10 de febrero de 2007

La tinta del calamar

amalgama

1. f. Unión o mezcla de cosas de naturaleza contraria o distinta.
2. f. Quím. Aleación de mercurio, generalmente sólida o semilíquida.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

***

(Sospechas)

Los dicta pedagógicos son una muestra perfecta del ejercicio de la razón instrumental, de la inteligencia puesta al servicio de la fe (socráticamente, se podría decir que el mal procede del error: nos evitaría pensar en la malicia personal, y podríamos seguir confiando en la democracia; ¿puede existir una sociedad de hombres malvados? Sí, puede existir). La fe ha perdido su dios y ahora es política: corresponde a esa astutísima razón smithiana/hegeliana que no hace ascos ni al oro ni al poder, ni mucho menos a las escenografías mundanas.

(Materias concretas)

Se parte de que sí que hay hombres malvados (primer acto de fe), se observa que algunos de estos hombres malvados son mensajeros, y que algunos de estos mensajeros trabajan en la enseñanza. A la razón lógica sí, pero a la razón instrumental no repugna llevar la cantidad de la predicación al máximo: los profesores son malvados, ERGO todos los profesores son malvados. Finalmente, se coge el instrumental (evidentemente) analítico y se mira lo que contiene el corazón del hombre malvado (esto es, el profesor): es aquél que hace todos los daños posibles a las nuevas generaciones (si no fuera un sádico hasta se le podría perdonar).

No es ya que este sinrazonar quebrante las normas de todo tribunal posible de seres humanos que se vea en la situación de juzgar y retribuir conductas, es que -lo más grave- esta forma de irracionalismo pedagógico, profusamente distribuida y premiada, será observada dentro de unos siglos como el caso paradójico de que los hombres que han dejado de ser religiosos se han puesto a adorar al diablo o la necedad.

No hay comentarios: