Profesoras jubiladas de sesenta y tantos, de setenta y tantos años, siguen siendo la sal de la tierra, igual que cuando transmitían el amor por el conocimiento y la literatura en las aulas. Leen más todavía, al tener más tiempo, forman clubes de lectura, visitan a media mañana los museos, acuden a conciertos y funciones teatrales, aprovechan los precios reducidos para no perderse un estreno en el cine. (AMM, en EP). [Profesoras y profesores. Me gusta el final: "A gente así no la doma nadie." ¿Una caída? Se levantan. Si no, dan ejemplos memorables (en defensa de la libertad sagrada), como en aquella película de J. Renoir, protagonizada por Ch. Laughton, Está tierra es mía.]
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
6 de junio de 2026
Hemerotecas
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario