11 de diciembre de 2011

Anticristos, cenas procaces

“Tal vez la escena más espeluznante de la película Freaks ["La parada de los monstruos"] (1932) de Tod Browning es el banquete de bodas, cuando tarados, mujeres barbadas, siameses y torsos vivientes expresan bailando y cantando su aceptación de la maligna Cleopatra, de estatura normal, que acababa de casarse con el crédulo héroe enano. ‘¡Una de los nuestros! ¡Una de los nuestros! ¡Una de los nuestros!’ salmodian mientras una copa pasa por la mesa de boca en boca hasta que por último un enano exuberante se la presenta a la novia asqueada. Arbus tal vez tenía una visión simplista del encanto, la hipocresía y el malestar de fraternizar con monstruos. Tras la exultación del descubrimiento, estaba la emoción de haberse ganado su confianza, de no tenerles miedo, de haber dominado la propia aversión. Fotografiar monstruos ‘me entusiasmaba muchísimo -explicó Arbus-. Terminaba adorándolos’.” (Susan Sontag, Sobre la fotografía, p. 46)

Más citas, e imágenes, de Sontag, aquí.

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