31 de enero de 2009

Tempus fugit

Cogí el coche esta tarde, poco antes de anochecer, mi modelo del 99 que ya apunta a desvencijado. Conduje cuatro o cinco kms. por una carretera en mal estado que ningún ayuntamiento arregla. Quería hacer unas fotografías. Había olvidado que los almendros ya habían florecido, que la naturaleza cíclica y renovada nos presta de año en año, a nuestras mentes y pieles agrietadas, la ilusión de juventud. Los ojos envejecen, la mirada vuelve al mismo sitio. Se es de donde se nace. Lo entiendo así en cuanto cojo el coche, en una mezcla que casi llega a las lágrimas, de melancolía que recuerda y naturaleza viviente. Almendros en floración: tienpo que se sale de su línea termodinámica. Quisiera creer que no es uno el que siente.

***

Como no se sabe, en rigor reflexivo o circunspecto, lo que se dice, se temen sus repercusiones. Una de ellas es la consideración de que el infierno es una cárcel circular encerrada en la mente: una vivencia continuada en algo que no existe. Si solamente existe, dicen, el cerebro, al que da la casualidad de que le faltan ciertas drogas en la dosis debida. Ps. Leer a Styron.

Querido diario

No tengo nada más que opiniones, y éstas son cada vez más cortas.

El periódico tiene el valor moral del papel reciclado. Si no, es una pérdida absoluta.

En el suplemento aparece la palabra "autopatografía", relacionada en principio con una obra de W. Styron. Realmente cualquier diario (el periódico no; el del cajón o el de Internet) contiene la descripción del caso (clínico) de uno. El mío igual que todos. La enfermedad (mental) no viene dicha. Viene mostrada en superficie y deducible.

Para almas gemelas: leo El forastero misterioso de Twain, para proponer un cuestionario de recuperación a un alumno. Nada más comenzar la narración está la descripción del lugar, al lado de un río y limitado por un bosque profundo. ¿Puede ser el río la fe tranquila de los habitantes de la ciudad? ¿El bosque la residencia del diablo, la angustia de los mismos hombres? La narración surgiría de este tópos, un poco a la manera del lago unamuniano de San Manuel... En un caso y en el otro, en Twain como en Unamuno, la fe representa prima facie una mentira conveniente, que toca deshacer a la duda primero y a la tentación después: las dos caras del nihilismo; la reinvención del ángel caído; de la irracionalidad en el ser pleno parmenídeo.

Leo unos apuntes tomados a Wittgenstein: no entiendo prácticamente nada. Ya voy aprendiendo.

Comprendo, en W., el peligro de los cuantificadores: el peligro de su carácter tajante o vago. Eso sí. Por ese motivo convendría eliminarlos mentalmente de todo lo escrito y leído y ver, de tal manera, que resta un lenguaje infinito.

(Fe de erratas a propósito de las retiradas) Dije: delicia. Quise escribir: pesadilla.

Nuits

Como unos necios, halagamos la vanidad. Deshechos de la nuestra, nos hundimos en la soberbia de la caída.

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Huyamos de los prejuicios: inevitable tenerlos. Pero una vez conocidos, la reflexión honrada tendría que sentirse obligada a deshacerse de ellos.

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A ciertas edades nos visita Dios, un ángel o un joven. Qué delicia retirarse y dejar vivir!

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Conclusión de la breve conferencia de Wittgenstein sobre ética: maravilloso. Falso. La admiración por el mundo como milagro, por el milagro de la existencia, se reduce a una admiración (insensata porque es desde fuera, un imposible) por la existencia del lenguaje. Pero si esta admiración autolingüística te parece insensata, entonces no solamente es el agua sucia (la reflexión moral) lo que se va por el desagüe, sino el precioso niño con ella, la poesía.

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Robert Frank, images on google.

30 de enero de 2009

Wittgensteinianamente

En esta fotografía de Robert Frank (US-285, Nuevo Mexico, 1955-1956) puede mostrarse lo que significamos cuando decimos espíritu.

Valor absoluto

(Al hilo de una conferencia de Wittgenstein sobre la ética, o su denegación)

Los que te conocen y los que no ya te han evaluado. Ahí está la cuestión, a la que también uno mismo contribuye con su metódica depreciación. Al principio finges no creer en lo que dices, después sí que te lo crees. Los demás, en el filo de la duda, terminan siendo indiferentes. Mostrándose indiferentes, quiero decir.

La inteligencia ajena me produce pavor. Así que yo no puedo asustar a nadie.

¿Lo veis? ¿Se observa que no hay una conclusión lógica y sí un salto al desprecio?

Paz, piedad, perdón

Variación sobre la tarde:

En la colmena del mediodía los ángeles trajeron su miel. Quiero decir que estalló el silencio -solas las máquinas diciendo su íntimo runrún de electrones-, que sus ondas nos arrebataron. Quedó sorprendido el mundo: admirándose los seres de su común presencia. Pudimos reflexionar.

Colmena de la tarde: J. Torres Bodet.

***

En los casi mil días de fuego, de sangre y de ruinas que tanto daño nos hicieron, hubo en la pequeña aldea quien se escondió de las tropas regulares e irregulares del ejército republicano. No sé si olor de pólvora habría allí, pero los ecos llegaban y las acciones se correspondían a lo que pasaba en el mundo mayor de más allá de aquellos cerros acogedores. Allí, en secretos agujeros, pasó el tiempo de la guerra el hombre de la casa de pupilaje.

Uno de tantos de aquellos días fue un miliciano a la casa. Le preguntó a la muchacha que si tenía armas escondidas el propietario. De esto se seguía acordando ella muchos años después, cincuenta o sesenta; con cierto rencor, pues el miliciano era conocido. También de los dos hermanos suyos que murieron, y de la punzada que me impidió pedirle que me informara más. A ella, a la muchacha que luego fue mi madre, también le quedaba poco tiempo. Ella, no yo, que solamente noté un pudor extraño, debía saberlo. Lamento mi inconveniente pudor, un error más, pero más lamento esta memoria floja que tengo, suponiendo no sé si con razón que si tuviera los hechos claros, no me habría de faltar humildad y franqueza para referirlos. Pues yo, antes que otra cosa, soy lo que oigo, lo que me queda de lo que me dicen.

...

29 de enero de 2009

De omne dubitandum

No se sabe hasta qué cima o valle o infierno soportar:

-un decir sin decir
-un decir irónico, contradicho: hay que estar dándole vueltas a la moneda continuamente
-un actuar sin actuar
-un actuar necio

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Prudente en el opinar; insensato en la vida: ésta, como razón práctica, vincula su prudencia al valor de decidir.

La mayoría es cobarde y escribe: moneda falsa, naturalmente.

A ciertas edades y abandono...

... no se tiene que demostrar nada y se ha abandonado por completo toda presunción. No hay humildad sino franca verdad y reconocimiento. No se ambiciona nada sino que se recapitula lo hecho y, sobre todo, lo leído. ¿Cómo no voy a acordarme, en estos momentos, de los Apuntes del subsuelo de Dostoievski? La terrible narración del autor ruso constituye el guión para demasiadas vidas ruinosas y mezquinas; para todos aquellos resultados que se obtienen a partir de una creencia infundada sobre los propios merecimientos y el lugar que uno puede ocupar. Ya digo que hemos renunciado a las ambiciones, y que por esa razón se puede describir la abyección...

Confrontado con el triunfo social del otro, en los salones, en la milicia, en las finanzas, enfrentado a lo que es la única prueba visible, aunque sospechamos que falsa o provisional, de un valor objetivo en las personas y los actos, el individuo ya señalado desde el principio por Dios para sus márgenes, suponiendo que Dios sea un río, no tiene otro camino que el paladeo lento de su sufrimiento. (Pues éste es inadecuación, y por eso su ser sufriente es el de un individuo falso, al que rehúyen porque él de si mismo también quiere escaparse. En efecto, el señalado no tiene por qué ser estúpido y puede añadir a su conciencia buena la etiqueta: su existir de márgenes en caída libre.)

Confrontado: a lo largo del día, porque desvelado desde una madrugada infame de insomnio. Al vencerse el cuerpo por el cansancio insoportable de las horas que pasan, el ánimo tiene que ser uno de los primeros soldados muertos. Qué terrible la coloración de los hechos, la aplicación sin misericordia de un sentimiento monocorde, qué terrible la única cuerda pulsada, a tus esperanzas...

Pero qué incomprensible el regodeo en el dolor, pues hozamos en el fango cuando hundidos, venteando no sé qué promesas de paraíso en la hermosa piel ajena. Dulce engaño: sólo somos conscientes de lo bello por su voz.

Perdición, necedad. Escritura. Un inmenso desprecio para la ficción novelada de mundos, Nuestro dolor es real y va con nuestra sangre desde siempre.

28 de enero de 2009

Sobremesas, autocríticas

La falta de honestidad no tiene perdón. La tontería, menos si cabe. Esto, que se conoce de sobra, ¿por qué se incumple escrupulosamente en la práctica?

Quizás haya que experimentar y causar sufrimiento para lograr dos frases verdaderas. Lo de bien escritas queda para los artistas.

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Oído:

Toda expresión es ya reflexión... ¿Por qué no irreflexión? La expresión, también antes la percepción particular de la cosa, viene cargada, interpretada, connotada, sesgada, etc... No lo digo yo, sino que lo oigo, y no sé precisarlo. No sé la relevancia o irrelevancia de estas cosas. A eso voy...

No puedo determinarlo, cuando me digo y pienso en serio, si lo mío tiene que ver con pensar de algún extraño modo, si me digo y pienso en serio que no existe ningún español que haya comprendido cabalmente a Descartes, quizás dos o tres (deben ser también matemáticos), porque no sé cómo imaginarme el tránsito de la matemática al método, la vuelta de éste a la matemática, su traslado a la filosofía, a esa pseudo-razón del cogito, que no demuestra ni tampoco intuye nada, puesto que el yo siempre estuvo ahí. Entonces quizás sea cierta la interpretación heideggeriana de todo este asunto: la posición del representar como verdadero sujeto, de la certeza apriórica de la mathesis o como demonios se quiera nombrar la cosa...

RMR

Damos gracias a Quien sea, nosotros los miserables, los acólitos del autodesprecio, por la existencia de una fiesta lingüística en la poesía---

Ciertos hallazgos, de forma parecida a ciertos hallazgos de Heidegger, nos hacen sentir un poco felices...

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En esto estamos (28 de enero). Odiando la literatura creativa, cómplice del lector: porque es mendicidad y mendacidad.

Luego queda lo otro, la otra parte: que una literatura sin público se acaba convirtiendo en una literatura a-referencial. Y vuelta a empezar... En todo caso el mercadeo espiritual es repulsivo... Casi todo acaba en esa repulsión. Que por lo menos conservemos la virtud de la repugnancia.

27 de enero de 2009

Economía social del uso de los cuerpos

Mucho más (qué mala suerte tener que emplear vagos cuantificadores!) que en otra cosa, es en las reacciones viscerales que nos producen los cuerpos, los ajenos y el nuestro, donde hemos de encontrar el fundamento de nuestra moralidad más común. De más está aclararlo en las relaciones eróticas, pero algo similar sucede en la amistad e incluso sería difícil soportar una relación intelectual entre seres que mutuamente se repugnan (en un sentido fisiológico).

Veo salir de aquí la ascética sacerdotal (los dioses son los siemprepuros, los del trascendente buen aroma) y otros asuntos menos deseables: el odio racial en un extremo, a partir de la falsa atribución del olor al color de la piel, y otras cosas no tan terribles, evidentemente, a las que ya nos hemos acostumbrado.

Así, por ejemplo, la indiferencia en las relaciones amorosas, cuando éstas dejaron hace tiempo de serlo, el autodesprecio que nos gana ciertos días, que no podría definirse de otra manera que como un asco de sí mismo, una incapacidad en general para establecer nuevas relaciones amistosas y eróticas, así como también una creciente comprensión hacie el comercio pagado de los cuerpos, aquello que es más infamante y como una contrahumanidad en lo deseable: la mujer que se entrega a la indignidad con el hombre que también se entrega, por encima -la nariz ya está acostumbrada- de esas barreras invisibles que son el olor y la mala impresión física.

Puesto que esta madera podrida nos constituye de abajo arriba, sin excluir los aleros del alma o sus desvanes, llenos de ratas y de ponzoña, no tendría que semejarnos tan incomprensible que la misma mística que pone al dios en infinitas alturas de pureza, consagre también la temible y odiosa vida corporal a la contemplación y trato de los pobres y enfermos, justamente aquéllos que suscitan mohínes de rechazo en los que blanquean las paredes de su casa y su alma sin excesivo coste. Esto requiere la transhumana vocación de un San Francisco, pero nosotros nos vamos haciendo ateos, denominando en esta caída "desesperación" a lo que representa una victoria progresivamente incontestable de la repugnancia. Pero yo no puedo pensar estas cosas. Sino otro que va conmigo y me atosiga cruelmente.

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Naturalmente que no se piensan en serio las cosas terribles que uno llega a escribir tan irreflexivamente; aunque también sea verdad que no se llegan a escribir las cosas que se piensan, por conveniencia social o por uno mismo, a causa de la moralidad enquistada. Lo dejamos así... no se llegan a escribir.

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Un convencimiento a vuelapluma (lo que debe ser cierto de los pájaros): la memez del pensamiento de la existencia del progreso, esta cosa conveniente para acabar con los dioses y seguir tirando como si nada, nos ha hecho dar por evidente que hay tal progreso hasta en el terreno de las humanidades: como si hubiera una comprensión de Descartes o de Nietzsche diferente de intentar repensarlos, de nuevo y como por primera vez. El pequeño y gran Kant zanjó este asunto: mundanalmente se filosofa; en las escuelas se enseña filosofía. Entonces, acaba produciéndose el abuso de que la cadena de maestros y discípulos académicos, subidos unos sobre los hombros de los otros, se vende a la opinión pública como si en la idea misma se progresara, y así hubiera de existir una interpretación más moderna y adecuada del texto filosófico. Para nada.

26 de enero de 2009

Lunes

Frío, catarro, miedo, inseguridades...

El coche me produce terror: soy demasiado despistado, y aprensivo después... Fatalismo es lo que conviene: lo que sea, será... (De todas maneras no conviene tentar la suerte mentando la bicha. Lagarto, lagarto... Sobre todo, no conviene hacer de traductor de Pessoa: caen como moscas, relativamente jóvenes. Yo, por si acaso, tapo la página de la izquierda donde viene la versión en portugués: para evitar que los ojos traduzcan. El portugués es muy fácil, casi la lengua natural de la humanidad, y los ojos se van detrás los puñeteros.)

Fin de la selección de poemas de Caeiro, en Visor. ¿Álvaro de Campos, ahora?

Un apunte socio-político: el país no tiene remedio, porque no lo tienen ni los ciudadanos ni la opinión pública... ¿Para qué pensar en estas cosas? ¿Qué sentido tiene utilizar nombres como "el país" o "remedio"? ¿Existe una referencia para esas expresiones, aparte de la colección de miserias particulares que sintetizan o etiquetan?

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Pequeñas decepciones: la Antología de Álvaro de Campos (Editora Nacional) no está en la Biblioteca municipal de A*** En su lugar, el Preludio de Wordsworh (en Visor, en una versión salvajemente mutilada, partida por la mitad por motivos económicos). Comienzo a leer. Perfecto. No entiendo nada. Suele pasarme con la novedad. Hay que ponerse en la perspectiva del texto.

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Lo dicho o lo no dicho: asomarse a los blogs nos permite observar toda una eclosión de egos satisfechos. El mío, cada vez más caído, se satisface en sus miserias. Lo que también es otra forma de narcisismo, vía cilicio. Igual no es narcisismo, sino ingenuidad lo que observo en los otros: la ingenuidad de los muchos que, en ciertos respectos de la vida, han caído de pie. Esa gente existe. Igual estoy deprimido. Igual. Ps. De todas maneras se prefiere la verdad desagradable o incómoda o pesada de los blogs que la literatura de empresa (el 90% de la literatura, incluye la premiada por su calidad). Por eso se prefieren también los Diarios. Los diarios no: éstos contienen una cadena de falsedad tras falsedad. Vomitivo. Pero es la calidad de la opinión pública (servida) que corresponde a la producción y consumo de literatura culta para clases medias occidentales. En eso estamos: en combatirlo con nuestras vidas.

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No sé qué es lo que significan ciertos sueños de temor a los más cercanos, de los cigarrillos que se fuman, sueños incluso blasfemos, eróticos también. Los sueños no habrán de significar nada, posiblemente. Pero... tirando del hilo, ¿qué historia se podría contar?

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Instantáneas.

25 de enero de 2009

Iconos


Quienquiera que toma decisiones...

... , igual que quien está dejando de fumar, tendría que pensar que es todo o nada. O sea: coger la segunda cartesiana provisional porque, al fin y al cabo, la tercera es la única verdad, o la inversa. Se puede dejar de fumar por pasos, disminuyendo la dosis. Pero no se pueden tomar decisiones por pasos, al menos en las cosas serias. La vida presenta una estructura dilemática o trágica, en sus líneas más generales, que es muy diferente de sus actos particulares. O sea: que es muy diferente una cosa de otra, que decidir es un asunto muy complicado...

(Ya me referiré al asunto de las proyecciones, a cómo una actitud general acaba por interpretar los hechos y su secuencia.)

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Qué insoportable la decrepitud, que a todos nos pone en la vía de las renuncias. Ciertas conductas nuestras ya nos resultan repulsivas o nos tendrían que resultar así, pensamos que somos empalagosos, que nuestras atenciones tienen que volvernos odiosos ante aquéllos... los jóvenes, los inexpertos pero benditamente espontáneos. Sin embargo, creo que incluso esto, la ganancia negativa de conocerse como extraño para la vida ascendente, algo de positivo tiene que tener... Que en esta dialéctica de la vida, en la que tú te retiras de los asuntos comunes con decisiones firmes y autocontrol (ya sabemos: la 2ª y la 3ª; en cuanto a la 1ª, nosotros no tenemos ya país), has logrado quizás evitar la necedad general del existir que acaba adhiriéndose como verdadera primera naturaleza a los actos del día y a los años que se levantan con ellos, más que sobre ellos. (Hasta que la muerte llega y entierra a un necio. El mismo que nació.) Pero yo no sé si se logra evitar nada, porque quizás lo único que se puede hacer es levantar acta posterior de los errores más o menos funestos cometidos...

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Y. la traviesa, Hamelin y el pueblo de los ratones:

Una conversación telefónica + un apunte en un papel + un comentario que no termino de escuchar bien + un cuento de Kafka + un nombre en el cuento de Kafka + lo que yo pienso de mí mismo

=

Hay un momento en el que los ratones piensan que el gato se ha hecho su amigo. Así que no tendrían problema en salir de su escondrijo, abrir la puerta y ganar la calle. Llegarse a los parques donde los enamorados pasean su eterno error. Mi ratón, confiado como todos, no sabe que al final del paseo está el fin, y que ése y no otro es el objetivo sempiterno del gato. Tiempo al tiempo, nos sonreímos...

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La tentación asoma de vez en cuando, pero yo voy convenciendo a mi voluntad de que ella es la madre de mis juicios, que es una misma con la razón y que no puede cometer errores...

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Por la tarde:

Voces. Ruidos. El horror.

L. Bloy menciona, en seguramente muchas partes de sus Diarios, que Dios señala a sus favoritos mandándoles dolor. Pero él ya creía y puede interpretar lo que sucede como signos. ¿Dónde va quién no cree? Sus signos, si los hubiere, lo son de nada, de brutalidad.

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En Pessoa, esto es, en máscaras, en nadies del astuto Odiseo, tenemos parte de las respuestas para seguir indecisos: no sabemos cómo vamos a mantener firmezas cartesianas, si éstas corresponden a un plan, a ideaciones que son pensamientos, y éstos no tienen que ver con las cosas, los presentes, los instantes (Caeiro, que no existe, que es trasunto nada más, lo dice; hacemos como que lo dice)…

24 de enero de 2009

Ciertamente

En el mundo moderno. Antes, realmente: en efecto o en acto. Ciertamente, pues.

La química, por defecto o exceso, representa uno de los asientos de la infelicidad. También hay una silla para las contradicciones, y no sé quién sabrá decidir si éstas vienen antes o después para el ánima desesperada y hueca. Un pensamiento cerrado, sin fisuras para la negación, será simpático a los ojos del mundo y dará una personalidad perfecta para los casilleros ya dispuestos, sean papeles sociales o las cenas en familia. Un pensar acorde con las categorías es constructivo y quiere prorrogar en otra la buena disposición de las cosas en esta vida, quizás la única. Sucede que esa vida que quiere doblarse, porque le parece poco su sosa beatitud de aquí, es nada más que esto, sosería. Por el contrario: la química va (te lleva hacia) al abismo cotidiano, al tic tac triste, a una paradójica riqueza contenida en la angustia. El lenguaje, con su existencia de diario, va a dar testimonio de esta proporcionalidad inversa entre el hundido en la miseria y el salvado en el texto (que por lo menos se lo cree aunque sea mentira, otra más).

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Exempla:

Un diarista lee a un diarista que lee a un diarista. La entrada de 19 de enero sobre los Diarios de S. M., claro está.

Stendhaliana

Fingiendo creer, también diciéndolo, que no se cree que otro tenga interés por uno, por ti o por mí, limitándonos, a ti o a mí o a él, lo que sabemos del carácter y los hábitos, de esa identidad que se nos ha ido quedando en la cara, pegada a la piel, sosteniendo muy plausiblemente que el defecto que proyectamos es el defecto que no queremos, porque tan familiar nos es, negándole el nombre a las cosas, por el miedo de vivir o de no vivir, yo mismo estoy aterrado cuando deletreo, v-i-d-a, por la idea de no llegar, ¿adónde?, de truncarte como una flor joven, por la idea, ahora mía, de que una persona a cierta edad ya puede morir, intuyendo real lo que aceptó no hace tanto como su posibilidad más propia, la mortalidad, en un plano filosofante que ahora mismo no tiene sentido, complicando la argumentación de esta manera, con cláusulas enroscadas igual que serpientes, por medio de proposiciones matriuskas, ¿con qué cara y con qué razones voy yo a tomar una decisión o voy a tomar otra? ¿Conozco yo siquiera el significado de la palabra "decisión"? Yo, que tan injusto he sido y tan errado.

Sorprendentes hallazgos

Para mí, o que el mundo es un pañuelo.

Alfredo Deaño estuvo casado con la actual ministra de Educación, Mercedes Cabrera. Como yo estas cosas políticas más bien no las sigo (en el plano de lo personal menos que en ningún otro), pues no lo sabía. Desde aquí ya me digo que menos mal, que el post es enteramente respetuoso. Otra cosa es que mi recuerdo de A. Deaño sea correcto. Pero, en fin, en las democracias avanzadas se pondera la buena intención de los actos, y de las informaciones aunque finalmente resulten ser falsa. O sea, que si hay buena intención, no pueden ser mentirosas, sino erradas todo lo más. Protesto mi buena intención, purititamente kantiana, como recién clonada desde la Montaña del Rey o del Reino (Ciudad Kalinin), porque yo a los políticos en España tengo entendido que hay que temerles. A los ciudadanos, también. Naturalmente que no estoy diciendo que sea el caso, sino que más se me planteó una duda de iure acerca del derecho que tenemos los seres reales (aunque en edad crítica) de utilizar a otros seres reales (vivos o no) para convertirnos a nuestra plena satisfacción en seres de ficción, contraunamunianamente (o sea despejados, sin niebla) como yo les decía a mis dos amigos ayer en el restaurante Los M*** de M***, a propósito de la novela de uno de ellos que ha hecho a mi modestísima persona, a mi aún más enteco existir, protagonista reconocible de su historia narrada. Rewind: que creo que sí, que tenemos o tengo derecho, con tal de que cumpla con dos de los tres pequeñitos trascendentales de este diario escrito en las ondas inmarcesibles: no decir falsedades (a sabiendas), ser siempre respetuoso. Otra cosa es que el recuerdo traiga dolor, pero eso los seres humanos no tenemos forma de evitarlo. Es lo que es. (Fátum = véritas.)

Aquí la noticia de la muerte de A. Deaño en enero de 1978, con una hipótesis no tan subsidiaria acerca de accidentes y responsabilidades. Lamentablemente no he encontrado la encantadora foto ni en los libros que tengo de Deaño ni en Internet. ¿Estará en una recopilación que no tengo, Las concepciones de la lógica, me parece que se titula? ¿Aparecía en alguna publicación periódica, en El país quizás (no se bajaba el .pdf del día de la noticia, así que no sé)?

23 de enero de 2009

Leben und Tod

Hay una imagen del filósofo Alfredo Deaño, muerto en accidente en 1978, creo que con treinta y cuatro años nada más, una edad que yo ya he superado largamente en prácticamente una década, que siempre me llamó la atención. Está el filósofo sentado en la escalera de un portal, en postura de filósofo sentado, quiero decir de filósofo que piensa, con un cigarrillo en las manos o en la boca. En una época yo me sentaba, o bien ahora me imagino que me sentaba, como él. En esto éramos los dos iguales, aunque él ya no podía saberlo. Me imagino que no podía, si de verdad somos máquinas genéticas darwinianas que desaparecen y nada más que contar. Me gusta repetirme. Así que más de una vez me he acordado del joven filósofo desaparecido y he pensado que en su figura, que recuerdo de una fotografía que ahora no recuerdo dónde estaba, en qué periódico o en qué contraportada, he pensado que en el estar sentado y en el humo voluble del cigarrillo podía yo alcanzar una definición como legítima y respetable, en la medida de lo posible, de mi existir tantas veces incierto. Además, hace unos pocos años, en la cercanía de los temibles cuarenta, yo también comprendí que era filósofo. Que era nada, para decirlo con más precisión. (Sí, ser amigo del saber significa en estos tiempos ser una flecha que no alcanza el blanco, si bien ha sido disparada por algún motivo indescifrable.) Un filósofo de nada o de cercanías como los trenes. No de ciudad sino de bancales. Ni aun eso: un pensador de secano que se perdía en las polvorientas veredas de una aldea olvidada que no viene al caso. (Ya no existe, la colonizaron los ingleses y destruyeron hasta la memoria de la tierra. Nos consolamos de la barbarie porque también nosotros pasaremos y no vale mucho la pena hacerse mala sangre por estas cosas.) No me parecía mal, la verdad, y vuelvo a lo mío, sentarme en un escalón a esperar a los amigos. Sé que mi cara puede ser vulgar, aunque no excluya la posibilidad de ciertas incidencias de la luz, un error de la cámara fotográfica o una sonrisa de pícaro que haga nacer la sombra en los hoyuelos de mis mejillas, que me pudieran hacer por un instante irresistible y suscitar ayes y desmayos inclusive, pero no hay quien no repare en un hombre sentado, y más si piensa y se mueve en una sombra que no es la de la luz sino la de la desesperación interior. No es tan difícil: basta con fijarse, y no bastará la luz inhumana de un día de julio o agosto para impedir, que la preocupación asome entre palabras y gestos, o en el silencio. Pues bien, también fui hoy un filósofo sentado, incapaz de leer ni con los ojos, que son las ventanas de mi cuerpo débil y único, las palabras francesas, y su traducción castellana, de un texto de Descartes que Heidegger cita en uno de los ensayos del segundo volumen de su Nietzsche. Por acontecimientos que ahora mismo son también irrelevantes, como corresponde a la mayor parte de los actos de una memoria impotente, en los cuales se contienen unos hechos que ya son irreparables y que no hay que darle más vueltas, por cosas que son pequeñas excepto para una imaginación angustiada como es la mía, se me iban haciendo los minutos como plomo ardiente en mi piel blancuzca, esperando que pasaran y esperando que no pasaran. Por referencias externas sé que esta vivencia corresponde al sufrimiento amoroso, pero yo sospecho que en mi caso tiene que ver con otra imagen fotográfica de mí, cuando niño, de pie, en otro portal, con mirada ya un poco perdida y con un coche de juguete en las manos, con las ruedas hacia arriba, pensando en darle ya la vuelta a la dialéctica o en que personalmente nunca iba a saber adaptarme. ¿Sabía ya mentir y mentirme?

...

Granada, c. 1985

Pensé anoche, no sé por qué, en la barra hopperiana del bar El *** en el adolescente tímido y medroso, pero ya desordenado, que no llegaba a perderse porque tampoco tenía ningún plan deambulatorio establecido. Sí, pensé en mí, en un rapto semialcohólico de piedad (one beer, no te creas), pero no pude pensar en mí pensando entonces en estas cosas mías de ahora. ¿Cómo iba a pensar entonces en las cosas mías de ahora? Porque en verdad no sé cuáles son las cosas mías de ahora... En verdad: esto es, con la preceptiva adaequatio de mi lenguaje al interior de mi persona. (Pero ya sé que las máscaras no tienen interior, sino una parte trasera sin dibujo, porque lo pone la cara agradecida.) ¿Cómo las iba a saber entonces, que ni existían? La verdad es que nunca he pensado demasiado en mí, en aquello que me conviene, que he ido de error en error como quien va por un camino natural, el suyo, a despeñarse. Entonces sí. Entonces, c. 1985 en Granada, si el juicio me hubiera funcionado, podría haber estirado el tiempo, si me lo hubieran dado figurado con un elástico y cada centímetro de más al estirarlo hubiera significado un año, hasta su rotura y mi muerte, podría haber apostado mis buenas pesetas, la moneda de curso legal del año lejano aquél, podría haberme jugado una buena cantidad, me digo, a que estaría aquí confesando estas cosas, porque hacia mil novecientos setenta y tantos, no tendría mi ser ni diez años, a la pregunta de mi vocación de mayor no respondía ni bombero ni otro tipo de héroe social, sino que dije, y fue motivo de inmediata y merecida chanza, que yo quería ser de mayor... escritor. A eso fue a dar mi alma de cántaro. Pues bien, he de decir que no lo he logrado y que me alegro de eso como de cada uno de mis fracasos, y son tantos y algunos tan terribles, me alegro de tal manera que tendría que dar un sí de nuevo si un sirviente de Nietzsche me lo consultara. A lo que voy, y es lo que he recordado al hilo de la idea que no tenía cuando empecé a escribir esta entrada, anoche, cuando pensé en el local hopperiano de escasos y lúgubres clientes en mi vida hacia 1985, recordé que hay momentos en la vida en que se cuenta con los padres como con el aire que se respira, sin pagarlo y sin gratitud, pero acompañando ellos sin que tú lo sepas tus pasos erráticos, no como un andar paralelo suyo sino con el silencio de lo que piensan de ti y en ti cuando no lo sabes porque eres un joven irresponsable. Como llega un momento en que los padres también se pierden y no pueden acompañarte con el silencio del pensamiento, y como en cierta manera me he ido dando cuenta, con los años, de lo que les debo, no creo que esté mal que lo confiese y me lo confiese en una tarde como ésta de enero, año 2009.

Relativo

Naturalmente. Está dicho. Frivolidad y seriedad. Predicados del individuo crítico. Indistintos interior y exterior: aunque se cree básicamente en ser serio. Interpretado como pesado. Vale. Vale igualmente que quien mendiga es despreciable. Los hombres no mendigan. Callan. Producen con sus indecisiones y silencios los argumentos para un western casero.

Pavesiana

En estas cuestiones, si no en todas, rige el principio de identidad: ser o no ser. Lo tuyo, ni por asomo. No es de ninguna manera, nada más que en esas fabulosas ficciones con las que se entretienen las tardes vacías. Se tolera a quien no ha demostrado ser un mal tipo, a quien muestra más bien lo contrario: campechanía, bonhomía. Incluso un buen hombre puede abusar de la confianza, revelando una cara horrible y como una promesa de asco en quien se confiesa, después de todo, del reconocimiento de que lo que es es y lo otro no, que sí, que ha abusado de la confianza y que por qué, que qué se creía, lo absurdo y disparatado de todo… Se le toleraría también después de que se lo confesara y que lo confesara, porque no es un mal tipo y bueno… Las cosas, que a veces se malinterpretan, pero que como no se han torcido del todo, pues vamos a darle una oportunidad y por lo menos no le retiramos el saludo… Un poco chiflado, vale, pero sin mal corazón… Hasta luego. Ya está.

¿Qué es lo que salva a un individuo que no tiene ideas ni claras ni oscuras, que no tiene ideas, en suma? Bien, en rigor no le salva nadie, porque en rigor nadie salva a nadie, sino él solo es quien se libra o se condena, dotado como está de razón y voluntad libre. O eso dicen. Queda, como yo hago aquí, igual que tiene que hacer él, dejar que los dedos se entreguen a su vocación de caricia, sustituyendo el cuerpo por el lenguaje inmaterial. Entonces, quizás, porque seguro no hay nada, pero quizás sí, entonces lo patético se te revuelve desde lo risible a lo compasible. Porque, volvemos a lo mismo, ya te lo has confesado y las heridas las cierra el tiempo y el espacio. Tal se escribía en uno de los relatos tremendos de Shalamov. Porque un infierno helado servía (la conciencia se asquea aun de escribirlo; pensarlo no puede) para elevar de lo grave de la soledad. Lo que de ahí tenía que surgir sería, muy probablemente, una conciencia desubjetivada y endurecida.

Al hilo de Alberto Caeiro

El pensamiento ambiciona. La conciencia se compara.

El poeta añade a la cosa su lenguaje. La vida corriente efectúa la resta.

En el proyecto lingüístico, como un plus innecesariamente añadido a la realidad que una reflexión posterior disuelve, ¿no está ya dada una facticidad en la que ya no cabe regresión?

...

Al hilo de nada:

Los minutos caen como plomo ardiente al condenado. El espesor del tiempo -pulsando en cada herida, doliendo en cada borbotón- equivale a su vergüenza y fracaso.

22 de enero de 2009

Hacia 1995

Hay quien piensa en su muerte, cuando joven y que esto mismo suyo, su pensar, le pertenece, como un asunto al que ni siquiera hay que dar nombre, para que no se pierda su propiedad (Rilke dixit). Un decenio después, más o menos, esta voz se repite, en un raro eco del corazón. Paseando por las calles o ensimismado en la sala retirada.

El otro, el mismo de diez años antes, separado por generaciones y cansancios de su eco, extraño para la música inesperada, espíritu de sombra entre lo que conoce que son cuerpos en los que la inteligencia vive íntegra, este otro se reconoce tras las cortinas de tiempo y abandono como idéntico, derrotado desde siempre y consciente---

Racionalización social

La ópera condensa, por decirlo así, un difícil de juego en el cual el burgués se asimila a las clases altas, por un lado, dejando que los cantantes griten sus amores venezolanos, mientras que un momento antes gritaba él, el burgués, en la calle, inflamada el alma de derechos del ciudadano. Dentro y silencioso, solamente habla la música, ensordeciendo los pensamientos, habita el clima para la insurrección militar que descorre los velos: la chusma es la chusma, está en la calle y aquí no puede entrar. Esto, que no lo digo yo, ¿se puede decir así?

Si una tarde un enero

Miro, en las prácticas hojas volanderas que hay esparcidas por la mesa amplia, lo que del amor se ciega en los abrazos… Cuando éramos jóvenes, ajenos al metal y el hielo familiares, nosotros también conocimos la nostalgia que viene con las idas, la esperanza de las vueltas. Metal y hielo, los cabellos grises. Antes los roces que nos buscamos, que se buscaban los cuerpos sin hablarse y sin porqué. Antes. Es agradable el calor de los cuerpos que se encuentran, sin pretensiones.

Comments

Sobre Kant:

Hola.

En efecto, lo trascendental kantiano acaba refiriendo (¿no lo hacía desde el principio?) al faktum moral. Pero ahí es donde el genoma no tiene nada que hacer frente a la decisión soberana: en el instante mismo de plenitud del código genético descubierto, cuando todas las industrias farmacéuticas se las prometieran felices (por los $ consiguientes), algún demente o desesperado podría darle al botón y mandarlo todo a hacer puñetas. El orgullo del genetista habría acabado y la libertad se habría demostrado por fin. Este ejemplo truculento y creo que indeseable, aunque de venerable tradición humeana (razón criada de sus pasiones), me parece que muestra que lo trascendental no es solamente lo moral, sino antes que nada lo irreductible o fondo oscuro, creativo o destructivo, del ser humano.

Incoherencia

Dudo de aquello que creo correcto. Inmediatamente después no me lo parece, nunca me lo pareció. Pero todo esto no me hace feliz, y no sé si justo.

...

Lo correcto = lo que me tiene que avergonzar. Si al cabo de los años hemos aceptado la premisa del silogismo, la común mortalidad, hay algo más difícil todavía. Pregúntate ¿qué soy?, ¿qué he sido? Si no eres un honrado creyente, eso no tiene solución.

...

Lo que tú dices, lo que dice él, cuando lo entiendo mejor, cuando no lo oigo o sí que lo oigo, en todos estos casos encuentro mi materia para mi decir pobre. Pero no me hace feliz, casi todo lo saco de las renuncias y los errores. Aprendí a amar mis errores porque un espejo los torna bellos o, en apariencia, de otro. Así, aquello que son mis errores, si son puestos en otro, cabe considerarlos como aciertos.

21 de enero de 2009

Mañanas, intención de verdad

¿No crees y dices que los actos tienen consecuencias? Que algún día de algún siglo futuro se conocerá la necedad de unos hombres que no se rigen en sus tratos por la mecánica del condicionamiento operante… Pues predica! Practícalo en ti y no mientas. Tú eres el dueño de tus actos. ¿Cómo podrías soportar no estar a la altura de ese tu señorío? Esclavizándote en vida con una falsedad. Honestidad aunque pierdas. Sobre todo si pierdes. La honestidad si ganas constituye hipocresía. Por lo tanto, no le mientas ni al que piensas que te puede perjudicar, si su conducta obedece a las reglas (tampoco se trata de ofrecerle tu mejilla al mal).

¿La verdad tiene que ver con la mansedumbre? Perhaps, si se precisa una disposición, una pasividad anhelante, para lo que es, para la adecuación del pensamiento y del lenguaje a lo que es.

20 de enero de 2009

La cara dura de las cosas

Dispuse los espejos en la sala fría en la que me había encontrado, finalmente, recluido. Estaba con mi voluntad y un tintero, cargados. Espejos, muchos, multiplicando mi superficie, en la que no se prometía interioridad. Cuando entraba la luz, bien, pero ya con las primeras sombras de la tarde, potenciadas por el silencio de pájaros retirados, tropezaba. En mí mismo.

Tentación

Durante una décima de segundo me he descuidado y me ha entrado el aguijón de las ambiciones y los fracasos. Nada, apenas unos minutos ha durado la cosa, la herida y su vergüenza. Sé, lo escribo ahora, recuperado, que buena parte de la felicidad está en la renuncia del comentador del genio ajeno.

Pero hay otra cosa que se siente… Entre el ruido del mundo, muy dentro de la niebla y la opacidad terminológica.

Yo también tengo un sueño: el paraíso como silencio; el ruido como infierno. Por lo tanto: infierno como estupidez, si la inteligencia se vincula al silencio.

¿Por qué gastamos el lenguaje en chácharas absurdas?

En la era tecnológica la filosofía recupera su hogar en la casa de la ética. La primera década del XXI próxima a acabar. La tecnología es un helenismo –me dicen o lo sueño. Viendo la conclusión práxica de la contemplación platónica y cartesiana, este micromaquinismo desatado, repetimos el tiempo y la escisión eterna entre lo que se sabe y puede, por una parte, y lo que se debe, por otra.

¿Tras Kant, en tanto inútil respuesta al prometeo tecnológico, la virtud retirada de Epicuro? No sé… Tendré que mirar lo que dicen los textos.

***

Esta temible ceguera con la que vamos dando pasos... No. Más bien esta tremenda ceguera con la que creemos que damos pasos; que no lo son, que son el torpe mover el cuerpo de los sueños. Veo las cosas en la niebla: no aprecio bien las distancias marcadas.

***

Obama: las crisis precisan iconos. El papanatismo los adora. O de la necesidad de los mitos por parte de los consumidores.

***

Si algo en mí hay de inteligencia es a mi pesar, entre lo ingenuo que soy.

19 de enero de 2009

Hiperbulia, o de la razón omnipoderosa

No soy capaz de recordar, distanciado del semisueño por las horas. En todo caso me pareció pensar en que hay como una náusea racional que fundamenta la obligación de las normas, algo que se asienta en el estómago y no te deja vivir...

(Cartesianamente) Es esa razón única -única porque es la adecuada, de forma que cualquier pluralidad metódica habría de contener los gérmenes de la contradicción- que se abre en abanico desde el intuitus epistémico-metafísico central hacia la periferia de las relaciones, los cuerpos y la tecnología, es esa luz común genética la que preceptúa después de efectuar el cálculo probable de las consecuencias de las acciones... Claro que calcula, naturalmente, con su propia moneda: 1º la interacción de las almas y los cuerpos, la equivalencia de sus sucesos; 2º también la disposición tecnológica que R. Descartes veía en el árbol metálico sin flor de sus Principios, en su rama no sabemos cuán remota, a cuántos años o milenios del cogito fundante.

Para esa razón moral utilitaria el deseo se iguala con el mal. Lleva razón. Aunque sea lo único que lleva.

(Pero luego el ateísmo más mortal, el que no se deja seducir por los ciclos) Al comprender que la vida, la única, se pierde. El histriónico admirable Unamuno podía refugiarse en una piedad voraz, demandante de su dios consuelo. Nosotros no.

Sin llegar al ateísmo, aunque sí a la desconfianza, nos decimos -de nuevo- que las conciencias enredadas electrónicamente no defraudan porque escondan. Al contrario, la decepción viene de lo que mostramos. Nos vemos en el espejo que se pone otro: porque nuestra capacidad de empatizar compensa el egoísmo radical que ve en cualquier otro un enemigo, ya que es inevitable pensar que cada uno, más si escribe, es el depositario de la creación. (Algún día podré entender lo que quería decir la última frase, por cierto. Oh sí, ya lo entiendo: no "porque" sino "aunque". Sea. O sea: que nosotros somos el espejo para él, a su turno, decepcionándole del mismo modo.)

(La bibliofilia del pobre. 1935. Trad. de Manuel Mindán.)


Algún día algún español entenderá lo que quiso decir Descartes. Hasta ahora no lo ha logrado nadie. Ni lo lograré yo, desde luego, que obtengo mi renta pequeñísima de felicidad sospechando en duermevela, así no me agobio, el sentido de las torsiones lingüísticas de mi Rilke y mi Heidegger.

18 de enero de 2009

Érase una capital...

... que después tuvo nieve:
Razón, aquí.

Beliefs, III

Los mediocres obtienen victorias mínimas, con lo cual ya han obtenido su cielo en el día. ¿Quién no es mediocre un millón de veces al cabo del tiempo?

La primera impresión decide, en el amor y en la vida. ¿Por qué perder el tiempo en pavadas? Será que la razón no decide, ni provisional ni categóricamente, acerca de lo que puede y lo que no. No se vence a sí misma, ya que el mundo es un rival demasiado poderoso y con él no podría; no se muestra constante en sus afectos o en su frialdad; no se adecua a las mores del país o los caprichos de los genes, que son como la mano de Dios. Parva razón, insatisfecha con el cuadro de sí misma.

No se debe tener fe (incondicional) en cosa alguna. Tampoco en la comunicación electrónica (que es la ilusión de que al otro lado del teléfono hay una presencia), pero no porque la falta de rostro visible dé pie a la falsedad de lo escrito, sino más bien por lo contrario: porque surja la verdad completa -la verdad en la medida de humano posible, claro- y eso no sirve para nada.

Sunday morning pero menos

Se le ocurre pensar, aunque sepa que esta actividad la tiene médicamente proscrita, que quien ha perdido el sentido para el diccionario, el cual es como una naturaleza social de segundo orden (esto es, 1º la relación entre seres, 2º la comunicación), ése ha perdido la referencia, recorriendo el orden inverso: 1º la denotación de los objetos, 2º la posibilidad de vivir en sociedad. También: se empieza perdiendo el mundo mental y se acaba perdiendo el mundo social.

Puede que se haya alcanzado un tercer orden, invivible y propio de náufragos que tienen que empezar de cero: el de las palabras objetuales.

Si esto es así, si esta historia que me cuento tiene algún sentido, entonces es que la vida no consiste en el genoma descifrado, lo cual sería otra astucia de la racionalista y medrosa transparencia, sino algo más pero no mejor: insatisfacción, escisión, mal radical, etc.

***

Pessoanamente madrugador y serio:





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Otros, que no somos tan madrugadores, porque la mañana nos ha cogido ya indecisos hasta para eso, contestamos emails acerca de pequeñas políticas (nuestra decaída y crucificada profesión), asuntos que no son universales como lo son los vicios del alma de Pavese, Pessoa, Rilke y los lectores. Aunque son problemas de un aristotélico ser en el mundo, que si somos seres prudentes haríamos bien en no despreciar del todo. Como el deber de no fumar.

17 de enero de 2009

Moral provisional

Sigamos el consejo: no ocuparnos ni de política ni de necios. Pero, qué difícil, Dios mío! Porque, por lo menos, la estupidez es un pecado.

Tente!

Bastante tiene uno con aguantarse su cabeza y su alma. Aparte de los centros comerciales, esos purgatorios en vida. Ser pobre = una vocación que la economía capitalista te satisface; la otra -la soviética- también, pero no lo puede decir.

Beliefs, II

No hay jerarquías textuales, ninguna Bolsa en la que coticen los clásicos: el juicio estético objetivo yo lo veo imposible (pero yo ¿quién soy?). Ahora bien, restado el adorno de la sonoridad, la cosmética de las ideas, quedan en lo escrito los valores de la ideas, en los que se está desde hace poco menos de tres mil años.

Se está... ¿Realmente? Porque con la intención de verdad se juega según el plácet de cada uno. Se explica de esta manera el absurdo de una opinión pública servida por la prensa, que es la institución social donde cristaliza el partidismo.

Pero no se defiende, yo no defiendo, una verdad común de facto (lo que sería como una imposición absurda y dictatorial de unos monos evolucionados), pero sí (qué más da lo que se defienda!, si se está vivo y en el error) una intención de verdad previa y posibilitante de la razón: un solo imperativo hipotético, como una materia de la que se nutre la forma de la razón. (Entendiendo por forma de la razón aquello que sucede en las conversaciones que no se acaban, y que constituyen la matriz de una ciudad por aquello de la philía.) Un solo imperativo de la fe, una condición: si vis rationem... Porque desde la razón se salta, pero a la razón también, lo cual no es nada fácil ni generalizado.

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Al genio de Descartes puede que le pertenezca el haberse apercibido de los riesgos de la reflexión: se levanta el edificio de la mathesis para protegerse unos cuantos de las neurosis y crímenes que iban a envenenar la vida en las ciudades, una vez que los teólogos hubieran sido arrojados de los púlpitos, y los ídolos de los pedestales. Efecto indeseado de la luz natural. Esto lo ve Nietzsche en Platón (la decisión medrosa de autoprotegerse). En Descartes sucede igual. Qué no decir de Spinoza!

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No pesa la angustia: la angustia es lo grave que tira; como una fuerza entre dos, en la que el mundo es más poderoso.

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Si no se sufre con lo escrito por otro, hasta la náusea, difícilmente será uno digno de escribir nada. La alternativa es que te dé igual lo que otro escribe. Lo que pasa es que esta postura más sana no siempre es factible.

16 de enero de 2009

Beliefs

No creo que haya una subjetividad que valga la pena si ya es mostrada -pública e impúdicamente- en vida. Cuestión diferente será la del valor de la escritura -obra o síntoma- que dé testimonio de la desvergüenza (¿contará la modestia y el no aparentar?). También si hay alguna piedad que la acoja.

Pero lo que sueño no me da certeza ni siquiera indirecta de lo que vivo: los cigarrillos que se fuman en el sueño y el saber que estoy incumpliendo con la decisión de dejar de fumar, pero ya hace muchos años que dejé el vicio; la culpa porque se están faltando demasiados días al trabajo y no se sabe qué excusa poner, pero realmente no se falta. Yo no querría fumar ni ausentarme del lavoro. Entonces, ¿qué significa? Demasiado sencillo considerar que el mundo soñado vivencia los deseos no confesados de transgredir las normas. El protagonista del mundo de noche no va a ser el deseo, no, sino la culpa. Por esa razón, cuando eres perseguido en el sueño por las personas que te aman, no es el deseo o la fuga a lo diferente el tema de tu soñar, sino que tú mismo te castigas por lo hecho o por lo omitido. Por tu mero existir.

***

En torno a las conversaciones:

Las expectativas vitales nos han convencido de que para todo efecto indeseado existe una respuesta posible. Quizás no, a lo peor no, y los hechos se muestren tozudos y nosotros nada podamos. Los hombres siguen siendo tan mortales como en el silogismo; y aunque se eternizaran las personas, la felicidad de los dioses prevista para esa ocasión, por fin alcanzada tras tanto dolor, puede que no sea más que el negativo de todo lo que contiene el tiempo. Un producto de la imaginación y un consuelo infalsable.

Siendo inmortales, la felicidad seguiría siendo contingencia pura, desde el momento en que la conciencia de los hechos y los medios adecuados para los fines (si quiero ser feliz debo hacer X) pase por el juicio veleidoso -llámese libertad-, que se da al demonio de sólo pensar en que sus actos son como los eslabones de una cadena. Porque puede que no haya más felicidad que en el absurdo: en el ser irreflexivo y falto de conciencia.

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Eudaimonía.

Pero Kant funda el hecho moral, de iure, a cambio de hacerlo imposible de facto. ¿Por eso se habla de faktum, para colocar un inexistente tras un latinismo? La moralidad kantiana se basa en un imperativo hipotético: si quieres tener buena voluntad, respeto a la ley, etc. debes huir de las inclinaciones, aunque fueran útiles o beneficiosas. Lo que sucede es que esta vida de ángeles está prohibida para las almas encarnadas, sea la materia propia de ellas (genética) o por influjo del cuerpo sobrevenido (ambiental). Por lo tanto, nunca se puede excluir la existencia final de una inclinación a-moral detrás de tanto velo (detrás de las caras superpuestas de la persona: roles, obligaciones o lo que sea).

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Laurie de Bill Evans en deezer (un descubrimiento esta página).

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Rilke (Libro de horas, Hiperión, trad. de J. Munárriz) & Rolling Stones (versiones). Así tengo yo la cabeza.

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De una conversación amistosa de esta tarde: la ocurrencia de que valen la pena pocas cosas en literatura. Pavese, Pessoa, Rilke; filósofos aparte. Más autores, es verdad. Pero no lo que escriben otros sobre ellos. Por lo tanto: tampoco lo que escribimos nosotros, unos otros, sobre ellos.

15 de enero de 2009

Arte y política

Una infatuación moderna nada menor consiste en que el advenedizo postvanguardista, el heredero de los heroicos tiempos rupturistas, se ponga a sí mismo como artista frente al poder: él, el de todas las bienales. ¿Independiente? No, sino un idiota privilegiado por la mano del poderoso que dice menospreciar.

Pero no tenemos que extrañarnos de la proliferación de la basura mental: tenemos lo que merecemos. Lo que el zeitgeist se ha buscado.

...

Tardes irreflexivas:

a) Feuerbachianamente, el artista transgresos proyecta lo abominable en un enemigo que, si tuviera espejo, sería él mismo.

b) Un mono no escribirá to be or not to be, ni el traductor de google será fiable (¿seguro esto último?), pero yo he pensado en un empeño más modesto de la humanidad: un traductor del Discurso de Descartes al español, a partir de las traducciones ya efectuadas. Como mi mala idea -mi mala saña- ya se ha imaginado que muchas versiones de la autobiografía cartesiana del método ya se han hecho con un repóquer de otras traducciones anteriores en la mano, no me parecería descabellado que una máquina sea capaz de hacerlo. Quizás no es tan fácil, dado -sigo suspicaz- que el empeño de originalidad de cada traductor no se limita a la búsqueda facilona del sinónimo (hasta yo puedo hacerlo), sino que asimismo supone ciertos matices, inversiones en el orden de las palabras o así, que solamente pueden provenir, faltaría más, del espíritu trabajoso del "traductor".

c) Me hacen gracia las protestas humanistas de los científicos: su querencia por la bioética. El acabóse: Prometeo jaleando su obra, la falacia naturalista a pajera abierta. Viejas y nuevas religiones.

d) No me acuerdo de lo que pensé esta mañana cuando me incorporaba torpemente a aquella rotonda. Pero al menos recuerdo que lo pensé. Es la ventaja que tiene el llevar mis pastillas de Cogito.

e) El lenguaje transformado en obra vendida es despreciable. ¿Poesía que concursa? No sé, no sé... El mercado empuerca; el mercado es progreso. Dedúzcase el lugar del poeta.

f) Tendría que tener prohibido, yo, el ego cogito: proscrito el rizo de la conciencia de mis pensamientos errados o truncos. Con lo bien que se está con el instinto racional, con la razón decisionista. Sujeto, no; esclavo de las pasiones, perhaps.

g) Si no fuéramos tanto, seríamos algo más: en el lenguaje la trampa del cogito. Porque si estamos engañados y nos creemos ser lo que no somos, no hay cuestión; y si decidimos que vivimos en el engaño el bendito verbo ser nos saca a flote del mar de dudas (escribiendo en tópicos), seríamos una verdad añadida a o nacida de un engaño superado. Así que la autocerteza racional tiene implicaciones prácticas y nuestra moralidad resurge de los crímenes más canallas. Que va a ser verdad lo de las raíces católicas (no solamente jesuíticas) de Cartesius.

h) Callemos.

14 de enero de 2009

Por su trascendencia...

... metapsíquica no me queda más remedio que reproducir este titular del diario ex-independiente El país:

Robben: "Messi es el mejor del mundo. Es de otro planeta"

Messianismo. ¿Así se convierten las gentes a una nueva religión, robando los profetas en el bando antiguo rival?

Tiene el joven...

... una ambición que luego no satisface; no resta finalmente más que su pobreza.

El niño que proyecta se ha transformado en el adulto que se limita a los comentarios. En alguna ocasión la tarea vuelve menos insoportables las tardes, las noches o los días. [Entonces es que los vocablos han dado tregua, que se ha desactivado ahí dentro, por los recovecos del cerebro, algún motor de los que causan sufrimiento, porque la central ha encontrado su estupefaciente. Qué poco nos damos cuenta del valor de la ecuación spinozista de las almas y los cuerpos, porque no es que superestructuren aristotélicamente aquéllas a nuestra carne mortal, como dándole redondez visible -tan tentadora en ocasiones, verdad-, sino que son lo mismo que dos lenguajes muy traducibles, el interior y el exterior de un cierto modo finito del todo o sustancia.]

...

El Libro de horas rilkeano nos lleva de la creación [la Creación, la obra de Dios] a la pobreza querida. ¿Quién no es pobre? ¿Qué palabra de sabiduría puede manar de la boca del rico?

***

Conocimos el hielo en aquella terrible película de Paul Schrader, Aflicción: nullus deus potest liberare homines.

Biber, la música ambiental.

***

No busques el fondo: existe meramente como déficit empático.

De un desajuste del aprendizaje social de las conductas debidas (de una insatisfacción de rol), de esa cosa tan mundana proviene la invención y atribución de responsabilidad. La responsabilidad existe, a consecuencia del hecho de conciencia sobrevenido: como efecto de una naturaleza errada que ha depositado el logos falible al lado del instinto. Fin del edén primero.

***

Paradójica beatitud la de los desencuentros lingüísticos con las razones de los poetas. ¿De qué me habla Rilke? Una décima de segundo después o algunos minutos o nunca, lo comprendo. Ah, ¿era eso? Siempre había estado ahí. Me lo dice fuera -él, el genio- del tiempo, más de cien años antes. Ahí está la diferencia antidemocrática de los hombres: en la calidad de las voces de los poetas. Heidegger lleva razón al respecto.

13 de enero de 2009

Una idea sin pensar

Porque si la pensara me parecería absurda, como todas las mías:

(¿Humanismo?)

Sartre concede un deber ser a la salida del paraíso, a la libertad y razón culpables; culpables porque entre sus efectos se encuentra el mal, se encuentra entre las consecuencias posibles de las acciones humanas (aunque tendamos al consuelo de pensar que también el mal es contingente). Así sea. Se trata de un pensamiento post-teológico, aunque sea contra el dios. Si primero nos pensamos radicalmente dependientes, creados, no deja de ser lógico que intentemos emanciparnos, llegado el momento.

Mientras que, por su parte, Heidegger no necesita ni el paraíso, ni al dios que lo crea. Pura inocencia, sin entes emanados. Cabe el ser, pero ¿quién es /el que lo cuenta/? Esta indeterminación tampoco puede ser buena, y dará lugar a una ceguera complementaria a la producida por la autonomía del sujeto. Ya no se hablará de la calidad benéfica o maléfica de las consecuencias, porque nadie se hace responsable en este abandono del todo igual, hayamos abandonado nosotros al ser, o la decisión haya sido suya y nosotros sus víctimas irredentas.

Pessoas

Vía blog.

Denegación del cartesianismo, entiendo. Renuncia al camino de la duda. En su lugar, afirmación del fenómeno: "Mas abre los ojos y ve el sol y no puede ya pensar en nada... "

Viene el error de la admisión del pensamiento ("la luz del sol no sabe lo que hace"); el acierto viene de un imposible: de un pensar que se gasta en no pensar, un correr de cortinas ausentes. Ascesis. De la buena. Cerrar los ojos, sí; pero a la tentación del pensamiento que oscurece luces, soles, mañanas. "[P]ensar en razones y fines", ¿para qué?

***

Personalmente, pocas habrán sido las ocasiones de felicidad lectora comparables, por paradoja o porque la vida en sí misma es un desastre, a las inducidas lentamente por el pessoano Libro del desasosiego. Porque, realmente, tal libro tiene la virtud de descubrir a los infelices en tiempo de felicidad, a través de una palpable mostración de la cualidad aflictiva de la existencia.

***

Ítem más: Pessoa, 3.

12 de enero de 2009

Contra la corriente

Necia edad, se dirá algún día, la que entroniza (a) la palabra del político, la que concede al criminal una segunda oportunidad -sentencia.

Los elefantes viejos deben retirarse -sentencia para sí y calla.

Cuando no tengo de qué hablar, que lo haga otro -y va manteniéndose a golpes de links. (Con lo cual se traza para sí, y le gusta, la figura de una inteligencia enmarañada: voluntariamente enredada; la imagen epocal de una subjetividad que ha querido desposarse, sí, sí, con su ser frágil.)

Los jóvenes adoran los objetos, porque son tan nuevos como ellos; al viejo, sin embargo, los objetos le resultan indiferentes. A no ser como materia del recurdo, y ahí no entra en juego la novedad.

En la Biblioteca de H-O: una conferencia de Wittgenstein sobre ética y un libro de Rilke, en Alianza, sobre el amor. Acerca de inexistentes o de imposibles. El amor, en efecto, también es un objeto, y a cierta edad se confunde la ética con el derecho al buen comer -se confesaba el cínico.

Un muy buen...

... texto de A. Armada sobre un libro de A. Espada; de España y de ríos.

En otro orden de cosas: Terrible.

Tras Pavese

La falta de razón no debe buscarse complejos vitamínicos, perder el tiempo en mundos y en bellezas. Debe, ¿homeopáticamente?, servirse el veneno, hasta apurarlo; por ver si así tiene cura.

Ps. No creo que la cura dependa de la negación de la moral. Un sí a la vida nada solucionaría. Esto es: no que Nietzsche afirme la naturaleza contra el miedo; sino que los moralistas afirman la conciencia contra la mendacidad de los nietzsches habidos y futuros. El círculo del tiempo, la supuesta denegación, nada puede.

Un sí a la vida, consciente, decisionista, muestra la máxima eficacia de la razón, justo cuando está a punto de estallar. En eso, en la valoración de N. en tanto omega de la metafísica, en tanto última hoja del árbol que Descartes plantó de nuevo, Heidegger lleva su verdad. Lo que sucede es que se trata de una eficacia postrera, del último calor de un rescoldo de un fuego que abandona (el alma que desaparece al desencuentro de un dios). Nihilismo -opina.

11 de enero de 2009

Perspectiva en sepia...

... sobre el mundo hoy (nieve y niebla).

Comments del día

El aggionarmento, lo natural y lo artificial:

MLL dijo...
Cuánto cinismo. Deje Vd. de ser ingenuo (¿paz y amor?, qué cosas!) y pague por el espectáculo: violencia y odio en alta definición. Lo natural visto como estúpido, cuando en el salón se puede tener todo el mundo al alcance, con las posibilidades de un dios, pero sin sus débitos creadores, de verlo destrozado. Toda mi simpatía para los hippies. Un saludo, MLL.

Sintomático

La irresolución -maladie de la doute- moderna, que nada más que con la fe cartesiana puede haber venido. Así que los hijos no entendemos el discurso de los padres y entramos en conflicto por la posesión de regiones particulares de entendimiento (sive bélica hermeneusis).

Was ist Platonismo?

***

Tardes:

Pensar para mí es desesperante, una tortura y un motor gripado. No tengo ningún talento para pensar, porque pregunto siempre lo evidente y no entiendo lo claro, ni lo distinto tampoco.

¿Cómo comprender? El prisionero que se libera de las cadenas y se coloca una máscara, un haz de máscaras; el liberado que se llena la cara de estrellas y no le importa que sean tan extrañas, las estrellas, pues él lo que quiere es confundirse...

¿Platonismo pessoano? No existe, pero ¿qué sería?

MLL dijo...
Bien, de acuerdo. Pero ¿qué sería platonismo? Entiendo que Pessoa se identifica o se pierde con sus máscaras, heterónimos u objetos, y que eso es una cierta manera de panteísmo o nirvana. Entonces, ¿qué es lo que invierte de Platón? ¿Qué relación de seres ha cambiado el lugar -de los seres? Si el panteísmo efectúa como la plena identificación de las cosas (por lo tanto, en el límite, ser =nada = 0), el platonismo -lo que sea- consistirá quizás en una diferencia absoluta (ser-apariencia, esencia inteligible-existencia empírica, interior-exterior, fondo-superficie; o cualquier para análogo). En una reducción, puede, de un plano a otro: llámese mímesis o participación. Lo separado participa de lo común, ¿no? No se podría pensar esa relación (diferencia) sin una mínima base común (en el ser o en el discurso), creo. Por cierto, no sé de qué demonios estoy hablando. Serán las Duracell...
11 de enero de 2009 17:16

10 de enero de 2009

Por la tarde

Maladies:

Frío, oscuridad, lluvia. Mi carácter. Imposible leer: el libro abierto me incita a pensar, y ahí estoy perdido. Lo intentaré de nuevo.

Dolor de cabeza y otros malestares.

***

¿Platónicas pessoas?

Comments pedagógicos

¿Enseñar a enseñar?

MLL, en Enero 10th, 2009 a 11:20 am Dijo:
En efecto, ya va bien lo de poner aquí los comentarios. Aparte de que me parecía un poco fuera de lugar pegar un comentario anti-pedagógico (sí, lo confieso) después de su post sobre Safranski y Sch. (Por cierto que le admiro su capacidad de trabajo.)
En fin, tantas cosas se podrían decir sobre enseñanza y pedagogía, sobre como la escuela se convirtió en un campo de batalla político, de uno y otro signo… Y a eso le llamaron educación (término de resonancias fascistas; por lo de e-duce y porque a los movs. totalitarios no les interesaba que se instruyera ni que se ilustrara ni enseñara ni na de na. A la sociedad, quizás tampoco. Quedará la buena y exigente enseñanza republicana francesa (la de Medias) como una leyenda de tiempos heroicos, para nosotros los nostálgicos: la escuela, instrumento de movilidad social; igualadora, porque a todos daba la misma oportunidad con tal de exigirles y que se exigieran…; integradora; laica; etc. Leyendo algún libro sobre la Francia en torno a la II GM, sobre las gentes de la cultura, su relación con la política, las editoriales, etc. me quedé admirando viendo el lugar fundamental que desempeñaban en todo ello los “agregados”, y que eran un modelo no solo para sus alumnos, privilegiados alumnos, sino para la entera sociedad, a veces. Porque también podía haber malvados… pero inteligentes. Para llorar: por la estupidez que uno, que todos, tiene que aguantar; estupidez que consiste en que la sociedad ha asumiendo que los profs. de Secundaria son directamente imbéciles y gandules. Supongo que esta culta sociedad ha confundido la reflexión y el sosiego con la gandulería. Habrá quien diga que esto no es así. Pues claro que no… Habrá incompetentes, tramposos y malvados en el gremio de los profs. de Secundaria (ni eso; ahora, todos docentes, excepto en la Univ.) Pero en buena lógica el ataque a un colectivo lleva de suyo el ataque a todos y cada uno de sus miembros. Y no nos defendemos. Casi no nos defendemos.
Me llamó fundamentalmente la atención en el artículo de A. de la Oliva, calvo et. al., la referencia a un asunto que parece incuestionado en estos debates, o sea, la pretensión de que el sedicente experto pedagógico base su saber en una supuesta técnica general al margen de los saberes particulares. Por eso yo decía en mi comment anterior lo del tiempo que lleva conocer cada uno su propia materia; como si eso fuera fácil; pero hemos aceptado que es fácil y la sociedad también, la cómoda y cliente sociedad. De ese tiempo invertido, no de una técnica mágica al uso de todos, expliquen ecuaciones o expliquen el “concepto” (como nos decía uno de estos expertos), de la lectura y la reflexión debe venir la técnica y la forma mismas, idénticas con el saber que uno ha asimilado y reflexionado o refractado o lo que sea. La pedagogía: un saber general, una mathesis cartesiana, o más todavía, en la vanguardia del progreso. Que el Señor nos ampare. Eso, la jerga, el sofisma o el insulto, les puede funcionar, pueden persuadir “intelectualmente”, a las disciplinas especializadas. Si nos convence a los filósofos es que, de hecho, definitivamente, nos hemos vuelto imbéciles y hemos dejado de leer a Platón y sus requisitorias contra la enseñanza técnica y la técnica de la enseñanza (la sofística). Ah, la sofística, de esa astucia de lenguaje han surgido algunas de las grandes cuestiones (pues Soc/Platón les responden), aparte de todas las Fac. de Derecho… De la ciencia pedagógica es de esperar que no deje más que un vago recuerdo, como un mal sueño rousseauniano, merecedor de ser puesto a la par, popperianamente, de los “saberes” infalsables: psicoanálisis, marxismos de vía estrecha y brujerías varias.
Ps. Le recomiendo, como una muestra magnífica de lo que se avecina, este artículo de Dª Rosario Ortega (www.stecyl.es/Opinion/081204_docencia_EEMM_master.pdf), catedrática de Psicología, publicado en el panfleto Escuela. Un saludo. MLL, Almería.

9 de enero de 2009

Minuit

Qué maravillosa es la vecindad de la medianoche! Levantando la persiana podría ver estrellas, que son los escalones de los místicos hacia el Inefable. Igual está nublado, con promesa de nieve, y se anticipan los felices copos. Pero como hace un frío espantoso, por lo menos en mi idea presente de lo que es la calle, no me admiro de las estrellas posibles ni me alegro de la expectativa futura de calles blancas y jolgorio infantil. Con la persiana bajada y un calor medido aquí dentro, producto frágil de la civilización y la vida media, se ejerce mejor la compasión y se le ocurre a uno que la noche también es maravillosa en la proximidad del cambio de día porque las tareas de hoy ya se han acabado.

Cansancio

Mental. Nada más y nada menos.

Un apunte: lo desesperanzada que se va tornando la poesía de Pavese, desde lo narrativo-épico de los comienzos a la ausencia prometida desde ¿mucho? antes del final. Quien dice poesía dice vida, o verdad.

Hay una paradójica felicidad, que luego va a los fragmentos, y por lo tanto ya incompleta, en la comprensión nocturna, casi en sueños, de las palabras lejanas de otro. Las palabras son tuyas, y qué miedo! Son tuyas por lo claras.

(Ofuscación anticartesiana. Mente gripada.)

De Pavese, concretando: el epos poético inicial congrega nombres y acontecimientos de la memoria. Hay zonas, recuerdos, hechos, impresiones, etc., a las que no podemos acceder: cada memoria, lógicamente, es particular. Al final, sin embargo, el quebranto vital no tiene secretos para nadie. Un solo personaje (Pavese que escribe, los hombres todos y los lectores ¿pocos?) y un escenario simple: la falta de sentido. ¿Habrá que especificar que cada palabra de Pavese vale un mundo? Vale más todavía cuando, oh vis contradictoria, de la falta de sentido declarada extrae la razón un motivo para su absurdo persistir. Humano y ateo, sostenido en nada, [presente en la cuerda floja, puente sobre el abismo sin sujeción a cada lado: un abismo literal, un puente en el vacío.]

***

Subjetividad y medicina moderna.

Janik/Toulmin

Y no hubo nada...

On Lord Chandos:

En la Carta Hugo von H. sella la retirada de su creencia en el lenguaje poético como una forma -dicho linguaggio- de rebasar el atomismo machiano en el conocimiento de la realidad (al cual debe limitarse el conocimiento de la realidad). La poesía parecía que concedía un suplemento espiritual a la pura correlación abstracto-matemática (¿humeana en el fondo?) de las impresiones sensoriales.

Se deja de creer en ello, se percibe el engaño: el lenguaje no conecta. Nada.

Entonces, realizando la unión sagrada, en Hugo von H., según Janik/Toulmin, entre lenguaje y vida, que siempre estuvo ahí, puede irse abandonando el esteticismo torremarfileño (egotismo disgregador) y allegarse a la práctica y moralidad de la obra de arte total (el espíritu en su faz pública): teatro + música + poesía. ¿Wagner retrouvé?

No nos quedamos convencidos: quien ha llegado a lo más alto, al menos en sus pretensiones, no puede contentarse con ver a las señoras que hay en los palcos.

8 de enero de 2009

Obsesión cortazariana

La cosa tiene niveles, y bemoles. Desde que en algún sitio leí acerca de Rayuela como lectura de juventud (no digo que no; pero no solamente)...

Obsesión por Cortázar, con las armas cortazarianas y acerca de su problema: que es filosófico porque lo narrativo se presenta como sumamente insatisfactorio... a las alturas de mil novecientos cincuenta y tantos. Qué no pensar ahora, con lo que ha llovido...

Lo narrativo: insatisfactorio. A la par que la tradición lógica, también insatisfactoria. En fin, nada que ningún nietzscheano de Facultad (todos lo somos, señora) no tenga archi y marisabido. Pero como es cierto que el joven se atrapa en la red cortazariana, pues habrá que pensar que alguna fibra de la existencia y de su (sin)razón toca...

...

Ya recuerdo dónde: noblesse oblige.

***

Pendiente: on Lord Chandos, en Janik/Toulmin, La Viena de Wittgenstein, Taurus, 1983, pp. 140 y ss.

***

En otro orden de música: Redemption song.

Jueves, vuelta

Pues eso.

Anoche Pavese y Nussbaum. Obsesión cortazariana. Insania. La prosaica poesía, narrativo-descriptiva, de Pavese. La discusión jurídico-ateniense de los casos de lo justo y lo injusto en Nussbaum.

Descartes, leído con un subtexto platónico. (Porque mi eros es platónico.)

1er post it: recordarme la contradicción de la filantropía con el ruido que produce la humanidad.

***

Por la tarde: obsesión con las palabras, con cualquier objeto que pueda ser tomado como signo. Mi demonio es la representación. No es travieso, sino malvado: desgasta mi alma/tiempo.

¿Por qué no se acepta la realidad?

El juicio sobre la realidad se ejerce desde fuera del mundo. Aparentemente desde fuera. Es que a la falta de resignación se la denomina moral (juicio valorativo).

Es que la teoría, el sistema de los puros actos intuitivos, acaba en mala práctica, en desintegración y soledad.

¿De veras conocemos lo horrible que puede resultar el lenguaje? Su identificación nada metafórica con la enfermedad, la vida del psiquismo roto en él, la tardía y freudiana concreción de aquello, de lo otro, de esto...

Pero ya remite el dolor, ya se aleja la ola...

Entonces, vuelta la calle -son tan frías en invierno, tan cortante el aire-, se lanza uno contra el mundo, contra la necedad ambiente. Así nos olvidamos de nosotros.

7 de enero de 2009

Mandatos

Evitar la grosería, la mala educación.

Evitar la maledicencia.

Evitar la pesadez.

Evitar el rencor.

Evitar lo masivo.

... escribir también. Pelear contra el tiempo y la cabeza endurecida. Escribir con piedad y verdad. Escribir primero: ¿sabremos vivir después? Cuánto cuesta la frase más modesta! Mundos que luego no se recuperan

Escuchar a Bob Marley.

Leer a Pavese.

Evitar el incivismo cívico del pasianaje, del cual da muestras sobradas cuando huye de los daños a terceros (por no dar parte al seguro, que no te cuesta nada; porque así somos de chulos).

Mirar en esta selección googleana (¿álgebra googleana? = ¿logica nova?) de las Regulae traducidas y editadas por J. L. Marion.

Leer cosas como ésta, que deben inducir a una platónica repugnancia irreprimible, a causa de la blandura con la que se trata al animal humano racional, con lo que puede ser y dar según el logos. También esta entrevista.

Escuchar reiteradamente One love de Bob Marley, a ser posible en la versión remix bailable de 1984, cuando Marley ya había muerto. (Ir al link de antes, un poco antes del min. 30 [No, después del min. 31])

(Nos damos cuenta de que, negativamente, nos retratamos. En lo que se es y en lo que no se quiere. Inclusive en lo que se quiere, porque está dicho en abstracto y habría que concretar. V. gr.: ¿qué se lee en Pavese?; ¿qué se escucha en Marley?)

La invención

En los deícticos, en los demostrativos, en cosas así se comprende el mundo y se interpreta la razón desde Theuth en adelante.

A otro asunto: los sueños no le engañan. Sobra, cuando ellos se están divirtiendo. En esa piedra se apoya cuando despierto. ¿Le desmiente lo real? No debe escandalizarse por todo ello, ni menos aún compadecerse. Tiene que desplegar silenciosamente su lenguaje como una alfombra. Por si sale voladora.

Otra cosa, todavía: leer de una manera diferente Rayuela. A partir de la crítica. Desleír, desleer la novela en su filosofía fundamentadora. Un imposible: desconstruir el texto narrativo, fragmentarlo en sus resultantes culturales, etc.

6 de enero de 2009

Altamente recomendable

Martha Nussbaum (El ocultamiento de lo humano, Katz, 2006): acerca del lugar de las emociones en la fundamentación y funcionamiento de la normatividad social. Las dos pasiones mencionadas en el subtítulo del libro (la vergüenza y la repugnancia) son impugnadas por la autora como base de la ley (que es la tercera palabra del subtítulo). Pero hay otras emociones que sí parecen ser relevantes: la ira, el temor, la compasión... (llevo poco leído del libro) en la tarea fundamentadora. Puesto que uno es en estos asuntos cada vez más aristotélico, me resulta atractiva una propuesta ético-política como la de la autora norteamericana, que fija (vincula) la legalidad y la convivencia social a las conductas que se esperan de un hombre razonable... en la situación de los hechos.

...

La sabiduría pasa por la prudencia, y ésta por la humildad. No hay un dios en la conciencia, ni las leyes de la lucha de clases, sino la fragilidad constitutiva y compartida de la humanidad. Podemos pensar.

Ética periodística

Debe ser cosa nueva -de mucho provecho y utilidad social- que si uno se siente atacado, individual o colectivamente, por comentarios vertidos públicamente en un periódico de tirada nacional, muy biempensante el tal, ese mismo periódico, a través de su censores, no publique tu comentario.

Opinión pública = opinión publicada. Lo no escrito no existe.

Los biempensantes quizás no necesitan perdonavidas

Viene en el diario El país de hoy un artículo de A. G. que puede ser tomado como un buen alarde de cinismo. Mienta a Pascal: el ángel que se convierte en bestia, dicho esto a propósito de los que ven proporcionada la respuesta bélica israelí. Dicho en términos de Escuela, la ética de la convicción acarrea el mal; de lo cual se infiere, infiere A. G., la adecuación correlativa de una moral de responsabilidad, mundana, consecuencialista, frágil porque lo es el mundo y sus trágicos desentendimientos.

No hay tal: del es de la convicción no puede haber ningún salto al debe de la realpolitik. Ya sé que según A. G. el es sería el suyo (el de los hechos consumados) y el salto ilegítimo el que da el debe de la convicción, el que damos los biempensantes ingenuos o bestias (el escándalo por la guerra y su dolor).

No hay tal: la convicción arranca de lo inhumano de la muerte de inocentes, para lo cual no hay razón divina ni humana. Aquí el es: hay víctimas inocentes, hay víctimas. De los culpables se podría decir otra cosa; los inocentes no deben morir, nunca.

Entonces, el debe de la realpolitik ve los hechos, los niños muertos, destrozados, llorosos y considera que así debe ser porque así son las cosas de la guerra. Se ha puesto fuera del mundo y lo ha santificado, con el sufrimiento dentro. Cosa de dioses, inhumana.

***

La imágenes televisivas, tantos años de imágenes televisivas, han tenido que enquistar el alma. Será por eso que no entiendo la razón de algunas argumentaciones, el poner en la cuenta de lo colateral los muertos que pasaban por allí.

La cuarta

Enumerando:

Martha Nussbaum (El ocultamiento de lo humano), Pedro Salinas (Largo lamento), Descartes (las Reglas...), Pavese (las poesías), Cortázar ("Morellianas")...

La tercera, la del orden -y concierto- me la salto; siempre me la he saltado, en vida y en razón.

De la segunda soy incapaz; en la primera soy todo dudas sin intuitus reparador.

5 de enero de 2009

Descartes, filósofo...







... analítico del lenguaje (común). (Citado de la edición de Navarro Cordón de las Reglas... de Descartes disponible en Alianza ed., p. 138; reeditado)

¿Civiltá?

En un lugar se multiplicaban las sectas. En ellas Dioses y diosecillos muy humanos en su aspecto podían emplear su razón contra la razón inexistente de sus adversarios. Ellos lo tenían en todo momento todo; los demás, nada. Ni agua.

Era este país y era todos. Era la conciencia que va haciendo surcos en la tierra igual que una estaca, hiriendo la tierra por la que pasa su pasar sin fisuras. Rotunda.

***

(Contra la barbarie)

Las imágenes son insoportables. Como corresponde a la realidad...

La maldad no tiene fin. La humanidad no tiene remedio...

El odio impera...

Las opiniones de los hombres son todavía peores que los hombres...

...

¿Se nota que me refiero a la Guerra de Gaza y que no hay otra cosa que dolor y piedad?

...

Da igual quien comienza el disparate, o si es por razones divinas o humanas, teológicas o de espacio vital: es una barbaridad justificar la muerte de niños porque los otros es lo que buscan. Aunque lo buscaran.

Hay mucha basura mental.

4 de enero de 2009

Doxai

La guerra es aberrante, injustificable, el mal.

***

Hay dos movimientos en el accionar de las palabras: metonimia y metáfora. De su decisión depende la tranquilidad.

Los disturbios anímicos, por contraste lógico, dependen de una inadecuada (con)formación lingüística.

***

No deberá extrañarnos que el racionalista Cartesio recupere la ataraxía estoica. Sabía lo que estaba haciendo. Es decir, paliar el dolor.

Subjetividades

Beckettiana:

El espíritu in-existente.

A-teológica:

Responsabilidad individual. All right.

Ese demonio de filólogo...

... que desde Nietzsche portamos a nuestras espaldas, volviéndonos todavía más pesada e incomprensible la tarea de existir, expresa sus preferencias, sus (¿dos?) deseos, Desi y Derata:

Una versión española digna de un texto fundamental en la autocomprensión de la ratio moderna (tecnociencia), según mantiene Martin H. en La pregunta por la cosa. Ese texto son las Regulae cartesianas, póstumas: un libro del Barroco (los franceses querrían engañarse con el Clasicismo) que ve la luz con los primeros deslumbres de la razón en el siècle des philosophes. Lo que quería Descartes, aunque ya muerto él: lumen naturalis.

En 1978 (?) apareció en Martinus Nijhoff una versión francesa de J.-L. Marion* que sospecho que puede ser la edición adecuada, pero es casi inencontrable tanto en rebiun (la red de bibliotecas universitarias) como en iberlibro (carísima además, a unos precios que un filósofo de cinco euros la botella de tinto no puede permitirse). La española que yo manejo (de Navarro Cordón, en Alianza), y que en su versión de 1984, quiso, parece ser, superar el récord mundial de erratas, necesita una franca puesta al día**. Circula también por iberlibro la traducción del latín que hizo en 1935 para la Revista de Occidente el sacerdote y filósofo Manuel Mindán. A buen precio.

Considera, por último, el pesado filólogo in nuce, que las notas al pie son como las especias para el filete textual. Dios se apiade de su alma de cántaro.

*Escolar y Mayo ha publicado recientemente en España el estudio de este mismo francés sobre las Regulae. No lo pude encontrar, atascadas como estaban las librerías con las últimas bazofias espirituales, que no dejan lugar para otros libros. Muy cultas, eso sí. Las bazofias. Que el descuidado Hacedor nos pille confesados.
**Seamos justos: no he podido ver, no he podido encontrar, una reedición posterior, que las hay.

***

Piadosos deseos para el nuevo año.

Para comentarlo en clase, para descreer -después, razonando un mínimum- de prospectivas. Se cambia, pero la dirección del cambio es imprevisible. La Historia, la materia escrita, va recogiendo la sorpresa continuada. Excepto que los ss. hh. no cambian.

3 de enero de 2009

John Smith in the city

Nunca podría vivir allí, rodeado de humanidad cálida.

Se reciben los beneficios de la ciudad, no se aman sus servidumbres. La ley sí y los libros, pero en absoluto las colas, hasta para comer. Para mantenerse, para seguir en lo debido.

La ciudad que fabrica la ley, alambicando las palabras y dejando que a veces de éstas surja por milagro lo justo, ha producido en esta última centuria (en estas últimas centurias) la odiosa species del comprador. (Todos lo somos. Algunos lo lamentamos.)

No se puede creer, platonizando como corresponde, que en el hormiguero diligente, en su pasividad activa (cliente; consumidor), puedan aparecer las virtudes ético-políticas. Cabe el grito unánime, que puede ser de piedad o de daño (normalmente lo primero), en ningún caso cabe la tranquilidad de la reflexión.

No se deben albergar demasiadas esperanzas, aunque aún haya jóvenes que filosofan y se atreven a circular por la otra calle. El tiempo no les pertenece, el tiempo le pertenece a los canallas que se acomodan y trepan, a los positivistas políticos. A los que ponen el bestseller encaramado en la poesía de Quevedo: tal que el polvo enamorado deba soportar la bazofia encuadernada del día, si es preciso.

(No pertenece el tiempo a los jóvenes, porque se les halaga y no se les pide, con lo que pueden dar. Pero deben dejar de ser lo que son, dejar de ser jóvenes. Deben comprender lo perecedero de su juvenil accidente.)

Insomnia

Temas:

  • La quiebra final, ¿por qué?, de la educación y la democracia en los Estados grandes: un convencimiento de tipo platonizante, que iguala polis con paideia. Si la educación (la enseñanza, la virtud, las formas) no acompañan a la persona del ciudadano en sus actuaciones, no se está en presencia de una democracia, más bien en la de una asociación de malhechores con ciertas reglas y ningún pudor de fondo.
  • La difícil convivencia de autoría intelectual y escritura electrónica; el paradójico papel de la pantalla en la revivificación del papel, frente a la barbarie. El libro como un objeto bello, uno de los más hermosos seres producidos por la humanidad histórica.

  • La decisión de ser filósofo: se es tan joven, siempre se es tan joven, cuando se decide este disparate que nos hace infelices. Se puede rectificar: hacerse político y olvidar lo pasado. Se puede limitar la existencia a esa política limitada en que consiste (en la que se concreta) la erudición académica.

2 de enero de 2009

Deísmo vs. ateísmo

Si pudiera ser dios, ¿cómo soportaría no serlo? -se pregunta Descartes, y lo afirma (a dios tras él).

Si hubiera dios, ¿cómo soportaría no serlo? -se pregunta Nietzsche, y lo niega (con toda la corte categorial).

Antikantismo

Anticartesianismo, también:

En el capítulo 102, de los "prescindibles" (es decir, los im-prescindibles para el espíritu rebeldecurioso) de Rayuela, se cobra conciencia de que lo valioso no está arriba en lo muy alto de las estrellas, ni en el fondo noegoísta de mi corazón, capaz de abrazarlo todo, dios incluido, el desterrado.

No. Sino ahí afuera, en los humildes objetos (antes seres) desterrados, aquellos que no estaban por encima de mi capacidad, según dicta el camino que va recorriendo el espíritu en su conquista imperativa de la verdad (Parte IV del Discours cartesiano). From man to god.

Extraños, infinitamente o más. Tanto que se les quiere ver hablar, sorprenderlos en un gesto humano. Porque sus grietas, microscópicamente considerados, son de carne.

***

"En lo que se refiere a los pensamientos, que en mí estaban, de varias cosas exteriores a mí, como son el cielo, la tierra, la luz, el calor y otros muchos, no me preocupaba mucho el saber de dónde procedían, porque, no viendo en esas cosas nada que me pareciese hacerlas superiores a mí, podía creer que, si eran verdaderas, eran unas dependencias de mi naturaleza, en cuanto que ésta posee alguna perfección, y si no lo eran, procedían de la nada, es decir, estaban en mí, porque hay en mí algún defecto." (Descartes, Discurso..., Parte IV, según la trad. de García Morente, disponible en Espasa Calpe, col. Austral)

Los colores de Minnesota...


... según John Szarkowski.
Aparece la fotografía en la p. 62 de su libro The face of Minnesota (Univ. of Minnesota, 1958). Reeditado.