Noviembre nos dirá si queda en EE UU una democracia lo bastante densa para que una elección pueda ser disputada y aceptada como elección. Es decir, si subsiste el sustrato de pluralidad, hechos compartidos y legitimidad mutua sin el cual el voto se convierte en otra cosa: un censo de fuerzas, o un plebiscito sobre la realidad misma. La cuestión no es si habrá elecciones en las midterms sino si aún hay un nosotros que pueda convocarse. Lo que vemos en EE UU es el proceso de captura de la democracia: quienes ya tienen poder reescriben desde las instituciones las reglas que dicen quién puede disputárselo. (MMB, en EP)
¿No tenemos que aplicarnos en España el cuento arendtiano, letra por letra, punto por punto?
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