29 de febrero de 2008

Comprensión

la letra ajena x (lo comprendido - lo no comprendido)

+

la letra propia

-

ciencias naturales (su desconocimiento)

=

X x CI = felicidad

En campaña (electoral)

(Afrodita que vota y el elector suspicaz)

Ya no lo puede negar nadie, por astuto que sea y vuelva a Ítaca: sin vergüenza ninguna, se vende el dirigente. A lo que ayudan unos anuncios electorales, en forma de pequeñas historias filmadas, que de veras están muy bien. Otra cosa es que lleven el agua al molino convenido.

Un ejemplo: en el vídeo de la campaña de IU, para la lista que presenta en el Virreinato del Sur sive Jauja (los pozos en el asfalto de las autovías nos recuerdan que todavía somos mortales: esto lo prometerán para las próximas elecciones, lo de la vida eterna), la captatio benevolentiae es efectuada por la intervención refrescante de una joven lustrosa sin exceso. Todo va bien y mi voto ya es voto enamorado, sólo que, torciendo un poco el mohín, ella pide un gobierno "verdaderamente democrático". Hummm! Neuronas del recuerdo, a trabajar! (Ya sé que estáis viejas, pero hacedme este pequeño favor, chiquitinas!) "Verdaderamente democrático". O sea: "democracia real" y "libertad real". El ángel del para qué de la libertad formal ha agitado sus alas y he tenido que sentir un escalofrío: y detrás de su cuerpo hermoso en la pantalla (ella), sustituyéndolo un instante, un cuerpo sombrío transparece o ¿es la podredumbre? Entonces recuerdo al mensajero ibérico de la verdad revelada (laica), GLl, la creencia sublime que alberga, con gesto adusto también, acerca de que la "revolución" fue elegida por los "cubanos"; al provecto Ricardo Alarcón (presidente de la Asamblea nacional cubana), todavía joven para saltarle al desplante irreverente del joven que le pregunta por la libertad de volar en la isla (es decir, por su ausencia) con una idea ocurrente y genial: el colapso del espacio aéreo si todos los seres humanos nos pusiéramos volar a la vez. RA ha observado la dificultad final que lastra y trae por tierra la "libertad formal": su tendencia a universalizar (moralmente). Lo que no puede ser.

Mi voto es suyo (no me váis a convencer de otra cosa), de ella en la pantalla más que de nadie. Ahora, las pobres neuronas me devuelven un último recuerdo desencantador: la propensión de la ideología a la inversión de los significados, como si la verdad hubiera de ser igual de formal y burguesa. Igual de falsa. La tentación del jardín contiene la génesis mítica (valga el pleonasmo, que diría aquél) del asunto: la ambición de conocer que regala la serpiente con su fruta (no diré cuál es su lugar primero en el anuncio de IU: ya lo habrás adivinado) se concreta, fundamentalmente, en la posibilidad (matemática) de cruzar los conjuntos de significantes y significados: inventando mundos, sustituyendo verdades.

***

En la lista del partido gobernante en Andalucía (¿cuál es?: me preguntan, y me distraen, los gorriones que se han plantado en las rejas de mi balcón), el/la andalucit@ (el ente antes conocido como andaluz o español del sur: además de los términos enternecedores que matizan en otras tierras norteñas el yo´re wellcome de acogida) que viene al mundo viene a encontrarse, entre pares maravillas, con el "buen aprender". (La vergüenza, que se ha desnudado, acompaña las higas utraobscenas con risas de trueno sin desmayo. Conténgase, señora!)

28 de febrero de 2008

El mejor mundo

(27 de febrero de 2008)

La obligación de borrar las marcas de la escritura, aun para la mala letra, implica el inicio de la renuncia al alma: la admisión y santificación del olvido. Admitamos que el texto no es nada más que un sucedáneo de la memoria viviente. Así que la palabra escrita no deberá, al cabo, mentar al autor, sino su ausencia: disuelta su individualidad en el sistema (historia) de la lengua que lo habla y atraviesa su pensar. Por eso mismo: dejémosla manuscrita, imperfecta, carnal, doliente. Sin querer mantenerla en la eternidad fría de la máquina, al mismo tiempo de ser pronunciada/escrita.

Los cuerpos enseñan: lección de G. Steiner. Lecciones de los maestros.

No existe libertad sin su pobre materia perecedera y bella: si bien la determina la voluntad desde ningún sitio en ningún tiempo. Esto es: una imposibilidad que condiciona de raíz el pensamiento; un límite que traza el campo de juego.

/La madre ideal de todos los contratos./

***

¿Qué crisis? Lo que se niega con la boca no existe: para consuelo de la muchacha a quien, entre la nostalgia y la recesión, se le hace angustiosa la estancia española, y quiere volver con su papá (ríe su broma para no llorarla). Yo no puedo decir nada: sólo a mí me digo el asco que da la lengua sosa y celebrante de la falsedad política.

Medias verdades

Quien no conoce casi nada se encuentra a la mitad del método: ha perdido la ingenuidad, objetiva, del mundo sin llegar todavía al desencantamiento, subjetivo.

Algo de esto debió suceder en la historia---

De lo contrario no puedo entender el dogmatismo lingüístico racionalista: pues la decisión absoluta de dudar supone dadas todas las definiciones de aquello de que se debe dudar (algo así creí que me decía un alumno, ACS).

O sea: que la verdad está detrás del telón, las esencias, el yo.

Día de Andalucía

De tod@s l@s andaluc@s .

Para que tod@s nos celebremos.

Comulguemos. Es lo más grande que podemos ser: ser en tod@s.

(Sonríen los pastores, tienen presto el perro, al ver a sus @b/vejas entregadas al botellón lúdico en los confines de su redil cárcel.)

27 de febrero de 2008

Porque sé que no...

... debo coger la gripe. Que si no este malestar, el dolor en las articulaciones, un aviso de escalofrío que va y viene, el dato de que aquí ya todos la tienen, el ligero dolor de cabeza, su poquito de náusea, me darían que pensar.

Porque el señor...

... que firma este artículo aparecido en el diario El país (Manuel Soler, Catedrático de Biología en la Univ. de Granada) sostiene explícitamente que no. Que si no el párrafo me parece una muestra estupenda de (auto)elogio de la censura:

"Estos motivos son los que justificaron la iniciativa de la Sociedad Española de Biología Evolutiva de evitar que las conferencias se celebraran en las universidades de León y Vigo. Nuestra actitud no es un ataque a nadie, sino nuestra obligada contribución a la defensa de la cultura científica de la sociedad española frente al intento de manipulación de un grupo minoritario y extremista. No se puede permitir que utilicen la universidad para legitimar su descarada actividad propagandística. No se trata de un problema de censura y libertad de expresión, de hecho, no tomamos ninguna medida para intentar evitar la celebración de las conferencias convocadas en instalaciones no universitarias. Pero, las instituciones que amparan y generan la ciencia no deben cobijar doctrinas que niegan la evidencia científica, por muy bien disfrazadas que se presenten."

Me mueve a presentar ese punto de vista, seguramente ignaro, viniendo de quien viene (un pobre hombre de letras), el hecho de que me resulta difícil (¡qué poca cosa soy: mis dificultades son hechos!) imaginar un auto de fe (de los de fuego o tiro de gracia) que no haya estado históricamente presidido por el más alto concepto de la dignidad del saber, por la idea de un espacio sagrado que no se debe profanar. De la raza o de la necesidad histórica: da igual, diferentes presentaciones de la providencia y de los benevolentes sus administradores (sacerdotes y científicos).

Que la universidad no siempre haya acogido doctrinas exactamente científicas no debería ser motivo para quitarle la razón a don Manuel (Soler, no Kant): pues nadie podrá pretender que el lugar de la ciencia sea ocupado por la superstición y el oscurantismo. No. No es esto. Sino la desproporción que asusta a mi juicio: porque don Manuel de Granada ha erigido un pedestal altísimo desde el que, con pose muy estatuaria, pronuncia (escribe) palabras que pueden ser torcidamente interpretadas: pues la censura académica de la teología de la vida (creacionismo, diseño inteligente: de esto va su artículo), que justificaría la salvaguardia de los derechos del saber verdadero con tal de que las interpolaciones religiosas fueran colocadas entre comillas (hasta aquí llega el creyente, fundamentalista; aquí empieza el biólogo), corre el riesgo de no querer distinguir entre la persona mortal que mantiene opiniones infundadas acerca del origen divino del mundo y de las especies y las ideas científicas que esa misma persona pueda mantener. A no ser que se entienda que lo religioso mancha por entero las ideas. y es a lo que iba antes de todo este lío: es decir, a mi convicción o sospecha de que el exceso dogmático en la defensa de la verdad debe preocupar en lo que tiene de dogmático; esto es, de buena conciencia de que uno es el más inteligente y cualificado intérprete: de la realidad extrahumana y de la misma realidad moral, fundiendo en uno solo y cerrado el doble asombro que a don Manuel (el de Königsberg) suscitaban las estrelllas y su corazón.

Pocas ideas...

... reputaría más falsas que la que supone que los seres humanos aman la libertad. Al contrario. Aman la esclavitud. Votan, sí, eso hacen, a sus pequeños amos que les dicen hasta cuándo pueden volar por los aires (en todos los sentidos). Han inventado, para tranquilizar su conciencia cobarde y acomodaticia, toda suerte de sistemas de razones, ideologías o creencias religiosas. Lo peor, si aquí hay algo peor, es que la misma ciencia de la que se precian ha podido prescindir de la prosecución liberadora de la inteligencia. En lugar de este fin moral se proponen encadenar su conducta a toda clase de explicaciones que les victimizan y salvan su inocencia: por ver si pueden borrar el fallo de origen de fábrica.

26 de febrero de 2008

Steineriana brasileira

A la pregunta de si es conveniente proporcionar materiales manuscritos yo no creo que pueda decir otra cosa que apuntar que me parece muy conveniente. Contra la pretensión creciente de ocultar la presencia de los cuerpos, bellos y feos, maduros y jóvenes. Contra la pretensión creciente de ocultar una individualidad material en el desempeño de una función pura, automatizada, informática: hasta conseguir borrar el tiempo propio del no cuerpo, de la pura función docente.

Metacrítica

¿Entonces?

La sociología gauchedivine ha probado, fuera de toda duda, que la escuela sirve de sistema excepcional de reproducción cultural, de instancia conservadora y elitista.

-Qué asco! Qué mal les ha de sentar el caviar (todo para nosotros, más, más!). Que sigan con su puchero graso. (Se le oyó decir al filántropo.)

Pasiones

No está bien dejarse llevar por la ira, ni aun teniendo razón: ésta, efectivamente, consiste en su formalidad: dar la palabra, dejar el turno...

Tampoco está bien esta demagogia destructora que iguala la experiencia del adulto con la impericia del joven: que incluso se burla de la primera. Así no hay educación, sino basura mental y moral. Políticamente conveniente, para ser dosificada según prescripción gubernativa a las mentes por docenas.

Estamos dentro de la burbuja (los límites) y no podemos explicárnoslo bien. Alguna vez se verá que en una época determinada (la nuestra) los seres humanos decidieron burlarse de sí mismos y dieron el poder del espíritu a la psicopedagogía.

25 de febrero de 2008

Consultas

Respondamos:

La cita del gran Juan Benet (pues no es fácil encontrar una joya intelectual que cristalice de forma tan pura el odio ideológico homicida: el argumento está pidiendo el disparo de gracia, y olé) aparece en la p. 114 de los Diarios 2004 de Arcadi Espada, en una de las entradas del Nickjournal del blog del periodista hispanocatalán, del que salió el libro.

Los que no somos políticos queremos comprobar las fuentes (los políticos se aseguran de otra manera, creo): en Cuadernos para el Diálogo están las palabras de J. B. en respuesta a otras, extraordinarias, de Soljenitsin, sobre la situación política española a principios de 1976. Unas y otras palabras, las de la verdad y las del odio, las he encontrado aquí. La cita de Benet (¿Habrá que ir a buscar el ejemplar de C. para el D.?) arranca ya como toro bravío, con resabios de envidia hispánica, eso sí. (Vale la pena pinchar.)

"En una situación injusta ...

... la impotencia y ductilidad de las masas crecen con los bienes que se les otorga", así empieza la cita de H/A del impresionante alegato que representa la Dialéctica de la Ilustración (p. 55, ed. Trotta), que debe ser uno de los más soberbios libros del siglo XX:




Pese, caballero, las palabras. No tenga miedo de ellas. Lo descrito, para las masas otorgadas, es su situación de alienación: refinadamente descrita, puesto que la distinción entre material y social, la hipocresía mentada, la negación ocultada en favor del vivir afirmativo, señalan (ponga las palabras sobre las manos, acarícielas, juegue con ellas entre los dedos) el pan nuestro al que no hace falta un dios para que le recemos, puesto que él de sus manos nos lo da para que no tengamos cuidado diario.


Dialéctica... de la Ilustración: Kant cabeza abajo, igual que un fascista caído. Nuestra vergüenza.


La razón, que no afirma según su capricho, la que reconoce según sus intereses crítico-negativos, llámase espíritu. No se engolosina con las opiniones de la prensa. Aunque no lo diga, al tratarse de un amor en edad madura, ella ama la verdad: encontrarse los velos para quitarlos... según la finalidad de las cosas, que consiste en algo mucho más interesante que gastarlas en (su) consumo o (nuestra) diversión.

Espectáculos e Internet: consumos mínimos.

Con Mayúsculas

La infamia: la faccionalización de un sentir común, de lo que tendría que haber sido un dolor común por la patria---

Que ya es imposible: entre torpezas y mentiras, entre mentirosos que acusan a otros de serlo, entre ignorantes---

¿Qué hay que tener en los genes para dedicarse a la política de partido?

Todo lo anterior al hilo de los Diarios 2004 de A. E.: los Diarios del año de la infamia: terror y muerte y lo que vino después, lo que hay ahora, lo que habrá---

Nulla spes---

Memento---

Que en el año 2000 a alguien se le quebrara la voz, no precisamente de alegría, con la victoria electoral por mayoría absoluta del partido conservador, no debería pasar de lo anecdótico y de la impresión de un temor algo ridículo: pues no se debe negar que el recuerdo de cainismos pasados haga asomar lágrimas y temblar las palabras.

No debería.

La infamia de 2004, la mezquindad actual, el abyecto mercadeo, dan razón efectiva de los temores que surgen antes de tiempo.

24 de febrero de 2008

Odio


(A. Espada, Diarios 2004, Espasa, 2005, p. 114)

Y si no lo escribió?

Pero lea. Lea. La maldad lo merece. La canaille.

Duda uno hasta...

... de aquello que no debería, y así se van dando trazas magníficas de incompetencia---

Y pensar que se tenga que seguir sosteniendo lo del intuitus cartesiano, cuando al respecto lo único evidente es que se trata de uno de los más preclaros ejemplos de silogismo, y, por eso mismo, ahí no se encuentra ninguna verdad descubierta, sino un dogma previo velado.

A ver:

Todo lo que piensa existe*
Yo pienso
---
Yo existo

*El dogma.

Continuando...

... con lo anterior:

No se podrá relacionar la actuación con la felicidad: una vez que la conducta puede ser vista -comprendida, interpretada, explicada... - como la o una verdad disimulada.

Spinoza estaba equivocado---

Espontaneidad

1. El interior es el exterior: copia o inversión---

1.1. Por lo tanto: la suma de los actos señala a otro sitio---

1.1.1. Tal es la esencia de la verdad como autenticidad: identidad o diferencia; mayor o menor distancia de dentro y fuera---

Peligro relativo


Lo sé

Sé lo que es velar una verdad: que el alma es la forma del cuerpo, unida esencialmente a él o separable. Esto no decide nada: lo mismo se puede creer en la vida después de la muerte que declararse descreído en estos asuntos. El respeto al cuerpo somero es una ficción social: no vela nada. Traduce, simplemente, nuestra condición moral, muy por encima de la animalidad.

...

Nota bene, después:

Aunque somero no es la palabra. Según el DRAE, 22ª ed.:

somero, ra.
(Del lat. summarĭus, de summum, somo).
1. adj. Casi encima o muy inmediato a la superficie.
2. adj. Ligero, superficial, hecho con poca meditación y profundidad

23 de febrero de 2008

Terreno irreconocible


De los Diarios 2004...

... de A. Espada (Espasa, 2005):

1º la enérgica disposición de los alegres intelectuales de la pax y la izquierda para embarcarse en una guerra (Irak, 1991), según las necesidades de la historia. Aunque yo sólo recuerdo al delincuente financiero X (¿era él?, ¿me falla la memoria?) defendiendo que una guerra por motivos económicos era legítima: o sea, que era lícito mandar a OTROS a morir por SUS -los de él- intereses bancarios (pp. 109-110).

2º el odio africano del gran Juan Benet por la libertad de otros (Soljenitsin) en la utopía soviética (es decir, al contrario: su alegría por la cárcel y la esclavitud del ruso), con una palabras terribles que no pueden retratar más que a un pobre desgraciado, que, odiando, se ha hecho infeliz y malvado; o sea, ignorante (p. 114).

***

Entre tanta mezquindad moral e intelectual cómo no admirarse con este párrafo sombrío de H/A:


Término/expresión clave: "Opinión pública".

a) Las buenas gentes, las creencias que mantienen, que les suministran periodistas o políticos, o toda la mixtura de los poderes.

b) Y también el precipitado final: la estupidez de una cosmovisión a la que aboca la más radiante tecnología, la sorprendente contra-ilustración.

Ayer

Imposibilidad, anímica, de ir a A.

***

Erklären.

***

No te quejes: E. Hojman.

***

(Horkheimer/Adorno, Dialéctica de la Ilustración)

En el prólogo a la edición alemana de 1969, según mi bienamada traducción de J. J. Sánchez (Trotta, 1994), en la página 50, se halla esta identificación crítica de la filosofía, escépticamente ilustrada, que deslinda claramente -vid. las cuatro últimas líneas- su zona de actuación (reflexión) de la del periodismo. Aunque no toda información sea periodismo; sin embargo, parece difícil lograr evitar que la extensión metafísica de la categoría de información deje otra posibilidad de imaginar el mundo que no sea la de los medios; y, por lo tanto, se habrá transitado de -desde- los espejos íntimos y solitarios a las pantallas comunes, integradoras:

22 de febrero de 2008

La torre de p/bap/bel


¿Cuáles son los libros de arriba, del antecielo?

Libertad de conciencia, ...

... o sea:

"La literatura en prosa, tal y como la conocemos, es producto del racionalismo, de los siglos protestantes, del individuo autónomo. Y la destrucción de la libertad individual mutila al periodista, al sociólogo que escribe, al historiador, al novelista, al crítico y al poeta, en ese orden. En el futuro es posible que pueda surgir un nuevo tipo de literatura que no requiera del sentimiento individual o de la observación veraz, pero no es imaginable nada semejante ahora. Parece mucho más probable que la cultura liberal en la que hemos vivido desde el Renacimiento llegue a su fin, y que el arte literario muera con ella."

Esto es, la misma cita de Orwell del post anterior, sin escaneado ni marcas propias de lectura---

Libertad de conciencia


George Orwell, "Los impedimentos de la literatura", en Letras Libres, agosto de 2006.

***

La ira y la prudencia

Encontré en el cajón del armario, al fondo de la habitación sombría y polvorienta, esta anotación que desearía retirar del presente, llevándola a cualquier pasado, para evitar una alusión intransigente a los sucesos del día:

"También los insectos minúsculos participan de la representación, del lujo del poder. La abeja que señala la dirección de la flor, comunicando esa información a las demás, realiza el instinto de la especie. En tanto se pone a sí misma en el foco del interés lo que ocurre pertenece a otro plano bien diferente: el de la justificación de las conductas convenientes y la diferenciación individual. I. e., mentira y política."

21 de febrero de 2008

Rosario

Para insertarse uno mismo en la tradición que las niega a todas, futuras o pretéritas, para acogerse a la cadena del cartesianismo, confundiendo el sujeto anónimo y múltiple con el mayúsculo y fundante, se tiene que estar dispuesto a seguir contando las múltiples faltas y errores que emanan de estar aprisionados en pobres cuerpos mortales, pero también a la rebeldía del ángel, que sale de jardines donados para fabricarlos él: árboles de la ciencia en lugar de árboles de la vida ignorante (logos crítico vs. mythos religioso).

Periodismo moral

"Y en tiempos de medios -neorretóricos- el periodismo ha de ser un objetivo---"

El sujeto se borra, escribe el texto ajeno:

La cita pertenece a un texto de J. Silva-Herzog Márquez, "Metafísica del periodismo" , en Letras Libres, diciembre de 2002.


***

Humildad:

En el extremo de la humillación ha encontrado el espíritu cristiano (en Descartes, en Agustín; o en Aristóteles) la identidad de uno mismo, rodilla en tierra, y dios.

Ocurre que la vía abierta se muestra de una dureza extrema y a todos se nos antoja preferible una conciencia estoica, reversible en determinados momentos, y que cuente chistes.

Por esta razón, quien ha encontrado, y debería bastarle, la verdad absoluta idéntica a la nada de su sentimiento, necesita el mundo externo, los espejos y los ecos: el agua del río para mirar y enorgullecerse de su certeza de narciso.

Así, la corriente interior de su pensamiento, la tormenta que no le deja vivir en paz, se queda fuera y objetiva, y puede que terriblemente hermosa y amena: si la ribera rumorosa se puebla de álamos y paseantes.

En ese momento se acuerda de que no vive solo, recuerda la ciudad.

Y es posible que entienda el lugar retórico de las metáforas barrocas (edificios, urbanismo) en el discurso fundante, solipsista, del pensamiento terminal de Occidente: en el Discurso del Método, inicio de la Parte II.

20 de febrero de 2008

La voilá!

Pinche aquí.

En la cuarta línea está la maravilla acentuada.

Avive el ecuánime lector el seso (sin falta ortográfica) considerando el asombro de religiosos y seglares a que debe mover el acuerdo de unos síndicos, de los jefes de una empresa (los políticos de la educación), con la connivencia de los doctos pirómanos (psicopedagogos), que han pactado una política de incentivos (del hemisferio surreal) que acata (y pide que acatemos: en tanto que riquísimo sapo, gordo, lustroso y viviente) la premisa de que un número indeterminado de los trabajadores (ex-profesores) son incompetentes para aquello que están facultados y pagados. Bravo, bravo! Como la asignación de incompetencia es limitada (entre uno de muchos miles y esos muchos miles menos uno: según la lógica formal) habrá de adquirir el lector de la editorial una duda angustiosa: él no se reconoce como incompetente y merecedor de que le despidan... pero ¿está seguro? ¿No recuerda aquella vez que... ? ¿No merece algunas veces que le echen? Así que es mejor que se calle delante del inquisidor que escupe su fuego sobre el universo, como el pistolero loco que va por las calles insultando mientras dispara, disparando mientras insulta.

***

PS. No sé si se escribe "la voilá".

De la secta...

... , y para que no se nos olvide, conviene leer el estupendo editorial del nº 3775 de Escuela, donde el editorialista, acuciado a menudo por la ira contra la enseñanza y sus virtudes (le servirían para su propia ignorancia), nos brinda una confusión sabrosa entre el saber y la pancarta, aparte de ejecutar (¿errata? -No creo) un hermoso uso del inexistente verbo "preveer", adornado (en el editorial; ¿errata? -No creo) en su conjugación, encima, con una tilde bella: "prevée". Enhorabuena. Pero lo mejor, recuerdo, es la terrible mala baba que se gasta el gachó adláter. Carne genuina de inquisidor de cualquier confesión, pensamiento plano, neuronas vacantes.

El poder de la mentira

Cui prodest?:

"La perversidad, o la falsa e hipócrita bondad, y el espíritu antiilustrado del sistema educativo es reconocible por cualquiera; no hay que comparar más que lo que se dice que se pretende y lo que de hecho se consigue. Pues bien, si a pesar de ser conscientes de la incompatibilidad entre la actual forma de entender la educación y el tipo de sociedad y ciudadano que dicen desear, se insiste en este paradójico sistema es porque con él algo ganan quienes podrían cambiarlo. "

El poder que dota de actualidad ilustrada a la filosofía: a Platón, a la filosofía escrita, y que justifica los gestos ágrafos -las redes sociales extraacadémicas- de los primeros: aquellos asombrados por el cielo que tropezaban.

Y en tiempos de medios -neorretóricos- el periodismo ha de ser un objetivo---

Lecturas...

... de Lichtenberg et al.

El demócrata, 2ª parte

El personaje de Llamazares en Internet quema una foto de la familia real en un corto de IU en YouTube

Exento de la primera parte de la ecuación socrática que condensa el intelectualismo moral, a lo cual dedica el discípulo su obra entera, que sólo por eso es una obra de amor, podrá pretender querer fingir que el agraviado es el otro, como si sus actos estuvieran dotados de la virtud de la acción. No, él no ofende: su alma es la ofendida, porque los actos que no emanan de la prudencia han de rebotar continuamente en el cerebro infantilizado que cree que los causa. Copiarán el asunto otros cerebros infantilizados, y por ello malvados, lo que se sostiene negativamente en la ecuación del ateniense, pero no llega a cristalizar otra indignidad que la del que se piensa que daña al dar a luz, según su capricho esclavo, pequeños -mínimos, realmente- actos electorales demagógicos, destructivos... y esconder la mano. Esto último lo retrata, definitivamente, según su calidad ínfima.

19 de febrero de 2008

El demócrata

Gaspar Llamazares: que considera que son los cubanos quienes deben elegir la evolución -y que por eso debemos respetarlos- igual que eligieron la revolución.

Naturalmente: en comicios libres y periódicos, donde se elegía el principio de identidad.

Gran personaje, don Gaspar. Un demócrata.

Autorreflexión

Heterorreflexión: Lectura vs. escritura.
Horrible día, ingrato, sin consuelo: sin más títulos---

Da igual que los muchachos sigan o no los buenos consejos de prudencia: cuando pasan estas cosas queda el hecho brutal, desnudo, la desaparición. Ya está. Y el deseo egoísta, tan humano, de que Dios aparte ese cáliz de amargura.

No se puede confundir...

... la biografía con la necrología: la segunda da explicaciones, no se limita a describir, a narrar.

De ahí la imposibilidad de una auto-biografía como núcleo o clausura de un sentido.

De ahí que se pueda relacionar esa misma autografía con una veladura o una máscara mortuoria.

Para una genealogía...

... de la impostura:

En el número de febrero de Letras libres, edición española, viene un texto de Carlos Granés sobre Pierre Bourdieu. Aparte de la impresión de que el sociólogo francés no va más allá de una copia mecanizada del marxismo, pasada por el agua aristotélica (los hábitos) y por otras metáforas (campos), impresión que puede venir de mi desconocimiento de su obra, lo realmente cierto es que cabe pensar en el dicho "haz lo que yo diga, no lo que yo haga". Y cabe pensar en una actitud paranoica de negación de los hechos como apariencias, como en esa imposibilidad de asumir que la educación sirva para romper estructuras y estanqueidades sociales.

Piense el hábil lector si en el párrafo final del trabajo de Granés no está dada la denuncia de la impostura, la revelación del mentiroso que quizás haya llegado a no saber siquiera que está mintiendo, de tanto que ha desarrollado el hábito:

"Lo curioso es que la vida y la obra de Bourdieu son una profecía que no se autocumple. En el fondo debía saber que aquello que afecta a las personas no son fuerzas externas indomables, sino ideas, creencias y valores, productos humanos susceptibles de ser modificados y mejorados, y que apelando a la voluntad y al interés podía vencer las limitaciones sociales y convertirse en aquello que quería ser."

18 de febrero de 2008

He aquí...

... la página final del texto de Vallespín:


" ...es que dicha unidad no sólo deriva de un consenso normativo previo y compartido. Dicho consenso se va construyendo también por la propia dinámica de la confrontación argumentativa en el espacio público. Como ha señalado. Helmut Dubiel, uno de los representantes de la segunda generación de la Escuela de Francfort.

“La esfera pública democrática ha sido calificada por algunos comentaristas como un gran sujeto colectivo en sí misma. Si aceptamos esa descripción no debemos perder de vista, desde luego, que la esfera pública democrática es un monstruo amable con muchas cabezas que a menudo habla en diferentes idiomas”. "

Expresiones clave:

-esfera pública democrática
-monstruo amable
"El chico accidentado bastante mal, según me dicen fuentes fiables. Ya veremos---"

Hemos visto. Descanse en paz.

Un Leviatán sonriente

Del muy buen ensayo de Fermnando Vallespín sobre "multiculturalismo y democracia", en Cuadernos FAES, vale la pena reflexionar sobre esta página final:


La infame autocita

Lo que hace un año fui escribiendo, a lo largo del día:

18.2.07

Qué se gana?

¿Qué se gana con relacionar hechos e ideas -la historia, la filosofía? Se produce un discurso, que es como decir un juego de la razón que se entretiene en imaginar una historia posible, una manera menos abstracta del pensamiento...Se debe imaginar que ha surgido algo así como la opinión pública: gracias a la movilidad social y a la extensión de los beneficios educativos. En la era pre-burguesa querríamos imaginar una filosofía de la historia idéntica con la teología (una teodicea), o meramente una filosofía autónoma aunque infructífera...Sí, pero personalmente, ¿qué se gana?
posted by MLL at 12:40 PM 0 comments

Eticidad

"No hay mal que por bien no venga". Es brutal el refranero. Pero no se trata de encontrar el bien en el mal, de escamotearlo y tragarse la injusticia. Ningún mal es un bien. De lo que se trata es de seguir: entiendo que esa es la marca de la buena voluntad kantiana, que sigue adelante pese a todos los fracasos que la inclinan por lo contrario. Esto es, que se debe buscar la mayor pureza -perfección, santidad- donde menos se la espera. En esto debe inspirarse toda buena autobiografía: en el relato de la superación, como una travesía que vence el espacio y el tiempo.¿Es tan diferente la moral kantiana de la moral del refranero?

***

Resulta demasiado fácil asimilar los fallos de la fundamentación filosófica última, en cualquiera de los sistemas modernos de ética, a las dificultades conocidas de los intelectuales a la hora de afrontar los retos sociales, bien poniéndose en cabeza, bien retirándose a cualquier torre de marfil académica o mundana. Por lo que sé, esta continua crisis afecta a los escritores públicos (los intelectuales) españoles desde el siglo XIX (¿el siglo pasado?). Pero los mismos intelectuales no resultan satisfactorios, a veces, cuando tienen que argumentar la significación de la crisis, demasiado retóricos o demasiado ceñidos al tiempo (las modas). Tengo claro que en esta fácil asimilación hay alguna trampa. Porque referirse a las dificultades de una razón que se empeña, humanamente, en ordenar las cosas, nos tendría que llevar demasiado atrás en el tiempo y en los conceptos.

posted by MLL at 8:20 AM 0 comments

Sin demasiadas ganas

Día extraño---

El chico accidentado bastante mal, según me dicen fuentes fiables. Ya veremos---

Más raro yo, si cabe---

Textos: multiculturalismo, integración. Pobreza, emigraciones. África. Esas cosas. El método y las reglas de Descartes.

17 de febrero de 2008

La experiencia...


... truncada no existe para ser dicha. Se me ocurre, muchas veces, cuando paso por delante de la puerta de la pobre chica---

Por eso, para poder mostrarla en mí, escribo---

Pero es algo que no evita la náusea de pensarlo, el plomo anidado en el pensamiento, la desesperación---

Un descanso


Creyendo, no sé si con fundamento, que la belleza adjudicada al paisaje depende no poco de la intromisión humana---

No hay belleza en el vacío sin hombres, sino glaciares---

La sentencia de S. S., los "nexos causales" y los huevos

En torno a una tragedia:

Confieso que no termino de comprenderlo, que me rebasa: que la indignación personal debe ser comedida por el dolor del suceso, por los sentimientos, por la piedad que debe suscitar humanamente la fatalidad de unos padres, por el dolor, la muerte, los errores y el no poder. Sí, también. Cuando el primer y el segundo poder (políticos) abdican en sus funcionarios intermedios, por no molestar a la masa, a la bestia dormida (la bestia mansurrona y satisfecha), no faltaba ya más que el concierto de los otros poderes: el tercero, el cuarto, el quinto, jueces, periodistas, intelectuales, etc. -sólo esto faltaba para incubar el mal, la decadencia, la sumisión de la lógica. Habrá que achacar mi confusión, aparte de a mis prejuicios personales, a que se trata de una noticia de agencia. En El mundo, en el ejemplar de papel de hoy, no se recoge este hecho -me parece-, y se trata del mismo texto que ayer leí en la edición digital de ese periódico y en alguno más. Incluso me parece recordar que la noticia de agencia aparecía recortada en algún caso. ¿En El mundo, quizás? Pero eso ahora no me importa. Si, quizás, el encabezamiento de La voz de Galicia: "Responsabilidad escolar". Malévolamente cabría interpretar que la responsabilidad, la capacidad de respuesta, se ha desplazado por completo, si no en cantidad sí en calidad, a las instituciones escolares.

