15 de diciembre de 2010

In illo tempore, II

Yo era un tonto que tenía ambiciones porque tenía deseos. Deseaba explicar y que me admiraran por eso.

Pero yo debía escribir. El qué, no lo sé. Aquí estoy. Con mi desorden o desarreglo.

1 comentario:

Jesús de la Palma dijo...

El deseo de desear; el de ser deseado, al que ningún mortal escapa.

Una vida de desorden, vida es.

El orden sólo habita en el infierno del tedio.