Adoramos el pensar, cuando sus productos son de otro o parece que lo son, como un espejo en el que no podemos reconocernos del todo. Pero ¡qué abominación cuando sentimos su labor de zapa en el analisis de nuestras vidas, en nuestras confesiones voluntarias o no! ¡Qué distancia entonces entre las conexiones de ideas y el accionar de nuestros cuerpos! Andamos más de prisa, como si el paseo hubiera de ser matriz de olvidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario