28 de abril de 2026

De la conversión

 Venga la obra del corazón, séanos perdonada la ignorancia. 

Quién yerra, daña y solicita el perdón al dios oculto, intramuros de la conciencia, cuando trasteamos allí al fondo, en la sala de los recuerdos, poblada de objetos en silencio y de imágenes preciosas y frágiles.

Se pide reparación a un espejo, levantado con los años, descorridos los cortinajes que nublaban la mirada entre ínfulas y fatuas pretensiones, y también se dice con aquella palabra de la que ahora no quiero acordarme y que hace días está en la punta de la mente. No me llega su sonido ni su signo, sino el impulso de girar en el camino, purgando las entrañas, con el ejemplo de él.

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