Noblesse oblige. Ahí está el cainismo español, tantas veces, pero ahí está también, y muy por encima, el magnífico y abnegado comportamiento cívico del pequeño pueblo cordobés de Adamuz, y alrededores. Ser español debería ser esencialmente eso, y que solo quede la memoria de la virtud de los ciudadanos sin más nombre que el de sus acciones.
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