Una noticia de agencia, nada más. Falta información circunstancial muy relevante. Con esa otra información mi opinión sería muy otra y no este comentario imprudente.

Mi comentario: no veo el sentido de la sentencia. O sí: hay una responsabilidad civil, con consecuencias económicas, por un hecho terrible, la muerte de un niño que debía estar en un centro escolar, que no estaba y que se cayó desde el balcón de su casa. Se cayó. La justicia de los hombres, administrada por hombres que deben ser sabios, no se puede permitir rebasar sus límites humanos. En este caso, manifiestamente, no los rebasa. Los párrafos transcritos por la noticia de agencia transpiran humanidad. Contienen la verdad y el error, en tanto valor de cambio posible de las afirmaciones. No me atrevería a encontrar una falsedad, un agravio o una injusticia, si no me asaltara la presencia de una contradicción. Así, la defensa del centro se amparaba en la fatalidad e imprevisibilidad del hecho, en que podría haber ocurrido lo mismo, aunque los padres del niño se hubieran encontrado en casa. Se trata, según el juez, de un argumento inválido: lo que ha sido es lo que ha sido y el argumento de la defensa contiene una condición incomprobable. No podemos saber qué habría pasado. Está bien que sea así, que la mente considere los hechos, las pruebas, el dolor concreto. Que se piense que aquí el exceso de las palabras está faltando al respeto al dolor brutal y humano de los padres. La justicia humana del juez ha atajado de raíz la hybris del pensamiento: las palabras humanas han de contenerse en los límites, en la atención al mundo.

No han de valorar. Las valoraciones, es lo que no entiendo, vienen después. La sentencia encuentra un "nexo causal" entre la actuación negligente del centro, que desatendió la obligación de controlar y vigilar al menor, y el hecho mortal. Todo esto es muy problemático: los saberes científicos huyen de causalidades (casi prefieren lo contrario, las casualidades; a lo más se contentan con el cerco estadístico de los azares, de los sucesos). Aquí se ha fundido el después de con el a causa de. Y sabemos que post hoc no es idéntico a propter hoc: ha habido una sucesión cronológica, de hecho denominamos sucesión cronológica a la percepción de los fenómenos, pero será mucho más difícil salir de la forma esquemática temporal para tener clara la relación sustantiva entre los fenómenos. Además, la causa supuesta contiene una calificación moral, o más de una (desatender, negligente), y habrá que buscar la causa (sí) de esta apreciación mía quizás en mi falta de comprensión, pero creo que esta valoración moral no se puede poner a la vez como consecuencia judicial o juzgada de los hechos y como causa fenoménica de los mismos. De mi falta de comprensión, o de mi comprensión humeano/kantiana: de ahí debe venir el chirrido de la relación de "nexo causal" tal y como me llega en la noticia de agencia (Efe).

Dije arriba que no vería la falsedad si no viera la contradicción, la duda que me asalta: pues el mismo argumento contra la defensa, basado en la falacia de sostener situaciones condicionales, se podría aplicar a una afirmación que sostenga que no se habría producido la muerte si el niño hubiera estado en el centro escolar. Vale. Esto es de sentido común, no lo niego. (Aunque en otros casos haya sido mejor no encontrarse en el lugar del crimen... en el centro escolar. ¿Cuántos en EE. UU. esta semana?) Pero tampoco sé cómo se puede comprobar: ¿Cómo impedir que lo que se determina como acto libre del menor, cuando está en su casa por la negligencia docente -según se dice-, no ocurriera, del mismo u otro modo, dentro del espacio del centro escolar? Yo no soy abogado, ciertamente, sino un hombre que no comprende demasiado: ni los hechos ni las afirmaciones efectuadas sobre los hechos. Un hombre que se sorprende de que la responsabilidad moral (la verdadera, la interior y casi divina) se quede en responsabilidad civil y económica colectiva. O no tendría que sorprenderme: si cayera yo en la cuenta de que la ficción protectora, la responsabilidad transmitida al redil escolar, puede que no sea más que una ficción para aquellos que la sostienen como imperativo y hecho necesario.

Hecho necesario! Se escandaliza el profano de que un menor interno requiera dos personas: que si hay cincuenta internos tenga que haber cien personas trabajando. No se mida este problema por las cuentas económicas, pues no se trata de eso, sino de que ahí si funciona una conciencia de lo factible y de lo que no. Entonces, ¿se me entiende?, no estará lejos de la ficción la idea de que cincuenta personas puedan responsabilizarse efectivamente de los pasos -de cada uno de ellos- de quinientas personas, que es un número aproximado de la ratio profesor/alumnos. De los pasos, de lo que hacen, lo que dicen, lo que callan... En esas condiciones, ¿quién arrojará la piedra y te señalará a Ti? Es mucho más fácil señalaros a Vosotros, los docentes. Ya digo: debe ser la noticia de agencia. Rápida. Sin meditar.

***

¿Los huevos?

-Una asociación de ideas: nexos causales, el huevo y la gallina y viceversa, el huevo de la serpiente, el chivo expiatorio, los fascismos del día, la inocencia y la culpa...

La inteligencia neoliberal de Fernandito

Vaya por delante que yo no puedo ni soñar en compararme: ahí están sus títulos y cargos, yo -por el contrario- no soy más que un maestro prácticamente ruralizado, de vista corta sólo corregida por unos lentes que compré de mi pecunio en Óptica A., por la internet a través de la cual el ego fictor se mueve, golpea y se retira, y por la frecuentación constante y desordenada de objetos cúbicos foliáceos y desplegables, que no me va haciendo mejor sino más deprimido: incapaz mi voluntad magra de arrostrar con lo que emprende. Muy poca cosa, sólo unos ojos humildes que contemplan y le dicen a la mano lo que ha de escribir: y sucede que yo no veo esos irresponsables funcionarios que se da a entender. El cerebro, que debía ocupar el lugar intermedio entre lo percibido y lo escrito, ha llegado a dudar: ocupado con una sospecha universal que derriba creencias y seguridades. (Aquí es verdad que la mano escribe lo que le sopla Descartes.) La única certeza a la que arriba consiste en pensar que a derechas e izquierdas circula una misma y falsa y conveniente idea acerca de la función de la enseñanza: sostendrá la izquierda un concepto igualitario y asistencial de la educación, olvidando que la estatalización de las instituciones docentes, si va más allá de su mantenimiento y se entromete en el contenido, en la sustancia, no hace más que recordar el origen fascista del término (duce, educare); la derecha podrá virar y solicitar calidades y resultados. Pero unos y otros se mueven en el mismo campo acordado de juego: la irresponsabilidad de las clases políticas, legisladoras y ejecutoras, la responsabilidad total de los intermediarios contratados, los funcionarios docentes. De esta atmósfera de olvido de lo real vive Fernandito, del cual me permito imaginar un recuerdo inventado; vestido de almirante se dirigía a recibir por vez primera el cuerpo del Señor. Siendo así, no se entendía ese gesto serio que ensombrecía su rostro. Aunque lo entendía él, el niño: pensando que se podrían administrar mucho mejor los bienes espirituales de las gentes si existiera un cuerpo de expertos que impusiera las reglas de la libre empresa y selva, también en los asuntos religiosos. El padre, conocedor del hijo y de las causas de la sombra en su rostro, no sabía si admirarse más del futuro personal del niño o si temer por el de la humanidad. Esforzarse tenía para evitar que surgiera el testigo inadecuado de una lágrima furtiva que no podía ser de alegría: sumando uno y uno, dos más dos y así en sucesión ordenada, sólo cabía decir que, de camino a la iglesia catedral, el niño se iba haciendo calvinista, contable de almas y de cuerpos. Este cuento no es cierto, pero podría servir de hipótesis re/construida para explicar lo que se juega verdaderamente cuando las reglas salvajes del capital (y las de la asistencia social sólo son el barniz del capital, su parte amable, de olvido y a seguir para adelante) se pretenden aplicar en ese negocio de la salvación laica de almas, en que consiste la enseñanza, ese avatar secular de la vocación: habiendo sucedido la forma ilustrada del espíritu a la divina.

16 de febrero de 2008

En el mercado del voto

"Les voy a sorprender, pero el tema lo merece. Me habrán leído muchas veces criticar con dureza al gobierno tripartito catalán. Pero esta vez se ha atrevido a hacer algo que demandan todos los especialistas internacionales y se ha echado en cara a los sindicatos de profesores en plenas elecciones. La Generalitat pretende eliminar la elección asamblearia entre profesores del director de centro educativo, profesionalizar el puesto y dotarle de competencias ejecutivas para elegir profesores y adaptar los currícula y contenidos de las enseñanza. Enhorabuena y suerte. Me alegro que hasta los nacionalistas descubran los méritos del mercado, la libertad y la responsabilidad individual." (Fernando Fernández, "Armonización europea y libertad", en Abc de hoy)

Pues sí. Me ha sorprendido. Enhorabuena, campeón! Tú sí que sabes decir las cosas claras, y no como otros. ¿Que el tripartito dice una verdad? Pues se le reconoce. Y a ti también, campeón, lince neoliberal, que te lo mereces. Por reconocer que la culpa del desastre educativo es de... los profesores. Unos irresponsables, ya te digo, que no podían esperar otra cosa que /el que/ viniera el director para contratarles y descontratarles, adaptarles los currícula y amarrarles los machos. Si es que son unos irresponsables. Enhorabuena, Fernando, Fernandito, lince de las hispanias. Y también a la oportunidad que te da Abc de decir las verdades del barquero y del porquero. Yo, por si acaso lee Rajoy el articulazo (pariente de los textículos) y se inspira, y como soy uno de esos funcionarios irresponsables y culpables, ya sé que ni harto de vinarrio garrafero y matador he de votar al partido que tan bien corresponde a la ideología de mi querido periódico (esto va sin ironía). Por si se inspira, digo, en el tripartito y en la inteligencia (oportunísima) de Fernandito. Un abrazo, pero sin besos, eh?

Religiones: Un logos doble

O una doble mentira, o la mixtura de verdad y falsedad que inmoraliza las conciencias. O... o...

Aquí:

" ... no creo que un proyecto Ilustrado sea la única alternativa a la tenebrosa sinrazón. Casi diría más; una Ilustración que se quede en sus propios principios vacíos puede convertirse en un totalitarismo de lo superficial e indolente. Se trataría de un humanismo muy pero que muy devaluado... "

Anoche intuí -no sé si esto sigue valiendo en esta época de gran avance científico y decadencia epistemológica- que la única salvación (aunque no lo sea, aunque todo se vaya a reducir a un escepticismo in/consecuente o desencantado) reside en la posibilidad de ejercer la crítica, de dar permiso a la voluntad para que diga un gran o un pequeño no.

Empecé a leer un texto de F. Vallespín sobre multiculturalismo y democracia (apareció en Cuadernos FAES, ¿nº 3?, 2002), y llegué al punto en el que se ponen las cartas sobre la mesa: uno de los jugadores lleva comunitarismo y el otro liberalismo. El primero se jacta del valor de su triunfo, pues nadie podrá negar que una identidad libre y racional como la que defiende el segundo jugador (el liberal) no puede residir en un vacío, en el clima frío de la asusencia de tradiciones, historia/s, costumbres, sentidos, religiones (¿para qué vamos a engañarnos?). Tan convencido está de que la partida es suya que puede ignorar la contestación indignada del oponente: Discriminación!

Y no, no es discriminación, sino una tremebunda patraña que se ha permitido ignorar lo falaz que resulta pasar del es al debe cuando están los pobres cuerpos humanos en medio de la disputa. Porque el comunitarista puede defender el calor de religiosidades y culturas dejando a salvo su libertad crítica en el cálido (también lo es) retiro de una universidad occidental. Pero su tibieza, lujo o lo que sea, no le permiten creer (no podemos permitirnos creer que le permitan creer) que haya otra cosa que inmoralidad en la extensión posible de la predicación de lo bondadosa que es la situación del esclavo... hecha y dicha al esclavo de las magníficas gemeinschaften adoradas en lontananza por el neocolonizador occidental tan bondadoso (Ch. Taylor o similares).

O sea: que el derecho a la cultura tiene como límite, como condición de posibilidad humana o democrática, la posibilidad (también, pero real, eh!) de salirse del calor de esa cultura (yéndose a vivir a otro sitio, o retirándola de su conducta privada o pública, sin peligro de que le maten).

Las citas, o no

(Al revés)

II.

(A. Espada, Raval, Anagrama, 2003, p. 238)

I.

El encuentro del paraguas y la máquina pertenece a Lautreamont, realmente. ¿Realmente? Parece que sí. Qué inculto soy!

Vale. Aun así. Poco rigurosos en su método constante los escribidores pacientes se citan unos a otros sobre la pantalla del ordenador el sábado y encuentran la maravilla absoluta y autosuficiente, el trazo que deja en el cielo azul vacío de la mente el paso fugaz del genio:

"El azar objetivo y los valores antiburgueses toman vida en el Canto VI: «Sé leer la edad en las líneas fisiognómicas de la frente: tiene dieciséis años y cuatro meses. Es bello como la retractilidad de las garras en las aves de rapiña; o también como la incertidumbre de los movimientos musculares en las llagas de las partes blandas de la región cervical posterior; o mejor, como esa ratonera perpetua, constantemente tendida de nuevo por el animal atrapado, que puede cazar por sí sola, indefinidamente, roedores y funcionar incluso oculta bajo la paja; y, sobre todo, como el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección»." (Las arañas de Sibila)

Arrepentimientos, retractaciones, etc.

I. No pretendía citar al pie de la letra la definición de A. Breton (esto es una página -diario- de autoficción, con lo cual el rigor -circunspección- me resulta bastante indiferente; así como la verdad de mis aserciones; también el hecho de la multiplicación de paréntesis -y de guiones con más texto intercalado).

Sucede, todo habrá que fiarlo al hasard furtivo que desconcierta corazones tramando imposibles, que no será lo mismo el encuentro entre el paraguas y la máquina de coser sobre la mesa quirúrgica que el hecho, realmente mucho más trivial, de poner un paraguas en la misma mesa, algo propio de un desordenado como yo (el autofictor), en cuyas manos, esto si es cierto, peligrarían los pacientes si fuera yo cirujano y no un estudiante de letras (lo fui), y si la mala suerte hubiera forzado el encuentro de sus males (excedente de dolor y cuerpo) con mis manos.

II. El difícil texto de A. E. titulado Raval concluye con una cifra magnífica de todo lo anterior (que forzosamente habré de releer, puesto que el relato se me escapa por todos sus poros: manca finezza por mi parte). No ironía, sino un estupendo sarcasmo sospechoso (nadie pretenda reconocerse inocente) después de la crónica de errores, mentiras y buenas intenciones, cuyo conjunto puede arrojar al abismo a los hombres y mujeres humildes y/o en dificultades, si tienen la mala surte de encontrarse con el sujeto/sustantivo/poder al que adjetiva el desdichado conjunto.

Las citas, en el siguiente post.

15 de febrero de 2008

Tan sorprendente -la vida- ...

... como un paraguas encima de la mesa de un quirófano: anudadas las imágenes en una misma necesidad de protección, en idéntica indefensión.

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Dichtung und Politik:


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Doy testimonio de la verdad que nadie me pide:


Aparece esta reproducción de una obra de R. Magritte en la p. 9 del número 3 de la revista Saber, mayo/junio de 1985, concediendo imagen a un texto de Josep Ramoneda.

Arrepentimiento

Al pasar las horas, ha comprendido el criminal que comete un grave error de pensamiento (y de obra al escribirlo): que donde él buscaba y encontraba la malévola intención periodístico-política en pos mafioso del beneficio monetario, en bienes muebles e inmuebles, así como en prestigio social, no ha de verse sino los desvelos constantes por el bien de los ciudadanos.

El político, igual que un eterno buen pastor (algo bien distinto del lobo terrible, aunque pueda parecer idéntica su faz externa o sus andares), no tiene en sus ojos, que le lagrimean delante de los súbditos pacíficos, otro fin diferente a su bienestar de ciudadanos, que es el concepto que el político de arriba les ha dicho que deben tener acerca de sí mismos, y de su infinita dignidad de trabajadores y consumidores mortales.

Para el más necio (alocado) ha de resultar obvio que el concepto de Dios y el de sus administradores o sacerdotes no sirve para nada, y aun es muy lesivo para los intereses generales de la razón económica y la felicidad opiácea que produce.

...

¿?

(¿Quién habla ahora?)

-No hemos de tomarlo demasiado en serio: es un diario de autoficción. Nada, ontológicamente hablando. Un loco, adláter de la razón, con la responsabilidad disminuida. O un cobarde.

Continuación de El otro ilustrado: A. G. O.

"¿Y qué fue de la muerte de Dios, que tanto prometía? Ésta es otra clave del fin de lo moderno y del inicio de la incertidumbre medievalizada. Lo moderno, en la Historia, avanza a base de muertes, de asesinatos casi: la del Padre, la del Estado, la de Dios, una misma figura siempre, y siempre masculina. Pues bien, ocurrió que la muerte de Dios nunca tuvo lugar."

F. Nietzsche corregido, las evidencias históricas también: los procesos revolucionarios, las reformas religiosas, los agnosticimos, ateísmos y materialismos borrados del mapa... porque interesa a las fechas electorales presentes. La muerte de Dios no tuvo lugar porque lo inexistente no puede morir, dirá el ateo. Dirá el prudente que tal deceso refiere en metáfora simplicísima épocas y situaciones de una complejidad inmanejable.

"Y tampoco la sociedad civil y laica se libra del regreso de lo retrógrado al primer plano de nuestras vidas. Es retrógrado de manera alarmante cuestionar el evolucionismo darwiniano... "

Retrógrado (movimiento regresivo) el ejercicio crítico: progresivo el dogmatismo -se viene a decir. Lo científico antipopperianmente determinado: irrefutable. Darwin = Dios. Lo científico = lo estúpido y lo ovejuno beeee beeee.

"El discurso retrógrado, en su condición de plantear una regla de máximos, propicia, perversamente, que lo meramente conservador avance y consolide espacios y maneras que antes sencillamente eran propias de lo progresista moderado. En estos tiempos medievalizados, entre una falda hasta los tobillos y una minifalda, una falda a la altura de la rodilla acabará siendo el súmmum de la conquista de la libertad. Y encima nos parecerá bien."

Retrógrado el imperativo categórico, la regla máxima de máximos: "en estos tiempos medievalizados"!!! ¿Dónde se le ha ido al escritor la prudencia? Ay, esa tentación de confundir la libertad con la minifalda!

"¿La solución? Difícil encontrar una que no pase por recomendar la metáfora de ubicar a la Iglesia y al islam en su justo lugar: el cielo, el espíritu; porque, como bien recuerda el filósofo José Luis Pardo, en su impresionante ensayo Esto no es música, Kant definía la religión como un subgénero de la poesía (o sea, de la ficción)."

Pues no, la religión no es eso para Kant (no en un sentido literal, groseramente literal de ateo de casino), sino el signo de una disposición metafísico-innata del hombre: como una fe moral nada más, una delgada religiosidad vaticinio de esa negación de Dios que la ignorancia supina del escritor de guardia niega.

...

Y, en un párrafo anterior, la temible falsedad: lo religioso referido al mítico y dorado pasado, la confusión de una de las formas de religiosidad con la religiosidad en todas sus formas: y la negación de ese mismo esjáton que da origen a las promesas utópicas seculares (Ilustración, marxismos, ...)

14 de febrero de 2008

Otro valiente defensor...

... de la Ilustración: Adolfo García Ortega:

"... el papa Benedicto XVI, ex inquisidor, ex teólogo ultraconservador y ex soldado de la Wehrmacht (tal vez algún día aparezca que también fue de las Waffen SS, es cosa de tiempo)"

Claro, y lugarteniente teenager de Adolf Hitler. Qué menos! Aparte de que las tres ex-cosas ( o dos y media) sean falsas, o mentirosas.

" ... pero desde la llegada de Juan Pablo II, un titán del retrogradismo, se inició un descenso hacia la añoranza de un pasado que, de pronto, nada impedía que volviera a instaurarse"

Nada impedía!!! Nada salvo los siglos de secularización/privatización de la fe, nada salvo la democracia, la pluralidad, la libertad de expresión, etc., etc.

"La Iglesia, en materia de valores, siempre ha estado detrás de la sociedad, impidiendo su avance, y se alía con quienes tienen ese impedimento como idiosincrasia política: la derecha ultraderechizada. Se encastilla en valores retrógrados, que son aquellos que conllevan miedo, coacción, hipocresía, dominio, intolerancia, odio, sojuzgamiento."

No poder determinar, dios imposible de los agnósticos, si es más el atrevimiento mendaz o la ignorancia, la caradura, la desvergüenza insolvente!

Seguiremos, si Dios quiere.

Hay una imposición, ...

... como una violencia en este vocabulario del educar: una hybris o inmodestia de hombres nuevos, de utopías o nuevos soles, mediterráneos.

Si se cree demasiado, lo que se encuentra es el papanatismo de lo novedoso---

Si se cree demasiado en contra de la tradición, de la instrucción---

A favor de la técnica, del brillo opaco de los objetos: ninguna trasnsparencia o noesis---

13 de febrero de 2008

Educación

Habrá quien considere horrible esta palabra, quien la considere fascista hasta en su raíz y lo que presupone, el culto desmedido a la juventud y la novedad, a la máquina nueva que engrasa una sociedad: siendo la experiencia el pecado de origen del adulto, y la instrucción o enseñanza lo prohibido, el supremo y único tabú. El muchacho que ha mamado abundantemente de Rousseau podrá, sin cortapisas, imponer su capricho estúpido como la voluntad humana utópica o el espíritu del volk, según quien mande y se imponga. En los genes trae, quieren decirnos, un legítimo derecho a la felicidad y al comfort, infinitamente por encima del sacrificio y la muerte ennoblecida de los padres. Habrá quien piense, y no voy a ser yo quien le quite su derecho, que sobre esta concesión infame a la sonrisa del día, como un calor del cielo inmerecido, no ha de erigirse una mente ilustrada, racional y libre, sino la efigie horrible del consumidor estulto, votante y turista.

También existirá el que albergue entre sus ideas una radicalmente contraria, mucho más exigente: la consideración reflexiva y serena de lo infinitamente grosero que es el ponerse como meta la animal satisfacción del momento, en vez de dedicarse a esa empresa triste y al final frustrada que consiste en la contemplación filosófica o meditatio mortis. Sin esperanzas ni pausas. Dejando para el mundo ajeno (de las luces y las noches) el amor ingrato de las bellas. Así sea.

12 de febrero de 2008

L@s @bej@s y la filosofía

Almansura:

"El editor, Juan Grima Cervantes, incidió en la importancia del acontecimiento porque “no todos los días nace una revista, un instrumento cultural de estas características”. El editor dejó claro que “es una revista independiente, sin ideología predeterminada, que no va a estar cerrada a nada; no va a haber artículos de opinión ni disertaciones filosóficas, sólo trabajos de investigación”. "

¿Qué creerá el caballero que es la cosa filosófica? ¿Algún pariente pretencioso de la ouija? Podría leer. No le vendría mal. Digo yo.

Duda sin método

¿Quién será tan sabio que pueda determinar si en el mundo es mayor la cantidad de estupidez o de cobardía?

Decía W. que los juicios morales (y otros) se ponen sobre el mundo, fuera del mundo, extramuros. Se ponen no. Quieren ponerse: mero voluntarismo.

¿Quién será tan sabio que pueda discriminar el significado de lo que se escribe en los periódicos?

Quizás Platón, que no los conocía.

Religiones: El espíritu de la cruzada

Una nueva contrarreforma

"La Iglesia católica ha emprendido una nueva contrarreforma bajo la dirección estratégica de Ratzinger con el episcopado español como fuerza de choque."

Hay noticias que en sí mismas son luz. No ya que aporten o den luz, sino que, en sí mismas, se constituyen en manantial eterno. Hasta el punto de que, quizás sin exagerar demasiado, se eleve, por lo menos para nuestros corazones hambrientos de significados, otro sol en el cielo, aún más bello. Me dejo llevar por la emoción, sin duda, pero es que después de conocer la primicia del valiente sociólogo de guardia, don Enrique Gil Calvo, comprenderéis que huelga el comentario, y aun la explicación riquísima del sociólogo después de las terribles palabras iniciales. Iba o venía yo con todo el torpor de la mañana, con el ánimo no menos turbio, y, ¿cómo lo diría?, la revelación explotó delante de mis ojos, ahí, en la pantalla del ordenador: preocupados genéricamente por el peligro que un excesivo peso o visión de la fe en los asuntos públicos podía traer para las libertades de que afanosamente (no gracias a nosotros, sino a nuestros ilustres y esforzados antepasados) gozamos, sin tenerlas en más que el aire gratis, el aroma de la flor del almendro o el canto divino de los pájaros en días o estaciones radiantes, preocupados con un sinsaber (me tengo que inventar las palabras, de tanto que quiere expresar sin poder mi entendimiento) inconcreto, como una molestia difusa enquistada en el alma, no habíamos sabido ninguno darnos cuenta del globalcatolicismo asechante (sí, sí, asechante). Ya se huele el humo, ya se escucha la algarabía en las plazas, de los autos (de fe), ya el fragor lejano anuncia que viene el Papa de Roma (en un tanque). ¿Escucháis, por Dios, el zumbido infame? ¿No os dais cuenta de que es la aviación vaticana? Después vendrán las aguerridas huestes de Cristo Rey, en noches de sangre e infamia kuklusklanesca. Ya sé, ya sé, horror de pesadilla que hiela la sangre!, que todavía no, que está la voluntad de verdad de D. Enrique (Gil Calvo), en la capital del reino y en las redacciones, para vacunarnos del mal antes de que sea tarde, para librarnos de la pesadilla bestial del fundamentalismo católico. Que Dios premie ese prodigio de visión y valor alucinados.

11 de febrero de 2008

Religiones: Aprovechando mi paciente...

... lectura de Arcadi Espada (aceptando lo críptico, de que Raval es abundoso en sus primicias, mereciendo segunda lectura de desagravio: a ver si me entero, quiero escribir), linkeo aquí su post del 8 de febrero, tanto por el texto sobre Maalouf como, y principalmente, por el enlace a un texto de Libertad digital en respuesta -supuestamente- a las críticas del periodista-profesor a las intromisiones eclesiásticas en la política nacional. Escribo "supuestamente" porque el texto liberal (de Pío Moa) cae en la muy usada tópica de catolicismo= libertad. Es decir, en una muy peligrosa anmalgama de verdad y falsedad (siendo la mentira nada más que la falsedad intencionadamente difundida), originada cuando se parte de

(a) la retirada políticamente forzada de las religiones de la escena pública constituye uno de los signos de los regímenes totalitarios,

para llegar a

(b) las religiones representan una garantía política (es decir, pública) de la libertad.

Naturalmente. Naturalmente que no. Baste imaginar una dictadura (la del Sha) que machaca a la oposición (religiosa). Deduzca el lector a qué turbios derroteros mentales ha de conducirle (no imagine menos que el más riguroso manicomio) la afirmación de que Jomeini (la oposición religiosa) trajo la libertad política al desembarazarse de Reza Pahlevi.

¿Que esto sólo pasa en el Islam? ¿Por qué?

La suciedad...

... de la teoría.

Pendientes

Lecturas africanas:

Moratinos vs. Naím.

Que descubra el lector ecuánime dónde está la tonteria evángélica y dónde la inteligencia que duda (que no sca las cuentas definitivas, ni las carga en la moral del principio esperanza versión light remix); que me diga si estoy muy equivocado si menciono que el calendario cristiano ha sido sustituido por el calendario electoral. Si lo estoy en mi creencia de que tanta profusión de "deber ser" (y parientes pobres de la expresión) es lo mismo que nada, como tontería multiplicada.

Que me diga si no piensa en, con las sabias palabras del ministro, si no se imagina la mirada, de miradas se trata, del misionero-colonizador, maravillándose de que los nativos, pudiendo pecar, no pequen:

"Desde nuestros vehículos contemplamos las desesperanzadas imágenes de jóvenes deambulando por las calles embarradas del caótico torbellino urbanístico de Bissau, Kinshasa o Bamako. La gran mayoría vestía atuendos limpios y elegantes, con esos amarillos, verdes y rojos que tan bien representan los colores de las banderas africanas. Mostraban una gran dignidad personal, en absoluto afectada por la falta de horizonte existencial."

Los ojos ministeriales, de miradas se trata, han depositado en el objeto percibido (sí, son seres humanos) las categorías de una cómoda y olvidadísima lectura un peu rive gauche, vraiment. Oh, hipocresía!

***

El paseo por H.O. ayer. (Ayer no, el sábado)

Cuando no se escribe en el momento no sale igual. Por supuesto que no. La tarde del sábado pasado -lo digo por esto, por lo que no escribí con sus palabras contadas en cuanto vine a mi casa, con el tono adecuado: preparado para recoger el afecto tierno de quien, al leerme, si me leyera, me podría querer- di una larga vuelta por la pequeña ciudad de H. O., donde viví casi dos años, en 1997 y 1998. No digo que fuera feliz entonces, porque tampoco era ya un hombre excesivamente joven, capaz de tener las ilusiones ingenuas de los jóvenes; no digo que se tratara de felicidad, pero sí de una cantidad menor de cinismo o de duda. A pesar de que mi descreer haya madurado, no pude evitar emocionarme un poco al pasar por las calles cuadriculadas del barrio. Por los edificios de verde no parecía haber pasado la degradación del tiempo, al contrario. Había nuevos negocios, naturalmente, pero en lo sustancial el aspecto no era diferente. Sólo los árboles de las aceras, que al final del siglo (antes de irme yo) estaban recién plantados, y diez años después daban, tan robustos, mucha más sombra al piso bajo en el que viví en penumbra.

10 de febrero de 2008

Religión: Algunas entradas...

... del blog de A. E. pueden ser de conveniente lectura para el tema de la religión y su lugar público (por cierto: ¿se trata de un tema o de dos?).

Sostuvo A. E., acudiendo además a un ejemplo del circo futbolístico, la inoportunidad de los pronunciamientos políticos por parte de la Iglesia católica. Materia argumentable, desde luego, de lo que se encuentra bastante extensa muestra en las contestaciones recogidas en ese mismo post del 6 de febrero. Bien, vaya esto a título de un archivo argumentario (de tópicos sobre el tema), nada más.

El día 7 de febrero A. E. enlaza con un artículo de F. Savater en El país (tan verdadero en lo que dice que es fácilmente olvidable: lo que no es culpa de Savater, sino mía: ya que se me olvida el sentido común de los dicta de don Fernando). Dada la remisión en el mismo artículo del filósofo vasco a las opiniones que ha ido vertiendo A. E. acerca de la filosofía y su no-lugar actual (o inactual), desplazada por el paradigma evolucionista, según el profesor y periodista catalán, vemos que hemos alcanzado la más bella determinación enciclopédica (circular) del saber: las opiniones (autorías) contestándose unas a otras, con el público presente y opinando a su vez. Para que luego digan que Internet no sirve!

Como me da la impresión (aunque no, seguro que es así, y que no se trata de una afección subjetiva mía) de que A. E. ha escindido la razón de su origen filosófico, al ligar éste a unos límites o cierre metafísico-religioso, podremos (podremos si llevo razón) pensar que la cuestión del papel de la religión en la sociedad alcanza a cuestiones mucho más relevantes y presumiblemente olvidadas: tales como las de una crítica de la razón que parecía cumplida con el Gran Ilustrado.

Esto es, y aunque yo no sea muy buen pensador, que cuando parece que es la filosofía la que tiene que estar a la defensiva frente a los embates del más rabioso progresismo utópico-científico, me asalta a mi mente de letras la sospecha de si esa alegría con la cual bienvenimos a la santa trinidad de Darwin/Wallace/Mendel (y a sus santos apóstoles y evangelistas) no viene con músicas de antiguas teologías y beaterías dogmáticas ante las que los no instruidos (y por ello condenables) tendrán que decir sí bwana.

Voilá este texto de un libro plenamente recomendable:

(A. Pichot, La societé pure, Flammarion, 2000, p. 175)

El horror

"Ninguna respuesta evitaba la muerte"

Ninguna compasión cristiana, a la que el verdugo se ha convertido convenientemente, debería evitar que la justicia se hiciera. Un mundo que lo niega, que lo retira, es un mundo más justo. (El cristianismo planea como un perdón trascendente fuera del mundo.)

Sueño con tres motivos...

... que son los de mi vida ahora.

En primer lugar, en un paisaje idílico del norte, del que no se oyen pero se presienten los sonidos de los disparos, una pareja de bueyes invisibles y maquinales aran en un campo muy extenso y cubierto de hierba verde muy brillante a trechos regulares. Obedecen, aunque se dejan llevar por la inercia de su paso mecanizado, a la voz fuerte e industrial del labriego subido en el tractor animal.

En segundo lugar, la casa de los padres, en la que se han raspado las paredes de separación, dejando la parte de abajo (de las paredes) con una extraña consistencia rugosa y muy irregular. Recuerdo, entonces (no sé si en el tiempo del sueño o ya despierto), que él quiere poner un zócalo para evitar la humedad.

Por último...

***

El contenido onírico sigue las reglas cartesianas de la formación ideal: ninguna originalidad, pura faction a partir del presunto origen externo (el trabajo de la conciencia diurna) y la inconcebible interioridad (que sólo se conoce a través de la educación; es decir, a posteriori, lo cual es preocupante).

Descartes debía ser un hombre muy vago o romántico (soñador).

9 de febrero de 2008

Sin tiempo ...

... ni ganas para escribir lo que quería escribir cuando llegara de H. O. De mi admiración por el orden de la ciudad, por los nuevos edificios y calles, que me reconcilian con cierta idea del bullicio y la alegría que había perdido o que no me satisfacía (ni la idea ni la realidad)---

Mañana sigo, Dios mediante---

PS. No olvidarme de la calle, que me ha parecido aún más sombría, donde viví en 1997 y 1998. Ni de los árboles que han crecido: de ahí que también haya crecido la sombra.

La intelijencia (sic)...

... , el justo medio, no evita caer al sabio Antonio Elorza en el halago al poderoso (el poder político mediático de moda), y al error, en este artículo de El país, a propósito de las medidas integradoras que (muy torpemente, hay que decirlo; pero sin originalidad y copiando el modelo francés mucho más radical del sarkozismo, hay que decirlo también) el partido de la oposición pretende imponer... para evitar justamente las hetero y autoexclusiones---

Apuntar los delitos ...

... tremendos de xenofobia y racismo (que no son un invento europeo, "blanco", contra lo que se tiende a escribir y decir; de manera que pensar que sí lo son no estaría al margen del mismo racismo denunciado por la conciencia moral pretendidamente pura y gauchedivine) en la cuenta del partido de la oposición, de centro derecha, aunque ocurra en cercanías de fecha electoral, de forma que la mentira es una pieza más del mercado de las promesas y las falsedades, de la farsa y la broma que se burla (-¿De quién?: -Del elector), propalar por ondas y papel esa responsabilidad criminal en cualquier suceso que pueda pasar, no tiene que significar para el "público lector" (prudente, tranquilo, reflexivo; no progresista, no religioso) más que una indicación de la mediocridad de unas élites políticas que viven todavía de los dioses muertos de una república fenecida en una guerra incivil, y que no tenía que ser más que objeto del trabajo de los historiadores (allá cada uno con la moral con la que quiera parchear o barnizar los hechos) y de la piedad y perdón de todos.

8 de febrero de 2008

Lo social...

... mienta un conocimiento y una realidad impur@s. Sin embargo, en la medida en que el lenguaje circula en ese medio colectivo, la ontología no puede prescindir de la sociología. Así, en Heidegger: en la historia deconstructiva de un olvido del ser que se podría reconstruir como suma de zeitgeists.

Lecturas de Cioran

Uno---

Dos---

PS. Yo nunca he leído a Cioran.

¿Contra la educación en valores?

En primer lugar, los efectos de la tormenta mediática no creo que hayan beneficiado a nadie: ni a los mismos que la han desatado, capaces (vengan del estado religioso o del estado civil) de proferir las mayores estupideces acerca de Epc y quienes la imparten. Ya sé que Orrico no va por ahí, que incluso en el artículo de Libertad digital deja a salvo la posibilidad de una mínima salvación de la materia, que debería estar centrada según él en torno a la Constitución y los Derechos Humanos. Aun esto me parece un poco acrítico y un dogma demasiado religioso para quien (Orrico) quiere una enseñanza imparcial, que no neutral: puesto -mejor: aunque- que los valores, según él, vendrían con los contenidos culturales. En esto último no me queda más que darle la razón, porque como persona de letras no puedo más que reverenciar la tradición (esto es, el humanismo; esto es, la libertad y la razón crítica). Ocurre, nada más, que se me antoja que el autor (Orrico) deposita una confianza demasiado grande en la capacidad de la sociedad civil para secretar los valores que valen la pena. Ni siquiera voy a imaginar que esté pensando en la virtualidad de un liberalismo económico y político para ese efecto. Tiene derecho a pensar así, si quiere, naturalmente. Pero no me refiero yo a esa confianza de partido, sino a algo que creo que alcanza gravemente al núcleo de su argumentación, a la sensación que dejan los artículos, los dos, y sobre todo el más largo ("Contra la educación en valores", en Cuadernos FAES), de mano negra que preside la confección de las leyes educativas, con una doble intención colectivista/analfabetizadora. (Ya sé que las sensaciones son señal de falta de memoria o de argumentos, pero no creo equivocarme sustancialmente.) De nuevo se me aparece la imagen del dogma presidiendo la escritura, la ideología gobernando la mano de Javier Orrico, del mismo autor que denuncia la ideología educativa. Demasiada confianza en la sociedad civil, cuando es la misma sociedad que ha ido eligiendo sus gobiernos, dejando que destrocen la educación y abdicando ella misma de educar/enseñar. Esto es, que si hay un colectivismo en la mente del político legislador, no se lo ha inventado ex novo, sino que representa (en sentido político) la percepción y deseos sociales, la desoladora realidad de una sociedad acobardada. Y de ahí no se pueden extraer esperanzas.

Dejemos que los profesores enseñen, que es lo que va pidiendo Orrico, y desde hace mucho tiempo. Que él mismo extraiga la moraleja de sus clases de FEN: de ese profesor que le enseña, nada menos, que Derecho Constitucional comparado. ¿Por qué ha de tenerse tanta confianza en la sociedad y tan poca en los profesores? No digo que él la tenga, no llega a manifestar eso. Pero sí noto cierto tono tecnocrático en su concepción de la enseñanza, como una diferencia irreflexiva entre los hechos y los valores, y una magia que ha de sacar los segundos de la chistera de los primeros. La razón no tiene por qué limitarse a eso, ni los filósofos a recitar los dogmas de la corrección política.

Quizás yo me haya vuelto demasiado empirista, viejo y escéptico, y haya dejado de crear en las razones que guían -bien o mal- los caminos de los acontecimientos humanos: me he vuelto historiador, más atento a la historia de los efectos, de los resultados, que a las ideas políticas. Aunque en el terreno de los resultados haya que coincidir plenamente con el diagnóstico del catedrático murciano, observando y lamentando nuestros ojos el campo arrasado de una enseñanza media que sirvió, en España como en su modelo francés, de posibilidad de instrucción y ascenso social. Que alguien compare (lea) el prestigio otrora de los profesores franceses de medias con la nauseabunda realidad de las proclamas pedagógicas en la España de estos años de gris y vulgaridad. Que alguien lea, y decida.


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A otra cosa:

Sostiene el eximio editor que en su revista no tienen cabida las "disertaciones filosóficas". ¡Qué nivel mental alcanzado! Porque en su revista no cabe, por ejemplo, la Apología de Sócrates.


No, estas palabras no tienen, no deben tener, su lugar en su revista. (Trad. de J. Calonge, según la edición de los Diálogos de Platón -Vol. I- de Gredos.)

7 de febrero de 2008

Javier Orrico

Intento leer cualquier cosa que el catedrático de Lengua y literatura murciano escribe a propósito del estado de la enseñanza (de su muerte, más bien). Sea en su blog en Periodista Digital, en libros (La enseñanza destruida) o en los artículos que publica con cierta regularidad en los medios electrónicos del centro derecha sedicentemente liberal. En particular hay un artículo en La Ilustración liberal (nº 29, con el título de "La guerra de los cuerpos"), suplemento electrónico y publicación impresa a la vez de Libertad digital, que me parece el artículo que cualquiera que pretenda hacer algo así como una crítica de la razón pedagógica habría querido escribir. A mí me parece realmente admirable. Naturalmente que no estoy de acuerdo en todo lo que dice el Sr. Orrico: no estoy de acuerdo con las derivaciones políticas (intencionales, diría yo) de su crítica del estado educativo, y tampoco estoy de acuerdo con lo que sostiene acerca de Epc en dos trabajos aparecido últimamente: en Cuadernos FAES y en Libertad digital. Sobre esto último seguiré escribiendo después.

El escultor...

... del olivo: Pedro Gilabert (1915-2008)

Images---

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Naturaleza industrial:

A los almendros del lado de la carretera se les ha puesto un vestido sucio de polvo blanco de mármol en sus flores nuevas. Aun así ellos quieren sostener su belleza y predicarla a los conductores.

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Cuantas veces se pierden los papeles se da un argumento a los enemigos. Con esa expresión ("perder los papeles"), alusiva a un desorden exterior, queda bastante claro que el valor verdadero reside en el ánimo, en tanto disposición ordenada de la vida: palabras, actos, hábitos, etc.

Esto es: la ira genera el menosprecio real de la propia conciencia, aunque el espejo de esta pérdida venga de las caras largas de los seres ajenos.

En una conversación...

... accidental sale a relucir la gran inteligencia de alguien que conozco. Seguramente es así, aunque yo creo que se está confundiendo la inteligencia con la astucia del que sabe escapar, trepar, sobrevivir: responder a la vida con evasivas, en suma. De una forma parecida, en los diarios de Carrión se habla de un conocido rey, del que alguien –un inglés- sostiene que es inteligente pero no listo. Platónicamente no sabría que pensar yo acerca de esta diferencia: quizás la república deba gobernarse con seres humanos sabios e ingenuos (suponiendo un edén o velo de ignorancia, un mental reino de los fines, sin tercerías).

PS. Recuerdo, por otro lado, que Marvin Harris escribió acerca del daño que la confusión de la razón con el CI había provocado en infinidad de personas. También Musil mencionó la era de los psicotécnicos.

6 de febrero de 2008

Libertad

Me habían dicho que en los referenda de cierta dictadura, que para barnizarse de respeto había inventado la democracia "biológica", la respuesta que daba el elector en su voto era, finalmente, insignificante, pues decir que sí equivalía a aprobar las últimas directivas del Régimen, mientras que votar que no únicamente se podía entender como que uno era tan acérrimo partidario del Régimen que no quería ninguna reforma. También supe, por la lectura y por las amistosas conversaciones en la ciudad de A., bella y marítima, que incluso a los gobiernos más asesinos se podía manifestar la oposición, aunque fuera negándose a afirmarlos. Una golondrina de libertad no hará verano democrático, qué duda cabe!, pero la conciencia no habrá de preocuparse de estas consecuencias máximas: pues fue tu libertad la que dijo no o, por lo menos, no afirmó, y fue la libertad de los otros la que impidió muy positivamente que esa negación tuviera el efecto de una consecuencia máxima, de una regla universal que podría haberle dado la vuelta a la historia---

El independiente, en efecto, no necesita inventar excusas, puesto que su conciencia ya actuó en un sentido que las hacía innecesarias---

PS. El informante es I. Carrión, en sus Diarios. A cada uno lo suyo.

Ante el dolor, de Susan Sontag

Compré este libro de la desaparecida autora norteamericana, hace unos años, según mi intención, a la postre mentalmente imposible, de llevar a cabo una investigación sobre el texto autoficticio como historia de vida posible (esto es: ni autobiografía referencial, ni novela ni historia de vida; sino un híbrido apropiado y correlativo a los tiempos). Digo según mi intención, puesto que previamente había leído otros textos de S. Sontag: Contra la interpretación, y, fundamentalmente, La enfermedad y sus metáforas y El sida y sus metáforas, textos especialmente relevantes si se quiere entender el trasvase de lenguaje (de figuras, de metáforas) entre la sociedad y la medicina; entre dos formas de poder, si así queremos señalarlo, capaces de producir discurso, y también el que relata de sí mismo. No estoy seguro de haber leído correctamente Ante el dolor, libro que se sale del lenguaje de la teoría social, del lenguaje figurado que manejan las ciencias académicas, para abocarse esta vez al terreno más cotidianamente existencial de la percepción genérica del dolor ajeno, sobre el todo el producido en las guerras. Mi vocabulario seguramente es torpe e inadecuado, el que corresponde a la tarde y mi cansancio, y quizás revele una intromisión heideggeriana mal digerida (cotidianidad, existencial, etc.). Pero es que no podía leer de otra forma, o no podían entender los ojos de otra manera el curso de las líneas que iban siguiendo, y que decían acerca de la reproducción fotográfica de los desastres de la guerra, que hablaban sobre esas radical objetividad (falsificaciones aparte) que se marca mucho más allá de la más excelsa bella verosimilitud de la representación pictórica. Para decirlo sencillamente: un gran desánimo finaliza el breve libro: sin esperanzas, con la mirada de esa muerte inhumana que fascina a Bataille (que no es de una guerra, sino de una ejecución en China a principios del siglo XX), o imaginando la conversación ajena de los muertos en la batalla, sin responder nosotros -yo esta tarde- más que con el silencio. ¿He comprendido el libro?

5 de febrero de 2008

Ah, se me olvidaba!

¿A alguien se le ha ocurrido pensar en la tremenda zafiedad e ignorancia que hay en pedir algo así -no estoy seguro- como la disolución de la Conferencia Episcopal en un acto de entrega de Premios de Cine? ¿Se puede querer tropezar dos veces en la misma piedra, a base de no leer, de ignorar queriendo ignorar, de chulearse de la ignorancia, de jalearla, etc. etc.?

¡Todas las argumentaciones que procedan! (Que seguramente proceden.) Pero ni una concesión a este matonismo de antisacristía que llama (que puede llamar) fascistas a los otros y no se mira en el espejo. ¿Tolerancia? ¿Cómo se va a ser tolerante cultivando la planta de la burricie?

PS. Bueno, sí. Estoy seguro. Ya sí.

Religiones, más religiones

Cantidad de cosas leídas: muchos textos de revistas en su edición "electrónica". No sé si vale la pena leer fotocopias apresuradas (o soy yo el que lee apresuradamente). Tranquilidad, por tanto.

También:

El texto de Ramoneda en El país, que cité aquí el otro día; un artículo de Rosa Pereda, hoy, en el mismo diario: que pone los puntos sobre las íes de la cuestión: la incompatibilidad de una religiosidad "fuerte" con la vigencia efectiva de los derechos humanos.

A lo que dice R. P. yo le pondría un pero, que me parece no pequeño: de la igualdad de los diversos absolutismos religiosos, en cuanto a su potencia teocrática o esclavizadora (es decir, lo que sería, lo que debería ser, la falacia del alegre multiculturalismo de tutti las religiones: la falsedad de la pretensión de una/s alianza/s civilizatoria/s), de esa igualdad básica no me parece a mí que se pueda deducir una crítica del eurocentrismo, o, dicho de una manera más sesgada por mi parte, no se puede olvidar u obviar la procedencia judeo-cristiana-helenista de esos mismos derechos humanos. (Dejando aparte el derecho privado que a cada uno asiste de creer en Dios.)

***

Por cierto: el A. Espada de El terrorismo... es plenamente necesario: signo de un periodismo moral que quizás pueda recuperar públicamente lo que públicamente se ha perdido: la decencia, antaño conocida como el reino de los fines---

Y si esto mueve a risa que Dios nos ampare---

La intelijencia...

... debe consistir en algo así como en la constante ecuanimidad en los juicios, en algo normalmente negativo, como una firme abstención delante de los acontecimientos---

Sí: la intelijencia (no es un error). I. e., algo distinto de la ratio, del cálculo de todas las mathesis. La intuición que denomina, basada en una experiencia previa ética: independencia, ataraxia---

La poesía...

... y su doble---

Habrá que pensar que la quiebra del entusiasmo desplaza el énfasis: desde la expresión hacia la explicación---

4 de febrero de 2008

Según mi colaboradora...

... mi diario (éste) se puede ver -todo el mundo lo puede ver- a causa de que no pongo nada vergonzoso. Son los diarios "de libros", de cuaderno, según su parecer, los que contienen hechos que el pudor obliga a recatar---

A. E.

Nota: se me había olvidado -la edad-: lo siguiente es un ejercicio bastante libre de crítica escolar a propósito de El terrorismo y sus etiquetas, de A. Espada (editado por Espasa, 2007).

A causa de la existencia de un ser que, objetivamente, representa el fundamento de los deberes, a causa de que así me represento yo subjetivamente mi propia existencia, la forma de la moral no se ha vaciado enteramente de significado, como si fuera un molde, universal, hueco y exangüe. Sé a dónde ha de ir mi conciencia con sus máximas, y qué tipo de ciudad ha de pensar en erigir con la madera muy poco noble de los seres humanos, exceptuando ese espíritu de las reglas y de la buena voluntad, que se pone como límite la vida finita y única de cada ser humano. No habrá de extrañarse el público lector de que el kantiano residente en las afueras del Estado haya de ser especialmente duro con los que se permiten quebrantar las leyes morales de la dignidad, mercadeando con ellas, poniendo el precio en sangre y miembros despedazados. En este clima koenigsberguense, en su faz invertida, navega como en un mar de plomo, mortal y gris, el pensamiento terrorista. Él sí que ha renunciado al vaciamiento de sentido moral, poniendo un telos material incondicional (contradiciéndose en los fondillos de su alma) muy por encima de la vida y de la muerte de los seres, de los inocentes---

Ha puesto, el terrorista, el solitario, el derecho de muerte que la idea posee muy por encima de los cuerpos. En lugar de justificar la pena de muerte como razón última de la vía política, dispone las armas sobre la mesa, en tanto arma (naturalmente) de negociación. Ha saltado por cima de todos los estadios del razonamiento moral, de tal manera que creerse pudiera que en realidad está exento de moral. Esto cree él, y le beneficia la duda (inmoral aunque no se dé cuenta: estúpida por autosatisfecha y acrítica), el rumor ajeno silente del "algo habrá hecho", cuando el tiro en la nuca ha sonado y el cráneo vacío ha golpeado de repente el suelo. Demasiado tiempo, parece decirse en el texto y que nos digamos nosotros, se ha consentido en la mirada turbia hacia la víctima, contagiada de sospecha, asco y vergüenza por los que todavía siguen vivos, como si el seguir vivos hubiera de añadir euros morales a la cuenta de la conciencia de nuestros actos.

Dios se evade de sí mismo (humo, niebla) en el imperativo categórico, esto lo sabemos los que hemos pasado por las anticuadas Facultades de Filosofía. Casi no lo reconoceríamos si al pasar por la calle nos cruzásemos de nuevo con Él. Quizás sólo quedara el súbito deseo de recrucificarlo. Y pensamos que la misma evasión, el subsuelo kantiano encanallado, el mar de plomo gris y muerto, está en la sustancia de la mente que emplea la violencia última para conseguir el más rápido desarrollo y advenimiento de la idea y la libertad total. Como también en la sustancia de la mirada (del político, del periodista, del ciudadano del común) que ha dejado de creer en Dios, pero no en los beneficios del perdón que, definitivamente, nos llegan a todos con el glorioso resurrexit del tercer día (lo que festejamos en todos los domingos ociosos de nuestras vidas). Ahora, a esa mirada que da la vida la "etiquetamos" de otras maneras no religiosas: explicaciones, causas, justificación, comprensión, paz, etc., etc. Aunque resten las almas vampiras de lo religioso poniendo a Dios entre el victimario y la víctima.

La náusea debe ser lo único que venga del fondo de la conciencia: delante de la visión de la sangre argumentada, de los huesos quebrados, de la ilusión atormentada, vuelta en su contrario, en nada deprimente, fría, reseca e infernal---

¿Tan difícil es pensarlo?



***

(Esto no tiene nada que ver con lo anterior)

Cada vez que Rajoy habla de Epc el pelo de mi voto se eriza---

3 de febrero de 2008

Aula de religiones---

---

Ayer en El mundo: Pedro. G. Cuartango, acerca del cainismo hispánico: los clericales y los otros, y a la inversa.

Esperemos que el paralelismo, de vidas, grupos, historias, etc. se quede en mero ejercicio retórico---

En cuanto a este artículo de Ramoneda en El país, que no he leído todavía, supongo que se escorará hacia uno de los dos lados de la cuestión---

Ah!, ¿que no los hay? Entonces vamos mejor!

... Tiempo de nada! No tengo.

Pero prometo ser bueno y leerme el artículo. Y desacordarme con lo que diga, dejando mis prejuicios a un lado. Pregunta: ¿Esto último tiene algún sentido?

Bla bla bla

Lo que la crítica sostiene:

Justo Serna---
P. A. López Gayarre---
J.-F. Fogel---

Esto según la página web de A. Espada (según su blog en el diario El mundo)---

Veamos las críticas "culturales"...

J. J. Martínez Jambrina
J. C. Rodríguez

(Pendientes de leer)

...

(No encuentro nada ni en Babelia ni en Abc, ni en El mundo. En los suplementos culturales: me refiero.)

Me decía...

... quien fue mi maestro que no podía imaginar, al cabo de los años, cuando de nosotros, vivientes hablantes, no quedara ni el humo del recuerdo, que no podía imaginarse -digo- mayor infamia de este tiempo nuestro que el empeño, masivo, democrático, por encontrar las causas de los actos terroristas (quiero pensar que sus palabras me las hizo conocer en los años ochenta, en la otra ciudad)---

A mí me parece, ahora, que estoy por darle la razón: creyendo yo que el último crimen de lesa teología está en la muerte de ese dios pequeño y neblinoso (ectoplásmico, fantasmal) que se mueve en el interior del imperativo categórico---

***

Lo anterior a propósito de El terrorismo y sus etiquetas, de A. Espada (Espasa).