... y Foucault su profeta. La moral se alienó de la polis, el ethos del individuo se separó de la virtú que corresponde al mandatario. M. F. simplemente es consecuente con los hechos. Su doctrina no libera, describe. La moralidad se puede desagregar del individuo, al final y plenamente. ¿Para qué fantasmas?
Otrosí: Si denuncio la ubicuidad del sistema de vigilancia y control, ¿qué prejuzga eso acerca de mis intenciones? Porque igual es lo que practico, o lo que vendo. (Todo este despropósito a propósito de un episodio de Wilsberg, titulado Vigilar y recompensar.)
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