Entonces era cuando se refugiaba intensamente en la lectura de Schopenhauer y del Eclesiastés. ¿Por qué? Sin duda, porque entrambos pesimistas lo confirmaban en las conclusiones que él sacaba de una experiencia paciente y rigurosa: «que todo es vanidad o dolor, que cuanto más se sabe más se pena, y que haber sido rey de Jerusalén y obtenido los goces todos en la vida, solo lleva a mayor amargura...» ¿Mas por qué rodara así a tan oscura desilusión el saludable, rico, sereno e intelectual Jacinto? El viejo escudero Grillo pretendía que «¡S. E. sufría de hartura!» (E. de Q., Civilización)
Blogger me avisa de que las leyes europeas, Dios las bendiga, me obligan a que avise a mis improbables visitantes y/o lectores de que mi blog usa cookies, pero a mí su aviso, incompetencia mía, seguro, no se me pone en la cabecera
11 de mayo de 2025
El ennui y la sobrecrianza
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