Cabe preguntarse, entonces, si religión y democracia son compatibles. La pregunta, incómoda, suele evitarse. Aunque existe una respuesta tranquilizadora: siempre que la religión acepte reducirse a lo que no es, un club de aficionados, una preferencia privada sin pretensiones de verdad pública. La religión sería compatible, solo si se vuelve irreconocible. (FO, en EM)
Pues no. Los hechos no rezan así.
[Si hubiera religión o democracia aunque no hubiera, respectivamente, democracia o religión, ¿cómo pueden haber religión o democracia cuando hay, respectivamente, democracia o religión?]
No hay comentarios:
Publicar un comentario