... , cosas reales, aunque improbables, o fingidas, que se pueden poner en una rotonda para distracción de los conductores, enxienplo de los ynfantes y las ynfantas y gloria inmarcesible de las autoridades munícipes:
Por ejemplo, un barco velero frente al mar de mis deseos, mar nuestro. Improbable pero existente. Deseable: una reunión del pleno del Congreso de los Diputados. Y, por último, como fábula de la clase de los cuentos chinos puros (según las lenguas bipartidas), la boda principesca de B. de N.
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