2008, p. 41)
Diecisiete meses pasé haciendo cola a las puertas de la cárcel, en Leningrado, en los terribles años del terror de Yezhov. Un día alguien me reconoció. Detrás de mí, una mujer –los labios morados de frío- que nunca había oído mi nombre, salió del acorchamiento en que todos estábamos y me preguntó al oído (allí se hablaba sólo en susurros):
-¿Y usted puede dar cuenta de esto?
Yo le dije:
-Puedo.
Y entonces algo como una sonrisa asomó a lo que había sido su rostro.
Leningrado, 1 de Abril de 1957
En: Ajmátova/Tsvetáieva, El canto y la ceniza. Antología poética, DeBolsillo, 2008, p. 41)
Así no
Sentir, y proclamar, que todo: vida, hechos, lo pasado, las acciones y las pasiones- sostener, para proclamarlo, que absolutamente todo esto no ha sido más que un inmenso error (a tu escala, para ti) no representa el tipo conveniente de recapitulación de la experiencia. Pertenece, más bien, a la misma anulación de la voluntad en que debieron consistir esos errores (si lo fueron).
A veces la mejor escritura es la que olvida, el fragmento de un hecho desaparecido u olvidado... El mejor pensamiento, el que se deja ir. No el silogismo, sino el verso que sale.
A veces la mejor escritura es la que olvida, el fragmento de un hecho desaparecido u olvidado... El mejor pensamiento, el que se deja ir. No el silogismo, sino el verso que sale.
O. D., III
Para conjurar la locura, el desprecio y el silencio (¿no son maneras de lo mismo, de la pérdida?) que se van tejiendo a nuestro alrededor, aun durante el sueño, no se sabría decir de qué recursos disponemos...
Quizás la experiencia, y la escritura como intento de repetición y como práctica de conservación de la experiencia. (Lo malo: que acabamos recayendo en los mismos fallos.)
Quizás la experiencia, y la escritura como intento de repetición y como práctica de conservación de la experiencia. (Lo malo: que acabamos recayendo en los mismos fallos.)
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