11 de diciembre de 2010

Lo uno por lo otro

La misma dificultad, de otro tiempo, para desenvolverme con las palabras y las ideas. Obsesionante, absurdo, ridículo. A la vez: una extraña alegría frente a los textos (L. S., pero podría ser cualquiera), como si en ellos estuviera la verdad que me resarce. De no sé qué.

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Una cita de L. S.: la posibilidad que mienta Nietzsche del sacrificio definitivo de Dios y la voluntad de poder, "que prepara el culto de la piedra, de la estupidez, de la pesadez (gravedad), del destino, de la Nada" (Estudios de filosofía política platónica, Amorrortu, 2008, p. 252).

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