Éramos pocos y acabamos de parir el babyboomer expiatorio. Ninguna polis se sostiene si no es por el civismo, la concordia, la amistad y el vínculo entre los que van saliendo y los que van entrando. O a lo peor sí se sostiene.
Aparte, los inquietantes incidentes de vuelo en el norte. A ver si alguien se equivoca.
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