13 de septiembre de 2025

J. psy-phy

 Quien no llora no es hombre digno. 

Se conoce lo mejor de uno cuando recuerda sus lamentos, no las acciones ni la culpa ni la vergüenza que ocasionan. El objeto de esta última oscila, entre uno mismo y los demás, pertenece a las épocas de la vida, atravesándolas todas. 

Las lágrimas son propias, intransferibles, verdaderas, ajenas al tiempo. En la carne el amor inventa su infinito, como sabemos. 

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