No comprendo nada, o comprendo demasiado bien.
***
Debo tener alma de periodista o de novelista maltrecho (yo, que me creo ser un poeta maldito de aldea en prosa). Ser un estúpido para poder después recorrer, denodadamente reconstruidas y con primores de orfebre, las estapas del ascenso a la derrota, de esta abismación inaudita en la tontería.
No hay comentarios:
Publicar un comentario