21 de enero de 2013

Por la noche

el topolino (vehículo impar, pegaso rodante capaz de incendiar las carreteras; no en vano podía alcanzar la aterradora velocidad de 85 kms./h.) de uno de los que habían firmado la oposición, López-Ibor nada menos, el de la canción de Javier Krahe.

Repasando las páginas del 1er. vol. de las Memorias del Dr. Castilla del Pino, antes de ponerme con el 2o., encuentro cosas muy interesantes: una cita del psicópata psiquiatra Vallejo acerca de Nietzsche, absolutamente hitlerista en su forma y fondo (me parece que relativa a la utilidad de la guerra para deshacerse de "parásitos", ¡esas metáforas médico-políticas!), recuerdos de Zubiri y Ortega, figuras ambas de la imposibilidad de una filosofia española tras la guerra civil. Zubiri a causa de un catolicismo de fondo que, a juicio de Castilla del Pino, también lastró a otros como Aranguren, e incluso a Marías; Ortega porque su época ya había pasado, a propósito de lo cual el autor menciona el episodio paródico narrado en Tiempo de silencio.

Como un libro lleva a otro libro, y un texto a otro, o cuando menos a un textículo, encuentro en El holocausto español de Preston referencias a Vallejo (y quizás está en el historiador lo que yo pretendo encontrar en el psiquiatra), y también en el libro de Pons Prades sobre los niños republicanos...

De tanta desolación quedará el olvido o no, después vinieron lo felices y estupefacientes sesentas, antes de esta era imbécil en la que la desvergüenza impera y nosotros escuchamos por la radio, o hacemos que, la voz hermosa y rotunda de Chrissie Hynde

***

[Me queda por mirar por ahí un artículo en El País sobre V. N., del año ¿96?, aparte del libro de González Duro acerca de la práctica psiquiatra en la España franquista, y si encontrara lo que C. C. del P. ha escrito específicamente sobre el tema, incluyendo la entrevista en Intervíu (sic) del año 77...]

2 comentarios:

Antonio López-Peláez dijo...

Por pura curiosidad, Martín: ¿Cuáles exactamente fueron esos buenos tiempos en que no imperaba la desvergüenza?

Martín López dijo...

Los tiempos pasados, naturalmente. Donde no estábamos para comprobarlos. En serio: impera siempre, pero hay picos según las épocas, y ahora el pico no es pequeño.