14 de diciembre de 2010

Tropismos

Los gestos mínimos no apuntan a ningún sitio.

***

No pierdas la dignidad. No seas tú quien se justifica. Tú existes, no te encasillas en el reino de los posibles. Ningún dios o dioses sobre ti, salvo el que te deja en libertad de ser o no ser. Dejaste de creer hace mucho tiempo. No adoras, sino que sirves a tus razones. Tampoco te haces esclavo de ellas. Ni mucho menos te puedes hacer dependiente de tu escasa (casi frívola) memoria. La presencia excesiva (imágenes, seres) te acaba desorientando sin remedio. Lo que dices te pertenece, qué duda cabe!, si bien no es todo lo tuyo ni aun puedes determinar en qué respecto lo es.

No hay comentarios: