Hambrientos, sin mujeres,
mirándose al
ombligo,
sucios y
malolientes,
pensaban en su
dios los místicos.
(Nietzsche, "Los místicos"; poemita que aparece en una selección española de sus versos en 1921, y no, por razones obvias, en la reed, de 1941, ed. Tartessos; estoy citando lo que escribe Sobejano, Nietzsche en España, Gredos, 2004, p. 627)***
[Me suena a Descartes, o me resuena, a causa de una especie de sinestesia léxica (?) o gradación (ligeros desplazamientos de sonido o sentido; deslices de palabra) que va desde la soledad a los argumentos salvadores de la existencia de Dios. De manera que el discurso del método perfectamente puede ser el camino del místico. Solipsismo, ascetismo: entre la soledad y el dios. Alcanzar la perfección por la vía de la duda y la falta de higiene. Al final va a tener razón el gran Gilson, y hay mucho de preDescartes en el mundo medieval, o mucho de postmedieval en el abogado francés de la razón. Que no escribe su apología sino la de su facultad de intuición raciocinante.]
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