24 de julio de 2013

Vender el alma a Prometeo

No somos nada, el fuego quema.


La seguridad tecnológica no salva de la categoría más cruel, la contingencia. Aunque sospechemos de la existencia de errores humanos detrás, imperfecciones, pecados, delitos, yo qué sé. O la misma hybris. En fin, la justicia determinará.

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