16 de diciembre de 2010

Luz, II

Pero yo sé que en verdad una misma experiencia liga a los vivientes y a los otros. Conozco, algunas tardes que siento los miembros más pesados cuando pienso, callado, en mis tabernas- conozco, digo, que un mismo destino es el de los otros y el mío, siendo yo para ellos, y no me queda mientras tanto más que recurrir a tejer palabras en solitario, a ver si logro engañar por un tiempo al ajedrecista homicida.

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